En las Vacaciones

heranlu

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¡Hola! Buen día, antes de finalizar el año les voy a contar una de las anécdotas que viví después de que Joaquín y sus amigos me cogieran, fue en diciembre del 2025 en mi viaje a Zihuatanejo. Nos fuimos en un viaje familiar, 3 familias distintas entre ellas la familia de mi mejor amiga y su esposo Fidel, así como la familia de mi amiga Estefanía, cada año nosotros viajábamos juntos en julio a las playas de Zihuatanejo, pero en esta ocasión lo hicimos en diciembre, queríamos saber cómo era el calor en esa época del año, ya que en verano era muy sofocante.

Bueno, se planeó el viaje, como ritual de cada año mis amigas y yo fuimos de compras, en videollamada mostrábamos los atuendos que nos íbamos a llevar, inclusive teníamos ropa que si bien no era igual en cuanto al modelo sí era en cuanto al color, en fin, nos fuimos una semana a la playa, el calor era exquisito ya que no se sentía tan pesado como en julio por ejemplo, que era la fecha en que viajábamos seguido, como ya les había comentado.

Durante el viaje o traslado de Michoacán a Zihuatanejo todos íbamos juntos en una Urvan que rentamos para los 10 que éramos, cuatro de la familia de Fidel, cuatro de mi familia y dos de Estefanía, nosotros viajamos así ya que como dice mi marido el viaje es para descansar no para ir manejando, además no nos parecía cara o excesiva en el cobro, en ese traslado Fidel y yo, solamente intercambiábamos miradas, ya no habíamos cogido un par de veces, primeramente en octubre donde fuese rapidín antes de entrar a mi terapia y posteriormente en su casa, todo eso ustedes ya lo saben porque están en mis anteriores relatos, las miradas eran algo natural, nada raro, él abrazaba a su esposa, mi esposo me abraza a mi, Estefanía a su marido (que eran la otra pareja que iba), y todo transcurría normal.

No hubo acercamientos ni nada, el primer día que fue el sábado 17 de diciembre llegamos a las 10:00 a.m. el check-in era a las 12:00 p.m. y era a la hora que podríamos disponer de la habitación. Nos fuimos a comprar y ver al mercado de artesanías mientras nos daban entrada al cuarto, cuando se dieron las 12 p.m. nos dirigimos hacia el hotel las tres familias juntas como siempre. Subimos a las habitaciones las tres habitaciones quedaron igualmente juntas, como yo había hecho la reservación para los tres yo era la titular y todo había quedado a mi nombre, así que lo primero que hice fue pedir las habitaciones juntas, algunas quedaban separadas por el pasillo, y otras estaban separadas por la escalera, pero estaban relativamente juntas.

El primer día paso sin titubeos, todo era normal, cuando nos cambiamos de ropa todos nos fuimos a pedir nuestras bebidas embriagantes, ya saben aquello de la barra libre, después unos snacks, y todos nos fuimos a la playa, yo un traje de baño completo, escotado de la parte de enfrente y de la parte de atrás, de la espalda. Mis amigas igual aunque un poco menos escotadas todas íbamos traje de baño completo por aquello de las estrías y de la lonjita, ya no teníamos 18 años, mejor amiga y yo ya teníamos hijos y aunque Estefanía no los tenía era un poco gordita.

Mi esposo al verme con ese escote no sé cansaba de abrazarme y besarme, de nadar conmigo, de ponerme bloqueador en fin, como siempre amoroso y atento, porque no nada más es así por el escote siempre ha sido un amor conmigo. El primer día cuando salimos de la playa o cuando regresamos al cuarto, nos metimos a bañar, nos cambiamos y nos fuimos a cenar. Me puse un palazzo y unas zapatillas y pelo suelto una tanga abajo y no llevaba bra, solamente unos push-up (que son los parches para los pezones). Mis amigas una con un vestido blanco y la esposa de Fidel con un palazzo casi igual al mío con la diferencia de que a ella si se le notaba el brasier con el escote.

Cuando terminamos de cenar fuimos al show nocturno, observamos, los niños participaron, tomamos algunos tragos, la pasamos muy padre, posteriormente fuimos a acostar a los niños que ya tenían sueño, mientras los maridos nos esperaban en el lobby. Cuando bajamos las tres (una de mis amigas, Estefania, no tiene hijos pero nos acompaño) nos dirigimos al bar comenzamos a tomar y a bailar un poco, Fidel la verdad no baila, no le gusta para nada, así que mi amiga bailaba conmigo y con mi esposo. O a veces solamente bailaba con mi esposo mientras yo me quedaba sentada en la mesa con Fidel.

En esos ratitos en los que nos quedábamos solos me llenaba de halagos, hasta me dijo que si no recordaba que nuestro primer acercamiento había sido un día cuando nos quedamos así solitos en la mesa, obviamente le dije que claro que lo recordaba, me dijo que sabía que no traía brasier qué se me notaban los pezones erectos a pesar de los parches, que estás tetas se veían enormes.

Le dije que no había sido el único, que mi marido ya se había dado cuenta muchísimo antes y que andaba muy caliente queriéndome coger, y que yo andaba igual, que quería coger, estúpidamente comencé a fantasear, quería que mi marido me cogiera con Fidel al mismo tiempo, en mi mente me imaginaba mi marido compartiéndome con su amigo, eso fue después de que Joaquín y sus amigos me lo hicieron, tenía esa fantasía estúpida, y digo estúpida porque jamás se va a cumplir, mi marido es muy celoso y a veces hasta posesivo, que aunque sé que me tiene confianza jamás me compartiría con nadie.

Me dijo que como quisiera él ser quien me cogiera esa primera noche, le respondí que era una lástima, seguimos charlando hasta que junte mis brazos sobre la mesa dejando mis tetas apretadas, solamente observé cómo se le caía la baba a Fidel de verme las bubis. Seguimos bailando y bebiendo hasta que nos dieron más o menos las 2 de la mañana. Yo estaba algo ebria, mis amigas también, nos costaba sostenernos a las 3. Inclusive la esposa de Fidel hasta devolvió el estómago.

Subimos al elevador cada quien con su pareja, mi amiga abrazada de Fidel, pedísima como ya les había comentado por cierto, a mi como que se me empezaba a pasar, pero no fue así, se me subió aún mucho más. Nos despedimos y cada quien se dirigió a su recámara, la mía y la de Fidel tenía dos recámaras, una pequeña sala y su tina en el baño, por supuesto terraza y vista al mar. La de Estefanía que es mi otra amiga, era casi igual a pesar de que no tenían niños así la pidieron.

Cuando entramos a la recámara mi esposo me cargó, me llevó hasta la cama y comenzó a besarme, me dijo que si había llevado a los amigos (mis juguetes) le dije que sí, que ya sabía que yo no salía a los viajes sin ellos. Ambos comenzamos a tocarnos, yo estaba que ardía, estaba deseosa de tenerlo a él, a nadie más, en ese momento no pensaba ni en Fidel ni en Dante ni en Richi ni en Joaquín, solamente en él.

Me desnudo, bajo el cierre de mi palazzo, lo bajó poco a poco hasta dejarme en la tanga que llevaba puesta y los tacones, acerco al buró mis amigos y nuestro lubricante, lo senté sobre la cama y comencé a besar sus labios, su pecho, hasta bajar a desabrochar su pantalón y comenzar a mamar justo como a él le gustaba, pase a mamar una y otra vez, me lo metí en la boca, lo sacaba, me pegaba con él en los labios, las mejillas,

Lo ponía entre mis tetas, me pegaba en los pezones con ella, y volví a mamar, sabía los movimientos qué le gustaban, chupaba primeramente su cabecita y posteriormente lo metí a todo a mi boca, con mi lengua le hacía círculos sobre el ojito del pene, lo estaba volviendo loco, me tomaba del cabello y lo metía hasta adentro, mis ojitos simplemente lloraban mientras sea cogí a mi boca con su enorme verga, lo recosté en la cama lo desprendí de toda la ropa y así acostadito subí mi zorrita hasta su boca y deje que hiciera su magia, comenzó a mamar mientras yo solamente me movía hacia adelante y hacia atrás sintiendo como mi clítoris rosaba sus labios y su lengua.

Me pidió que se la volviera a mamar, así que hicimos el 69, con sus dedos metidos en mi vagina y su lengua en mi clítoris, me dediqué a chupársela mientras ambos nos dábamos placer. ¡Entre mi embriaguez y lo caliente que estaba le pedí que me cogiera ya! Me dijo que le rogara el cogerme, y mientras le daba unas mamadas volteaba a verlo y con mis ojitos le daba a entender que ya quería sentirlo adentro, tome las perlas anales, coloqué lubricante y mientras el chupaba mi zorra mojada fui metiendo una por una a mi ano, eso sin dejar de mamar su verga.

Estaba tan caliente tan excitada qué le pedí que no parara que estaba a punto de venirme, entonces me acostó boca arriba sobre la cama siguio chupando mientras mis piernas se enredaban sobre su nuca comenzó a tocar más fuerte mi clítoris, daba golpecitos, mientras yo le decía que no parara me vine en su boca arroje mis jugos y los bebió. Quedé muy sensible sin embargo tomo las perlas y las saco, colocó el plug luego luego, lo metió por detrás y él me la metió por la zorrita, mis piernas abiertas recibían tremenda cogida trataba de no gemir ya que mis hijos estaban en el otro cuarto, sin embargo las ganas me ganaban y a veces gritaba. Me tomo de la mano y me llevo a la terraza.

La terraza era privada, no se veía hacia los lados como en otros hoteles mucho menos hacia arriba o hacia abajo, se llevó todos y cada uno de mis juguetes, y con la luz de la noche comenzó a medirme cada uno de ellos, me puso en cuatro sobre el camastro, saco el plug, y metió otro, le pedía que me cogiera él, que mi ano y mi vagina estaban a punto de otro orgasmo, me dijo que quería ver qué tanto aguantaba, le pedí que me cogiera con lo que fuera pero que me cogiera ya, que no iba a aguantar mucho.

Así metió por delante las perlas, le pedí mas, me metió el dildo junto a las perlas en mi vagina, era riquísimo sentir como movía el dildo y las perlas al mismo tiempo, rozaban mis paredes vaginales y me hacía gemir. Yo le pedí que lo metiera atrás, y comenzó a cogerme, era tan rico sentir todas esas sensaciones de placer que me vine por segunda vez, me retorcia y apretaba las piernas al venirme de nuevo, mordía una de las toallas que ahí estaban para no gritar, le pedí que no parara que quería sentir su leche en mi ano, me dio más y más duro hasta que sentí como expulsó todo su semen en mi culo.

Lo saco y exprimió bien su pene en mi ano hasta que no salió ni una gota más de esperma, sin embargo aún con el pene erecto como si fuera aquel joven de 18 años que algún día me cogió durante 9 veces en un lapso de 12 horas, me dispuse a limpiarlo con mi boca y a succionarle hasta el alma, sin embargo no me dejó, estaba muy sensible, se sentó en el camastro y me saque los juguetes de la zorra, me tomo de la mano y comencé a montarlo mientras él apretaba mis pechos y mordía los pezones, sentía como mi vagina no aguantaba tanto placer, estaba muy sensible, fue entonces cuando me dijo que aún tenía más leche para darme.

Seguí moviéndome y gimiendo de placer hasta que me dijo que le diera la espalda, así lo monte de nuevo, mientras le daba la espalda me agarraba de los tacones de mis zapatillas, yo agotada, muy muy satisfecha y sobre todo sensible, le dije le dije que se viniera otra vez, que no iba a aguantar mucho y me dijo que por qué no se la sacaba con la boca, dije que como él quisiera que ya sabía que yo solamente era puta suya y estaba dispuesta a complacerlo, así que lo saco se sentó en el otro camastro, metió mi dildo a mi zorra caliente, y me pidió que mientras se la mamaba me sentará y cogiera a ese pedazo de latex.

Le cumplí lo que me pidió, y sin sacar el juguete de látex de mi vagina me senté en el camastro para cogerme a ese dildo, y comencé a succionar su enorme verga mientras subía y bajaba para que el dildo me cogiera, lo hice despacio y luego tome velocidad, gemía mientras se la mamava, el dildo entraba hasta el fondo de mi vagina, tomo de mi cabello y metía su verga hasta el fondo, mame y mame hasta que se vino en mi boca, sentí como esa verga que tantos años me ha cogido se fue haciendo más y más dura, hasta que sin sacarla de mi boca disparo el primer tiro de leche.

La saco y comenzó a vaciarse en mi cara, llenándome de leche hasta los ojos, la cara, vaciando la mayoría de su semen en mi boca. Limpié todo y cada uno de sus bendiciones y me los trague, quite mis zapatillas y él fue por unas batas, saco una cobija y fumamos mientras ambos nos acostamos en el mismo camastro, me acosté en su pecho y con el fresco del aire y del mar nos quedamos dormidos, hasta que el frío de la madrugada nos despertó, ambos nos levantamos y fuimos a la cama a dormir hasta ser despertados por mis hijos los cuales querían ir a la playa muy temprano, y por supuesto almorzar.

Ese fue el primer día de los 5 que estuvimos allá, no todos los días lo hicimos, ya que a veces caímos rendidos y nos quedábamos dormidos.

Al otro día cuando despertamos, antes de llevar a los niños a la playa, nos bañamos y quedamos todos en ir a almorzar. Cuándo salimos de almorzar típico, los hombres decidieron irse a ver la final del mundial. Se quedaron en las pantallas gigantes que pusieron en los restaurantes, nosotras es decir mi hija, mis amigas y yo, nos fuimos al mar, y ellos: mi esposo, mi hijo, Fidel, sus dos hijos y el esposo de Estefanía llegaron hasta después de las 12:00 pm que según había terminado el partido.

Ese día sirvieron en los snacks tostadas de mariscos, cuándo nos fuimos todos a comer, empezamos a realizar bromas sobre la efectividad de los mariscos, intercambiando miradas con Fidel, discretas por supuesto, nada fuera de lo normal. Cuando regresamos a la playa, mi esposo se quedó dormido en los camastros junto con mi hija, y todos decidieron irse a la alberca, yo me quedé en la playa y Fidel regreso a los camastros por las sandalias de su esposa, me dijo que ya la estaban haciendo efecto los mariscos, me enseñó y observé que sobre su traje de baño se notaba la erección que tenía, me dijo que fuéramos a coger, que quería metérmela.

Le dije que era muy arriesgado, pero me dijo que eso era lo que le gustaba a él y a mí, me dijo qué dónde lo hacíamos, si en mi cuarto o en el suyo, le dije nuevamente que no, que era arriesgado, sin embargo me contestó que no me estaba preguntando qué me estaba diciendo que lo esperara arriba en mi habitación, esa voz de mando y exigencia me excitó.

Yo me quedé sentada en los camastros mi hijo quien en ese entonces ya tenía 16 años llegó y le dije que si se podía quedar con su papá y su hermana mientras iba al sanitario y a enjuagarme, que traía mucha arena en el traje de baño.

Me levanté, nerviosa caminé y tuve que rodear toda la alberca y entrar por los jardines del hotel al elevador para que no me viera nadie, subí y entré a mi cuarto, lo bueno que aún no habían hecho el servicio a la habitación, coloque el letrero de no molestar, abri la regadera y me bañé lo más rápido que pude, en menos de 2 minutos Fidel tocó la puerta, abrí y se me fue encima, con el cabello y mi piel húmeda todavía me quitó la toalla, me tiro en un sillón, se quitó el short, solamente vi cómo con su mano derecha escupia y se untaba saliva en la cabecita.

Me la metió toda y comenzó a cogerme, sus labios aún sabían a sal, su pelo aún tenía arena de la playa, yo solamente me dejaba llevar por la calentura del momento, mis piernas se enredaron en su cadera mientras sentía las embestidas que me daba, no estaba usando condón, y sentir su verga morena cogiendo a mi zorra caliente era un placer que hacía que todo se me olvidara.

Me tomo de las caderas y me puso en la orilla del sillón, sin sacar su verga, levanto mis piernas, se las puso en el pecho y volvio a moverse, me decía que quería verme gemir y gritar, y aunque no lo crean lo estaba haciendo, no había nadie en las habitaciones adjuntas, así que gemía y gritaba, le pedí más y más, mientras yo me tomaba las tetas que rebotaban en cada metida del esposo de mi mejor amiga.

Posteriormente cansado de estar parado lo saco, me tomo de las manos me levanto del sillón y parada sobre las puntas de mis pies, levanté mi culito, y recargada en el mueble de la tv de la pequeña sala, me la metió, comenzó a cogerme y a tomarme del cuello no sin antes preguntarme dónde me había cogido mi marido, le dije en cuál recámara, dejo de cogerme, me tomo de la mano nuevamente y entramos, me puso en cuatro en la cama, volvió escupir sobre su cabecita y volví a meterla, de tan duro que me estaba dando mis tetas rebotaban, me jalaba del cabello y me daba de nalgadas en una y otra nalga:

-¿qué se siente que te esté cogiendo en la misma cama que tu marido? Decía.

-rico papito

-¿te gusta ser la puta de ambos verdad?

-¡sí papi mucho! Le contesté.

-¿qué más hiciste ayer con el cuéntame?

-me la metió por atrás y se vino en mi boca.

-¿eso hizo el perro desgraciado? Me dijo sin dejar de cogerme.

-sí y me hizo venir muchas veces, ¿tú me haras venir más? Le respondí retándolo.

-sí mamita yo te haré venir más y más, ¿sabes? Mi esposa también me cogió ayer, me la cogí pensando que eras tú.

Esa confesión me prendió aún mucho más, le dije que me contara como había sido mientras me cogía, solamente se limito a decirme que no era una hembra como yo, que no había mamado su verga como lo hacía yo, y que tampoco le había dado el ano por más ebria que haya estado. Eso me prendió más:

-cógeme papito no pares dame más, dame más, haz de cuenta que soy tu esposa, que estamos casados tú y yo, cogerme como si fuéramos marido y mujer…

Entre mis gemidos, los suyos, y el dialogo era un éxtasis de placer:

-Lo voy a meter por atrás, me dijo.

-Sí papi dame…

Así en cuatro, lo saco, lamió y chupo un poco mi cavidad, abrió mi ano dilatado una noche antes y lo metió dejándolo ir todo por atrás, mientras se movía me dijo:

-Ayer se te veían las tetas muy ricas en la cena

-¿Sí papi? en serio.

-Sí quería mordertelas y mamarlas cómo niño chiquito.

-¿y ahorita por qué no lo haces?

Saco su verga de mi ano se acostó y lo monte, me fui sentando poco a poco en ese largo pedazo de carne para que mi cavidad anal lo recibierá nuevamente.

Al ir entrando poco a poco me fui sentando, comencé a moverme, empezó a morder y apretar mis tetas. La chupaba y mordía con mucha desesperación mientras yo solamente lo montaba y cabalgaba sobre él, fue entonces cuando sentí como se fue poniendo más y más gruesa, le dije que si ya venía me dijo que no, le dije que ya se sentía, me moví aún más fuerte y con más ritmo, me entregué completamente a mi amante, fue entonces cuando sentí cómo explotó su pene dentro de mi ano soltando toda la descarga de leche, no tuve ningún orgasmo, todo fue tan rápido, teníamos la presión de que nos anduvieran buscando, yo quería venirme y él ya se había venido antes, me dejó con ganas.

Me levanté y le dije que teníamos que ser rápidos, así que se colocó su short, sus sandalias y se retiró a la alberca junto a su familia, yo entré al baño a limpiar y a tratar de que no quedará rastro alguno, que por los nervios no recordaba que las mucamas entraban a hacer el aseo. No tardamos más de 20 minutos cogiendo en el cuarto, cuando regrese a la playa se me olvidó rodear la alberca, mis amigas vieron cuando iba pasando y me preguntaron que a dónde había ido, les dije que había ido al baño y por unas bebidas pero que me iba a regresar ya que se me habían olvidado los vasos que nosotros traíamos.

Regresé a la playa y vi qué mi esposo y mis dos hijos estaban plácidamente dormidos. Regresé por las cuatro bebidas, mis amigas me encargaron de beber, les entregué a ellas, y me preguntaron que si no había visto a Fidel y a Fer, esposo de Estefanía, les dije que no, que tal vez andaban en la playa, y cuando volví dejé las bebidas en la mesita que estaba junto a los camastros. Me metí a nadar al mar, a enjuagar un poco mi culpa, además que me encanta el mar, me senté a la orilla de él, cuando gire la mirada, ya mis hijos y mi esposo se estaban colocando nuevamente bloqueador para entrar al mar.

El día lunes no ocurrió nada de acción ya que estuvimos algo agotados y cuándo entramos al cuarto caíamos los cuatro rendidos, además de que no hubo oportunidad ni con Fidel ya que su esposa les dijo a los niños que no venían a las albercas, que venían a la playa y que teníamos que estar en la playa todos juntos, y así fue cuando el lunes estuvimos casi todos en la playa. Pensé qué a lo mejor sospechaba algo pero conforme pasaron las horas y al ver qué eran muy insistentes sus hijos, los dejo que se fueran a la alberca varias veces, mientras nosotros nos quedábamos en el mar.
 
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