En Casa de Nuevo - Capítulo 001
Nerviosos y con la vista puesta en el reloj tanto Mercedes como Marcelo estaban casi comiéndose las uñas de la ansiedad. Los letreros no dejaban de moverse en el panel del aeropuerto mientras la gente iba circulando a uno y otro lado con las maletas en las manos, arrastrándolas por el suelo. Según me contaron, habían llegado con antelación y hasta que yo hube llegado casi se tiraban de los pelos por verme llegar, lo que es natural porque llevaban casi un año sin verme, desde que me había marchado a la universidad, lejos de ellos. Por cierto, que Mercedes y Marcelo son mis padres y yo soy su única hija, Marilia, a la que se comieron a besos cuando al final aparecí por la puerta. Fue un sonoro abrazo entre los tres que me azoró por completo…y a muchos niveles. Estuve de charla con ellos durante el viaje de vuelta hasta casa, en que casi lloré al volver a mi cuarto y a mi barrio, donde había crecido toda la vida.
-Entonces, ¿te lo has pasado bien allá?, ¿has sacado buenas notas?, ¿qué tal fue la universidad?, ¿y el idioma?, ¿fue difícil?.
-¡Tranquila mamá-la detuve-!. Sí, el idioma fue difícil pero al menos lo aprendí y pude hablarlo bien, aunque ¡que duro fue las primeras semanas!. Por suerte algunos de los alumnos eran de Texas y hablaban bien ambos idiomas: Harvard es fantástico.
-Te hemos echado muchísimo de menos-dijo mi padre, casi emocionado-. Este ha sido el año más largo de mi vida. Temí que te pasara algo malo, tú sola, tan lejos.
-No te preocupes papá, todo fue muy bien: Melissa, mi compañera de cuarto, era una chica fantástica y fue muy buena conmigo. Gracias a ella todo fue mejor. Es una chica encantadora y mi mejor amiga en USA. Estoy deseando volverla a ver.
-Nos alegramos de que estés de vuelta….¡¡tanto que me voy!!.
Me quedé en shock. ¿Irse?, ¿a donde?.
-¿Se puede saber donde diablos vas?.
-No seas tonto Marcelo: a ver a Marta, claro. Tengo que decirle que su sobrina favorita está de nuevo en la ciudad. No puedo aguantarme las ganas. Me voy, ya volveré más tarde. Os dejo que os pongáis el día.
-¡Mamá…!.
-¡Ni mamá ni leches!, ¡¡o lo anuncio a los cuatro vientos o exploto!!.
Antes de darme cuenta mi madre había cogido las llaves, se había puesto aquel eterno chal y salió de la casa para ir dos más allá, donde vivía su hermana y tía mía. En el instante en que se oyó la puerta cerrarse, mi padre y yo nos quedamos mirando con cara de tontos. Fui la primera en reírme.
-Bufff mamá y tía Marta: no volveremos a verla hasta el Día del Juicio Final.
-Has de entenderlo hija, tras irte tú Marta fue la gran confidente de tu madre. No pasa un solo día sin ir un par de horas a su casa…o quien dice un par, dice una tarde. Fue su modo de aceptar tu perdida al irte a Estados Unidos.
Quedé algo pensativa ante esa noticia. Ignoraba que la pobre lo hubiera pasado tan mal. En sus cartas y llamadas no lo parecía…pero entendí que lo más probable es que lo hiciera así para no preocuparme.
-¿Y por aquí las cosas han ido bien-pregunté-?, ¿el resto fue todo bien?.
-Sí, como siempre-se encogió él de hombros-. Es lo bueno de las urbanizaciones: muy pocas cosas cambian con el tiempo…¿y tu qué?, ¿alguna novedad?.
En vez de contestarle, me subí la falda poco a poco. Era larga, cubría casi hasta los tobillos. Mi padre me observaba sin perder detalle de mis movimientos. Llegando a la rodilla, descrucé las piernas, manteniéndolas juntas. Al llegar a los muslos, las abrí un poco, muy poquito…y para cuando llegué a las caderas, me abrí un poco más para él. Lo suficiente para ver que estaba sin bragas, mostrándole mi coño desnudo. Mi padre se quedó en su sillón sin hacer nada, fijando su vista en mi sexo. Su forma de mirarme me empezó a provocar ciertos calores ya conocidos de tiempo atrás.
-¿Y tu ropa interior-se limitó a preguntar-?.
-Regalada-contesté parcamente, con mirada malévola-.
-¿Regalada a quien-se interesó-?.
-A mi compañero de asiento: estábamos atrás del todo y al verme, se atrevió a meterme mano. Fue muy sutil: primero empezó por tocarme un poco las tetas, leves caricias, aprovechando mi casi estado de sueño. Al verme sumisa, se envalentonó. Luego se dio cuenta de que yo le seguía el juego y le dejé meterme mano abajo. Con su mano me sobó entera entre las piernas, me puso muy mojada así que me lo llevé al baño para que me hiciera lo que quisiera. Es cierto eso dicen del sexo en el aire…es algo que no tiene punto de comparación…y el chico sabía follar muy bien, pudo echarme un par de polvos rápidos y lograr que yo gozase. Disfruté mucho con él.
El relato, totalmente verídico, lo conté precisamente para que él se excitara. No aparté la vista de su bragueta en todo momento, y fui testigo de cómo comenzaron a palpitarle los pantalones. Sentándose a mi lado, posó su mano sobre mi coñito. En ese instante creí morirme de placer. Deseaba tanto tener a papá metiéndome mano…
-Que guarra eres, dejándote follar por un desconocido…
-Y bien que me lo pasé-guiñé un ojo-. Además, ¿no tenemos todos esa fantasía de follar con alguien a quien no conocemos, de follar por follar, como animales?. Vi la ocasión, y la aproveché.
Me mantuve inmóvil, a la espera de ver que hacía él. Desde aquella lejanísima primera vez en que me hizo suya, era costumbre que yo me dejase hacer. Me gustaba la sensación de ser un juguete en sus manos, de ser no su hija si no su esclava, de estar sometida a sus deseos, a sus caprichos. Él proponía, y yo disponía.
-¿Me has echado de menos?.
-No tienes ni idea de hasta que punto-le contesté-. Pensé que me sería imposible vivir sin que me follases. Estoy loca por ser tuya papá: tu puta favorita ha vuelto a casa.
Acto seguido, llevó su mano a mi cuello y su boca la pegó a la mía. La pasión ya no podía aguantarse por más tiempo. Abriéndome del todo para él, le dejé sobarme toda cuanto quería él. Me abrí mi camiseta y saqué mis tetas para que el las sobase. Las niñas, como él las llamaba, estaban nostálgicas de sus manos fuertes y grandes.
-¡Dios!, cuando te vi aparecer en el aeropuerto casi me da un ataque intentando aguantarme las ganas. No sabes como deseaba follarte allí, delante de todos, proclamar a los cuatro vientos que soy el padre más afortunado de todos porqué yo puedo follarme a mi hija todo lo que quiero y a ella le gusta.
-Fóllame ahora y reviéntame entera. ¡Ya había olvidado lo bien que besabas!.
Cada lengüetada que me daba me recordaba aquellas noches de incesto y pasión que me daba en mi cama, mucho tiempo atrás. Aquella inocencia de mi primera vez, en que él se convirtió no solo en mi padre, si no en mi amante, en el primer hombre que me hacía el amor y me hacía conocer los placeres de la carne. Su amor por mí le llevó a eso temiendo que un novio pudiera lastimarme. Yo lo acepté porque lo quería. A lo primero fue amor….a lo segundo, perversión…y a lo tercero, simplemente el morbo del placer.
-Madre mía, como la tienes-dije al notar por encima de los pantalones-. ¡¡Quiero vértela!!, ¡dame ese rabo tieso, lo quiero!, ¡sácatela ya, quiero verla!.
Desabrochándose el cinturón y bajándose la cremallera, deslizó pantalón y slips hasta que sacó de su prisión aquella maravilla de exactos y precisos 19 centímetros que llevaba casi un año sin saborear. Tenía tantas ganas de metérmela en la boca que estuve a punto de querer arrancársela a mordiscos. ¡¡Era mía de nuevo, toda mía!!.
-Eso es mi niña, cómesela toda a papá….Mmmmmm eso es, chúpala a placer, tenemos tiempo. Tu madre tardará en volver, así que no hay prisa para terminarlo. Uff que rica mamada. Se diría que has aprendido cosas nuevas desde que te fuiste.
-Papá-me paré para respirar-, que he estado en la universidad. Te asombrarías de las orgías que he visto allí: chicas montándoselo en plan lésbico delante de todos, la gente grabándolo todo…luego otras dejándose follarse en las fraternidades por el equipo de fútbol americano…Y como yo era la españolita, tuve que demostrar que estaba a la altura de los demás-sonreí perversa-.
-Mmmm ya me contarás lo que hiciste: lo quiero saber todo…con quien follaste, si era chico o chica, que te hicieron, si te gustó…quiero saberlo todo, con detalle…eso sí mi amor, sigue mamando…dios que boca tienes, me encanta verte mamarme la polla, eres una experta.
-Es lo bueno de ser una zorra disfrazada de virtuosa: aprendes mucho.
Miré directamente a los ojos castaños de mi padre, a su piel bien bronceada, de pelo rubio, aún sin canas, sin barba pero con un poblado bigote. Aún seguía teniendo ese "algo" especial tan atractivo. Era un maduro muy interesante…y era también mi padre…y era también todo para mí.
-Mmm papá, esos deditos…están juguetones ¿eh?...tócame por donde quieras, hazme lo que te apetezca. Mi cuerpo es tuyo: mi boca, mis labios, mis piernas y todo mi coñito…mi culo es tuyo, mis tetas, mis pezones…estoy loca por ti papá, loquísima…
-Lo sé-me sonrió-, y me encanta que sea así: follarte es lo mejor de la vida.
Allí mismo, en aquel sofá, se puso a comerme el coño con ganas. Usando ambas manos separé las piernas para él, para que lo tuviera más fácil. Me estremecí cuando su lengua me penetró y comenzó a beber de la humedad de mi vulva. Giré la cabeza en todas direcciones loca de placer. Mi pelo, rubio como el de él pero más liso y largo hasta el cuello, iba de un lado a otro. Mis ojos azul claro, casi cristalinos, no se podían abrirse: la marea de placer que mi padre me daba lo impedía. Mis pezones, normalmente blandos y de un color suave, me dolían de lo duros que se me estaban poniendo. Papá no se había olvidado de ellos y mientras me comía el coño con ganas echaba manos de mis tetas, que le enloquecían por ser tan perfectas: dentro de su tamaño, no estaban nada caídas y se aguantaban solas. Si llevaba sujetador era solo por asegurarme que con los años se mantuvieran en su sitio.
-Que tetas tienes Marilia, son una delicia…te van a reventar los pezones, están del todo duros…a verlos…mmmmm sí, están duros y riquísimos…Pienso comerme tus guindas todas las mañanas, cuando tu madre no nos vea…quiero que siempre vayas de empitone por casa…quiero verte siempre estos pastelitos tan ricos…están de muerte…
-Claro que sí papá, lo que quieras, cuando quieras…y yo tomaré leche de papá-me reí-…te chuparé la polla cada mañana, me tragaré tu lefa como desayuno…dios que rabo tieso tienes…¿Por qué no me follas ya papá?, no seas malo, quiero que me folles…
-Paciencia pequeña, tenemos…mucho tiempo…
Me metió un par de dedos por mi rajita empapada y se dedicó a darme dedos sin tregua casi media hora hasta que notó que ya estaba a punto de caramelo (sin dejar de comerme las tetas, claro). Las prisas nos podían y no atendíamos a razones: él deseaba follarme…y yo estaba loca por ser follada por él.
-Mira como entra Marilia…mira como te entra pequeña…ya está a punto…
-Ay sí papá, dame más, dameeee…por favor métela toda, hasta el fondo…no te dejes nada fuera…así que bieeeeen…
Me sentí tan pequeña: él con su 1’90 de alto, con yo mi modesto 1’65…Estaba del todo debajo de él, pegada a él, sometida a su voluntad…Era su fiel sumisa sexual, su esclava…Él podría haberme pedido lo que fuese, yo lo hubiera hecho sin dudarlo. Ya no recordaba aquella sensación de entrega total, de completa devoción y sometimiento. Es algo que si no se vive, no se puede describir.
-Rico coñito torda jaajajaja-se burló-.…¿Quién es mi zorra?, ¿Quién es la puta de papá?, ¿a quien le puedo hacer de todo que ella me pedirá más aún?.
-Yo soy esa putaaaaaaaa-grité con desenfreno mientras él me penetraba con todas las ganas-…sí papá, soy tu puta, soy una perra salida…Me gusta que me folles, me envicia…nunca he conocido mejor polla que la tuya, no hay nada igual…papá eres el mejor, eres mi hombre…dame duro que me gusta…lo quiero todo, dámelo…
Me besó en los labios y me morreó con depravación salvaje. Por un instante me acordé de cuando me estaba masturbando en el avión, soñando con volver a vivir esos momentos con mi padre, en que mi compañero de asiento accedió a "ayudarme" con su mano para luego echarme un buen polvo en el baño, follándome como si me estuviera violando (cogiéndome del cuello con algo de fuerza y embatiéndome con ritmo seco y profundo hasta saciarse: fue como si para él fuera solo un coño donde meterla…eso me puso a 1000 por hora).
-Dios que hombre tengo entre mis piernas…eres mi hombre papá, mi amante perfecto…solo con tu polla soy del todo feliz…quiero quedarme siempre así, follando contigo…follarte para siempre: tú y yo follando para siempre…
-Menuda zorra que eres-dijo mientras, cambiándome de posición y poniéndome a cuatro patas, se aferró a mis tetas con las manos y volvió a penetrarme a darme como a mí me gustaba-…Joder con mi puta hija, eres una guarra asquerosa…y me encanta…
-Entonces fóllame ya y córrete dentro…tengo píldoras del día después, no me preñarás…pero quiero que me folles bien follada, así que dame fuerte…ufff que rico me lo haces…así me gusta, así…no te pares y sigue…
Cambiando de ritmo, y como si supiera lo que pasó en el avión, empezó a darme fuerte y secamente, a martillearme en plan acosador/violador, a bombearme en mi coño con ganas y a propiciarme unos excelentes manoseos en mis pezones y chupetones en mi cuello. Moviendo mis caderas me moví al mismo tiempo que él y en esa danza del sexo común de embriagador aroma (siempre me ha excitado muchísimo su olor natural cuando teníamos sexo), veía las estrellas por su forma de penetrarme, me dolía un poco pero por nada del mundo le hubiera dicho que parase, me dolía pero me gustaba….y con esa mezcla endiablada llegué a un orgasmo fenomenal, mantuve la posición esperando a papá, que al par de minutos también llegó al orgasmo y con fuertes jadeos comenzó a lanzar chorros de lefa dentro de mi conejo, recibidos con vítores de alegría. Faltó poco para que los gritos de placer que dábamos se escuchasen en la calle.
-Te amo papá-le declaré mientras seguíamos recuperándonos, aún desnudos y con él sobre mí, abrazado a mi cuerpecito, con cara exultante-. Eres el mejor.
-Y yo a ti Marilia…eres una salvaje en la cama…ni tu madre folla como tú…
-Soy más joven-recordé-: ella tiene la experiencia, yo la fogosidad.
Llevé mi mano a su polla. La pobre se estaba poniendo fláccida. Normal, tras el trajín que le dimos…así que le di mimos y caricias. Era una adicta del incesto…y llevaba mucho tiempo sin mi dosis.
-¿Cómo es posible que unos solos centímetros puedan dar tanta felicidad?. Hay veces que me cuesta creerlo-confesé mientras la miraba. Pese a estar fláccida, era algo ancha de grosor-.
-¿Te dio por detrás-preguntó Papá de golpe-?.
-¿Por detrás?, ¿quién?.
-El del avión: ¿te dio por detrás?, ¿te enculó?.
-No: no he tenido sexo anal desde Navidad. Fue el regalo que me hizo un medio novio con el que salí, antes de descubrir que me ponía los cuernos con una chica de último curso.
-¿Te puso los cuernos?, ¿y tú que hiciste?.
-Vengarme: me follé a su padre…Luego fue cosa de hacer que él lo supiera y que su mujer se enterase. Por suerte, en las fotos no se vio mi cara: Melissa se ocupó de eso. A mí nadie me deja así como así.
Papá se rió por mi venganza, y yo recordé que luego había tenido que "pagar" a Melissa en especies a cambio de su ayuda. Me obligó a participar del mismo secreto del que yo la había descubierto tiempo atrás, para que no dijera nada: convertirme en la perra de un rottweiler que rondaba por el campus. Lo cierto es que no hubiera hecho falta, le hubiera guardado el secreto con total tranquilidad…pero tras haberla pillado en plena follada animal aquella noche, un sentimiento de curiosidad se había apoderado de mí y quería satisfacerlo. Salí encantada con la experiencia.
-Esa es mi niña-me contestó-. Es una buena venganza…pero volviendo a lo que me interesa: quiero darte por el culo. Necesito sodomizarte. ¡NO-se corrigió-!: no es que lo necesite, es que lo quiero hacer, así que ponte en pompa ahora mismo: tu culo es mío y lo quiero ya.
Mmmmmm cuando usaba ese tono militar para darme órdenes me derretía de placer…pero fui capaz de convencerle de que para eso era mejor usar la ducha, de ese modo podríamos usar el agua caliente para dilatarme el ano y así nos limpiábamos el olor a sexo que llevábamos. Él accedió y me llevó, cogida en brazos, hasta el cuarto de baño, metiéndome en la bañera y dando salida al agua de la ducha. Antes de que pudiera saber qué ocurría ya estaba de nuevo con mi boca llena de polla. En dos palabras: el paraíso.
-Trágalo todo perra, quiero esa boca chupándome la polla sin parar, y más te vale no hacerme correr o te meto un par de cachetes en el culo que te lo pongo dolorido y no te sientas en una semana.
-Pégame en el culo papá, azótame fuerte-le dije haciendo una leve pausa-...Me he portado muy mal allá papá, he sido una niña muy mala…
-A las niñas malas hay que castigarlas. ¿Quieres azotes?, vas a tenerlos.
Seguí comiéndosela un poco más hasta que, puesta de cara a la pared de la ducha comenzó a darme azotes en el culo. Llevaba años sin recibirlos y la verdad es que era algo que me encantaba revivir. Me hacía sentir una niña sucia, como cuando era pequeña y me azotaban cuando hacía algo mal…Tras convertirme en su amante siguió azotándome, pero con otras intenciones que me gustaban más.
-¡¡AY!!, ¡¡AY!!...¡¡Papá me duele, me hacer daño!!, ¡¡AY!!...¡¡Papá para por favor, no lo haré más, lo prometo, seré una niña buena, haré todo lo que tú me digas!!.
Repetía las mismas cosas que decía aquel entonces, cuando en verdad me estaba castigando y quería parara. La única diferencia es que ahora no deseaba que parase.
-Si quieres hacer todo lo que yo diga, separa las piernas, ¡AHORA MISMO!. Eso es perra, sepáralas bien…mmmmm menudo culo-y me metió un dedo por él muy violentamente, sin esperar a dilatarme-…Ven aquí zorra, que te voy a poner el culo al rojo vivo, es lo que se merecen las niñas por ser malas.
La situación de sexo–dominación le excitó tanto que pronto estaba erecto. Erecto pero de verdad, al tocarla un poco noté su durez. Sabía lo que me esperaba y me rendí a la evidencia de que no había escapatoria: me iba a taladrar el culo.
-¡¡AY!! Me duele papá, me duele…No tan fuerte, me haces daño…me lo vas a partir en dos, me lo vas a desgarrar…¡¡AY!! ¡¡NO!!
-¿¿Es que ahora quieres que pare, zorrita mía??, ¿quieres que me detenga?.
-¡¡NO-contesté a pleno pulmón-!!...¡¡Me duele pero no pares!!, ¡¡NO QUIERO QUE PARES, QUIERO QUE ME ENCULES!!, ¡¡SODOMÍZAMEEEEE!!...
Tras una penetración dolorosa, su forma de encularme era todavía peor, me movía de atrás adelante con fuerza y de tal manera que me sentía morir de dolor y de placer al mismo tiempo. Gemía conteniendo mi dolor mientras lo sentía dentro de mí en aquella cavidad estéril pero tan deseada por los hombres, tan deseada por mi hombre, mi amante, mi padre…Quería mi culo y yo se lo daba para que hiciera lo que quisiera con él, aunque eso incluyera que me lo violara, yo se lo permitiría porque era suya y deseaba complacerlo y someterme a sus deseos. ¿Acaso una hija no debe acatar siempre lo que le dice su padre?.
-Que pedazo de culo tiene mi nena, ufff como lo echaba de menos…Te quiero petar este culito de guarra…Te voy a reventar…
Con el culo del todo puesto en pompa para él y mi espalda arqueada contra la pared yo me dejaba hacer disfrutando y sufriendo al tiempo lo que me hacía. Me dolía y me gustaba, lo sufría y lo gozaba…solo quería llegar el orgasmo otra vez.
-Ya estoy a punto…mmmmm me tienes a punto de nieve hija de perra…Más te vale que te prepares, te voy a dejar este culo como un túnel de autopista, te lo pienso follar todo lo que pueda…esto es carne caliente, estás que ardes…grita por mí Marilia, grita para papá y dime lo mucho que te gusta, dímelo…quiero oírlo…
-Si papá me gusta, me gustaaaaa…dame así de fuerte por el culo, dame más, dame más fuerteeee…así papá, así…aaayyy me duele pero dame más, dame más aún…destrózamelo papá, reviéntame el culooo…
Se agarró a mis caderas y estuvo un par de minutos más antes de que se parase en seco al llegar a su orgasmo y correrse dentro de mí. Sentí como si burbujeante fuego líquido me invadía y me irrigaba entera. Yo no había llegado al orgasmo pero el sí, y eso era lo que más me importaba…Fue como cuando era más pequeña y él me usaba de esa forma para su propio placer. Cuando me lo hacía y yo no gozaba, lo amaba más. Me necesitaba para disfrutar y yo accedía para que tuviera su desahogo. Ya me ocuparía yo más tarde de gozar, que lo hacía, masturbándome mientras recordaba esa previa follada suya, tan amoral y sin embargo tan íntima para los dos. Tiempo después él mismo era quien me masturbaba. Me hacía inmensamente feliz todo aquello.
-Me tienes loco, hija de perra…Aaahh que rico ha sido, ya no recordaba cuanto me gustaba metértela por aquí detrás…¿Estás bien amor?. ¿Te duele mucho?.
-Sí, me duele…pero no me importa, me gusta cuando me usas así…pero no he llegado a gozar, acabaste antes…¿me lo completas?.
Volteándome, se agachó para comerme mi conejito y meterme sus dedos bien adentro, en tanto que yo me acariciaba las tetas y mi culo roto. Entre sus dedos y mis caricias llegué a un orgasmo estupendo y deseado, sin que el agua caliente dejara de caer por nuestros cuerpos. Después me estuvo besando, no sé cuanto tiempo, antes que saliéramos del baño. Él mismo me secó y me vistió con mimo, pero sin ponerme nada de ropa interior. "En casa irás con tu coñito al aire, para cuando te lo quiera usar", y yo obedecí, como siempre.
Nerviosos y con la vista puesta en el reloj tanto Mercedes como Marcelo estaban casi comiéndose las uñas de la ansiedad. Los letreros no dejaban de moverse en el panel del aeropuerto mientras la gente iba circulando a uno y otro lado con las maletas en las manos, arrastrándolas por el suelo. Según me contaron, habían llegado con antelación y hasta que yo hube llegado casi se tiraban de los pelos por verme llegar, lo que es natural porque llevaban casi un año sin verme, desde que me había marchado a la universidad, lejos de ellos. Por cierto, que Mercedes y Marcelo son mis padres y yo soy su única hija, Marilia, a la que se comieron a besos cuando al final aparecí por la puerta. Fue un sonoro abrazo entre los tres que me azoró por completo…y a muchos niveles. Estuve de charla con ellos durante el viaje de vuelta hasta casa, en que casi lloré al volver a mi cuarto y a mi barrio, donde había crecido toda la vida.
-Entonces, ¿te lo has pasado bien allá?, ¿has sacado buenas notas?, ¿qué tal fue la universidad?, ¿y el idioma?, ¿fue difícil?.
-¡Tranquila mamá-la detuve-!. Sí, el idioma fue difícil pero al menos lo aprendí y pude hablarlo bien, aunque ¡que duro fue las primeras semanas!. Por suerte algunos de los alumnos eran de Texas y hablaban bien ambos idiomas: Harvard es fantástico.
-Te hemos echado muchísimo de menos-dijo mi padre, casi emocionado-. Este ha sido el año más largo de mi vida. Temí que te pasara algo malo, tú sola, tan lejos.
-No te preocupes papá, todo fue muy bien: Melissa, mi compañera de cuarto, era una chica fantástica y fue muy buena conmigo. Gracias a ella todo fue mejor. Es una chica encantadora y mi mejor amiga en USA. Estoy deseando volverla a ver.
-Nos alegramos de que estés de vuelta….¡¡tanto que me voy!!.
Me quedé en shock. ¿Irse?, ¿a donde?.
-¿Se puede saber donde diablos vas?.
-No seas tonto Marcelo: a ver a Marta, claro. Tengo que decirle que su sobrina favorita está de nuevo en la ciudad. No puedo aguantarme las ganas. Me voy, ya volveré más tarde. Os dejo que os pongáis el día.
-¡Mamá…!.
-¡Ni mamá ni leches!, ¡¡o lo anuncio a los cuatro vientos o exploto!!.
Antes de darme cuenta mi madre había cogido las llaves, se había puesto aquel eterno chal y salió de la casa para ir dos más allá, donde vivía su hermana y tía mía. En el instante en que se oyó la puerta cerrarse, mi padre y yo nos quedamos mirando con cara de tontos. Fui la primera en reírme.
-Bufff mamá y tía Marta: no volveremos a verla hasta el Día del Juicio Final.
-Has de entenderlo hija, tras irte tú Marta fue la gran confidente de tu madre. No pasa un solo día sin ir un par de horas a su casa…o quien dice un par, dice una tarde. Fue su modo de aceptar tu perdida al irte a Estados Unidos.
Quedé algo pensativa ante esa noticia. Ignoraba que la pobre lo hubiera pasado tan mal. En sus cartas y llamadas no lo parecía…pero entendí que lo más probable es que lo hiciera así para no preocuparme.
-¿Y por aquí las cosas han ido bien-pregunté-?, ¿el resto fue todo bien?.
-Sí, como siempre-se encogió él de hombros-. Es lo bueno de las urbanizaciones: muy pocas cosas cambian con el tiempo…¿y tu qué?, ¿alguna novedad?.
En vez de contestarle, me subí la falda poco a poco. Era larga, cubría casi hasta los tobillos. Mi padre me observaba sin perder detalle de mis movimientos. Llegando a la rodilla, descrucé las piernas, manteniéndolas juntas. Al llegar a los muslos, las abrí un poco, muy poquito…y para cuando llegué a las caderas, me abrí un poco más para él. Lo suficiente para ver que estaba sin bragas, mostrándole mi coño desnudo. Mi padre se quedó en su sillón sin hacer nada, fijando su vista en mi sexo. Su forma de mirarme me empezó a provocar ciertos calores ya conocidos de tiempo atrás.
-¿Y tu ropa interior-se limitó a preguntar-?.
-Regalada-contesté parcamente, con mirada malévola-.
-¿Regalada a quien-se interesó-?.
-A mi compañero de asiento: estábamos atrás del todo y al verme, se atrevió a meterme mano. Fue muy sutil: primero empezó por tocarme un poco las tetas, leves caricias, aprovechando mi casi estado de sueño. Al verme sumisa, se envalentonó. Luego se dio cuenta de que yo le seguía el juego y le dejé meterme mano abajo. Con su mano me sobó entera entre las piernas, me puso muy mojada así que me lo llevé al baño para que me hiciera lo que quisiera. Es cierto eso dicen del sexo en el aire…es algo que no tiene punto de comparación…y el chico sabía follar muy bien, pudo echarme un par de polvos rápidos y lograr que yo gozase. Disfruté mucho con él.
El relato, totalmente verídico, lo conté precisamente para que él se excitara. No aparté la vista de su bragueta en todo momento, y fui testigo de cómo comenzaron a palpitarle los pantalones. Sentándose a mi lado, posó su mano sobre mi coñito. En ese instante creí morirme de placer. Deseaba tanto tener a papá metiéndome mano…
-Que guarra eres, dejándote follar por un desconocido…
-Y bien que me lo pasé-guiñé un ojo-. Además, ¿no tenemos todos esa fantasía de follar con alguien a quien no conocemos, de follar por follar, como animales?. Vi la ocasión, y la aproveché.
Me mantuve inmóvil, a la espera de ver que hacía él. Desde aquella lejanísima primera vez en que me hizo suya, era costumbre que yo me dejase hacer. Me gustaba la sensación de ser un juguete en sus manos, de ser no su hija si no su esclava, de estar sometida a sus deseos, a sus caprichos. Él proponía, y yo disponía.
-¿Me has echado de menos?.
-No tienes ni idea de hasta que punto-le contesté-. Pensé que me sería imposible vivir sin que me follases. Estoy loca por ser tuya papá: tu puta favorita ha vuelto a casa.
Acto seguido, llevó su mano a mi cuello y su boca la pegó a la mía. La pasión ya no podía aguantarse por más tiempo. Abriéndome del todo para él, le dejé sobarme toda cuanto quería él. Me abrí mi camiseta y saqué mis tetas para que el las sobase. Las niñas, como él las llamaba, estaban nostálgicas de sus manos fuertes y grandes.
-¡Dios!, cuando te vi aparecer en el aeropuerto casi me da un ataque intentando aguantarme las ganas. No sabes como deseaba follarte allí, delante de todos, proclamar a los cuatro vientos que soy el padre más afortunado de todos porqué yo puedo follarme a mi hija todo lo que quiero y a ella le gusta.
-Fóllame ahora y reviéntame entera. ¡Ya había olvidado lo bien que besabas!.
Cada lengüetada que me daba me recordaba aquellas noches de incesto y pasión que me daba en mi cama, mucho tiempo atrás. Aquella inocencia de mi primera vez, en que él se convirtió no solo en mi padre, si no en mi amante, en el primer hombre que me hacía el amor y me hacía conocer los placeres de la carne. Su amor por mí le llevó a eso temiendo que un novio pudiera lastimarme. Yo lo acepté porque lo quería. A lo primero fue amor….a lo segundo, perversión…y a lo tercero, simplemente el morbo del placer.
-Madre mía, como la tienes-dije al notar por encima de los pantalones-. ¡¡Quiero vértela!!, ¡dame ese rabo tieso, lo quiero!, ¡sácatela ya, quiero verla!.
Desabrochándose el cinturón y bajándose la cremallera, deslizó pantalón y slips hasta que sacó de su prisión aquella maravilla de exactos y precisos 19 centímetros que llevaba casi un año sin saborear. Tenía tantas ganas de metérmela en la boca que estuve a punto de querer arrancársela a mordiscos. ¡¡Era mía de nuevo, toda mía!!.
-Eso es mi niña, cómesela toda a papá….Mmmmmm eso es, chúpala a placer, tenemos tiempo. Tu madre tardará en volver, así que no hay prisa para terminarlo. Uff que rica mamada. Se diría que has aprendido cosas nuevas desde que te fuiste.
-Papá-me paré para respirar-, que he estado en la universidad. Te asombrarías de las orgías que he visto allí: chicas montándoselo en plan lésbico delante de todos, la gente grabándolo todo…luego otras dejándose follarse en las fraternidades por el equipo de fútbol americano…Y como yo era la españolita, tuve que demostrar que estaba a la altura de los demás-sonreí perversa-.
-Mmmm ya me contarás lo que hiciste: lo quiero saber todo…con quien follaste, si era chico o chica, que te hicieron, si te gustó…quiero saberlo todo, con detalle…eso sí mi amor, sigue mamando…dios que boca tienes, me encanta verte mamarme la polla, eres una experta.
-Es lo bueno de ser una zorra disfrazada de virtuosa: aprendes mucho.
Miré directamente a los ojos castaños de mi padre, a su piel bien bronceada, de pelo rubio, aún sin canas, sin barba pero con un poblado bigote. Aún seguía teniendo ese "algo" especial tan atractivo. Era un maduro muy interesante…y era también mi padre…y era también todo para mí.
-Mmm papá, esos deditos…están juguetones ¿eh?...tócame por donde quieras, hazme lo que te apetezca. Mi cuerpo es tuyo: mi boca, mis labios, mis piernas y todo mi coñito…mi culo es tuyo, mis tetas, mis pezones…estoy loca por ti papá, loquísima…
-Lo sé-me sonrió-, y me encanta que sea así: follarte es lo mejor de la vida.
Allí mismo, en aquel sofá, se puso a comerme el coño con ganas. Usando ambas manos separé las piernas para él, para que lo tuviera más fácil. Me estremecí cuando su lengua me penetró y comenzó a beber de la humedad de mi vulva. Giré la cabeza en todas direcciones loca de placer. Mi pelo, rubio como el de él pero más liso y largo hasta el cuello, iba de un lado a otro. Mis ojos azul claro, casi cristalinos, no se podían abrirse: la marea de placer que mi padre me daba lo impedía. Mis pezones, normalmente blandos y de un color suave, me dolían de lo duros que se me estaban poniendo. Papá no se había olvidado de ellos y mientras me comía el coño con ganas echaba manos de mis tetas, que le enloquecían por ser tan perfectas: dentro de su tamaño, no estaban nada caídas y se aguantaban solas. Si llevaba sujetador era solo por asegurarme que con los años se mantuvieran en su sitio.
-Que tetas tienes Marilia, son una delicia…te van a reventar los pezones, están del todo duros…a verlos…mmmmm sí, están duros y riquísimos…Pienso comerme tus guindas todas las mañanas, cuando tu madre no nos vea…quiero que siempre vayas de empitone por casa…quiero verte siempre estos pastelitos tan ricos…están de muerte…
-Claro que sí papá, lo que quieras, cuando quieras…y yo tomaré leche de papá-me reí-…te chuparé la polla cada mañana, me tragaré tu lefa como desayuno…dios que rabo tieso tienes…¿Por qué no me follas ya papá?, no seas malo, quiero que me folles…
-Paciencia pequeña, tenemos…mucho tiempo…
Me metió un par de dedos por mi rajita empapada y se dedicó a darme dedos sin tregua casi media hora hasta que notó que ya estaba a punto de caramelo (sin dejar de comerme las tetas, claro). Las prisas nos podían y no atendíamos a razones: él deseaba follarme…y yo estaba loca por ser follada por él.
-Mira como entra Marilia…mira como te entra pequeña…ya está a punto…
-Ay sí papá, dame más, dameeee…por favor métela toda, hasta el fondo…no te dejes nada fuera…así que bieeeeen…
Me sentí tan pequeña: él con su 1’90 de alto, con yo mi modesto 1’65…Estaba del todo debajo de él, pegada a él, sometida a su voluntad…Era su fiel sumisa sexual, su esclava…Él podría haberme pedido lo que fuese, yo lo hubiera hecho sin dudarlo. Ya no recordaba aquella sensación de entrega total, de completa devoción y sometimiento. Es algo que si no se vive, no se puede describir.
-Rico coñito torda jaajajaja-se burló-.…¿Quién es mi zorra?, ¿Quién es la puta de papá?, ¿a quien le puedo hacer de todo que ella me pedirá más aún?.
-Yo soy esa putaaaaaaaa-grité con desenfreno mientras él me penetraba con todas las ganas-…sí papá, soy tu puta, soy una perra salida…Me gusta que me folles, me envicia…nunca he conocido mejor polla que la tuya, no hay nada igual…papá eres el mejor, eres mi hombre…dame duro que me gusta…lo quiero todo, dámelo…
Me besó en los labios y me morreó con depravación salvaje. Por un instante me acordé de cuando me estaba masturbando en el avión, soñando con volver a vivir esos momentos con mi padre, en que mi compañero de asiento accedió a "ayudarme" con su mano para luego echarme un buen polvo en el baño, follándome como si me estuviera violando (cogiéndome del cuello con algo de fuerza y embatiéndome con ritmo seco y profundo hasta saciarse: fue como si para él fuera solo un coño donde meterla…eso me puso a 1000 por hora).
-Dios que hombre tengo entre mis piernas…eres mi hombre papá, mi amante perfecto…solo con tu polla soy del todo feliz…quiero quedarme siempre así, follando contigo…follarte para siempre: tú y yo follando para siempre…
-Menuda zorra que eres-dijo mientras, cambiándome de posición y poniéndome a cuatro patas, se aferró a mis tetas con las manos y volvió a penetrarme a darme como a mí me gustaba-…Joder con mi puta hija, eres una guarra asquerosa…y me encanta…
-Entonces fóllame ya y córrete dentro…tengo píldoras del día después, no me preñarás…pero quiero que me folles bien follada, así que dame fuerte…ufff que rico me lo haces…así me gusta, así…no te pares y sigue…
Cambiando de ritmo, y como si supiera lo que pasó en el avión, empezó a darme fuerte y secamente, a martillearme en plan acosador/violador, a bombearme en mi coño con ganas y a propiciarme unos excelentes manoseos en mis pezones y chupetones en mi cuello. Moviendo mis caderas me moví al mismo tiempo que él y en esa danza del sexo común de embriagador aroma (siempre me ha excitado muchísimo su olor natural cuando teníamos sexo), veía las estrellas por su forma de penetrarme, me dolía un poco pero por nada del mundo le hubiera dicho que parase, me dolía pero me gustaba….y con esa mezcla endiablada llegué a un orgasmo fenomenal, mantuve la posición esperando a papá, que al par de minutos también llegó al orgasmo y con fuertes jadeos comenzó a lanzar chorros de lefa dentro de mi conejo, recibidos con vítores de alegría. Faltó poco para que los gritos de placer que dábamos se escuchasen en la calle.
-Te amo papá-le declaré mientras seguíamos recuperándonos, aún desnudos y con él sobre mí, abrazado a mi cuerpecito, con cara exultante-. Eres el mejor.
-Y yo a ti Marilia…eres una salvaje en la cama…ni tu madre folla como tú…
-Soy más joven-recordé-: ella tiene la experiencia, yo la fogosidad.
Llevé mi mano a su polla. La pobre se estaba poniendo fláccida. Normal, tras el trajín que le dimos…así que le di mimos y caricias. Era una adicta del incesto…y llevaba mucho tiempo sin mi dosis.
-¿Cómo es posible que unos solos centímetros puedan dar tanta felicidad?. Hay veces que me cuesta creerlo-confesé mientras la miraba. Pese a estar fláccida, era algo ancha de grosor-.
-¿Te dio por detrás-preguntó Papá de golpe-?.
-¿Por detrás?, ¿quién?.
-El del avión: ¿te dio por detrás?, ¿te enculó?.
-No: no he tenido sexo anal desde Navidad. Fue el regalo que me hizo un medio novio con el que salí, antes de descubrir que me ponía los cuernos con una chica de último curso.
-¿Te puso los cuernos?, ¿y tú que hiciste?.
-Vengarme: me follé a su padre…Luego fue cosa de hacer que él lo supiera y que su mujer se enterase. Por suerte, en las fotos no se vio mi cara: Melissa se ocupó de eso. A mí nadie me deja así como así.
Papá se rió por mi venganza, y yo recordé que luego había tenido que "pagar" a Melissa en especies a cambio de su ayuda. Me obligó a participar del mismo secreto del que yo la había descubierto tiempo atrás, para que no dijera nada: convertirme en la perra de un rottweiler que rondaba por el campus. Lo cierto es que no hubiera hecho falta, le hubiera guardado el secreto con total tranquilidad…pero tras haberla pillado en plena follada animal aquella noche, un sentimiento de curiosidad se había apoderado de mí y quería satisfacerlo. Salí encantada con la experiencia.
-Esa es mi niña-me contestó-. Es una buena venganza…pero volviendo a lo que me interesa: quiero darte por el culo. Necesito sodomizarte. ¡NO-se corrigió-!: no es que lo necesite, es que lo quiero hacer, así que ponte en pompa ahora mismo: tu culo es mío y lo quiero ya.
Mmmmmm cuando usaba ese tono militar para darme órdenes me derretía de placer…pero fui capaz de convencerle de que para eso era mejor usar la ducha, de ese modo podríamos usar el agua caliente para dilatarme el ano y así nos limpiábamos el olor a sexo que llevábamos. Él accedió y me llevó, cogida en brazos, hasta el cuarto de baño, metiéndome en la bañera y dando salida al agua de la ducha. Antes de que pudiera saber qué ocurría ya estaba de nuevo con mi boca llena de polla. En dos palabras: el paraíso.
-Trágalo todo perra, quiero esa boca chupándome la polla sin parar, y más te vale no hacerme correr o te meto un par de cachetes en el culo que te lo pongo dolorido y no te sientas en una semana.
-Pégame en el culo papá, azótame fuerte-le dije haciendo una leve pausa-...Me he portado muy mal allá papá, he sido una niña muy mala…
-A las niñas malas hay que castigarlas. ¿Quieres azotes?, vas a tenerlos.
Seguí comiéndosela un poco más hasta que, puesta de cara a la pared de la ducha comenzó a darme azotes en el culo. Llevaba años sin recibirlos y la verdad es que era algo que me encantaba revivir. Me hacía sentir una niña sucia, como cuando era pequeña y me azotaban cuando hacía algo mal…Tras convertirme en su amante siguió azotándome, pero con otras intenciones que me gustaban más.
-¡¡AY!!, ¡¡AY!!...¡¡Papá me duele, me hacer daño!!, ¡¡AY!!...¡¡Papá para por favor, no lo haré más, lo prometo, seré una niña buena, haré todo lo que tú me digas!!.
Repetía las mismas cosas que decía aquel entonces, cuando en verdad me estaba castigando y quería parara. La única diferencia es que ahora no deseaba que parase.
-Si quieres hacer todo lo que yo diga, separa las piernas, ¡AHORA MISMO!. Eso es perra, sepáralas bien…mmmmm menudo culo-y me metió un dedo por él muy violentamente, sin esperar a dilatarme-…Ven aquí zorra, que te voy a poner el culo al rojo vivo, es lo que se merecen las niñas por ser malas.
La situación de sexo–dominación le excitó tanto que pronto estaba erecto. Erecto pero de verdad, al tocarla un poco noté su durez. Sabía lo que me esperaba y me rendí a la evidencia de que no había escapatoria: me iba a taladrar el culo.
-¡¡AY!! Me duele papá, me duele…No tan fuerte, me haces daño…me lo vas a partir en dos, me lo vas a desgarrar…¡¡AY!! ¡¡NO!!
-¿¿Es que ahora quieres que pare, zorrita mía??, ¿quieres que me detenga?.
-¡¡NO-contesté a pleno pulmón-!!...¡¡Me duele pero no pares!!, ¡¡NO QUIERO QUE PARES, QUIERO QUE ME ENCULES!!, ¡¡SODOMÍZAMEEEEE!!...
Tras una penetración dolorosa, su forma de encularme era todavía peor, me movía de atrás adelante con fuerza y de tal manera que me sentía morir de dolor y de placer al mismo tiempo. Gemía conteniendo mi dolor mientras lo sentía dentro de mí en aquella cavidad estéril pero tan deseada por los hombres, tan deseada por mi hombre, mi amante, mi padre…Quería mi culo y yo se lo daba para que hiciera lo que quisiera con él, aunque eso incluyera que me lo violara, yo se lo permitiría porque era suya y deseaba complacerlo y someterme a sus deseos. ¿Acaso una hija no debe acatar siempre lo que le dice su padre?.
-Que pedazo de culo tiene mi nena, ufff como lo echaba de menos…Te quiero petar este culito de guarra…Te voy a reventar…
Con el culo del todo puesto en pompa para él y mi espalda arqueada contra la pared yo me dejaba hacer disfrutando y sufriendo al tiempo lo que me hacía. Me dolía y me gustaba, lo sufría y lo gozaba…solo quería llegar el orgasmo otra vez.
-Ya estoy a punto…mmmmm me tienes a punto de nieve hija de perra…Más te vale que te prepares, te voy a dejar este culo como un túnel de autopista, te lo pienso follar todo lo que pueda…esto es carne caliente, estás que ardes…grita por mí Marilia, grita para papá y dime lo mucho que te gusta, dímelo…quiero oírlo…
-Si papá me gusta, me gustaaaaa…dame así de fuerte por el culo, dame más, dame más fuerteeee…así papá, así…aaayyy me duele pero dame más, dame más aún…destrózamelo papá, reviéntame el culooo…
Se agarró a mis caderas y estuvo un par de minutos más antes de que se parase en seco al llegar a su orgasmo y correrse dentro de mí. Sentí como si burbujeante fuego líquido me invadía y me irrigaba entera. Yo no había llegado al orgasmo pero el sí, y eso era lo que más me importaba…Fue como cuando era más pequeña y él me usaba de esa forma para su propio placer. Cuando me lo hacía y yo no gozaba, lo amaba más. Me necesitaba para disfrutar y yo accedía para que tuviera su desahogo. Ya me ocuparía yo más tarde de gozar, que lo hacía, masturbándome mientras recordaba esa previa follada suya, tan amoral y sin embargo tan íntima para los dos. Tiempo después él mismo era quien me masturbaba. Me hacía inmensamente feliz todo aquello.
-Me tienes loco, hija de perra…Aaahh que rico ha sido, ya no recordaba cuanto me gustaba metértela por aquí detrás…¿Estás bien amor?. ¿Te duele mucho?.
-Sí, me duele…pero no me importa, me gusta cuando me usas así…pero no he llegado a gozar, acabaste antes…¿me lo completas?.
Volteándome, se agachó para comerme mi conejito y meterme sus dedos bien adentro, en tanto que yo me acariciaba las tetas y mi culo roto. Entre sus dedos y mis caricias llegué a un orgasmo estupendo y deseado, sin que el agua caliente dejara de caer por nuestros cuerpos. Después me estuvo besando, no sé cuanto tiempo, antes que saliéramos del baño. Él mismo me secó y me vistió con mimo, pero sin ponerme nada de ropa interior. "En casa irás con tu coñito al aire, para cuando te lo quiera usar", y yo obedecí, como siempre.