Dolores se encuentra desnuda frente al espejo de su habitación. Se mira las tetas, el culo gordo y los muslos voluminosos. Quisiera pesar menos, pero también le gusta mirarse para darse el gusto de ver que tiene pocas arrugas.
Se pone una tanga roja, se la encaja bien entre las nalgas. Luego se pone un sobretodo corto y traslucido.
—Julio… —dice sentándose en la cama donde reposa su esposo leyendo.
—Dime, mi amor, ¿Qué ocurre? —responde su esposo sin quitar los ojos de su libro.
—Ay… quiero hablarte algo sobre Fede —dice con un tono de voz que denota preocupación.
—¿Qué sucede? ¿Problemas en la universidad?
—No. No es eso
—¿Entonces?
—Lo noto raro.
—¿Raro? ¿Raro cómo? Hay muchos tipos de raro —responde Julio volteando a mirarla.
—Ay… raro… no sé… muy cariñoso…
—¿Cariñoso?... mmmmmm
—Sí… mejor olvídalo, tal vez sean cosas mías…
Julio cierra el libro y lo coloca en la mesa de noche junto a sus gafas de lectura.
—Está bien, Marta, cuéntame, ¿qué pasa con nuestro muchacho?
—Bueno… no sé…
—Querida, sabes que puedes contarme lo que sea, por algo este matrimonio ha aguantado veinte años. Venga dime.
—Está bien… Es que desde hace un tiempo viene abrazándome mucho, así como tratando de tocar mis pechos.
—Bueno, Marta, cualquiera abraza a su madre. En su defensa tus senos son enormes, es normal que te roce un poco. ¿Eso es lo que te parece raro?
—Lo sé, ¿pero tanto así?
—¿Qué fue lo que ocurrió exactamente?
—Bueno… cuando llega a la casa me abraza desde atrás y al hacerlo me rodea con sus manos y siento que pasa sus manos como palmándome los senos por acá abajo.
Julio mira a su mujer. Comprueba los enormes senos que tiene y la pequeña bata de dormir que usa.
—Marta… cualquiera que te fuera a dar un abrazo necesariamente tiene que tocarte aunque sea un poco las tetas. Son enormes cariño. Monumentales.
—Lo sé, pero es que también me ha comenzado a ayudar a lavar la ropa.
—¿Y eso qué? ¿Últimamente no te estuviste quejando de que tenías muchos quehaceres? Creo que tuve una charla con él en la que acordamos que te apoyaríamos con algunas cosas. Debe ser por eso.
—Sí, yo también lo pensé, pero se fijó mucho en mi ropa íntima. Tuve que tomarla toda y decirle que yo me encargaba de eso.
—¿Pero qué va a saber él sobre eso? ¿Lo viste haciendo algo con ella o solo la tomó para lavarla?
—No. La tomó para lavarla, pero había más ropa allí, incluyendo la de él, me dio la impresión de que fue específicamente por mis tangas.
—Ay Marta…
—Bueno… sabes que el espacio de la cocina es pequeño, ¿no?
—Pero claro que lo sé, sí fui yo el que lo hice.
—Pues vino a ayudarme con el almuerzo. Sabes que una queda toda entregada estando allí, ¿no?, bueno, en tres o cuatro ocasiones pasó por detrás.
—¿Me dices que nuestro hijo te lo pasó por el culo intencionalmente?
—Varias veces… Me la ha restregado toda y también me miraba las tetas…. Y en el jardín, cuando podaba las plantas vino y se sentó a observarme. Lo mismo cuando limpiaba el baño.
—Mmmmmm… deben ser cosas tuyas cariño, seguro le tomaste idea después de que lo viste viendo esa porno.
—¡Era muy parecida a mí!
—Mira amor, mejor apaga la luz y vamos a dormir que mañana tengo que estar temprano en la fábrica. El otro día lo vi a Federico caminando con una chica en la calle, era una preciosura de su edad, imagino que la conocería de la universidad. Pues nada… ¿Realmente crees que se va a fijar sexualmente en su propia madre? Yo solo creo que te haces ideas en la cabeza como siempre. ¿Sí recuerdas cuando pensaste que te estaba siendo infiel?
—¡Ay!… ¡No tenías que sacar eso acá!
—¿Sí recuerdas? Que armaste todo un escándalo y una teoría de conspiración por absolutamente nada.
—Eso era diferente…
—Jaja…
—Bueno… luego no digas que no te lo dije.
—Deja de ser dramática, querida, ¿qué crees que va a pasar? A lo mucho se hará una paja pensando en ti… jajaja
—¡¿Pero qué dices?!!
—Tranquila, tranquila… ya está… es solo un chiste… mañana hablaré con él para ver qué es lo que está pasando.
—No me pareció gracioso. Buenas noches. Y sí vas a hablar con él no le digas que yo te mencioné nada.
—Está bien…
Dolores apagó la luz y se acostó posando su cabeza en el pecho de su esposo y apoyando sus enormes tetas a un costado del mismo. Ambos se quedaron dormidos.
Las horas pasan y en la penumbra Federico se introduce en la habitación como una sombra y se ubica a un lado de la cama, agradeciendo por enésima vez que sus padres duerman con la puerta de la habitación abierta. Se encuentra desnudo y con la polla viva, ha estado esperando toda la noche para esto, frente a él tiene las piernas, los muslos y el culo de su madre. A Dolores se le marca deliciosamente los labios del coño sobre la tanga. Federico toma el sobretodo y lo echa hacia arriba de la cintura.
Hoy se siente aún más excitado que de costumbre. Lleva toda la semana manoseando a su madre y cree que la misma se ha mostrado más receptiva de lo que él suponía.
Hoy Federico no quiere solo pajearse e irse. Hoy quiere transgredir sus propios límites, correrse sobre los muslos de su madre, tocarle aunque sea las piernas, algo más… Su deseo por ella no ha parado de crecer con el tiempo y le resulta insoportable que su madre le sea prohibida.
Decide subirse a la cama con cuidado y acostarse junto a su madre de cuchara, apoyándole la polla en los glúteos. Comprueba que siguen dormidos. Le parece que ambos tienen el sueño muy pesado, nunca han notado que viene al menos dos o tres veces a la semana a pajearse mirando el culo de su madre.
Federico se excita como nunca al tener su pene completamente descubierto y estar literalmente frotándolo en las nalgas desnudas de su madre. Es lo más extremo que ha hecho en cuanto a esto. Comienza a pasar su mano suevamente por la barriga de su madre, metiéndola por debajo del sobretodo y luego la desliza hacia arriba y le toma un seno. En su mente ya se la está cogiendo.
—Mmmm…
Dolores se comienza a mover un poco, pero Federico no se detiene y ella despierta. Parece algo desorientada y aún bastante adormitada, pero rápidamente se da cuenta que quien la tiene toda apresada es su hijo.
—Ma…mamá… ¿estás dormida?... —susurra.
Al escuchar la voz de su hijo Dolores abre completamente los ojos. No sabe que decir.
—Mamá… mamá… ¿me escuchas?
—¿Federico? —dice—. ¿Qué haces?, hijo… —las palabras a penas y alcanzan a salir de su boca.
—Mamá… ¿Te la voy a meter oíste?
Dolores se queda en shock y mira hacia arriba buscando ver el rostro de su esposo. Julio dormida plácidamente.
—¿Me escuchaste? —dice Federico.
—Aja…
Federico se despega un poco de su madre, le mete el dedo entre la tanga y lo desliza hacia abajo separando la tela de la prenda de la piel, luego la corre hacia un lado, dejándola sobre una de sus nalgas. A todo eso Dolores permanece completamente inmovilizada.
—Uffffff…. que piernas… —dice Federico pasando su mano por los glúteos y muslos de su madre.
Se la acomoda en el carnoso coño su madre.
—Mmmmmmmmmm —gime Dolores al sentir que su hijo la penetra.
Fede la toma de un seno con una mano y con la otra le sostiene la cintura. Se la está follando de a poco mientras su cabeza aun reposa sobre el pecho de su marido. Sus nalgas comienzan a sudar y a sonar tras las embestidas que le propina su hijo.
Federico está en su propia gloria personal cogiéndose a su madre como siempre lo había querido.
La vibración termina despertando a Julio, pero este permanece inmóvil. Julio y Dolores se ven a la cara y se comunican sin palabras.
—Te lo dije.
—Mierda, pero esto se fue de control.
—¿Y vas a hacer algo o qué?
—¿Hacer qué?
—Bueno… si no vas hacer algo que me coja entonces…
Al entender que su marido ya era consciente de la situación y que no va a hacer nada, Dolores relaja su rostro nuevamente en el pecho de este y tranquilamente se deja coger por su hijo, gradualmente se permite disfrutar, especialmente cuando ve que el pene de su esposo empieza a endurecerse, formando un bulto sobre su short. Ella decide introducir su mano y sacarle la polla a Julio. De esa forma mientras su hijo se la disfruta, ella le hace una paja a su marido y así todos felices.
—Fede… —dice Dolores volteando a mirar a su hijo—. ¿Podrías darme solo un poco más duro?, bebé.
Federico asiente haciendo un movimiento con la cabeza.
Padre, madre e hijo están conscientes de lo que pasa sobre la cama matrimonial y se lo pasan en grande. La polla de Julio no había estado así de dura desde hace mucho y Dolores lo sabe. Federico está cumpliendo su máxima fantasía sexual y sin los problemas que se había imaginado. En cuanto a ella… mmmmmmmm… hace mucho que no se sentía tan deseada, la polla de su hijo es bastante gruesa y se la está pasando rico.
El ritmo de la cogida y de la masturbación aumenta. Tas, tas, tas, tas… chas, chas, chas, chas…
—Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
Un chorro de semen sale disparado del miembro de Julio, cayendo hacia alguna parte y dejando caer algunas gotas sobre su propio abdomen y el rostro de su mujer.
—¡No puedo más, mamá!... mmmmmmmmmmmmmmmmmmm…
Federico se corre adentro de su madre. Le llena el coño en su última brusca y contundente embestida contra su enorme culo.
—Ahhh… ahhh… ah… —gime Dolores.
Se acabó. El frenesí pasó para los tres. Todos tratan de recuperar el aliento.
—Bueno… ya está. Vamos a dormir —dice Dolores.
Se arrima aún más a su esposo y le acaricia la polla y los huevos a su hijo.
—Ven, cariño, abrázame —dice ella.
Los tres se quedan dormidos sobre la cama. La mujer abrazando a su esposo y el hijo abrazando a su madre.
Federico se queda dormido plácidamente sin saber que ha avivado nuevamente la vida sexual de sus padres y que lo que acaba de ocurrir se convertirá en una nueva costumbre para los tres.
Se pone una tanga roja, se la encaja bien entre las nalgas. Luego se pone un sobretodo corto y traslucido.
—Julio… —dice sentándose en la cama donde reposa su esposo leyendo.
—Dime, mi amor, ¿Qué ocurre? —responde su esposo sin quitar los ojos de su libro.
—Ay… quiero hablarte algo sobre Fede —dice con un tono de voz que denota preocupación.
—¿Qué sucede? ¿Problemas en la universidad?
—No. No es eso
—¿Entonces?
—Lo noto raro.
—¿Raro? ¿Raro cómo? Hay muchos tipos de raro —responde Julio volteando a mirarla.
—Ay… raro… no sé… muy cariñoso…
—¿Cariñoso?... mmmmmm
—Sí… mejor olvídalo, tal vez sean cosas mías…
Julio cierra el libro y lo coloca en la mesa de noche junto a sus gafas de lectura.
—Está bien, Marta, cuéntame, ¿qué pasa con nuestro muchacho?
—Bueno… no sé…
—Querida, sabes que puedes contarme lo que sea, por algo este matrimonio ha aguantado veinte años. Venga dime.
—Está bien… Es que desde hace un tiempo viene abrazándome mucho, así como tratando de tocar mis pechos.
—Bueno, Marta, cualquiera abraza a su madre. En su defensa tus senos son enormes, es normal que te roce un poco. ¿Eso es lo que te parece raro?
—Lo sé, ¿pero tanto así?
—¿Qué fue lo que ocurrió exactamente?
—Bueno… cuando llega a la casa me abraza desde atrás y al hacerlo me rodea con sus manos y siento que pasa sus manos como palmándome los senos por acá abajo.
Julio mira a su mujer. Comprueba los enormes senos que tiene y la pequeña bata de dormir que usa.
—Marta… cualquiera que te fuera a dar un abrazo necesariamente tiene que tocarte aunque sea un poco las tetas. Son enormes cariño. Monumentales.
—Lo sé, pero es que también me ha comenzado a ayudar a lavar la ropa.
—¿Y eso qué? ¿Últimamente no te estuviste quejando de que tenías muchos quehaceres? Creo que tuve una charla con él en la que acordamos que te apoyaríamos con algunas cosas. Debe ser por eso.
—Sí, yo también lo pensé, pero se fijó mucho en mi ropa íntima. Tuve que tomarla toda y decirle que yo me encargaba de eso.
—¿Pero qué va a saber él sobre eso? ¿Lo viste haciendo algo con ella o solo la tomó para lavarla?
—No. La tomó para lavarla, pero había más ropa allí, incluyendo la de él, me dio la impresión de que fue específicamente por mis tangas.
—Ay Marta…
—Bueno… sabes que el espacio de la cocina es pequeño, ¿no?
—Pero claro que lo sé, sí fui yo el que lo hice.
—Pues vino a ayudarme con el almuerzo. Sabes que una queda toda entregada estando allí, ¿no?, bueno, en tres o cuatro ocasiones pasó por detrás.
—¿Me dices que nuestro hijo te lo pasó por el culo intencionalmente?
—Varias veces… Me la ha restregado toda y también me miraba las tetas…. Y en el jardín, cuando podaba las plantas vino y se sentó a observarme. Lo mismo cuando limpiaba el baño.
—Mmmmmm… deben ser cosas tuyas cariño, seguro le tomaste idea después de que lo viste viendo esa porno.
—¡Era muy parecida a mí!
—Mira amor, mejor apaga la luz y vamos a dormir que mañana tengo que estar temprano en la fábrica. El otro día lo vi a Federico caminando con una chica en la calle, era una preciosura de su edad, imagino que la conocería de la universidad. Pues nada… ¿Realmente crees que se va a fijar sexualmente en su propia madre? Yo solo creo que te haces ideas en la cabeza como siempre. ¿Sí recuerdas cuando pensaste que te estaba siendo infiel?
—¡Ay!… ¡No tenías que sacar eso acá!
—¿Sí recuerdas? Que armaste todo un escándalo y una teoría de conspiración por absolutamente nada.
—Eso era diferente…
—Jaja…
—Bueno… luego no digas que no te lo dije.
—Deja de ser dramática, querida, ¿qué crees que va a pasar? A lo mucho se hará una paja pensando en ti… jajaja
—¡¿Pero qué dices?!!
—Tranquila, tranquila… ya está… es solo un chiste… mañana hablaré con él para ver qué es lo que está pasando.
—No me pareció gracioso. Buenas noches. Y sí vas a hablar con él no le digas que yo te mencioné nada.
—Está bien…
Dolores apagó la luz y se acostó posando su cabeza en el pecho de su esposo y apoyando sus enormes tetas a un costado del mismo. Ambos se quedaron dormidos.
Las horas pasan y en la penumbra Federico se introduce en la habitación como una sombra y se ubica a un lado de la cama, agradeciendo por enésima vez que sus padres duerman con la puerta de la habitación abierta. Se encuentra desnudo y con la polla viva, ha estado esperando toda la noche para esto, frente a él tiene las piernas, los muslos y el culo de su madre. A Dolores se le marca deliciosamente los labios del coño sobre la tanga. Federico toma el sobretodo y lo echa hacia arriba de la cintura.
Hoy se siente aún más excitado que de costumbre. Lleva toda la semana manoseando a su madre y cree que la misma se ha mostrado más receptiva de lo que él suponía.
Hoy Federico no quiere solo pajearse e irse. Hoy quiere transgredir sus propios límites, correrse sobre los muslos de su madre, tocarle aunque sea las piernas, algo más… Su deseo por ella no ha parado de crecer con el tiempo y le resulta insoportable que su madre le sea prohibida.
Decide subirse a la cama con cuidado y acostarse junto a su madre de cuchara, apoyándole la polla en los glúteos. Comprueba que siguen dormidos. Le parece que ambos tienen el sueño muy pesado, nunca han notado que viene al menos dos o tres veces a la semana a pajearse mirando el culo de su madre.
Federico se excita como nunca al tener su pene completamente descubierto y estar literalmente frotándolo en las nalgas desnudas de su madre. Es lo más extremo que ha hecho en cuanto a esto. Comienza a pasar su mano suevamente por la barriga de su madre, metiéndola por debajo del sobretodo y luego la desliza hacia arriba y le toma un seno. En su mente ya se la está cogiendo.
—Mmmm…
Dolores se comienza a mover un poco, pero Federico no se detiene y ella despierta. Parece algo desorientada y aún bastante adormitada, pero rápidamente se da cuenta que quien la tiene toda apresada es su hijo.
—Ma…mamá… ¿estás dormida?... —susurra.
Al escuchar la voz de su hijo Dolores abre completamente los ojos. No sabe que decir.
—Mamá… mamá… ¿me escuchas?
—¿Federico? —dice—. ¿Qué haces?, hijo… —las palabras a penas y alcanzan a salir de su boca.
—Mamá… ¿Te la voy a meter oíste?
Dolores se queda en shock y mira hacia arriba buscando ver el rostro de su esposo. Julio dormida plácidamente.
—¿Me escuchaste? —dice Federico.
—Aja…
Federico se despega un poco de su madre, le mete el dedo entre la tanga y lo desliza hacia abajo separando la tela de la prenda de la piel, luego la corre hacia un lado, dejándola sobre una de sus nalgas. A todo eso Dolores permanece completamente inmovilizada.
—Uffffff…. que piernas… —dice Federico pasando su mano por los glúteos y muslos de su madre.
Se la acomoda en el carnoso coño su madre.
—Mmmmmmmmmm —gime Dolores al sentir que su hijo la penetra.
Fede la toma de un seno con una mano y con la otra le sostiene la cintura. Se la está follando de a poco mientras su cabeza aun reposa sobre el pecho de su marido. Sus nalgas comienzan a sudar y a sonar tras las embestidas que le propina su hijo.
Federico está en su propia gloria personal cogiéndose a su madre como siempre lo había querido.
La vibración termina despertando a Julio, pero este permanece inmóvil. Julio y Dolores se ven a la cara y se comunican sin palabras.
—Te lo dije.
—Mierda, pero esto se fue de control.
—¿Y vas a hacer algo o qué?
—¿Hacer qué?
—Bueno… si no vas hacer algo que me coja entonces…
Al entender que su marido ya era consciente de la situación y que no va a hacer nada, Dolores relaja su rostro nuevamente en el pecho de este y tranquilamente se deja coger por su hijo, gradualmente se permite disfrutar, especialmente cuando ve que el pene de su esposo empieza a endurecerse, formando un bulto sobre su short. Ella decide introducir su mano y sacarle la polla a Julio. De esa forma mientras su hijo se la disfruta, ella le hace una paja a su marido y así todos felices.
—Fede… —dice Dolores volteando a mirar a su hijo—. ¿Podrías darme solo un poco más duro?, bebé.
Federico asiente haciendo un movimiento con la cabeza.
Padre, madre e hijo están conscientes de lo que pasa sobre la cama matrimonial y se lo pasan en grande. La polla de Julio no había estado así de dura desde hace mucho y Dolores lo sabe. Federico está cumpliendo su máxima fantasía sexual y sin los problemas que se había imaginado. En cuanto a ella… mmmmmmmm… hace mucho que no se sentía tan deseada, la polla de su hijo es bastante gruesa y se la está pasando rico.
El ritmo de la cogida y de la masturbación aumenta. Tas, tas, tas, tas… chas, chas, chas, chas…
—Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
Un chorro de semen sale disparado del miembro de Julio, cayendo hacia alguna parte y dejando caer algunas gotas sobre su propio abdomen y el rostro de su mujer.
—¡No puedo más, mamá!... mmmmmmmmmmmmmmmmmmm…
Federico se corre adentro de su madre. Le llena el coño en su última brusca y contundente embestida contra su enorme culo.
—Ahhh… ahhh… ah… —gime Dolores.
Se acabó. El frenesí pasó para los tres. Todos tratan de recuperar el aliento.
—Bueno… ya está. Vamos a dormir —dice Dolores.
Se arrima aún más a su esposo y le acaricia la polla y los huevos a su hijo.
—Ven, cariño, abrázame —dice ella.
Los tres se quedan dormidos sobre la cama. La mujer abrazando a su esposo y el hijo abrazando a su madre.
Federico se queda dormido plácidamente sin saber que ha avivado nuevamente la vida sexual de sus padres y que lo que acaba de ocurrir se convertirá en una nueva costumbre para los tres.