Ni imaginaba que al abrir la puerta aparecería mi suegra. Y es que después de la discusión con mi mujer y su posterior huida de casa después de una terrible discusión, tenía la cabeza en otras cosas.
Aquel día no era menos y vestía una camisa oscura que abotonada casi completamente y holgada, disimulaba su generoso pecho, y una falda por las rodillas que cumplía el mismo cometido para sus nalgas. Claro que yo la había visto alguna vez en bañador y sabía de las delicias que ocultaba tan discreta vestimenta.
Yo en cambio, andaba desaliñado. Había sido despedido poco antes de empezar el confinamiento, y estaba en un mal momento para cambiar esa situación. Así que, aunque duchado, vestía una camiseta y un pantalón de deporte.
Así que allí me encontraba en el salón de mi casa con mi suegra sentada en una silla del salón mientras yo me acomodaba en el sillón.
No deje de desabrochar hasta llegar al último que sobresalía fuera de su falda dejando su ombligo a la vista. En ese instante maite ya gemía sonoramente y su entrepierna rezumaba flujos que empapaban mis dedos. Pero no me importaba, solo deseaba seguir disfrutando de ella así que tiré de la camisa y deshice el último botón separando la camisa dejando su pecho a la vista.
Las tijeras que previsoramente había traído hicieron su trabajo y la prenda quedó lista para que, con un ligero estirón, acabará en el suelo y sus tetas totalmente a la vista, deje su coño en paz un momento y mis manos no tardaron en amasar aquellas ubres duras y firmes que estaban coronados por unos hermosos pezones totalmente erectos.
Demasiada tentación a mi alcance, así que antes que pudiera reaccionar, me había sentado yo en la silla y la había tumbado sobre mis rodillas, comencé a nalguear con fuerza. Le caían azotes en ambas nalgas, que no tardaron en enrojecer claramente, mientras de su abierta boca salían claros quejidos que me incitaban todavía más.
Si su actitud hasta ese momento había sido contenida, aquella intromisión terminó de desmontarla. Comenzó a gemir desesperadamente.
Yo estaba a reventar y no podía esperar más así que la hice levantarse y la apoye sobre la mesa. Sabía lo que se le venía encima he intentó sin mucho empeño resistirse y en nada la tenía como quería. Maite tiene un cuerpazo y en aquella postura, aún las piernas juntos tu raja quedaba bien visible y reluciente por la humedad así que pese a su retahíla de sonidos que ni me preocupe por entender acomode mi polla y de una embestida se la clavé hasta el fondo dejandola alli dentro y disfrutando del tremendo gemido que había emitido.
No quería perderme nada de sus reacciones asi que antes que nada le quite la mordaza y le asi bien del pelo antes de empezar a embestirla.
, hasta que al final estallo.
Desde allí la veía respirar pesadamente mientras por su entrepierna se mezclaban su flujo y mi semen.
La silueta de maite se veía tras la mampara translúcida. Ahora andaba solo bajo el chorro de agua intentando relajarse. Pero yo estaba demasiado excitado como para no mantener esa visión mucho tiempo. Así que entre en la ducha sin más. Ella salió de su ensimismamiento tapandose y dándome la espalda.
Volví entonces a abrir el agua y me di una ducha rápida mientras ella aún se recuperaba.
No tardó en sacar su lengua y su presión sobre mi polla era evidencia de deseo, lo cual no tardo en ponerme otra vez como una moto. Además también notaba como presionaba sus tetas sobre mi pecho y hacía descansar una pierna sobre la mía, lo que aproveché para subir la mia y encajar la en su entrepierna.
Asi puta de mierda, joder que buena estas, mueve esas caderas que quiero notar como ese coño de cerda me exprime.
Maite se movia en extasis, botaba sobre mi haciendo que sus tetas fueran un espectaculo, que no tarde en acompañar, agarrando con fuerza sus pezones y haciendo que su movimiento provocara su tortura, que en nada rechazaba. Los jadeos eran gritos descontrolados que denotaban como disfrutaba con aquello.
- Hola maite - le dije sorprendido.
- Vengo a que me cuentes que ha pasado - dijo entrando sin más protocolo.
Aquel día no era menos y vestía una camisa oscura que abotonada casi completamente y holgada, disimulaba su generoso pecho, y una falda por las rodillas que cumplía el mismo cometido para sus nalgas. Claro que yo la había visto alguna vez en bañador y sabía de las delicias que ocultaba tan discreta vestimenta.
Yo en cambio, andaba desaliñado. Había sido despedido poco antes de empezar el confinamiento, y estaba en un mal momento para cambiar esa situación. Así que, aunque duchado, vestía una camiseta y un pantalón de deporte.
Así que allí me encontraba en el salón de mi casa con mi suegra sentada en una silla del salón mientras yo me acomodaba en el sillón.
- Tu hija no te ha contado nada - le dije sin más.
- No suelta prenda, no sale de su cuarto y quiero saber qué ha pasado.
- Cosas de pareja.
- Mira carlos, llegó hecha un mar de lágrimas y no ha salido para nada de su cuarto, así que hasta que no me expliques que paso, no me voy a mover de aquí.
- A ver maite, que son cosas muy personales.
- Tu veras - dijo desafiante.
- Bueno, como quieras, pero luego no me digas que no te avise - le dije - me prometió algo y no lo cumplio, y encima se enfado y se fue.
- No me aclaras nada .
- Bien, como quieras, el sábado tu hija se corrió como una cerda sin parar, y después del éxtasis me dijo que le pidiera lo que quisiera, que lo haría. Y después no lo cumplio, se rajo y encima se enfadó.
- No entiendo - dijo con una voz menos firme.
- Le pedi algo especial .
- ¿que?.
- No querrás saberlo.
- Quiero.
- Pues la delicada de tu hija es capaz de correrse en mi cara como una cerda, pero le da asco mi leche en su cara o en su boca, y decidí ponerla en una situación en la que no se pudiera negar.
- Y qué hiciste - dijo algo azorada.
- Espera.
- Lo primero que le pedí era taparle los ojos de esta forma - y sin casi darle tiempo un antifaz tapó sus ojos. Su reacción fue llevarse las manos a la cara pero mis manos firmes no la dejaron que se desprendiera de él, y no tardó en poner sus manos
- Después le sujete las manos a la espalda con unas esposas - y sin más una de sus muñecas quedó atrapada y con un movimiento lento atrape la otra dejándola esposada.
- Después separe sus piernas - y observe como no hablaba asi que pose mas manos en sus rodillas firmemente cerradas, y las fui abriendo - me gusta tenerla abierta para que el coño de la puta está disponible, así que ate firmemente a las patas de la silla para que no se puedan cerrar.
- Y por último le abrí la boca - y con mis dedos hice que la abriera, cosa que hice sin mucho esfuerzo y sin darse cuenta tenía puesta una mordaza que la hacía mantener la mandíbula abierta.
- Tu hija es una perra remilgada que no le gusta que me corra en su boca, así que decidí correrme en su garganta - le dije mientras bombeaba su garganta sin compasión - pero a falta de una esposa responsable, me ha salido una suegra cerda y puta que se está tragando mi polla sin pestañear. Joder que boca tienes, la jodida maite, tan estirada y decente y las traga como una profesional.- Ella mientras con los ojos cerrados acompañaba con un debil gemido gutural mis embestidas.
- No sabia que fueras tan puta, el pobre julian (su marido) debe tener cuernos para regalar, aunque igual eras una señora recatada y solo necesitabas un buen aliciente porque te gusta que den caña, que cabrona. Sabes, a tu hija le llene la garganta de leche, pero tu eres mas zorra, así que contigo voy a disfrutar más.
- O or aor - consiguió mascullar pudiendo adivinar el por favor de su súplica .
- O o o - siguió intentando negar mientras mi mano se acercaba a sus bragas.
- Mira que tenemos aquí - le dije al contactar con su ropa interior - pero si la señora está empapada - y vi como cerraba los ojos mientras mis dedos apartaban la tela y se hundían en su raja con firmeza.
- Pero que guarrilla, estás empapada y gimiendo como una cerda mientras te meto la mano en ese coñito que no tardaré en follarme, pero sabes que, antes voy a ver esas tetas que te gastas y que voy a disfrutar como un loco.
No deje de desabrochar hasta llegar al último que sobresalía fuera de su falda dejando su ombligo a la vista. En ese instante maite ya gemía sonoramente y su entrepierna rezumaba flujos que empapaban mis dedos. Pero no me importaba, solo deseaba seguir disfrutando de ella así que tiré de la camisa y deshice el último botón separando la camisa dejando su pecho a la vista.
Las tijeras que previsoramente había traído hicieron su trabajo y la prenda quedó lista para que, con un ligero estirón, acabará en el suelo y sus tetas totalmente a la vista, deje su coño en paz un momento y mis manos no tardaron en amasar aquellas ubres duras y firmes que estaban coronados por unos hermosos pezones totalmente erectos.
- Joder que tetas, sabes, tu hija las tiene grandes pero las tuyas son impresionantes, menudas cubanas saldran se esas ubres. Y con lo puta que eres no tardaré en disfrutarlas. Pero vamos a ir por partes, ahora voy a desatarte las piernas.
- Carlo or aor, o iga - suplico mientras yo, sin atender sus palabras deshice las ataduras y la hice ponerse de pie.
Demasiada tentación a mi alcance, así que antes que pudiera reaccionar, me había sentado yo en la silla y la había tumbado sobre mis rodillas, comencé a nalguear con fuerza. Le caían azotes en ambas nalgas, que no tardaron en enrojecer claramente, mientras de su abierta boca salían claros quejidos que me incitaban todavía más.
- Menudo culo cabrona, seguro que cuando te lo parta vas a gritar igual, pero me va a dar igual porque hoy no te vas de aquí hasta que te meta mi tranca hasta el fondo - le dije sin dejar de martirizar su trasero.
Si su actitud hasta ese momento había sido contenida, aquella intromisión terminó de desmontarla. Comenzó a gemir desesperadamente.
- Muy bien putilla, no voy a parar hasta que te corras como una cerda.
Yo estaba a reventar y no podía esperar más así que la hice levantarse y la apoye sobre la mesa. Sabía lo que se le venía encima he intentó sin mucho empeño resistirse y en nada la tenía como quería. Maite tiene un cuerpazo y en aquella postura, aún las piernas juntos tu raja quedaba bien visible y reluciente por la humedad así que pese a su retahíla de sonidos que ni me preocupe por entender acomode mi polla y de una embestida se la clavé hasta el fondo dejandola alli dentro y disfrutando del tremendo gemido que había emitido.
No quería perderme nada de sus reacciones asi que antes que nada le quite la mordaza y le asi bien del pelo antes de empezar a embestirla.
- Dios carlos, no, esto no está bien, dios - dijo nada más comenzar a embestirla.
- Calla puta, eres una guarra y te voy a follar cuando me apetezca, además por lo estrechita que estás seguro que estas necesitada de una buena polla que te quite las telarañas, y viendo como estas de húmeda, creo que lo necesitas.
- Dios que culo mas tragon - dije viendo como mi polla se introducía en su culo
- No, no, por ahí no - se quejo.
- Te follare lo que quiera zorra - dándole un golpe de cadena que la empalo por completo.
- Pero qué puta eres, ves como necesitabas que te encularan, dame las gracias.
, hasta que al final estallo.
- Si , gracias, si si - dijo en extasis.
- Joder suegra, que culo tienes. Que gustazo follartelo.
Desde allí la veía respirar pesadamente mientras por su entrepierna se mezclaban su flujo y mi semen.
- Vete a ducharte y arreglarte un poco, que así pareces aún más zorra - le dije, y ella cogió la falda y desapareció hacia el cuarto de baño avergonzada.
- Joder maite, estas loca, como has podido dejar que te trataran asi, joder, joder - despues silencio y al poco suspiros y gemidos cortos. La muy zorra se estaba dando placer, aguante todo el sordo proceso hasta que un ahogado gemido dio por terminado el sonido.
La silueta de maite se veía tras la mampara translúcida. Ahora andaba solo bajo el chorro de agua intentando relajarse. Pero yo estaba demasiado excitado como para no mantener esa visión mucho tiempo. Así que entre en la ducha sin más. Ella salió de su ensimismamiento tapandose y dándome la espalda.
- Por favor carlos, sal de aquí, que vergüenza - dijo con voz débil.
- ¿Vergüenza? ¿Como hace un rato, que te corrias como una cerda mientras te taladraba el culo? ¿O vergüenza como hace nada, que te hacías una paja aquí dentro? Y no te tapes tanto que ya te lo he tocado todo - le dije poniéndome detrás suyo. Ahora su cuerpo se pegaba a la pared y yo sin ningún tipo de recato apretaba mi pene en sus nalgas.
- Ves como me tienes zorra - le dije mientras cogía sus manos que ahora intentaban tapar sus pechos sin apenas conseguirlo y las ponía sobre la pared.
- Ahora no te las voy a atar putita, pero no las muevas de ahí o voy a por las cuerdas y te amarro como una puerca - le ordene mientras cerraba el chorro de la ducha.
- Ves zorrita - le dije amasando sus pechos y agarrando de paso sus duros pezones con fuerza - esas tetas tienen ganas de que les dieran un buen tratamiento, y yo no voy a dejarte en paz.
- Pero esto no esta … - comenzó a decir.
- Shhh, calla, habla cuando te pregunte perra o te voy a azotar ese culo hasta que no te puedas sentar en dos semanas - la corte, dándole además un buen azote en su nalga.
- Ahora vas a ser una niña obediente, y te vas arrodillar y me vas a comer la polla, como si fuera lo último que fueras a hacer.
- Mirame puta - le grité - quiero que me mires mientras la chupas - y me miró con cara de vicio mientras lo hacía - vas a tragar tanta polla, que no vas a desear otra cosa. Te voy a hacer adicta a la leche, perra de mierda. Venga mas adentro, que antes te la tragas te entera.
- Ven aquí, que te voy a dar lo que estás pidiendo a gritos - exclame mientras la levantaba y la giraba contra la pared, separe sus piernas de forma brusca y de un golpe la penetre hasta el fondo arrancando un nuevo gemido desgarrador
- Ahora comienza a moverse, quiero que te folles tu misma.
- Muy bien putita - le dije mientras acompañaba sus embestidas con sonoras nalgadas que la hacían estremecer, y no tardó en comenzar a temblar toda ella evidenciando que se corría. Sus movimientos se hicieron erráticos, y con un golpe fuerte y encajando hasta el fondo mis huevos recibieron sus flujos mientras ella bramaba fuera de sí.
- Sigue puta, que te voy a exprimir .
- No puedo más.
- Una yegua como tu no esta para dos polvos, venga.
- No dejo de correrme, dios, me matas - grito.
- Para eso estas puta, que te has creído. Ya te dije que voy a exprimirte, con el cuerpazo que tienes voy a disfrutar como un cerdo, ya lo veras.
- Dios - exclamó.
- Venga, que ya te queda poco para sacarme la leche.
- No te corras dentro - suplico.
- No - exclamó.
- Si puta, te preño - grite como un poseso mientras volvía a vaciarme dentro de ella, esta vez.
Volví entonces a abrir el agua y me di una ducha rápida mientras ella aún se recuperaba.
- Venga zorra, límpiate, te espero en mi habitación.
- Por favor carlos dame la ropa.
- Esto a ido demasiado lejos, yo creo que ya está bien.
- Mira zorra, yo diré cuando se acaba, ahora te vas a tumbar a mi lado y harás todo lo que yo te pida - y puse en marcha la televisión donde se veía como en una grabación le follaba el culo en el salon - ademas, como ves disfrutas mucho cuando te doy caña.
- Eres una zorra reprimida, pero no te preocupes que cuando acabe contigo vas a ser un zorrón con todas las letras. Ahora te vas a deshacer de la puta toalla, quiero verte en bolas ya.
- Que vergonzosa, ahora morreame , mientras con una mano me sobas la polla.
- Carlos, por favor.
No tardó en sacar su lengua y su presión sobre mi polla era evidencia de deseo, lo cual no tardo en ponerme otra vez como una moto. Además también notaba como presionaba sus tetas sobre mi pecho y hacía descansar una pierna sobre la mía, lo que aproveché para subir la mia y encajar la en su entrepierna.
- Venga zorra, restriega tu coño en celo sobre mi pierna.
- Y ahora como buena puta te vas a sentar en mi polla y se vas a follar tu solita.
Asi puta de mierda, joder que buena estas, mueve esas caderas que quiero notar como ese coño de cerda me exprime.
Maite se movia en extasis, botaba sobre mi haciendo que sus tetas fueran un espectaculo, que no tarde en acompañar, agarrando con fuerza sus pezones y haciendo que su movimiento provocara su tortura, que en nada rechazaba. Los jadeos eran gritos descontrolados que denotaban como disfrutaba con aquello.
- Follas igual que la puta de tu hija, joder, sois igual de cerdas, bueno, tu mas que no le haces ascos a nada, sigue, sigue.
- Pero que cerda eres, corriendote en la cama de tu hija con tu yerno.
- Dios carlos, otra vez no.
- Si maite, te voy a follar hasta que me canse - le dije moviendo lentamente mi polla dentro de su inundaño sexo.
- Y te voy a follar donde me plazca, el primer sitio en tu casa, en tu cama, donde haces el amor con el cornudo de tu marido, pero con la diferencia que el folla a su mujer, y yo me follare a una puta cerda.
- Voy a llenarte de leche perra, voy a preñarte y aun asi no dejare de darte polla, y sabes lo mejor, que la zorra de tu hija si que se traga mi leche, se traga todo lo que le pido, es mi puta y me ha entregado a otra.
- Si, dios, si, me matas con tu polla, haz lo que quieras, follame, preñame - exclamó temblando de placer.
- Claro perra en ello estoy.