Cosas que Ocurren en Casa De mis Abuelos – Capítulo 001
Hace un par de años que lo que voy contar sucedió, lo recuerdo todo perfectamente. Me llamo Víctor, aunque todos me llaman Vity, actualmente tengo 21 años y vivo con mis padres.
El curso había acabado, por fin llegaban los meses que más me gustaban y salir de fiesta o hacer el vago eran mis objetivos para ese verano, las notas habían sido buenas, como para no tener que estar pendiente de los estudios, y claro, yo me las prometía muy felices.
Cuando llegué a casa y vi a mis padres, sube que de disfrutar el verano nada de nada. Cuando pregunte que pasaba, me lo contaron. Mi Abuelo materno se había caído y se había roto la cadera y un brazo.
Mi abuelo se llama Carlos, tenía casi 75 años y los achaques de su edad más otros que ya tenía, hacían que se moviera con dificultad, la cosa es que alguien tenia que ir a cuidar de el y echar una mano a mi abuela, que aunque era más joven que él. No podría hacer todo sola.
La verdad es que siendo egoísta era una putada, vivían en un pueblo muy pequeño, sin casi cobertura, la ultima vez que fui había un bar y gracias…, las ganas que tenia de verano se esfumaron en 5 minutos
Nos pusimos a comer mis padres y yo
- Bueno Víctor, el abuelo está en su casa, ya le operaron y ahora solo queda que se recupere, pero no va ser rápido, así que hemos pensado que vayas tu a ayudar a tu abuela
- ¿Pero cómo que está ya? ¿Cuándo se cayó? ¿Porque no han avisado antes?
- No se cariño ya sabes como es tu abuela, no quiere molestarnos, el caso es que la he dicho que iras pasado mañana vale? Iras con mi coche y estarás allí hasta que me den las vacaciones y pueda ir yo.
- ¿Vaya planazo eh?—dije sonriendo a mi madre, no quería meterla presión diciendo que era una mierda
¿Y tú papa? ¿Qué vas a hacer?—dije con tono guasón
- ¿Yo? Que gracioso..., pues trabajar…quieres que te lo cambie? Mañana vas a la oficina tu.—nos reímos los 3 mientras lo decía
Mi padre era un hombre trabajador, no vivía por y para el trabajo, pero es cierto que le quitaba tiempo. Era un buen hombre y hacia o que podía. Mi madre sin embargo era una mujer alegre, viva, graciosa y muy guapa, a sus 44 años tenía un cuerpo tremendo, pelo moreno, pecho generoso y un culito respingón. Era encargada en una conocida marca de supermercados y ese verano no cogería las vacaciones hasta 2 semanas después de mi marcha.
Como era un pueblo pequeño y no había casi cobertura, para poder pasar el tiempo libre, cogí el portátil y unas cuantas revistas, en el portátil tenía suficientes películas y porno como pasar las 3 semanas hasta que mi madre llegara.
El pueblo estaba a 3 horas en coche, Sali por la mañana para llegar a la hora de comer, tenia ganas de ver a mis abuelos, hacía tiempo que no los veía, y cuando llegué y la vi a ella en la puerta dándome la bienvenida, casi me da algo.
Estaba muy desmejorada, parecía agotada, estaba despeinada y tenia la ropa sucia. Me dio lastima y cuando bajé del coche, fui a saludarla
- Hola Abuela, ¿qué tal estas?.—la dije dándola un abrazo, notando su olor de varios días sin ducharse.
- Hola mi amor!!! Pues todo lo bien que puedo estar con tu abuelo en este estado...—me decía mirándome de arriba abajo como si no se acordara de su nieto.
- Bueno abuela, no te preocupes que ya estoy yo aquí para ayudaros en todo lo que pueda, ¿dónde está? Que quiero saludarle.
- Esta dormido cariño, los calmantes le dejan KO.
- Vale pues luego le saludo, voy a sacar las cosas del coche y las llevo a la habitación de mi madre no?—supuse que estaría vacía
- No cariño, en la habitación de tu madre estoy yo, no puedo dormir con tu abuelo, porque si me muevo y le doy le puedo hacer daño..., puedes dormir en el sofá hasta que encontremos una solución… lo siento cielo.—dijo mi abuela pidiendo disculpas.
Mi abuela se llama Carmen, tenia casi 67 años, aunque en ese momento parecía tener 85, media metro 1.65 mas o menos, no era una mujer gorda, pero si tenía algún kilo de más, tenía una figura con unas caderas anchas, y un buen culo, tenía el pelo largo como mi madre, aunque ya algo canoso, pero lo que más llamaba la atención eran su voluptuoso pecho, grandes y no tan caídas para su edad.
Deje las cosas en un rincón del salón y espere a que me llamara para comer. Durante la comida estuvimos hablando de todo: lo que había crecido, mis padres, la vida en el pueblo..., hasta que terminamos y me tumbe un poco para la siesta, diciéndole que, si necesitaba algo, me despertara.
Había dormido casi 2 horas, y cuando me levante fui a saludar a mi abuelo que ya estaba despierto.
- ¡Hola abuelo! ¡Que! ¿Como estamos?
- ¡¡¡Pero hijo tú que haces aquí!!! ¡¡Que alegría verte campeón!!—me dijo feliz, supuse que no sabía nada de mi llegada
- ¿Vaya sorpresa eh? he venido para ayudaros a los 2 una temporada.—le dije entre risas
- Pues la verdad que es genial hijo, porque aprovechando que no nos oye, no quiero que ella este ocupada con todo: cuidarme a mí, la casa.
- Bueno, tu por eso no te preocupes, limítate a descansar y recuperarte, voy a ver dónde está la abuela.
Me fui de la habitación y me encamine hacia el baño, cuando me acercaba empecé a escuchar una especie de chapotea, y supuse que mi abuela se estaría lavando. Mis abuelos no tenían ducha y aunque dada su edad era lo mejor., solo tenían un par de agarradores en la bañera. Me fijé que la puerta estaba casi cerrada, pero había una rendija por donde se veía la bañera a través de un espejo, la curiosidad me pudo, y quise ver que hacía.
En ese momento me quede sin habla, porque lo que pensaba que seria ver a mi abuela lavándose el pelo o algo parecido, se convirtió en una imagen que me dejo helado. Mi abuela estaba tumbada con la bañera llena de agua, pero el chapoteo estaba siendo ocasionado por el movimiento de su mano entrando y saliendo del agua mientras se masturbaba, con los ojos cerradas y con la cabeza girada hacia la puerta.
Estaba parado en el pasillo, mirando por esa rendija como mi abuela se masturbaba, pensé que lo que estaba haciendo no estaba bien, y me fui de allí. No di ni 5 pasos cuando me di cuenta de la erección que me había producido esa situación, así que me dirigí al salón y me tumbé para ver la televisión un rato.
Pero para mí desgracia tampoco eso podía casi hacer, ya que, aunque no era una tele antigua, la señal que llegaba solo cogía apenas 3 canales. Me incorpore y decidí ponerme alguna película en el ordenador, y en esas estaba cuando a la media hora más o menos aparecía mi abuela; estaba aseada, peinada y vestida con una falda y una blusa, podía haberla preguntado que tal estaba, o que íbamos a hacer, pero le pregunte lo que primero me vino a la mente.
- Hola abuela, ¿qué tal el baño?—dije mirándola, sin saber porque había dicho eso
- Eh... bien cariño..., bien..., ya sabes llevaba un par de dios duros y me ha venido muy bien.—dijo al principio con cara de sorpresa tratando de disimular
- Me alegro, ya he ido a ver al abuelo, hemos hablado un poco y no se esperaba que verme, por lo menos le dado una sorpresa.
- Claro cielo, sabes que yo no quería molestaros, aunque el seguro que agradece que este aquí para ayudarme cariño.—dijo sentándose a mi lado
- ¿Bueno pues vamos a ver cómo nos apañamos no? ¿Que hay que hacer con el abuelo?—la pregunte para saber cómo sería mi estancia allí
Mi abuela me empezó a decir cual era su rutina, con la casa y con el abuelo. Yo me centre en la parte de mi abuelo, pues a eso había venido, al fin y al cabo.
1- Cuando se despierta hay que llevarle el desayuno con los analgésicos y su medicación, y después lee el periódico que nos trae a casa una vecina.
2- A medio día se le picha el anticoagulante para la sangre.
3- A la hora de comer, se hace lo mismo., llevarle la comida y la medicación.
4- por la tarde de duerme un poco y después hay que lavarse.
5- por la noche la cena y dormir.
- ¿Y ya abuela? ¿Solo eso?—dije con un tono que la dio a entender que mi presencia no era necesaria.
- Lo se hijo, por eso, aunque me cueste un poquito, lo puedo hacer yo sola..., por eso no quería molestaros.
- No lo digo por eso hombre..., es que el pobre abuelo hay tumbado sepa dios cuanto tiempo va a aburrirse como un mono.
- ¿Bueno hijo, pero es que tampoco podemos hacer nada no?—dijo mirándome con una cara de pena
Pensé que, aunque no pudiera levantarse de la cama, había algo que quizás si pudiera hacer. le pregunté a mi abuela si ella veía la tele y me dijo que no, que apenas la veía, le dije que donde podía comprar una antena de televisión y me dijo donde conseguirla. Ese día ya no podría ir, pero la comente que al día siguiente iría.
La hora de la cena llego, y yo fui el encargado de llevársela a mi abuelo, después nos sentamos en la mesa ella y yo y cenamos.
- Yo le llevo las cosas que quieras, pero lo de lavarle… eso mejor lo haces tu abuela jajaja.—la dije riendo provocando en ella una carcajada
- Si hijo, por eso no te preocupes, mejor me ocupo yo.
Estuvimos hablando un rato mas y ella me dijo que se iba a la cama porque estaba cansado, nos dimos las buenas noches y un beso y se fue. Yo ya me encontraba solo en el salón, y sentado en el sofá me puse otra película en el portátil. Llevaba un rato largo viéndola, cuando una escena mostro a una mujer duchándose y en ese momento vino a la mente la imagen de mi abuela masturbándose en la bañera, vi que era casi la 1 de la mañana y lo único que se oía eran los ronquidos de mi abuelo y estaba todo a oscuras
Decidí cotar la película, me quite la parte de abajo, conecte los auriculares y puse una película porno, donde había varias escenas de maduras con jovencitos. Al poco rato me estaba haciendo una paja viendo como una madura le chupaba la polla a un chaval como yo, para al poco rato ponerla a 4 patas y follarla.
Durante todo el tiempo que duro la escena, solo tenia un pensamiento único: Mi abuela masturbándose en la bañera. Llego un momento en que la escena me daba igual, en mis oídos solo se escuchaban los gemidos de los 2 actores, y cerré los ojos retrocediendo en el tiempo, quedándome asomado a esa rendija video como mi abuela, fruncia el ceño mientras se metía los dedos en el coño. me corrí como un bestia reprimiendo los gemidos e intentando no poner todo perdido de semen. Cuando termine me recosté en el sofá, pensando en que cojones acaba de hacer; reconocí que ella no estaba mal para tener esa edad, y aunque apenas pude fijarme en sus pechos, dado que solo me centre en el movimiento de la mano, me dio la sensación de que no estarían nada mal.
Me incorpore y limpie un poco el desastre. Pero cuando me vestí y me di la vuelta para ir al baño, vi que la luz estaba encendida. Me quede parado sin saber que hacer y me pregunte cuanto tiempo llevaría encendida, puesto que yo tenía todavía los auriculares puestos y no oí ningún ruido una vez acabado el video. Me di cuenta también de que para ir al baño desde la habitación donde dormía mi abuela, había que pasar por el salón..., y ese momento pensé que ojalá me tragara la tierra.
Me quite los cascos y no se oía ningún ruido, pero la luz seguía encendida... y al igual que paso por la tarde, me dirigí para ver si es que se había dejado la luz encendida sin querer o estaba dentro.
Ahora la rendija era más fina, pero lo que sucedía dentro era muy distinto. Mi abuela estaba sentada en wáter abierta de piernas, metiéndose el mango de un peine hasta dentro y con una mano se acariciaba y pellizcaba el pezón, con la teta por fuera del camisón.
Yo me acaba de correr, pero esa imagen me puso la verga como nunca, no pude evitar fijarme en su pecho, tenia unas tetas cojonudas, blancas con un pezón oscuro y muy poca areola, blandas y de un buen tamaño. Me cogí la polla y empecé a pajearme otra vez, mientras veía como ella se destrozaba el chocho con el peine. Me fije que apenas tenía pelo, no estaba depilado , pero tenia muy poco pelo, y eso me calentó más.
No podía oír mucho, porque ella tenia una pequeña toalla en la boca, la estaba mordiendo intentando que sus gemidos no se oyeran, pero estando tan cerca y escuchando atentamente logre oírlos perfectamente. Yo había aumentado el ritmo de la paja mirando como ese peine entraba y salía de ella sin parar, hasta que decidí marcharme despacio para coger un calcetín de la maleta y correrme dentro para no dejar restos y evitar que ella supiera que show había tenido un espectador.
Casi a los 5 minutos oí como mi abuela salía del baño, apagaba la luz y despacio se iba a la cama. yo ya estaba tumbado intentando dormir, pero eso era casi imposible, puesto que era un sofá viejo, los reposabrazos era de madera y los cojines que puse en mi cabeza me hacían daño en el cuello. Sin darme cuenta y pensando en mi abuela, me quede dormido.
- Buenos días cielo, que tal has dormido?—me despertó mi abuela dándome una palmada en el costado
- ¿Puf abuela..., sinceramente? Muy mal, entre que yo mido casi 1.80, que el sofá es viejo y esto de madera.—dije señalando el reposabrazos—no he podido dormir muy bien.
- Lo siento mucho cariño, pero es que no tenemos otra cama
- Y si duermo contigo, aunque la cama de mama no es muy grande yo creo que los 2 podemos apañar, yo casi no me muevo nunca... aunque sea solo un par de noches.—la realidad era que no quería volver a dormir en el sofá, ni siquiera lo dije por dormir con ella.
- Mmm, no se cariño, es verdad que quizás nos podríamos apañar, pero me da apuro dormir contigo.—dudaba mi abuela
- Lo dices como si fuera un desconocido abuela, soy tu nieto recuerdas jaja, anda por favor, no querrás que encima que vengo, se me ponga dolor de espalda.—esta vez puse cara de niño bueno, con las manos juntas pidiendo que aceptara.
- Esta bien hijo, vamos a ver esta noche, y si vemos que dormimos bien, pues nos quedamos así. ¿Vale?
- Gracias abuela—dije dándola un beso en la mejilla—voy a desayunar y después ,e iré al sitio ese a por un cable de antena, ya veras que sorpresa se lleva el abuelo.
Mientras me hacia el desayuno, me vino a la cabeza la imagen que vi en el baño durante la noche, ¿por eso no querría dormir mi abuela conmigo? No creo que fuera por pudor, ya que era su nieta, no un desconocido como la dije hace un momento. Me pregunte como seria dormir con ella y varios pensamientos hicieron que tuviera una leve erección. Después me fui a vestir y la pregunté que si necesitaba algo.
- ¿Oye abuela, aquí como compráis la comida y esas cosas? ¿Hay tienda o algo?
- Si hijo, para las cosas básicas hay una tienda pequeña, pero si queremos carne o pescado y esas cosas, pues se las pedimos a un amigo y él lo trae.
- Bueno pues hazme una lista y aprovecha que voy yo.—la dije, cosa que me agradeció con un beso.
Cogí el coche y en apenas 20 minutos estaba en el pueblo que me había dicho, fui directo a la ferretería, donde compre 15 metros de cable, después fui a comprar las cosas de la lista y a media mañana me encontraba otra vez en casa, cuando llegue vi que mi abuela estaba pichando a mi abuelo, el anticoagulante, entre en la habitación y hable con ellos.
Le dije a mi abuelo que tenia una sorpresa para él, y le pregunté donde tenía las herramientas. Hacer un cable de antena es fácil y cuando lo tuve conectado, cogí la tele y la llevé a su habitación dejándola encima de la cómoda. Él se preguntó que hacía con ella, y sin contestarle, me fui al salón a conectar la antena. Cuando entre en la habitación le di en el mando y le dije que la pusiera. Cuando la encendió y vio que no solo funcionaba, si no que ahora tenia un par de canales más, me dio las gracias efusivamente y mi abuela se levanto para darme un abrazo.
En ese momento me aprete a ella intentando tonar su pecho contra el mío, pero a ser mas alto que ella, casi no pude.
- ¿Bueno pues me quedo un poco aquí con el abuelo vale?—dije sentándome en una silla a su lado.
- Muy bien cariño, voy a preparar la comida, cuando este te llamo para que se la traigas a tu abuelo.
El resto del tiempo hasta la comida lo pase hablando con el de cosas banales, cuando oí que ella me llamo, fui a por la comida de él, le pregunte si necesitaba ayuda y me dijo que no me preocupara, asique me di la vuelta y fui a la cocina.
- Eres un cielo cariño, gracias por hacer que el abuelo este mejor.—me dijo ella orgullosa.
- No es nada abuela, solo quiero que este lo mejor posible, pero por ti hubiera hecho mucho más jaja—me ríe según lo decía.
- ¡Ah! Pues gracias..., supongo.
- Es broma abuela, yo te agradezco que me dejes dormir contigo.—la dije acercándome a ella y dándola un beso.
La tarde llego y yo me dormir un poco, ayudé en lo que pude, y quise dar una vuelta por el pueblo, hacía mucho tiempo que no paseaba por allí, y tarde poco en darme cuenta de porqué. No se veía a casi nadie, no es que hubiera mucha gente, ¿pero los típicos abuelos en un banco o alguna señora sentada en la puerta de casa? Tarde 1 hora en volver habiendo visto apenas 3 o 4 personas.
La cena llego enseguida, e hice lo mismo que en la comida, llevársela a el y sentarme con ella. Cuando mi abuela se fue a dormir, la dije que yo iría después y que intentaría no despertarla.
Pensé en hacer lo mismo que la noche anterior, pero esta vez estaría atento de si mi abuela pasaba por el salón o no. Y efectivamente, me di cuenta porque la escena que estaba viendo no tenia audio, y aunque tenía los auriculares, eso no lo sabía.
La oí llegar, pero no ir hacia el baño, ¿que estaría haciendo? ¿Estaría detrás de mí? ¿Se habría dado la vuelta? No quise pensar mucho y me dejé llevar por el morbo. Imagine que estaba detrás de mí, asique empecé a masturbarme lentamente y subir el ritmo según la escena lo requería. Cuando me corrí, supe que tendría que girarme, pero al hacerlo lentamente por si ella estaba allí, mi que la luz estaba encendida otra vez.
Hice exactamente lo mismo que la noche anterior. Y la volví a ver, haciendo exactamente lo mismo. Esa noche no quise probar otra cosa..., no me quede a ver el show y me fui a la cama, me tumbe y espere a que llegara. Con los ojos cerrados no pude ver su reacción al verme en la cama, pero no tardo en dormirse.
Los siguientes días eso se convirtió en rutina: desayuno – abuelo – comida – abuelo – paseo – abuelo – cena - show. La realidad es que los días pasaban lentos y aburridos, solamente lo que sucedía por la noche ponía algo de picante.
Hasta que llego un momento donde tras haberla visto gemir y masturbarse con un peine por el coño cada día, tenía ganas de probar algo más. A esas alturas no había ni remordimientos ni dudas.
Esa noche, cuando me quede en el salón y ella se marcho a la cama, pensé en cambiar algo, y en vez de ponerme los auriculares, lo que hice fue poner el volumen bajo, mi abuelo no iba a oír nada, pero ella, si pasaba al baño si oiría el video. Puse una escena de una mujer con la misma edad mas o menos, y me desnudé. Pasarían 20 minutos cuando note que alguien pasaba por detrás y se detenía, tenia las orejas libres y podía oírla asique me limite a hacer mi papel.
Estaba muy caliente, con la verga durísima..., y cerré los ojos empezando a gemir, diciendo: “oh abuela!! Así..sigue asi..”. No pude ver su reacción, pero si oí que, a los 2 minutos de empezar a hablar, se fue al baño. Espere un momento y al girar me extraño no ver la luz encendida, me levante y me vestí y despacio fui hacia el baño. Según me acercaba vi que por debajo de la puerta si salía un fino haz de luz, pegué la oreja la puerta y la oí gemir sin parar, no en alto, pero ya no tenia la toalla. Estuve 5 minutos haciéndome una paja oyendo como mi abuela gemía. Tenia claro que esa noche iba a pasar ago.
Me fui a la cama y espere a que llegara, yo me hice el dormido y cuando se tumbó me di la vuelta y hable.
- ¿Qué tal en el baño abuela?—dije, pero no obtuve respuesta.—llevas casi una semana yendo al baño cada noche, te encuentras bien?
- Sii hijo..., tranquilo cariño, solo es un dolor de tripa..., nada más...—contesta sin mover un musculo
- ¿Quieres algo? te puede dar un masaje si quieres, ya verás que bien abuela.—me di la vuelta y me pegué a ella pasando el brazo por encima para poner la mano en su vientre.
- ¡No! cariño no es necesario, ya se me ha pasado hijo.—dijo intentando quitar la mano poniendo la suya encima
- No es nada abuela, te quiero dar las gracias por dejarme dormir aquí. Contigo se está muy bien...—mientras hablaba movía mi mano en círculos sin que la suya hiciera nada
- No quiero…que…encima te hagas daño tú, es verdad que el sofá esta viejo...
- Ya abuela—y pegándome mas a ella susurre en su oído—Es que lo que hago en el sofá son otras cosas ¿sabes? Y creo que a ti te gusta hacer lo mismo, ¿verdad?—la dije bajando la mano y metiendo mi mano dentro la braga de mi abuela
- Lo sabes!!??...espera hijo..por.favor…no hagas esto que soy tu abuela…
- Me da igual, he venido para ayudarte con el abuelo.—tenia ya dos dedos cerca de su vagina, cuando junto sus piernas intentando que no avanzara
- Víctor, mi amor, no le hagas esto a tu abuela... yo...solo me quería desahogar…después de...verte cada noche
- Shhh Carmen...tranquila, solo quiero notar… como tienes…el coño.—la susurraba despacio mientras besaba su cuello cada poco tiempo
Mi abuela seguía con las piernas juntas intentando que mi mano no llegara al objetivo. Coloque mi pierna entre las suyas y con un poco de fuera se lasa abrí, pudiendo encontrar por fin lo que buscaba, primero acaricie el clítoris un poco, haciendo estremecer a mi abuela, que intentaba casi sin fuerza separarse de mí. Fui subiendo los besos hacia su boca, y cuando la tenia a 3 centímetros, la besé a la vez que me metía dos dedos en una cueva que estaba terriblemente húmeda y caliente,
- ¿Esto es lo que hacías en el baño? ¿Dime?—la masturbaba a un ritmo lento, quería mantenerla caliente y centrada en lo que sentía.
- Mm, no…no hacia esto..aaahh…por favor…victor…dejameee…eee..aah…
- Es verdad abuela, lo que hacías era meterte el peine, ¿no? Eso es muy pequeño abuelita, ¿no prefieres algo más grande?—la decía sin parar de masturbarla y besarla..., su lucha para librarse de mi era ya casi inexistente.
Unos minutos después saque la mano de su interior y eche la ropa de cama hacia atrás, la gire hacia mi quedándonos cara a cara, y la empecé a besar. Mi mano ahora bajo hasta la base su camisón y entro para tocarla las preciosas tetas que tenía, empecé a amasarlas..., las aprete y la pellizqué los pezones, todo sin dejar de besarla.
Carmen ya solo gemía, no hacia nada…, solo gemía y se dejaba hacer, pero yo también quería disfrutar y volviendo a susurrarla la dije.
- ¿Oye abuelita, porque no me coges la polla y notas lo gorda que la tengo? La has visto todas las noches..., no quieres tocarla?
- Noo…sii hijo, si quiero, ya ni me acuerdo la ultima vez que vi una polla asi? Es gorda y larga cielo mmm.—me decía mientras poco a poco se la quitaba la vergüenza y comenzaba una suave paja.
- ¿Te gusta abuela? La tenías ante ti cada noche..., ¿qué pensabas cuando ibas al baño? mmm—la preguntaba queriendo provocarla
- Te veía masturbarte, viendo esos videos, pero yo solo…te veía a…a ti cielo, y en el baño me imaginaba… me imaginaba cosas—no quitaba la vista de mi polla mientras me hacia la paja
- ¿Qué cosas? ¿Dime abuela…que te follaba?... que me la chupabas?—la dije incorporándome, apoyando la espalda en el cabecero, para empezar a acariciarla la cabeza.
Yo la preguntaba y ella contestaba sin rechistar a todo, mientras sin apartar sus ojos de mi verga, continuaba meneándola cada vez mas rápido. Poco a poco fui obligándola a bajar la cabeza, hasta que dándose cuenta de lo que buscaba, mi miro a los ojos, esperando que la dijera algo. Hice un gesto afirmativo con la cabeza y 5 segundos después tenia a mi abuela chupándome la verga
- Aahh….así…joder abuela, no me imaginaba que lo hicieras tan bien, mmm, vaya mamadas le tenias que hacer al abuelo eh?—decía poniendo mi mano en su nuca para marcarla el ritmo.
- Mmm…mmm…mmm—ella seguía subiendo y bajando su cabeza sin soltar la polla, hasta que me miro y me dijo algo que no me esperaba—no cariño... a tu abuelo eso no le gusta.., a el nunca se la he chupado.—dijo , para volver a meterse el trozo de carne en la boca
Me quede sorprendido y confundido..., podía ser que esa habilidad fuera innata, o haberla adquirido con otro hombre..., pero ¿quién? Empecé a pensar y solo me vinieron dos personas: mi padre o el hombre que les traía las cosas que pedían. Rápidamente deseche la opción familiar, y empecé a pensar en que el cabron del repartidor se estuviera aprovechando de mi abuela.
No dije nada y me centré otra vez en el placer que su boca me estaba dando. Tenia la polla a reventar y ya que estaba quería saber podría meterse algo mas gordo y largo que un peine. La incorpore dejándola completamente desnuda y me tumbe.
- Venga abuela, va siendo hora de abandonar los peines y probar cosas nuevas.—la dije poniéndola encima de mí.
- Hijo…, que me metas tu cosa es mucho más serio. por favor.—decía sin mucha decisión.
- ¿Serio? Seria es la corrida que te voy a dar abuela...—la alce un poco, coloque la punta de mi verga en su cueva y la deje caer de golpe, metiéndola hasta el fondo
- AAAAHH VICTOR!!! Diooooos!!!!...mmmm.—pego un grito que me asusto
- Calla que vas a despertar al abuelo coño...,shhh...asii…así…así...ves? ves que bien abuela?
- Aa..mmm…si cariño…mmm asi... dame más…mi amor… dame mas
- Sii abuela…aaah que coñito mas rico tienes… joder que bueno… y como te bailan las tetas… joder me pones mucho abuela…
- ¿Sí? ¿De verdad te pone follar con esta vieja? Mmmm que polla tienes mi vida.—decía cuando se dejó caer y empezó a besarme.
Una vez que mi abuela se hecho encima de mí, la abrace sin dejar de besarla y aumente el ritmo de mis caderas, follandola cada vez mas fuerte. Ella gemía sin parar en mi boca mientras yo mis manos separaba sus glúteos y la taladraba sin parar. Solo separe mi boca de la suya para decirle que me corría.
- Me corro abuelita... me corro...me corro y te voy a llenar de leche abuelaaa, te llenooo…te llenoooo…aaaaah...aaa...aaa—chorro a chorro me fui vaciendo dentro de su ardiente vagina, llenando su útero estirel de leche caliente.
- Mmm, me has llenado de verdad mi amor…buff, cuanto tenías hay guardado?—decía mientras me besaba
Seguimos hablando los 2 juntos en la cama, entre caricias nos quedamos dormidos, sin saber... sobre todo yo, lo que me depararía el día siguiente.
Hace un par de años que lo que voy contar sucedió, lo recuerdo todo perfectamente. Me llamo Víctor, aunque todos me llaman Vity, actualmente tengo 21 años y vivo con mis padres.
El curso había acabado, por fin llegaban los meses que más me gustaban y salir de fiesta o hacer el vago eran mis objetivos para ese verano, las notas habían sido buenas, como para no tener que estar pendiente de los estudios, y claro, yo me las prometía muy felices.
Cuando llegué a casa y vi a mis padres, sube que de disfrutar el verano nada de nada. Cuando pregunte que pasaba, me lo contaron. Mi Abuelo materno se había caído y se había roto la cadera y un brazo.
Mi abuelo se llama Carlos, tenía casi 75 años y los achaques de su edad más otros que ya tenía, hacían que se moviera con dificultad, la cosa es que alguien tenia que ir a cuidar de el y echar una mano a mi abuela, que aunque era más joven que él. No podría hacer todo sola.
La verdad es que siendo egoísta era una putada, vivían en un pueblo muy pequeño, sin casi cobertura, la ultima vez que fui había un bar y gracias…, las ganas que tenia de verano se esfumaron en 5 minutos
Nos pusimos a comer mis padres y yo
- Bueno Víctor, el abuelo está en su casa, ya le operaron y ahora solo queda que se recupere, pero no va ser rápido, así que hemos pensado que vayas tu a ayudar a tu abuela
- ¿Pero cómo que está ya? ¿Cuándo se cayó? ¿Porque no han avisado antes?
- No se cariño ya sabes como es tu abuela, no quiere molestarnos, el caso es que la he dicho que iras pasado mañana vale? Iras con mi coche y estarás allí hasta que me den las vacaciones y pueda ir yo.
- ¿Vaya planazo eh?—dije sonriendo a mi madre, no quería meterla presión diciendo que era una mierda
¿Y tú papa? ¿Qué vas a hacer?—dije con tono guasón
- ¿Yo? Que gracioso..., pues trabajar…quieres que te lo cambie? Mañana vas a la oficina tu.—nos reímos los 3 mientras lo decía
Mi padre era un hombre trabajador, no vivía por y para el trabajo, pero es cierto que le quitaba tiempo. Era un buen hombre y hacia o que podía. Mi madre sin embargo era una mujer alegre, viva, graciosa y muy guapa, a sus 44 años tenía un cuerpo tremendo, pelo moreno, pecho generoso y un culito respingón. Era encargada en una conocida marca de supermercados y ese verano no cogería las vacaciones hasta 2 semanas después de mi marcha.
Como era un pueblo pequeño y no había casi cobertura, para poder pasar el tiempo libre, cogí el portátil y unas cuantas revistas, en el portátil tenía suficientes películas y porno como pasar las 3 semanas hasta que mi madre llegara.
El pueblo estaba a 3 horas en coche, Sali por la mañana para llegar a la hora de comer, tenia ganas de ver a mis abuelos, hacía tiempo que no los veía, y cuando llegué y la vi a ella en la puerta dándome la bienvenida, casi me da algo.
Estaba muy desmejorada, parecía agotada, estaba despeinada y tenia la ropa sucia. Me dio lastima y cuando bajé del coche, fui a saludarla
- Hola Abuela, ¿qué tal estas?.—la dije dándola un abrazo, notando su olor de varios días sin ducharse.
- Hola mi amor!!! Pues todo lo bien que puedo estar con tu abuelo en este estado...—me decía mirándome de arriba abajo como si no se acordara de su nieto.
- Bueno abuela, no te preocupes que ya estoy yo aquí para ayudaros en todo lo que pueda, ¿dónde está? Que quiero saludarle.
- Esta dormido cariño, los calmantes le dejan KO.
- Vale pues luego le saludo, voy a sacar las cosas del coche y las llevo a la habitación de mi madre no?—supuse que estaría vacía
- No cariño, en la habitación de tu madre estoy yo, no puedo dormir con tu abuelo, porque si me muevo y le doy le puedo hacer daño..., puedes dormir en el sofá hasta que encontremos una solución… lo siento cielo.—dijo mi abuela pidiendo disculpas.
Mi abuela se llama Carmen, tenia casi 67 años, aunque en ese momento parecía tener 85, media metro 1.65 mas o menos, no era una mujer gorda, pero si tenía algún kilo de más, tenía una figura con unas caderas anchas, y un buen culo, tenía el pelo largo como mi madre, aunque ya algo canoso, pero lo que más llamaba la atención eran su voluptuoso pecho, grandes y no tan caídas para su edad.
Deje las cosas en un rincón del salón y espere a que me llamara para comer. Durante la comida estuvimos hablando de todo: lo que había crecido, mis padres, la vida en el pueblo..., hasta que terminamos y me tumbe un poco para la siesta, diciéndole que, si necesitaba algo, me despertara.
Había dormido casi 2 horas, y cuando me levante fui a saludar a mi abuelo que ya estaba despierto.
- ¡Hola abuelo! ¡Que! ¿Como estamos?
- ¡¡¡Pero hijo tú que haces aquí!!! ¡¡Que alegría verte campeón!!—me dijo feliz, supuse que no sabía nada de mi llegada
- ¿Vaya sorpresa eh? he venido para ayudaros a los 2 una temporada.—le dije entre risas
- Pues la verdad que es genial hijo, porque aprovechando que no nos oye, no quiero que ella este ocupada con todo: cuidarme a mí, la casa.
- Bueno, tu por eso no te preocupes, limítate a descansar y recuperarte, voy a ver dónde está la abuela.
Me fui de la habitación y me encamine hacia el baño, cuando me acercaba empecé a escuchar una especie de chapotea, y supuse que mi abuela se estaría lavando. Mis abuelos no tenían ducha y aunque dada su edad era lo mejor., solo tenían un par de agarradores en la bañera. Me fijé que la puerta estaba casi cerrada, pero había una rendija por donde se veía la bañera a través de un espejo, la curiosidad me pudo, y quise ver que hacía.
En ese momento me quede sin habla, porque lo que pensaba que seria ver a mi abuela lavándose el pelo o algo parecido, se convirtió en una imagen que me dejo helado. Mi abuela estaba tumbada con la bañera llena de agua, pero el chapoteo estaba siendo ocasionado por el movimiento de su mano entrando y saliendo del agua mientras se masturbaba, con los ojos cerradas y con la cabeza girada hacia la puerta.
Estaba parado en el pasillo, mirando por esa rendija como mi abuela se masturbaba, pensé que lo que estaba haciendo no estaba bien, y me fui de allí. No di ni 5 pasos cuando me di cuenta de la erección que me había producido esa situación, así que me dirigí al salón y me tumbé para ver la televisión un rato.
Pero para mí desgracia tampoco eso podía casi hacer, ya que, aunque no era una tele antigua, la señal que llegaba solo cogía apenas 3 canales. Me incorpore y decidí ponerme alguna película en el ordenador, y en esas estaba cuando a la media hora más o menos aparecía mi abuela; estaba aseada, peinada y vestida con una falda y una blusa, podía haberla preguntado que tal estaba, o que íbamos a hacer, pero le pregunte lo que primero me vino a la mente.
- Hola abuela, ¿qué tal el baño?—dije mirándola, sin saber porque había dicho eso
- Eh... bien cariño..., bien..., ya sabes llevaba un par de dios duros y me ha venido muy bien.—dijo al principio con cara de sorpresa tratando de disimular
- Me alegro, ya he ido a ver al abuelo, hemos hablado un poco y no se esperaba que verme, por lo menos le dado una sorpresa.
- Claro cielo, sabes que yo no quería molestaros, aunque el seguro que agradece que este aquí para ayudarme cariño.—dijo sentándose a mi lado
- ¿Bueno pues vamos a ver cómo nos apañamos no? ¿Que hay que hacer con el abuelo?—la pregunte para saber cómo sería mi estancia allí
Mi abuela me empezó a decir cual era su rutina, con la casa y con el abuelo. Yo me centre en la parte de mi abuelo, pues a eso había venido, al fin y al cabo.
1- Cuando se despierta hay que llevarle el desayuno con los analgésicos y su medicación, y después lee el periódico que nos trae a casa una vecina.
2- A medio día se le picha el anticoagulante para la sangre.
3- A la hora de comer, se hace lo mismo., llevarle la comida y la medicación.
4- por la tarde de duerme un poco y después hay que lavarse.
5- por la noche la cena y dormir.
- ¿Y ya abuela? ¿Solo eso?—dije con un tono que la dio a entender que mi presencia no era necesaria.
- Lo se hijo, por eso, aunque me cueste un poquito, lo puedo hacer yo sola..., por eso no quería molestaros.
- No lo digo por eso hombre..., es que el pobre abuelo hay tumbado sepa dios cuanto tiempo va a aburrirse como un mono.
- ¿Bueno hijo, pero es que tampoco podemos hacer nada no?—dijo mirándome con una cara de pena
Pensé que, aunque no pudiera levantarse de la cama, había algo que quizás si pudiera hacer. le pregunté a mi abuela si ella veía la tele y me dijo que no, que apenas la veía, le dije que donde podía comprar una antena de televisión y me dijo donde conseguirla. Ese día ya no podría ir, pero la comente que al día siguiente iría.
La hora de la cena llego, y yo fui el encargado de llevársela a mi abuelo, después nos sentamos en la mesa ella y yo y cenamos.
- Yo le llevo las cosas que quieras, pero lo de lavarle… eso mejor lo haces tu abuela jajaja.—la dije riendo provocando en ella una carcajada
- Si hijo, por eso no te preocupes, mejor me ocupo yo.
Estuvimos hablando un rato mas y ella me dijo que se iba a la cama porque estaba cansado, nos dimos las buenas noches y un beso y se fue. Yo ya me encontraba solo en el salón, y sentado en el sofá me puse otra película en el portátil. Llevaba un rato largo viéndola, cuando una escena mostro a una mujer duchándose y en ese momento vino a la mente la imagen de mi abuela masturbándose en la bañera, vi que era casi la 1 de la mañana y lo único que se oía eran los ronquidos de mi abuelo y estaba todo a oscuras
Decidí cotar la película, me quite la parte de abajo, conecte los auriculares y puse una película porno, donde había varias escenas de maduras con jovencitos. Al poco rato me estaba haciendo una paja viendo como una madura le chupaba la polla a un chaval como yo, para al poco rato ponerla a 4 patas y follarla.
Durante todo el tiempo que duro la escena, solo tenia un pensamiento único: Mi abuela masturbándose en la bañera. Llego un momento en que la escena me daba igual, en mis oídos solo se escuchaban los gemidos de los 2 actores, y cerré los ojos retrocediendo en el tiempo, quedándome asomado a esa rendija video como mi abuela, fruncia el ceño mientras se metía los dedos en el coño. me corrí como un bestia reprimiendo los gemidos e intentando no poner todo perdido de semen. Cuando termine me recosté en el sofá, pensando en que cojones acaba de hacer; reconocí que ella no estaba mal para tener esa edad, y aunque apenas pude fijarme en sus pechos, dado que solo me centre en el movimiento de la mano, me dio la sensación de que no estarían nada mal.
Me incorpore y limpie un poco el desastre. Pero cuando me vestí y me di la vuelta para ir al baño, vi que la luz estaba encendida. Me quede parado sin saber que hacer y me pregunte cuanto tiempo llevaría encendida, puesto que yo tenía todavía los auriculares puestos y no oí ningún ruido una vez acabado el video. Me di cuenta también de que para ir al baño desde la habitación donde dormía mi abuela, había que pasar por el salón..., y ese momento pensé que ojalá me tragara la tierra.
Me quite los cascos y no se oía ningún ruido, pero la luz seguía encendida... y al igual que paso por la tarde, me dirigí para ver si es que se había dejado la luz encendida sin querer o estaba dentro.
Ahora la rendija era más fina, pero lo que sucedía dentro era muy distinto. Mi abuela estaba sentada en wáter abierta de piernas, metiéndose el mango de un peine hasta dentro y con una mano se acariciaba y pellizcaba el pezón, con la teta por fuera del camisón.
Yo me acaba de correr, pero esa imagen me puso la verga como nunca, no pude evitar fijarme en su pecho, tenia unas tetas cojonudas, blancas con un pezón oscuro y muy poca areola, blandas y de un buen tamaño. Me cogí la polla y empecé a pajearme otra vez, mientras veía como ella se destrozaba el chocho con el peine. Me fije que apenas tenía pelo, no estaba depilado , pero tenia muy poco pelo, y eso me calentó más.
No podía oír mucho, porque ella tenia una pequeña toalla en la boca, la estaba mordiendo intentando que sus gemidos no se oyeran, pero estando tan cerca y escuchando atentamente logre oírlos perfectamente. Yo había aumentado el ritmo de la paja mirando como ese peine entraba y salía de ella sin parar, hasta que decidí marcharme despacio para coger un calcetín de la maleta y correrme dentro para no dejar restos y evitar que ella supiera que show había tenido un espectador.
Casi a los 5 minutos oí como mi abuela salía del baño, apagaba la luz y despacio se iba a la cama. yo ya estaba tumbado intentando dormir, pero eso era casi imposible, puesto que era un sofá viejo, los reposabrazos era de madera y los cojines que puse en mi cabeza me hacían daño en el cuello. Sin darme cuenta y pensando en mi abuela, me quede dormido.
- Buenos días cielo, que tal has dormido?—me despertó mi abuela dándome una palmada en el costado
- ¿Puf abuela..., sinceramente? Muy mal, entre que yo mido casi 1.80, que el sofá es viejo y esto de madera.—dije señalando el reposabrazos—no he podido dormir muy bien.
- Lo siento mucho cariño, pero es que no tenemos otra cama
- Y si duermo contigo, aunque la cama de mama no es muy grande yo creo que los 2 podemos apañar, yo casi no me muevo nunca... aunque sea solo un par de noches.—la realidad era que no quería volver a dormir en el sofá, ni siquiera lo dije por dormir con ella.
- Mmm, no se cariño, es verdad que quizás nos podríamos apañar, pero me da apuro dormir contigo.—dudaba mi abuela
- Lo dices como si fuera un desconocido abuela, soy tu nieto recuerdas jaja, anda por favor, no querrás que encima que vengo, se me ponga dolor de espalda.—esta vez puse cara de niño bueno, con las manos juntas pidiendo que aceptara.
- Esta bien hijo, vamos a ver esta noche, y si vemos que dormimos bien, pues nos quedamos así. ¿Vale?
- Gracias abuela—dije dándola un beso en la mejilla—voy a desayunar y después ,e iré al sitio ese a por un cable de antena, ya veras que sorpresa se lleva el abuelo.
Mientras me hacia el desayuno, me vino a la cabeza la imagen que vi en el baño durante la noche, ¿por eso no querría dormir mi abuela conmigo? No creo que fuera por pudor, ya que era su nieta, no un desconocido como la dije hace un momento. Me pregunte como seria dormir con ella y varios pensamientos hicieron que tuviera una leve erección. Después me fui a vestir y la pregunté que si necesitaba algo.
- ¿Oye abuela, aquí como compráis la comida y esas cosas? ¿Hay tienda o algo?
- Si hijo, para las cosas básicas hay una tienda pequeña, pero si queremos carne o pescado y esas cosas, pues se las pedimos a un amigo y él lo trae.
- Bueno pues hazme una lista y aprovecha que voy yo.—la dije, cosa que me agradeció con un beso.
Cogí el coche y en apenas 20 minutos estaba en el pueblo que me había dicho, fui directo a la ferretería, donde compre 15 metros de cable, después fui a comprar las cosas de la lista y a media mañana me encontraba otra vez en casa, cuando llegue vi que mi abuela estaba pichando a mi abuelo, el anticoagulante, entre en la habitación y hable con ellos.
Le dije a mi abuelo que tenia una sorpresa para él, y le pregunté donde tenía las herramientas. Hacer un cable de antena es fácil y cuando lo tuve conectado, cogí la tele y la llevé a su habitación dejándola encima de la cómoda. Él se preguntó que hacía con ella, y sin contestarle, me fui al salón a conectar la antena. Cuando entre en la habitación le di en el mando y le dije que la pusiera. Cuando la encendió y vio que no solo funcionaba, si no que ahora tenia un par de canales más, me dio las gracias efusivamente y mi abuela se levanto para darme un abrazo.
En ese momento me aprete a ella intentando tonar su pecho contra el mío, pero a ser mas alto que ella, casi no pude.
- ¿Bueno pues me quedo un poco aquí con el abuelo vale?—dije sentándome en una silla a su lado.
- Muy bien cariño, voy a preparar la comida, cuando este te llamo para que se la traigas a tu abuelo.
El resto del tiempo hasta la comida lo pase hablando con el de cosas banales, cuando oí que ella me llamo, fui a por la comida de él, le pregunte si necesitaba ayuda y me dijo que no me preocupara, asique me di la vuelta y fui a la cocina.
- Eres un cielo cariño, gracias por hacer que el abuelo este mejor.—me dijo ella orgullosa.
- No es nada abuela, solo quiero que este lo mejor posible, pero por ti hubiera hecho mucho más jaja—me ríe según lo decía.
- ¡Ah! Pues gracias..., supongo.
- Es broma abuela, yo te agradezco que me dejes dormir contigo.—la dije acercándome a ella y dándola un beso.
La tarde llego y yo me dormir un poco, ayudé en lo que pude, y quise dar una vuelta por el pueblo, hacía mucho tiempo que no paseaba por allí, y tarde poco en darme cuenta de porqué. No se veía a casi nadie, no es que hubiera mucha gente, ¿pero los típicos abuelos en un banco o alguna señora sentada en la puerta de casa? Tarde 1 hora en volver habiendo visto apenas 3 o 4 personas.
La cena llego enseguida, e hice lo mismo que en la comida, llevársela a el y sentarme con ella. Cuando mi abuela se fue a dormir, la dije que yo iría después y que intentaría no despertarla.
Pensé en hacer lo mismo que la noche anterior, pero esta vez estaría atento de si mi abuela pasaba por el salón o no. Y efectivamente, me di cuenta porque la escena que estaba viendo no tenia audio, y aunque tenía los auriculares, eso no lo sabía.
La oí llegar, pero no ir hacia el baño, ¿que estaría haciendo? ¿Estaría detrás de mí? ¿Se habría dado la vuelta? No quise pensar mucho y me dejé llevar por el morbo. Imagine que estaba detrás de mí, asique empecé a masturbarme lentamente y subir el ritmo según la escena lo requería. Cuando me corrí, supe que tendría que girarme, pero al hacerlo lentamente por si ella estaba allí, mi que la luz estaba encendida otra vez.
Hice exactamente lo mismo que la noche anterior. Y la volví a ver, haciendo exactamente lo mismo. Esa noche no quise probar otra cosa..., no me quede a ver el show y me fui a la cama, me tumbe y espere a que llegara. Con los ojos cerrados no pude ver su reacción al verme en la cama, pero no tardo en dormirse.
Los siguientes días eso se convirtió en rutina: desayuno – abuelo – comida – abuelo – paseo – abuelo – cena - show. La realidad es que los días pasaban lentos y aburridos, solamente lo que sucedía por la noche ponía algo de picante.
Hasta que llego un momento donde tras haberla visto gemir y masturbarse con un peine por el coño cada día, tenía ganas de probar algo más. A esas alturas no había ni remordimientos ni dudas.
Esa noche, cuando me quede en el salón y ella se marcho a la cama, pensé en cambiar algo, y en vez de ponerme los auriculares, lo que hice fue poner el volumen bajo, mi abuelo no iba a oír nada, pero ella, si pasaba al baño si oiría el video. Puse una escena de una mujer con la misma edad mas o menos, y me desnudé. Pasarían 20 minutos cuando note que alguien pasaba por detrás y se detenía, tenia las orejas libres y podía oírla asique me limite a hacer mi papel.
Estaba muy caliente, con la verga durísima..., y cerré los ojos empezando a gemir, diciendo: “oh abuela!! Así..sigue asi..”. No pude ver su reacción, pero si oí que, a los 2 minutos de empezar a hablar, se fue al baño. Espere un momento y al girar me extraño no ver la luz encendida, me levante y me vestí y despacio fui hacia el baño. Según me acercaba vi que por debajo de la puerta si salía un fino haz de luz, pegué la oreja la puerta y la oí gemir sin parar, no en alto, pero ya no tenia la toalla. Estuve 5 minutos haciéndome una paja oyendo como mi abuela gemía. Tenia claro que esa noche iba a pasar ago.
Me fui a la cama y espere a que llegara, yo me hice el dormido y cuando se tumbó me di la vuelta y hable.
- ¿Qué tal en el baño abuela?—dije, pero no obtuve respuesta.—llevas casi una semana yendo al baño cada noche, te encuentras bien?
- Sii hijo..., tranquilo cariño, solo es un dolor de tripa..., nada más...—contesta sin mover un musculo
- ¿Quieres algo? te puede dar un masaje si quieres, ya verás que bien abuela.—me di la vuelta y me pegué a ella pasando el brazo por encima para poner la mano en su vientre.
- ¡No! cariño no es necesario, ya se me ha pasado hijo.—dijo intentando quitar la mano poniendo la suya encima
- No es nada abuela, te quiero dar las gracias por dejarme dormir aquí. Contigo se está muy bien...—mientras hablaba movía mi mano en círculos sin que la suya hiciera nada
- No quiero…que…encima te hagas daño tú, es verdad que el sofá esta viejo...
- Ya abuela—y pegándome mas a ella susurre en su oído—Es que lo que hago en el sofá son otras cosas ¿sabes? Y creo que a ti te gusta hacer lo mismo, ¿verdad?—la dije bajando la mano y metiendo mi mano dentro la braga de mi abuela
- Lo sabes!!??...espera hijo..por.favor…no hagas esto que soy tu abuela…
- Me da igual, he venido para ayudarte con el abuelo.—tenia ya dos dedos cerca de su vagina, cuando junto sus piernas intentando que no avanzara
- Víctor, mi amor, no le hagas esto a tu abuela... yo...solo me quería desahogar…después de...verte cada noche
- Shhh Carmen...tranquila, solo quiero notar… como tienes…el coño.—la susurraba despacio mientras besaba su cuello cada poco tiempo
Mi abuela seguía con las piernas juntas intentando que mi mano no llegara al objetivo. Coloque mi pierna entre las suyas y con un poco de fuera se lasa abrí, pudiendo encontrar por fin lo que buscaba, primero acaricie el clítoris un poco, haciendo estremecer a mi abuela, que intentaba casi sin fuerza separarse de mí. Fui subiendo los besos hacia su boca, y cuando la tenia a 3 centímetros, la besé a la vez que me metía dos dedos en una cueva que estaba terriblemente húmeda y caliente,
- ¿Esto es lo que hacías en el baño? ¿Dime?—la masturbaba a un ritmo lento, quería mantenerla caliente y centrada en lo que sentía.
- Mm, no…no hacia esto..aaahh…por favor…victor…dejameee…eee..aah…
- Es verdad abuela, lo que hacías era meterte el peine, ¿no? Eso es muy pequeño abuelita, ¿no prefieres algo más grande?—la decía sin parar de masturbarla y besarla..., su lucha para librarse de mi era ya casi inexistente.
Unos minutos después saque la mano de su interior y eche la ropa de cama hacia atrás, la gire hacia mi quedándonos cara a cara, y la empecé a besar. Mi mano ahora bajo hasta la base su camisón y entro para tocarla las preciosas tetas que tenía, empecé a amasarlas..., las aprete y la pellizqué los pezones, todo sin dejar de besarla.
Carmen ya solo gemía, no hacia nada…, solo gemía y se dejaba hacer, pero yo también quería disfrutar y volviendo a susurrarla la dije.
- ¿Oye abuelita, porque no me coges la polla y notas lo gorda que la tengo? La has visto todas las noches..., no quieres tocarla?
- Noo…sii hijo, si quiero, ya ni me acuerdo la ultima vez que vi una polla asi? Es gorda y larga cielo mmm.—me decía mientras poco a poco se la quitaba la vergüenza y comenzaba una suave paja.
- ¿Te gusta abuela? La tenías ante ti cada noche..., ¿qué pensabas cuando ibas al baño? mmm—la preguntaba queriendo provocarla
- Te veía masturbarte, viendo esos videos, pero yo solo…te veía a…a ti cielo, y en el baño me imaginaba… me imaginaba cosas—no quitaba la vista de mi polla mientras me hacia la paja
- ¿Qué cosas? ¿Dime abuela…que te follaba?... que me la chupabas?—la dije incorporándome, apoyando la espalda en el cabecero, para empezar a acariciarla la cabeza.
Yo la preguntaba y ella contestaba sin rechistar a todo, mientras sin apartar sus ojos de mi verga, continuaba meneándola cada vez mas rápido. Poco a poco fui obligándola a bajar la cabeza, hasta que dándose cuenta de lo que buscaba, mi miro a los ojos, esperando que la dijera algo. Hice un gesto afirmativo con la cabeza y 5 segundos después tenia a mi abuela chupándome la verga
- Aahh….así…joder abuela, no me imaginaba que lo hicieras tan bien, mmm, vaya mamadas le tenias que hacer al abuelo eh?—decía poniendo mi mano en su nuca para marcarla el ritmo.
- Mmm…mmm…mmm—ella seguía subiendo y bajando su cabeza sin soltar la polla, hasta que me miro y me dijo algo que no me esperaba—no cariño... a tu abuelo eso no le gusta.., a el nunca se la he chupado.—dijo , para volver a meterse el trozo de carne en la boca
Me quede sorprendido y confundido..., podía ser que esa habilidad fuera innata, o haberla adquirido con otro hombre..., pero ¿quién? Empecé a pensar y solo me vinieron dos personas: mi padre o el hombre que les traía las cosas que pedían. Rápidamente deseche la opción familiar, y empecé a pensar en que el cabron del repartidor se estuviera aprovechando de mi abuela.
No dije nada y me centré otra vez en el placer que su boca me estaba dando. Tenia la polla a reventar y ya que estaba quería saber podría meterse algo mas gordo y largo que un peine. La incorpore dejándola completamente desnuda y me tumbe.
- Venga abuela, va siendo hora de abandonar los peines y probar cosas nuevas.—la dije poniéndola encima de mí.
- Hijo…, que me metas tu cosa es mucho más serio. por favor.—decía sin mucha decisión.
- ¿Serio? Seria es la corrida que te voy a dar abuela...—la alce un poco, coloque la punta de mi verga en su cueva y la deje caer de golpe, metiéndola hasta el fondo
- AAAAHH VICTOR!!! Diooooos!!!!...mmmm.—pego un grito que me asusto
- Calla que vas a despertar al abuelo coño...,shhh...asii…así…así...ves? ves que bien abuela?
- Aa..mmm…si cariño…mmm asi... dame más…mi amor… dame mas
- Sii abuela…aaah que coñito mas rico tienes… joder que bueno… y como te bailan las tetas… joder me pones mucho abuela…
- ¿Sí? ¿De verdad te pone follar con esta vieja? Mmmm que polla tienes mi vida.—decía cuando se dejó caer y empezó a besarme.
Una vez que mi abuela se hecho encima de mí, la abrace sin dejar de besarla y aumente el ritmo de mis caderas, follandola cada vez mas fuerte. Ella gemía sin parar en mi boca mientras yo mis manos separaba sus glúteos y la taladraba sin parar. Solo separe mi boca de la suya para decirle que me corría.
- Me corro abuelita... me corro...me corro y te voy a llenar de leche abuelaaa, te llenooo…te llenoooo…aaaaah...aaa...aaa—chorro a chorro me fui vaciendo dentro de su ardiente vagina, llenando su útero estirel de leche caliente.
- Mmm, me has llenado de verdad mi amor…buff, cuanto tenías hay guardado?—decía mientras me besaba
Seguimos hablando los 2 juntos en la cama, entre caricias nos quedamos dormidos, sin saber... sobre todo yo, lo que me depararía el día siguiente.