Cosas que Ocurren en Casa De mis Abuelos – Capítulos 001 al 004

heranlu

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Cosas que Ocurren en Casa De mis Abuelos – Capítulo 001


Hace un par de años que lo que voy contar sucedió, lo recuerdo todo perfectamente. Me llamo Víctor, aunque todos me llaman Vity, actualmente tengo 21 años y vivo con mis padres.

El curso había acabado, por fin llegaban los meses que más me gustaban y salir de fiesta o hacer el vago eran mis objetivos para ese verano, las notas habían sido buenas, como para no tener que estar pendiente de los estudios, y claro, yo me las prometía muy felices.

Cuando llegué a casa y vi a mis padres, sube que de disfrutar el verano nada de nada. Cuando pregunte que pasaba, me lo contaron. Mi Abuelo materno se había caído y se había roto la cadera y un brazo.

Mi abuelo se llama Carlos, tenía casi 75 años y los achaques de su edad más otros que ya tenía, hacían que se moviera con dificultad, la cosa es que alguien tenia que ir a cuidar de el y echar una mano a mi abuela, que aunque era más joven que él. No podría hacer todo sola.

La verdad es que siendo egoísta era una putada, vivían en un pueblo muy pequeño, sin casi cobertura, la ultima vez que fui había un bar y gracias…, las ganas que tenia de verano se esfumaron en 5 minutos

Nos pusimos a comer mis padres y yo

- Bueno Víctor, el abuelo está en su casa, ya le operaron y ahora solo queda que se recupere, pero no va ser rápido, así que hemos pensado que vayas tu a ayudar a tu abuela

- ¿Pero cómo que está ya? ¿Cuándo se cayó? ¿Porque no han avisado antes?



- No se cariño ya sabes como es tu abuela, no quiere molestarnos, el caso es que la he dicho que iras pasado mañana vale? Iras con mi coche y estarás allí hasta que me den las vacaciones y pueda ir yo.



- ¿Vaya planazo eh?—dije sonriendo a mi madre, no quería meterla presión diciendo que era una mierda



¿Y tú papa? ¿Qué vas a hacer?—dije con tono guasón



- ¿Yo? Que gracioso..., pues trabajar…quieres que te lo cambie? Mañana vas a la oficina tu.—nos reímos los 3 mientras lo decía

Mi padre era un hombre trabajador, no vivía por y para el trabajo, pero es cierto que le quitaba tiempo. Era un buen hombre y hacia o que podía. Mi madre sin embargo era una mujer alegre, viva, graciosa y muy guapa, a sus 44 años tenía un cuerpo tremendo, pelo moreno, pecho generoso y un culito respingón. Era encargada en una conocida marca de supermercados y ese verano no cogería las vacaciones hasta 2 semanas después de mi marcha.

Como era un pueblo pequeño y no había casi cobertura, para poder pasar el tiempo libre, cogí el portátil y unas cuantas revistas, en el portátil tenía suficientes películas y porno como pasar las 3 semanas hasta que mi madre llegara.

El pueblo estaba a 3 horas en coche, Sali por la mañana para llegar a la hora de comer, tenia ganas de ver a mis abuelos, hacía tiempo que no los veía, y cuando llegué y la vi a ella en la puerta dándome la bienvenida, casi me da algo.

Estaba muy desmejorada, parecía agotada, estaba despeinada y tenia la ropa sucia. Me dio lastima y cuando bajé del coche, fui a saludarla

- Hola Abuela, ¿qué tal estas?.—la dije dándola un abrazo, notando su olor de varios días sin ducharse.

- Hola mi amor!!! Pues todo lo bien que puedo estar con tu abuelo en este estado...—me decía mirándome de arriba abajo como si no se acordara de su nieto.

- Bueno abuela, no te preocupes que ya estoy yo aquí para ayudaros en todo lo que pueda, ¿dónde está? Que quiero saludarle.



- Esta dormido cariño, los calmantes le dejan KO.



- Vale pues luego le saludo, voy a sacar las cosas del coche y las llevo a la habitación de mi madre no?—supuse que estaría vacía

- No cariño, en la habitación de tu madre estoy yo, no puedo dormir con tu abuelo, porque si me muevo y le doy le puedo hacer daño..., puedes dormir en el sofá hasta que encontremos una solución… lo siento cielo.—dijo mi abuela pidiendo disculpas.

Mi abuela se llama Carmen, tenia casi 67 años, aunque en ese momento parecía tener 85, media metro 1.65 mas o menos, no era una mujer gorda, pero si tenía algún kilo de más, tenía una figura con unas caderas anchas, y un buen culo, tenía el pelo largo como mi madre, aunque ya algo canoso, pero lo que más llamaba la atención eran su voluptuoso pecho, grandes y no tan caídas para su edad.

Deje las cosas en un rincón del salón y espere a que me llamara para comer. Durante la comida estuvimos hablando de todo: lo que había crecido, mis padres, la vida en el pueblo..., hasta que terminamos y me tumbe un poco para la siesta, diciéndole que, si necesitaba algo, me despertara.

Había dormido casi 2 horas, y cuando me levante fui a saludar a mi abuelo que ya estaba despierto.

- ¡Hola abuelo! ¡Que! ¿Como estamos?



- ¡¡¡Pero hijo tú que haces aquí!!! ¡¡Que alegría verte campeón!!—me dijo feliz, supuse que no sabía nada de mi llegada

- ¿Vaya sorpresa eh? he venido para ayudaros a los 2 una temporada.—le dije entre risas

- Pues la verdad que es genial hijo, porque aprovechando que no nos oye, no quiero que ella este ocupada con todo: cuidarme a mí, la casa.



- Bueno, tu por eso no te preocupes, limítate a descansar y recuperarte, voy a ver dónde está la abuela.

Me fui de la habitación y me encamine hacia el baño, cuando me acercaba empecé a escuchar una especie de chapotea, y supuse que mi abuela se estaría lavando. Mis abuelos no tenían ducha y aunque dada su edad era lo mejor., solo tenían un par de agarradores en la bañera. Me fijé que la puerta estaba casi cerrada, pero había una rendija por donde se veía la bañera a través de un espejo, la curiosidad me pudo, y quise ver que hacía.

En ese momento me quede sin habla, porque lo que pensaba que seria ver a mi abuela lavándose el pelo o algo parecido, se convirtió en una imagen que me dejo helado. Mi abuela estaba tumbada con la bañera llena de agua, pero el chapoteo estaba siendo ocasionado por el movimiento de su mano entrando y saliendo del agua mientras se masturbaba, con los ojos cerradas y con la cabeza girada hacia la puerta.

Estaba parado en el pasillo, mirando por esa rendija como mi abuela se masturbaba, pensé que lo que estaba haciendo no estaba bien, y me fui de allí. No di ni 5 pasos cuando me di cuenta de la erección que me había producido esa situación, así que me dirigí al salón y me tumbé para ver la televisión un rato.

Pero para mí desgracia tampoco eso podía casi hacer, ya que, aunque no era una tele antigua, la señal que llegaba solo cogía apenas 3 canales. Me incorpore y decidí ponerme alguna película en el ordenador, y en esas estaba cuando a la media hora más o menos aparecía mi abuela; estaba aseada, peinada y vestida con una falda y una blusa, podía haberla preguntado que tal estaba, o que íbamos a hacer, pero le pregunte lo que primero me vino a la mente.

- Hola abuela, ¿qué tal el baño?—dije mirándola, sin saber porque había dicho eso

- Eh... bien cariño..., bien..., ya sabes llevaba un par de dios duros y me ha venido muy bien.—dijo al principio con cara de sorpresa tratando de disimular



- Me alegro, ya he ido a ver al abuelo, hemos hablado un poco y no se esperaba que verme, por lo menos le dado una sorpresa.



- Claro cielo, sabes que yo no quería molestaros, aunque el seguro que agradece que este aquí para ayudarme cariño.—dijo sentándose a mi lado

- ¿Bueno pues vamos a ver cómo nos apañamos no? ¿Que hay que hacer con el abuelo?—la pregunte para saber cómo sería mi estancia allí

Mi abuela me empezó a decir cual era su rutina, con la casa y con el abuelo. Yo me centre en la parte de mi abuelo, pues a eso había venido, al fin y al cabo.

1- Cuando se despierta hay que llevarle el desayuno con los analgésicos y su medicación, y después lee el periódico que nos trae a casa una vecina.

2- A medio día se le picha el anticoagulante para la sangre.

3- A la hora de comer, se hace lo mismo., llevarle la comida y la medicación.

4- por la tarde de duerme un poco y después hay que lavarse.

5- por la noche la cena y dormir
.

- ¿Y ya abuela? ¿Solo eso?—dije con un tono que la dio a entender que mi presencia no era necesaria.

- Lo se hijo, por eso, aunque me cueste un poquito, lo puedo hacer yo sola..., por eso no quería molestaros.



- No lo digo por eso hombre..., es que el pobre abuelo hay tumbado sepa dios cuanto tiempo va a aburrirse como un mono.



- ¿Bueno hijo, pero es que tampoco podemos hacer nada no?—dijo mirándome con una cara de pena

Pensé que, aunque no pudiera levantarse de la cama, había algo que quizás si pudiera hacer. le pregunté a mi abuela si ella veía la tele y me dijo que no, que apenas la veía, le dije que donde podía comprar una antena de televisión y me dijo donde conseguirla. Ese día ya no podría ir, pero la comente que al día siguiente iría.

La hora de la cena llego, y yo fui el encargado de llevársela a mi abuelo, después nos sentamos en la mesa ella y yo y cenamos.

- Yo le llevo las cosas que quieras, pero lo de lavarle… eso mejor lo haces tu abuela jajaja.—la dije riendo provocando en ella una carcajada

- Si hijo, por eso no te preocupes, mejor me ocupo yo.

Estuvimos hablando un rato mas y ella me dijo que se iba a la cama porque estaba cansado, nos dimos las buenas noches y un beso y se fue. Yo ya me encontraba solo en el salón, y sentado en el sofá me puse otra película en el portátil. Llevaba un rato largo viéndola, cuando una escena mostro a una mujer duchándose y en ese momento vino a la mente la imagen de mi abuela masturbándose en la bañera, vi que era casi la 1 de la mañana y lo único que se oía eran los ronquidos de mi abuelo y estaba todo a oscuras

Decidí cotar la película, me quite la parte de abajo, conecte los auriculares y puse una película porno, donde había varias escenas de maduras con jovencitos. Al poco rato me estaba haciendo una paja viendo como una madura le chupaba la polla a un chaval como yo, para al poco rato ponerla a 4 patas y follarla.

Durante todo el tiempo que duro la escena, solo tenia un pensamiento único: Mi abuela masturbándose en la bañera. Llego un momento en que la escena me daba igual, en mis oídos solo se escuchaban los gemidos de los 2 actores, y cerré los ojos retrocediendo en el tiempo, quedándome asomado a esa rendija video como mi abuela, fruncia el ceño mientras se metía los dedos en el coño. me corrí como un bestia reprimiendo los gemidos e intentando no poner todo perdido de semen. Cuando termine me recosté en el sofá, pensando en que cojones acaba de hacer; reconocí que ella no estaba mal para tener esa edad, y aunque apenas pude fijarme en sus pechos, dado que solo me centre en el movimiento de la mano, me dio la sensación de que no estarían nada mal.

Me incorpore y limpie un poco el desastre. Pero cuando me vestí y me di la vuelta para ir al baño, vi que la luz estaba encendida. Me quede parado sin saber que hacer y me pregunte cuanto tiempo llevaría encendida, puesto que yo tenía todavía los auriculares puestos y no oí ningún ruido una vez acabado el video. Me di cuenta también de que para ir al baño desde la habitación donde dormía mi abuela, había que pasar por el salón..., y ese momento pensé que ojalá me tragara la tierra.

Me quite los cascos y no se oía ningún ruido, pero la luz seguía encendida... y al igual que paso por la tarde, me dirigí para ver si es que se había dejado la luz encendida sin querer o estaba dentro.

Ahora la rendija era más fina, pero lo que sucedía dentro era muy distinto. Mi abuela estaba sentada en wáter abierta de piernas, metiéndose el mango de un peine hasta dentro y con una mano se acariciaba y pellizcaba el pezón, con la teta por fuera del camisón.

Yo me acaba de correr, pero esa imagen me puso la verga como nunca, no pude evitar fijarme en su pecho, tenia unas tetas cojonudas, blancas con un pezón oscuro y muy poca areola, blandas y de un buen tamaño. Me cogí la polla y empecé a pajearme otra vez, mientras veía como ella se destrozaba el chocho con el peine. Me fije que apenas tenía pelo, no estaba depilado , pero tenia muy poco pelo, y eso me calentó más.

No podía oír mucho, porque ella tenia una pequeña toalla en la boca, la estaba mordiendo intentando que sus gemidos no se oyeran, pero estando tan cerca y escuchando atentamente logre oírlos perfectamente. Yo había aumentado el ritmo de la paja mirando como ese peine entraba y salía de ella sin parar, hasta que decidí marcharme despacio para coger un calcetín de la maleta y correrme dentro para no dejar restos y evitar que ella supiera que show había tenido un espectador.

Casi a los 5 minutos oí como mi abuela salía del baño, apagaba la luz y despacio se iba a la cama. yo ya estaba tumbado intentando dormir, pero eso era casi imposible, puesto que era un sofá viejo, los reposabrazos era de madera y los cojines que puse en mi cabeza me hacían daño en el cuello. Sin darme cuenta y pensando en mi abuela, me quede dormido.

- Buenos días cielo, que tal has dormido?—me despertó mi abuela dándome una palmada en el costado

- ¿Puf abuela..., sinceramente? Muy mal, entre que yo mido casi 1.80, que el sofá es viejo y esto de madera.—dije señalando el reposabrazos—no he podido dormir muy bien.



- Lo siento mucho cariño, pero es que no tenemos otra cama



- Y si duermo contigo, aunque la cama de mama no es muy grande yo creo que los 2 podemos apañar, yo casi no me muevo nunca... aunque sea solo un par de noches.—la realidad era que no quería volver a dormir en el sofá, ni siquiera lo dije por dormir con ella.

- Mmm, no se cariño, es verdad que quizás nos podríamos apañar, pero me da apuro dormir contigo.—dudaba mi abuela

- Lo dices como si fuera un desconocido abuela, soy tu nieto recuerdas jaja, anda por favor, no querrás que encima que vengo, se me ponga dolor de espalda.—esta vez puse cara de niño bueno, con las manos juntas pidiendo que aceptara.

- Esta bien hijo, vamos a ver esta noche, y si vemos que dormimos bien, pues nos quedamos así. ¿Vale?



- Gracias abuela—dije dándola un beso en la mejilla—voy a desayunar y después ,e iré al sitio ese a por un cable de antena, ya veras que sorpresa se lleva el abuelo.

Mientras me hacia el desayuno, me vino a la cabeza la imagen que vi en el baño durante la noche, ¿por eso no querría dormir mi abuela conmigo? No creo que fuera por pudor, ya que era su nieta, no un desconocido como la dije hace un momento. Me pregunte como seria dormir con ella y varios pensamientos hicieron que tuviera una leve erección. Después me fui a vestir y la pregunté que si necesitaba algo.

- ¿Oye abuela, aquí como compráis la comida y esas cosas? ¿Hay tienda o algo?



- Si hijo, para las cosas básicas hay una tienda pequeña, pero si queremos carne o pescado y esas cosas, pues se las pedimos a un amigo y él lo trae.



- Bueno pues hazme una lista y aprovecha que voy yo.—la dije, cosa que me agradeció con un beso.

Cogí el coche y en apenas 20 minutos estaba en el pueblo que me había dicho, fui directo a la ferretería, donde compre 15 metros de cable, después fui a comprar las cosas de la lista y a media mañana me encontraba otra vez en casa, cuando llegue vi que mi abuela estaba pichando a mi abuelo, el anticoagulante, entre en la habitación y hable con ellos.

Le dije a mi abuelo que tenia una sorpresa para él, y le pregunté donde tenía las herramientas. Hacer un cable de antena es fácil y cuando lo tuve conectado, cogí la tele y la llevé a su habitación dejándola encima de la cómoda. Él se preguntó que hacía con ella, y sin contestarle, me fui al salón a conectar la antena. Cuando entre en la habitación le di en el mando y le dije que la pusiera. Cuando la encendió y vio que no solo funcionaba, si no que ahora tenia un par de canales más, me dio las gracias efusivamente y mi abuela se levanto para darme un abrazo.

En ese momento me aprete a ella intentando tonar su pecho contra el mío, pero a ser mas alto que ella, casi no pude.

- ¿Bueno pues me quedo un poco aquí con el abuelo vale?—dije sentándome en una silla a su lado.

- Muy bien cariño, voy a preparar la comida, cuando este te llamo para que se la traigas a tu abuelo.

El resto del tiempo hasta la comida lo pase hablando con el de cosas banales, cuando oí que ella me llamo, fui a por la comida de él, le pregunte si necesitaba ayuda y me dijo que no me preocupara, asique me di la vuelta y fui a la cocina.

- Eres un cielo cariño, gracias por hacer que el abuelo este mejor.—me dijo ella orgullosa.

- No es nada abuela, solo quiero que este lo mejor posible, pero por ti hubiera hecho mucho más jaja—me ríe según lo decía.

- ¡Ah! Pues gracias..., supongo.



- Es broma abuela, yo te agradezco que me dejes dormir contigo.—la dije acercándome a ella y dándola un beso.

La tarde llego y yo me dormir un poco, ayudé en lo que pude, y quise dar una vuelta por el pueblo, hacía mucho tiempo que no paseaba por allí, y tarde poco en darme cuenta de porqué. No se veía a casi nadie, no es que hubiera mucha gente, ¿pero los típicos abuelos en un banco o alguna señora sentada en la puerta de casa? Tarde 1 hora en volver habiendo visto apenas 3 o 4 personas.

La cena llego enseguida, e hice lo mismo que en la comida, llevársela a el y sentarme con ella. Cuando mi abuela se fue a dormir, la dije que yo iría después y que intentaría no despertarla.

Pensé en hacer lo mismo que la noche anterior, pero esta vez estaría atento de si mi abuela pasaba por el salón o no. Y efectivamente, me di cuenta porque la escena que estaba viendo no tenia audio, y aunque tenía los auriculares, eso no lo sabía.

La oí llegar, pero no ir hacia el baño, ¿que estaría haciendo? ¿Estaría detrás de mí? ¿Se habría dado la vuelta? No quise pensar mucho y me dejé llevar por el morbo. Imagine que estaba detrás de mí, asique empecé a masturbarme lentamente y subir el ritmo según la escena lo requería. Cuando me corrí, supe que tendría que girarme, pero al hacerlo lentamente por si ella estaba allí, mi que la luz estaba encendida otra vez.

Hice exactamente lo mismo que la noche anterior. Y la volví a ver, haciendo exactamente lo mismo. Esa noche no quise probar otra cosa..., no me quede a ver el show y me fui a la cama, me tumbe y espere a que llegara. Con los ojos cerrados no pude ver su reacción al verme en la cama, pero no tardo en dormirse.

Los siguientes días eso se convirtió en rutina: desayuno – abuelo – comida – abuelo – paseo – abuelo – cena - show. La realidad es que los días pasaban lentos y aburridos, solamente lo que sucedía por la noche ponía algo de picante.

Hasta que llego un momento donde tras haberla visto gemir y masturbarse con un peine por el coño cada día, tenía ganas de probar algo más. A esas alturas no había ni remordimientos ni dudas.

Esa noche, cuando me quede en el salón y ella se marcho a la cama, pensé en cambiar algo, y en vez de ponerme los auriculares, lo que hice fue poner el volumen bajo, mi abuelo no iba a oír nada, pero ella, si pasaba al baño si oiría el video. Puse una escena de una mujer con la misma edad mas o menos, y me desnudé. Pasarían 20 minutos cuando note que alguien pasaba por detrás y se detenía, tenia las orejas libres y podía oírla asique me limite a hacer mi papel.

Estaba muy caliente, con la verga durísima..., y cerré los ojos empezando a gemir, diciendo: “oh abuela!! Así..sigue asi..”. No pude ver su reacción, pero si oí que, a los 2 minutos de empezar a hablar, se fue al baño. Espere un momento y al girar me extraño no ver la luz encendida, me levante y me vestí y despacio fui hacia el baño. Según me acercaba vi que por debajo de la puerta si salía un fino haz de luz, pegué la oreja la puerta y la oí gemir sin parar, no en alto, pero ya no tenia la toalla. Estuve 5 minutos haciéndome una paja oyendo como mi abuela gemía. Tenia claro que esa noche iba a pasar ago.

Me fui a la cama y espere a que llegara, yo me hice el dormido y cuando se tumbó me di la vuelta y hable.

- ¿Qué tal en el baño abuela?—dije, pero no obtuve respuesta.—llevas casi una semana yendo al baño cada noche, te encuentras bien?



- Sii hijo..., tranquilo cariño, solo es un dolor de tripa..., nada más...—contesta sin mover un musculo

- ¿Quieres algo? te puede dar un masaje si quieres, ya verás que bien abuela.—me di la vuelta y me pegué a ella pasando el brazo por encima para poner la mano en su vientre.

- ¡No! cariño no es necesario, ya se me ha pasado hijo.—dijo intentando quitar la mano poniendo la suya encima

- No es nada abuela, te quiero dar las gracias por dejarme dormir aquí. Contigo se está muy bien...—mientras hablaba movía mi mano en círculos sin que la suya hiciera nada

- No quiero…que…encima te hagas daño tú, es verdad que el sofá esta viejo...



- Ya abuela—y pegándome mas a ella susurre en su oído—Es que lo que hago en el sofá son otras cosas ¿sabes? Y creo que a ti te gusta hacer lo mismo, ¿verdad?—la dije bajando la mano y metiendo mi mano dentro la braga de mi abuela

- Lo sabes!!??...espera hijo..por.favor…no hagas esto que soy tu abuela…



- Me da igual, he venido para ayudarte con el abuelo.—tenia ya dos dedos cerca de su vagina, cuando junto sus piernas intentando que no avanzara

- Víctor, mi amor, no le hagas esto a tu abuela... yo...solo me quería desahogar…después de...verte cada noche



- Shhh Carmen...tranquila, solo quiero notar… como tienes…el coño.—la susurraba despacio mientras besaba su cuello cada poco tiempo

Mi abuela seguía con las piernas juntas intentando que mi mano no llegara al objetivo. Coloque mi pierna entre las suyas y con un poco de fuera se lasa abrí, pudiendo encontrar por fin lo que buscaba, primero acaricie el clítoris un poco, haciendo estremecer a mi abuela, que intentaba casi sin fuerza separarse de mí. Fui subiendo los besos hacia su boca, y cuando la tenia a 3 centímetros, la besé a la vez que me metía dos dedos en una cueva que estaba terriblemente húmeda y caliente,

- ¿Esto es lo que hacías en el baño? ¿Dime?—la masturbaba a un ritmo lento, quería mantenerla caliente y centrada en lo que sentía.

- Mm, no…no hacia esto..aaahh…por favor…victor…dejameee…eee..aah…



- Es verdad abuela, lo que hacías era meterte el peine, ¿no? Eso es muy pequeño abuelita, ¿no prefieres algo más grande?—la decía sin parar de masturbarla y besarla..., su lucha para librarse de mi era ya casi inexistente.

Unos minutos después saque la mano de su interior y eche la ropa de cama hacia atrás, la gire hacia mi quedándonos cara a cara, y la empecé a besar. Mi mano ahora bajo hasta la base su camisón y entro para tocarla las preciosas tetas que tenía, empecé a amasarlas..., las aprete y la pellizqué los pezones, todo sin dejar de besarla.

Carmen ya solo gemía, no hacia nada…, solo gemía y se dejaba hacer, pero yo también quería disfrutar y volviendo a susurrarla la dije.

- ¿Oye abuelita, porque no me coges la polla y notas lo gorda que la tengo? La has visto todas las noches..., no quieres tocarla?



- Noo…sii hijo, si quiero, ya ni me acuerdo la ultima vez que vi una polla asi? Es gorda y larga cielo mmm.—me decía mientras poco a poco se la quitaba la vergüenza y comenzaba una suave paja.

- ¿Te gusta abuela? La tenías ante ti cada noche..., ¿qué pensabas cuando ibas al baño? mmm—la preguntaba queriendo provocarla

- Te veía masturbarte, viendo esos videos, pero yo solo…te veía a…a ti cielo, y en el baño me imaginaba… me imaginaba cosas—no quitaba la vista de mi polla mientras me hacia la paja

- ¿Qué cosas? ¿Dime abuela…que te follaba?... que me la chupabas?—la dije incorporándome, apoyando la espalda en el cabecero, para empezar a acariciarla la cabeza.

Yo la preguntaba y ella contestaba sin rechistar a todo, mientras sin apartar sus ojos de mi verga, continuaba meneándola cada vez mas rápido. Poco a poco fui obligándola a bajar la cabeza, hasta que dándose cuenta de lo que buscaba, mi miro a los ojos, esperando que la dijera algo. Hice un gesto afirmativo con la cabeza y 5 segundos después tenia a mi abuela chupándome la verga

- Aahh….así…joder abuela, no me imaginaba que lo hicieras tan bien, mmm, vaya mamadas le tenias que hacer al abuelo eh?—decía poniendo mi mano en su nuca para marcarla el ritmo.

- Mmm…mmm…mmm—ella seguía subiendo y bajando su cabeza sin soltar la polla, hasta que me miro y me dijo algo que no me esperaba—no cariño... a tu abuelo eso no le gusta.., a el nunca se la he chupado.—dijo , para volver a meterse el trozo de carne en la boca

Me quede sorprendido y confundido..., podía ser que esa habilidad fuera innata, o haberla adquirido con otro hombre..., pero ¿quién? Empecé a pensar y solo me vinieron dos personas: mi padre o el hombre que les traía las cosas que pedían. Rápidamente deseche la opción familiar, y empecé a pensar en que el cabron del repartidor se estuviera aprovechando de mi abuela.

No dije nada y me centré otra vez en el placer que su boca me estaba dando. Tenia la polla a reventar y ya que estaba quería saber podría meterse algo mas gordo y largo que un peine. La incorpore dejándola completamente desnuda y me tumbe.

- Venga abuela, va siendo hora de abandonar los peines y probar cosas nuevas.—la dije poniéndola encima de mí.

- Hijo…, que me metas tu cosa es mucho más serio. por favor.—decía sin mucha decisión.

- ¿Serio? Seria es la corrida que te voy a dar abuela...—la alce un poco, coloque la punta de mi verga en su cueva y la deje caer de golpe, metiéndola hasta el fondo

- AAAAHH VICTOR!!! Diooooos!!!!...mmmm.—pego un grito que me asusto

- Calla que vas a despertar al abuelo coño...,shhh...asii…así…así...ves? ves que bien abuela?



- Aa..mmm…si cariño…mmm asi... dame más…mi amor… dame mas

- Sii abuela…aaah que coñito mas rico tienes… joder que bueno… y como te bailan las tetas… joder me pones mucho abuela…



- ¿Sí? ¿De verdad te pone follar con esta vieja? Mmmm que polla tienes mi vida.—decía cuando se dejó caer y empezó a besarme.

Una vez que mi abuela se hecho encima de mí, la abrace sin dejar de besarla y aumente el ritmo de mis caderas, follandola cada vez mas fuerte. Ella gemía sin parar en mi boca mientras yo mis manos separaba sus glúteos y la taladraba sin parar. Solo separe mi boca de la suya para decirle que me corría.

- Me corro abuelita... me corro...me corro y te voy a llenar de leche abuelaaa, te llenooo…te llenoooo…aaaaah...aaa...aaa—chorro a chorro me fui vaciendo dentro de su ardiente vagina, llenando su útero estirel de leche caliente.

- Mmm, me has llenado de verdad mi amor…buff, cuanto tenías hay guardado?—decía mientras me besaba

Seguimos hablando los 2 juntos en la cama, entre caricias nos quedamos dormidos, sin saber... sobre todo yo, lo que me depararía el día siguiente.
 

heranlu

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Cosas que Ocurren en Casa De mis Abuelos – Capítulo 002

Esa mañana, me desperté sobre las 10 de la mañana, solo estaba yo en la cama, pero escuché ruido de cacharros en la cocina. me incorporé y sentándome en la cama empecé a pensar en lo sucedido durante la noche anterior. Me encontraba mirando al suelo sin saber que hacer, ¿salir y saludarla como siempre? ¿ir y pedirla perdón? Llevaría sentado 10 minutos cuando mi abuela apareció en la puerta y entro a la habitación.

- ¿Ya estas despierto Víctor? —no me gusto que me llamara por mi nombre.

- Eeeh...sí...sí, me he despertado e iba a ir baño ahora... —dije eso por decir algo

- Muy bien, tu abuelo ya ha desayunado y está viendo un poco la tele. —dijo acercándose a mi

- Abuela..., que te iba decir, lo de esta noche…yo —iba a pedirla perdón, cuando ella me interrumpió.

- Muchas gracias por llevar la tele a la habitación, eres un sol Víctor. —me dijo con cariño, para segundos después darme un beso sonoro en la boca. —vuelvo a la cocina a terminar de fregar



- Vaa...vale abuela, ahora voy a desayudar...

Estaba confundido y descolocado..., no entendía esa reacción en ella, pero imagine que no estaba ni enfadada ni decepcionada, es más, diría que estaba...feliz y contenta. No solo no me había dicho anda malo, sino que me había dado un beso en la boca.

Entendí que la había gustado lo sucedido en aquel lugar unas horas antes, asique actué de la manera que menor probabilidad tenía. Me levanté y en pijama fui a saludar a mi abuelo, estaba tumbado, pero con la espalda incorporada levemente en el cabecero. Esa postura le ayudaba a comer y a ver la tele. Le salude casi sin mirarle, sinceramente en ese momento me costaba mirarle a la cara. Mas aun cuando me dio las gracias nuevamente por todo.

- Buenos días campeón, qué tal? Gracias hijo por venir a ayudar a tu abuela y por hacer que pueda entretenerme con algo de tele... —me dijo

- No ha sido nada abuelo, solo era poner un cable..., y realmente he venido porque me lo ha dicho mama, no sabía que estabas así...



- De todas formas, hijo, no sabes lo que lo agradezco. —me dijo, sin saber que mi abuela ya me había dado las gracias de otro modo

- Me voy a desayunar, luego vengo. —me despedí y me fui a la cocina.

Cuando entre en la cocina, vi que ella estaba en el fregadero, canturreando alguna canción de su época y al verme entrar, puso una sonrisa en su cara, haciendo que yo contestara con otra sonrisa. Me pregunto que si quería un café y la dije que sí sentándome en la mesa. Mi abuela empezó a prepararlo mientras seguía tarareando y moviendo su cuerpo al ritmo que ella misma ponía. Me resultaba extraño ese comportamiento., estaba claro que no sentía ni un ápice de culpa ni remordimiento. Si ella no lo sentía, ¿Porque lo iba a sentir yo?

Así que sin hacer ruido me levante y me coloque a su espalda. Ella llevaba puesta ropa de estar en casa, camiseta y pantalón simples, con un delantal atado a su espalda. Estaba justo detrás de ella y muy lentamente tire del nudo del delantal, con el sonido de la cafetera y su tatareo no se dio ni cuenta, después junte mi cuerpo al suyo y la di un beso en la mejilla colocando mis brazos en su cadera.

- ¿Qué tal has dormido abuela? Yo muy bien. —la dije mirándola y apoyando mi barbilla en su hombro

- Muy bien cariño, apenas te has movido y me despertado descansada. —me dijo con toda la tranquilidad del mundo

- Me alegro yaya, —sabía que no la gustaba que la llamara así. —me está gustando mucho dormir contigo.



- No me digo eso hijo, que me hace vieja, y no lo soy. —dijo cogiendo el café y apartándome para girarse— Claro cielo, así no te dañas la espalda en el sofá

¿Me estaba vacilando? ¿Había olvidado lo que había pasado entre nosotros?, o simplemente no quería hablarlo? Me volví a sentar en la mesa a beberme el café y ella me dijo que tenía que llamar al repartidor que le traía la comida y las cosas que no podía comprar en el pueblo. Note que el tono ya no era tan alegre como parecía minutos atrás, la vi algo nerviosa y las alarmas saltaron cuando vino a mi cabeza lo que me dijo mi abuela anoche, cuando la pregunte si se la chupaba así de bien al abuelo.

No tenía claro si ese hombre era al que se la chupaba mi abuela, pero tampoco tenía la seguridad de que lo hiciera con él ni con nadie, tenía que averiguarlo, pero no sabía cómo. Los intentos de hablar con ella sobre lo que habíamos hecho habían sido inútiles, asique tenía que pensar algo.

- Vale abuela, si necesitas mi ayuda ya sabes, yo voy a ducharme



- Muy bien cielo, cuando salgas hablamos. —me dijo con el mismo tono nervioso

Yo me fui a la ducha, aunque en lo que menos pensaba era en ducharme, pues mi mente enseguida se puso en marcha intentando encontrar alguna forma de, primero hablar con ella sobre lo de anoche, y segundo, sobre si ese hombre era lo que yo pensaba.

Tarde unos 15 minutos en salir, duchado, seco y vestido. Busqué a mi abuela y la vi en el patio regando las plantas. Antes de salir ya tenía claro lo que iba a decirla para lograr una respuesta a las 2 cuestiones, asique salí fuera y dije:

- Ya estoy abuela, antes de que me digas nada, te quería preguntar algo ¿vale?

- Se lo que me vas a preguntar cariño, recuerda que soy tu abuela, y sabe más el diablo por viejo que por diablo. —no pude evitar sonreír como hizo ese comentario.

- Tú no eres vieja abuela, un poco diabla si… pero solo un poco.—logre hacerla sonríe también yo a ella. —dime entonces que es lo que te quería decir.

- Vale cielo, vamos a sentarnos a la sombre y hablamos. —dijo yendo hacia unas sillas de plástico.

Creo que lo primero que quieres saber es lo que opino sobre lo que paso anoche verdad. —Eso es, la dije.— Bien. Pues quiero quepas que lo de anoche me gustó mucho, sabes que llevaba casi una semana viéndote por la noche como te…, como te masturbabas, y luego me veías a mi hacerlo en el baño.

Cuando en la cama me empezaste a tocar y a… bueno a eso..., pues al principio no quería, por el amor de dios soy tu abuela cariño
. —hizo una pausa y siguió hablando— Pero después., después no podía parar..., acabo ocurriendo todo aquello... y debo decir que me gustó mucho cielo, puedo decir que no me arrepiento porque me gusto.

- A mí también me gusto abuela, cuando te vi la primera noche meterte el peine algo dentro de mi cambio, y con el paso de los días, lo único que quería era follarte... —ay hijo..., que apuro me da oír esa palabra, dijo ella— Es así abuela, y siento decirte esto, pero quiero seguir haciéndolo y creo que tú también.



- Pero mi amor, como vas a querer hacerlo con una vieja como yo. —dijo tapándose la cara con las manos.

- Hace un momento me has dicho que no eras una vieja, en qué quedamos? –ese comentario la hizo reír.

- Bueno...vale, es cierto que no me siento una vieja, todavía tengo cuerda para rato... —y que lo digas, la dije riendo— ya veremos cariño, ¿algo así hay que pensarlo muy bien vale? —dijo poniendo la mano en mi rodillaA que era eso lo que querías saber?

- SI y no abuela, esa era una de las dos cosas que quería preguntarte…, la segunda, creo que, por tu reacción de hace un rato, no te va a gustar.

Quise ir directamente al grano, me había encantado saber su opinion sobre nuestro encuentro, era algo mutuo... y había dejado una puerta abierta para que volviera a suceder. Pero lo que la iba preguntar ahora era más serio, y no quise hacerla esperar.

- El hombre que te trae las cosas que pides..., ¿quién es? ¿Es un conocido vuestro? ¿O es simplemente un empleado de algún sitio? Me dijiste que era un amigo no?

- Si... es..., es un amigo, más bien conocido, sus padres vivían aquí, pero ya murieron, él trabaja en un supermercado y me trae las cosas que le pido porque tu abuelo apenas puede conducir y yo... no tengo carné.

- Y ese hombre abuela..., y perdona que te pregunte esto., te trae las cosas y se va, o te… te obliga a…, te obliga a algo que no… quieres?



Mi abuela bajo la cabeza y en ese momento entendí que ese cabron se aprovechaba de ella. Me acerque a ella, la levante la cara y la dije que siguiera hablando dándola un beso en la mejilla.

- Un día trajo la compra, y lo que paso fue que en ese momento no me acuerdo porque..., no tenía dinero para pagarle lo que le había pedido. No se cabreo ni nada por el estilo, pero…dijo que había otras formas de pagar la compra.



- Que hijo de la gran..., como lo vea lo mato—dijo yo fuera de mí.

- Nunca le había visto así, había venido más veces y nunca había pasado nada, pero ese día…, yo no podía dejar ir la compra, ¿porque quien iba a hacerla sino? — me partía el corazón ver a mi abuela al borde del llanto, pero siguió hablando.

Me dijo que llevaba tiempo con una idea y ese era buen momento, asique dejo las cosas en el suelo, se acercó a mí y me dijo que si se la chupaba estaba todo arreglado, y yo… yo no sabía que hacer, sin darme cuenta estaba de rodillas chupándole el pene a ese hombre.

Siguió hablando, pero unos segundos después se derrumbó y yo la abrace contra mi pecho, intentando tranquilizarla. Cuando estaba más relajada, me termino de contar todo lo que el repartidor la obligaba a hacer

Me conto desde la primera vez que la obligo a hacer aquello, había tenido que venir 4 veces más, y aunque ella tuviera el dinero preparado cada vez que el hombre venia, no lo quería, y la obligaba a chupársela para darle los productos.

Me conto absolutamente todo..., como la obligaba a desnudarse, como la manoseaba y la utilizaba, como se corría en su boca obligándola a tragarse su semen. Cada palabra que salía de su boca hacia crecer la rabia y la ira dentro de mí. Pero mientras hablaba la pregunte.

- ¿Y el abuelo sabe todo esto?, ¿qué hacía mientras ese cabron te forzaba?



- Tu abuelo no sabe nada cariño, cuando venía, le hacía ir a la tienda a por algo urgente que se me había olvidado, no quería ni quiero que se entere Víctor, ¡por favor!



- Tranquila abuela, que esto jamás va a salir de aquí, pero se me está ocurriendo una idea, llama a este hombre y pídele cosas para 2 meses por los menos, que va a ser la última vez que venga.



- ¿Cariño por dios no pensaras..., no pensaras hacerle algo no? —me dije preocupada.

- Por falta de ganas no será, pero tranquila..., ¿cuánto tardo en venir desde que lo avisas? —mi abuela miro el reloj y dijo

- Si le llamo antes de la 1, por la tarde está aquí. —perfecto, la conteste

Una vez terminamos de hablar, la dije que iba a pinchar la medicina a mi abuelo, y ella se quedó sentada un rato más. Cuando entre en la habitación y le vi, no pude evitar sentir pena por él, por como ese cabron había abusado de su mujer sin el saberlo, pero también por lo que yo estaba haciendo, cuando le pinche me quede hablando un rato con él y le pregunte como estaba. Seguía teniendo dolores, el brazo lo tenía inutilizado y la cadera casi lo mismo. Tras casi 15 minutos hablando me fui a la otra habitación, vi a mi abuela tumbada y tras mirarla 5 segundos me tumbé a su lado

- ¿Ya has hecho la lista? —y también he llamado, me contesto.

- Sobre las 17:00 estará aquí... —callo un segundo y me dijo— Has pensado lo que vas a hacer cielo?

- Si, cuando comamos me dices cuánto cuesta más o menos lo que has pedido, y cuando venga ale abriré yo, le daré el dinero y se ira, ¿vale? Confía en mi abuela.



- Vale hijo, muchas gracias, que sería de mi sin ti...—Se acerco a mí y me empezó a besarme

Yo evidentemente la bese también, eran besos pequeños y seguidos, pero al poco tiempo empezó a ser claramente un morreo. Yo la puse mi brazo derecho encima y la metí la mano dentro de la camiseta, la acaricié el cuerpo y la saque una de las tetas fuera del sujetados. Empecé a amasarla despacio y pellizqué su pezón haciéndola gemir en mi boca.

Yo empezaba a tener una erección considerable y la ropa me estaba sobrando. Me levante y con cuidado cerré la puerta de la habitación sin hacer ruido, cuando me gire, ella estaba sentada en la cama, me acerque y la puse de pie, la empecé a besar mientras la quitaba la camiseta, el sujetador y finalmente los pantalones. Sin parar de besarla metí mi mano dentro de su braga y jugué con su coño.

- Que coñito más rico tienes…mmm..., te gusto como te folle ayer? Dime



- Mmm...mmmm, si mi amor, me gusto como me follaste, me diste duro y me gusto sentir tu semen en mi interior —ella mientras hablaba me había bajado los pantalones y me había metido su mano dentro del bóxer.

- ¿Sí? ¿Te gusto? pues sabes qué? Mmm…te voy a llenar el coñito de leche todos los días yaya. —al llamarla así, ella me agarro los huevos con la mano y me los apretó, pero evito que gritase besándome

- ¿No…me…llames…yaya…, estamos? Mas te vale porque estos huevos los quiero sanos y bien llenos de leche.



- ¿Pues a que esperas para sacarla? —la dije sentándola en la cama y acercando mi verga a su boca— Quiero que disfrutes abuela

Ella miraba atentamente a mis ojos mientras abría la boca dejando que la punta del glande se abriera paso en su interior. Según entraba notaba el calor de la cavidad y de su lengua, que empezó a jugar alrededor de ella haciendo ver las estrellas. La habilidad que había adquirido chupándosela a ese bastardo del repartidor, la estaba aprovechando yo ahora. Con cada movimiento de su cabeza hacia adelante y hacia atrás, notaba como mis piernas flojeaban y la puse mis manos en la nuca para marcarla el ritmo. Ella puso las suyas en mi culo y se dejó hacer, no tarde mucho en avisarla de que la iba a llenar la boca.

- Joder abuela, ese hijo puta ha hecho que seas una diosa chupando vergas —decía disfrutando la mamama

- ¿Sí? ¿Te gusta? Tienes una polla deliciosa mi vida, la más grande que he visto…mmmm…ese crabrón no tenía ni la mitad de la tuya…mmmm que rica mi amor. — chupaba y masturbaba mi polla mientras hablaba, y no pude más.

- Abre lo boca abuela y saca la lengua que te voy a llenar de rico semen

Ella se puso de rodillas y mirándome saco la lengua esperando su premio, yo empecé a sacudírmela apuntando a su boca mientras ella mi ponía caras y me calentaba con frases como: “vamos cielo, dame la leche” o “¿no quieres dármela?” poniendo cara triste. A mis esas cosas me encantaban y me empecé a correr lanzando chorros a su boca y por toda su cara.

- —dije acariciando su pelo.

- Mmm que rico esta cielo, nunca imagine que hiciera esto, y me comportara como una… como una cualquiera, pero es que hijo...mmmm. —decía para terminar limpiando la verga con la boca.

- Vete con el abuelo un rato, túmbate y habla con él, cuando venga ese hombre yo me ocupare de él, ¿vale?

Hizo una señal afirmativa, nos vestimos y fuimos al baño para limpiarnos, ella se lavó la boca y se fue con su marido. Yo me asomé y le vi sonriendo a los 2. Esa imagen me gusto a la vez que me hizo sentir culpable, yo quería a mis abuelos, pero en ella había descubierto algo que era superior a mí. Volví al baño para darme una ducha rápida e hice tiempo hasta que llegara viendo cosas en el portátil.

El reloj marcaba las 17:10 cuando sonó el timbre, por una ventana que había en el salón pude ver que no era un hombre que intimidara demasiado, yo era alto, y el mediría sobre 1.75 más o menos, era corpulento y tendría en torno a 40-45 años.

Fui hacia la puerta de la entrada y respiré hondo un par de veces antes de abrir la puerta.

- Buenos días seño…, ho..hola venía a traer el pedido que hizo su..—estaba sorprendido de que no fuera mi abuela la que abrió la puerta

- Mi abuela, sí, yo soy su nieto Víctor. ¿Qué tal?—le dije mirándole a los ojos

- Hola Víctor, me llamo Pedro, soy el que… trae los pedidos a tus abuelos.



- A pues genial, así mejor no? —le decía mientras metía la compra en la entrada —cuanto es Pedro?

- 280 euros.—le di 300 y le acompañé unos metros fuera.

- Bueno Pedro pues muchas gracias por todo, pero te que quería decir algo: No vas a volver jamás a esta casa, por que como me entere de que te acercas a mi abuela, te mato..., ya se dónde trabajas y no tengo ningún problema en acusarte de violación, mi abuela ya tiene quien la de cariño..., me comprendes? Asique los 20 euros de más tómalos como un aviso para que no vuelvas a poner un pie aquí. Ya te puedes ir Pedro, y gracias por la compra



El bastardo de Pedro no dijo ni una sola palabra, debe ser que solo se imponía ante gente indefensa. Cuando llegue a la puerta, entre y al girarme para cerrarla, le sonríe brevemente mientras la figura de pedro desaparecía tras la puerta. Una vez dentro respire hondo otras 2 veces, me asome a la ventana y vi que, ya subido en el coche, se iba.

Una vez pasada la situación, cogí la compra y la lleve a la cocina, guarde en frio lo más urgente y fui a la habitación de mis abuelos y vi que estaban viendo la televisión. Ella al verme se incorporó como un cohete esperando que la contara lo ocurrido, pero la dije que viniera a la habitación para que viera una cosa. Ella se levantó y le dijo a mi abuelo que volvería después para ver cómo estaba, una vez fuera de la vista de mi abuelo la lleve a un pequeño cobertizo en el patio y cerré la puerta. Era un lugar algo más grande que el baño, con una mesa y algunas estanterías.

- ¿Qué tal ha ido cielo? ¿Ha pasado algo? —me dijo intrigada por haberla llevado allí?

- No ha pasado nada Abuela, le he asustado un poco amenazándole y se ha ido, no va a volver más. —la dije dándola un beso

- Gracias mi amor, no sé cómo agradecértelo.

- Desnúdate abuela, quiero follarte.

Tras decir aquello mi abuela me sonrió separándose de mi empezó a quitarse la ropa, yo me apoyé en la puerta bajándome los pantalones y empecé a pajearme mirando como ella se quitaba la ropa sin dejar de mirarme. Una vez desnuda, me acerque a ella y la senté en la mesa, me agache y empecé a besar sus piernas, sus mulos y al llegar a su coño, eleve la vista diciéndole que mirara como su nieto se lo comía.

- Aaaahhh mi amor que rico…mmmm, ayyyyyy cariño que me haces..nunca me ha habían hecho esto…sigue cielo comete a tu abuela mi amor



- Estas deliciosa abuela, que coñito mas rico tienes, mmmm, sabes que te lo voy a llenar a que sí. Sabes bien que este coñito es mío ¿sí? Dilo abuela, dime de quien es



- Aaah..aaa, se que me vas a llenar de leche…, y lo quiero.., quiero que llenes mi amor, este coño es tuyooo, puedes hacer con él lo que quieras…mmmm

Realmente tenía un coño delicioso, tenía un boca suave y caliente y su coño era un espectáculo… joder en vez de 67 años parecía que tuviera 40.., y cuanto más la veía desnuda más ganas de follarmela tenía. Me levante y coloque mi verga en la entrada de su cueva, la cogí por las piernas y la traje hacia mí. Una sola estocada basto para metérsela hasta lo más profundo de su cavidad, ella gimió y disfruto aquel empellón, lo hizo tan fuerte que, si no estuviéramos en aquel lugar, haría a mi abuelo levantarse y descubrirnos.

- Así abuela, toda dentroooo, te gusta mi polla eh? te gusta follarte a tu nieto? Dímelo.. “yaya” te gusta? —no deje que contestara a eso y empecé a taladrarla sin parar

- Aaaa hijo de putaaa….aaaaa, sii mi amor sii, llamame lo que quieraaas, pero no paaa…reeees por favor. Follame fuerte nene, follameee.



- Aaaaa… jodeeeer.. no es normal el coño que tienes, no dejaría hacerlo nunca.—la decía mientras la besaba

En todo momento nos mirábamos a la cara, eso hacía que morbo y el placer fueran extremos, el bombeo que habría imprimido hacía que sus tetas bailaran de un lado a otro. Ella no pesaba mucho y yo tenía fuerzas, asique la cogí en vuelo y la empotre contra la puerta del cobertizo, ella ahora se encontraba entre la puerta y mi cuerpo, agarrada con sus brazos a mi cuello, eso y mi polla impedían que se cayera. Tenía muchas ganas de follarla, cada minuto que pasaba más, pero sabía que la tenía a mi disposición cuando quisiera. así que empecé a hablarla.

- Pídeme que te llene abuela, suplícame que llene de leche…bufff…vamos. —la susurre bajito en su oído

- Dale a tu yaya su premio mi vida..., mmm vacía esos huevos en mi interior por favor, déjame sentir tu corrida….aaaa….llenameee..nene…aaah



- Voy abuela, voy…voy…voy...voyyyy, mmmm….aahhhh te llenoooo puta…., sientelaaa….joder.—me corrí bramando como un animal.

Cuando acabamos la baje al suelo, y nos besamos como dos amantes. Descansamos unos minutos y antes de salir la pedí perdón por llamarla puta. Ella con el calentón no se había dando cuenta, pero me dijo que no pasaba nada, entendía que lo decía por el placer, y que si lo volvía a decir no me preocupara.

Cuando entramos a casa oímos unos lamentos y fuimos corriendo a ver a mi abuelo y cuando entre vi que se había caído de la cama, dañándose otra vez la cadera. Como pudo nos contó que nos había llamado y como no contestábamos intento coger algo que se le había caído al suelo, al intentar hacerlo se cayó.

El pobre se quejaba sin parar y yo llame a una ambulancia, la ambulancia tardo algo más de media hora, le atendieron y dijeron que había que llevarlo al hospital. Yo le dije a mi abuela que llamaría a mi madre para avisarla y que ella se fuera con ellos.

Cuando mi madre cogió el teléfono, se lo conté y enseguida cogió el coche para venir. Me puse en camino hacia el hospital y me reuní con mi abuela, por el camino la habían dicho que había que operar y que sería complicado porque era la misma zona que la primera caída.

Abracé a mi abuela y la pedí perdón, yo era el culpable de toda esta situación, había ido a cuidarles, y no solo no lo había logrado, sino que ahora él estaba peor.

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heranlu

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Cosas que Ocurren en Casa De mis Abuelos – Capítulo 003

Esa noche nos encontrábamos los 3 en el hospital, llevábamos esperando casi 5 horas desde que le habían metido, mi madre y mi abuela estaban juntas, sentadas en la sala de espera, yo me sentía culpable por lo ocurrido..., si no hubiera llevado a mi abuela al cobertizo, hubiéramos podido oír a mi abuelo.

No quería estar con ellas, sobre todo con mi abuela, asique salí a tomar el aire y dar un paseo. Mientras andaba pensé en muchas cosas, pero todas estaban en ese momento fuera de mi alcance, llevaría una hora en la calle, cuando recibí la llamada de mi madre diciéndome que subiera rápido.

Me temí lo peor, y como un gamo subí las escaleras y me presenté en la sala de espera donde estaban ellas, y me las encontré llorando. Se me cayó el alma a los pies.

--Que ha pasado, no me digáis que se ha muerto por dios. —dije casi llorando

--No hijo tranquilo, no han dicho que han terminado y no hay peligro, pero que la cadera estaba muy dañada y creen que con sus años ya no pueda andar.

--Joder mama, lo siento es culpa mía, esto no hubiera pasado y yo no hubiera estado con la abuela.
.. —en ese momento ella me corto dándome un abrazo e impidiendo que dijera la verdadera razón de lo sucedido.

--No es culpa tuya cariño, son cosas que pasan. —dijo separándose de mí, mirándome a los ojos con una expresión de: “cuidado con lo que dices”

--Que vamos a hacer? —dije yo, sin tener ni idea de que pasaría de ahora en adelante.

--Por lo pronto cariño, lleva a tu abuela a casa y quédate con ella por si necesita ayuda, yo me quedare aquí esperando noticias, ya os diré algo cuando lo sepa.

--y papa? ¿Qué le has dicho? ¿Va a venir?
—Dije yo queriendo saber.

--No se hijo, se lo dije y me comento que encontraría un hueco, pero tenía reuniones y cosas, para tu padre parece que solo existe el trabajo... —Dijo molesta

Yo no tenía ninguna gana de irme con mi abuela, sentía que me culparía por lo sucedido. Si hace un día me dicen que me quedaba a solas con ella..., hubiera dado saltos de alegría, pero ahora las cosas eran diferentes…, o eso creía yo.

Ella obedeció lo que su hija decía, cogimos nuestras cosas y nos fuimos de allí. De camino al coche solo dijo que estaríamos mejor en casa esperando noticias, allí los 3 no hacíamos nada, una vez en el coche la situación no parecía mejorar, yo la intentaba evitar con la mirada, pero a los 10 minutos de viaje, ella hablo.

--Víctor hijo, creo que te estas machacando demasiado cielo, los accidentes ocurren...

--Ya abuela, pero si yo no te hubiera llevado al cobertizo, el abuelo estaría bien.

--Puede que, si cariño, pero lo que paso en el cobertizo no lo cambio por nada, porque me has devuelto las ganas de vivir mi amor.

--Me estas diciendo que prefieres follar a que el abuelo este bien!!
—Yo no me podía creer lo que oía..., por un lado, me sentía orgulloso, pero por otro...

--Víctor, lo que te digo es que yo a tu abuelo lo quiero mucho, pero hace tiempo que nuestros caminos se separaron, no quiero que le ocurra nada, ojalá salga todo bien, pero no quiero perder lo que me has dado. ¿Me entiendes?—Yo la escuchaba con atención mientras conducía

--Si, creo que, si te entiendo, gracias por todo abuela, yo tampoco quiero perderte, pero no puedo evitar sentirme culpable.

Durante el resto del viaje no hablamos nada, cuando llegamos a casa era todavía de madrugada, le dije a mi abuela que me daría una ducha después de estar tanto tiempo en el hospital. A ella le parecía bien y me dijo que después se la daría ella.

Entre al baño y me quite la ropa, me metí en la bañera cerré la cortina y deje que el agua cayera. Tenía la mente en blanco y no me di cuenta de que mi abuela había entrado en silencio al baño, y ese momento estaba abriendo la cortina. Yo me encogí sorprendido y cerré el grifo para no llenar todo de agua, pero ella en un abrir y cerrar de ojos se metió y volvía a cerrar la cortina, se quedó mirándome a los ojos y apartándome la mano abrió el grifo.

--¿Qué haces abuela, porque no esperas?

--Quería hablar contigo cielo, y ahora es un buen momento, date la vuelta que ya que estoy aquí nos limpiamos juntos.
—Dijo girándome y poniendo gel en sus manos.

--Ya me lo has explicado abuela, pero ahora mismo me cuesta

--Pero mi amor, si es que es una tontería, tu abuelo se cayó antes de que vinieras, sinceramente era cuestión de tiempo, lleva bastante tiempo sin estar bien y si tu no hubieras venido habría sido peor... créeme mi amor.
—Decía mientras pasaba sus manos por mi espalda.

--No se Abuela, quiero mucho al yayo..., pero tampoco quiero que tu estes mal... no sé qué hacer...—Dije dándome la vuelta para mirarla

--Yo sí sé que puedes hacer cielo, puedes hacer lo que quieras, lo que te apetezca.—En ese momento me cogió las dos manos y las poso sobre sus pechos desnudos— Ves cielo? Esto es ahora es tuyo y sé que no soy una jovencita, pero reconoce que te gusta...

Tocarle las tetas a mi abuela me estaba provocando una fuerte erección y obviamente no podía ocultarlo, ella veía como mi polla empezó a subir y cogiéndola con la mano empezó una leve paja. Yo me apoye en los azulejos del baño y deje que hiciera lo que quisiera.

--¿Qué polla tienes cariño, ni tu abuelo ni sus..., quieres que la abuela te la chupe? –no obtuvo respuesta— Tomare eso como un si…mmmm... que rica esta así limpita mi amor…mmmm…mmm…mmm, vas a follarme? ¿Eh? me vas a follar?

--Si, pero no ahora, sigue chupando que se te da muy bien
— Yo seguía con los ojos cerrados, pero me di cuenta cuando ella hablo en plural..., ese “y sus” que era?

No podía negar que adoraba ver a mi abuela rendida ante de mi haciéndome una mamada increíble. Pero estaba confundido...; su marido en el hospital y ella arrodillada ante mí, el “y sus” que se le había escapado…, empezaba a dudar de que el repartidor realmente la forzara a hacer aquello…

El momento se acercaba y el placer que sentía me iba a hacer correr.

--Mmm abuelaaa…. Quita abre la boca… ábrela así…así…mmmm, te voy a llenar esa cara de puta abuela…saca la lengua…asiii...asiii…aaaaah…ahhh me voy, me voy, me voyyyy.—Me corrí disparando leche a chorros, que fueron a parar a su pelo, ojos, nariz, boca…

La llene de cara de caliente leche que ella rápidamente empezó a chupar y a tragar. Era una autentica puta, y en ese momento era mía. Había que disfrutar del momento.

Nos vestimos y nos tumbamos un momento a dormir un poco, tanto ajetreo nos había dejado cansados, pero no habían pasado un par de hora, cuando llamo mi madre.

--Hijo habéis descansado? ya ha salido el médico, veniros ya y hablamos. —Vale mama, en 5 minutos salimos, dije yo

--Vamos abuela, el medico ya salió y mi madre nos quiere allí. —Ok nene, venga vamos a ver si hay suerte.

En cuanto nos montamos en el coche quise sacar a mi abuela toda la información que pudiera, para tratar de entender como de puta era. La pregunte por lo que se le había escapado en la ducha, directo, y ella no se quedó atrás.

--Abuela a cuantos amigos del abuelo te has follado? —Ella mirando el amanecer a través del cristal dijo: a 4 Víctor.

++ El repartidos realmente te violo, o fue consentido? —Aquí me miro a los ojos y con la misma pausa que antes dijo: Si...y…sí.

Me había contestando a las 2 grandes dudas que tenía, y en ese momento no la culpa por haber disfrutado con el repartidor, para saber eso al 100% ya habría tiempo.

--Me quieres perder? —La dije de repente.

--No Víctor, no quiero. —Dijo volviéndome a mirar

--En ti esta que eso no ocurra... —La dije, para ver su reacción

--Gracias mi amor...,procurare ser buena a partir de ahora...—Dijo, e inmediatamente se agacho y me saco la polla fuera.

El simple gesto de agacharse y abrirme la bragueta ya me la puo dura, sin darme cuenta me la empezó a chupar apenas minutos después de haberlo hecho en casa, baje la velocidad porque no quería darme un golpe con el coche, durante el resto del camino, el coche se convirtió en un concierto de gemidos. Avise que me iba a correr, pero ella no se separa de mí, e imagine que se lo tragaría, pero levantó la cabeza, me miró, después abrió la boca, y pude ver como su lengua jugaba con toda mi corrida para después sí, tragarla, y enseñármela vacía. Parecía una película porno, los 2 nos miramos y nos empezamos a reír.

Cuando llegamos al hospital, fuimos a hablar con mi madre, en ese momento estaba también el medico con ella, nos acercamos a ellos y nos preparamos para la noticia.

--Hola doctor, yo soy la mujer, y ese mi nieto, ¿dígame... que tal esta?

--Hola señora, vera..., como sospechábamos..., la cadera ha quedado bastante dañada, el brazo que apoyo es además el que no estaba roto y también ha quedado algo dañado. Mucho me temo señora que su marido no va a volver a andar, y no porque no pueda…, sino porque sería peligroso
—Los 3 estábamos atentos a lo que el medico decía

--Entonces? —Dijo mi abuela— Que va a tener que estar el resto de su vida en silla de ruedas?— Dijo disgustada.

--Me temo que sí, para estos casos nosotros recomendamos el ingreso en alguna institución, con profesionales que le ayuden a llevar una vida más o menos agradable. Dentro de las circunstancias. —Tras decir el doctor aquello hubo una larga pausa.

--Muy bien, muchas gracias por todo Doctor. —Contesto ella.

Ahora se abría un nuevo capítulo en nuestras vidas, que pasaría a partir de ahora, donde iría? ¿Dónde viviría mi abuela? Todo eso se iría solucionando sobre la marcha. Pero mi madre empezó en ese mismo momento.

--Bueno, por partes. Vamos los 3 a casa, descansamos y vemos que hacemos, cuando den de alta al abuelo, nos iremos todos a casa, tenemos una habitación de invitados, allí podrás dormir tu mama. —Dijo dando a entender que ella ya había pensado en todo.— Mientras le da el alta preguntare a una amiga si hay plazas en una residencia no muy lejos de casa.

Y así fue. Nos fuimos a casa con los dos coches, ya empezaba a estar cansado de ir y venir todo el rato. Cuando entramos en casa, mi madre la encontró desordenada, vio que la tele no estaba en su sitio, que mis cosas estaban en la habitación y que en la cama de matrimonio solo estaba desecho el lado de mi abuelo. Algo debió sospechar porque empezó a interrogarnos en plan FBI.

--Donde estabais cuando el abuelo se cayó?En el Patio— Dije yo rápidamente.

--Donde has estado durmiendo hijo?— tras unos segundos dije —En la habitación.

--Con la abuela verdad?
— dijo mirando a mi abuela. —Si mama, con la abuela, el sofá me estaba destrozando

--Hija ya sabes lo viejo que esta el sofá, así no podía dormir...

--Muy bien...vamos a descansar, cuando nos levantemos veremos las cosas con otros ojos.


Mi madre dejo de preguntar, pero la conocía, y sabía que tenía la mosca detrás de la oreja, algo pasaba por su cabeza, y no sabía lo que era. Ella se fue con mi abuela a la cama de matrimonio y yo me quede en la habitación. Estaba muy cansado, apenas había dormido un par de horas, así que no tarde en quedarme dormido.

Pero a las 3 o 4 horas de dormirme, noté algo moviéndose que me hizo gemir en sueños, pero era tan real que el placer se podía sentir en mi cuerpo, poco a poco fue abriendo los ojos y vi a mi abuela cabalgando muy despacio encima de mí, desnuda, con el pelo recogido y masturbándose mientras. Yo poco a poco me estaba despertando, y empecé a tocarla las tetas y pellizcarle los pezones con ganas, para ese momento mi polla salía y entraba sin parar en el coño de mi abuela, que se hecho sobre mí y empezó a besarme.

--Shh cariño, no hagas ruido, tu madre esta dormidaaa…mmmm…buff

--No quiero dejar de follarte yaya…mmm…me encanta joderte yayaaa... —Decía yo poniendo mis manos en su culo marcando el ritmo.

--Pues no pares…hijooo…llenamee…lléname de polla mi amor…te gusta tener a tu abuela así?? ¿Te gusta meterla este pedazo de polla a la abuela? Mmmm...a la yaya la gusta…siiii

--Que puta eres yaya, quieres que te llene no es cierto? Dime. ¿Quieres que te llene? mmm dímelo yaya….

--Si mi amor…lléname, déjame bien llenita de ti Víctor…vamooos…aaaa

--Que hija de puta, con mi hijo también madre??
¿A mi hijo también te lo estas follando?— Esa frase fue como si un rayo me atravesara...

Mi madre nos había pillado en plena faena, no la podíamos ver, porque mi abuela estaba de espaldas a ella y a mí me tapaba mi propia abuela, pero eso daba igual, estábamos muertos, ahora sí, ya no había duda.

Cuando mi abuela oyó a mi madre se quitó rápidamente de encima de mí, como si eso la fuera a exonerar de algo. Lo peor es que cuando ella se levantó y entre el placer que me daba y la sorpresa, comencé a correrme en todas direcciones antes los ojos de mi madre. Y encima mientras lo hacia la miraba a ella…, podía taparme, hacer algún gesto…, pero no, me corrí chorro a chorro ante ella.

Ella tardo un rato en decir algo sobre lo que acababa de ver, y estaba con la boca abierta. A mi esa expresión me asustaba y me hacía sentir incomodo al mismo tiempo, reaccione y me tape con un cojín.

Mi madre ahora fijó sobre mi abuela una mirada que mostraba vergüenza, envidia y decepción. mi madre se acercó a la cama y se sentó despacio, tratando de entender lo que había pasado, yo me hice un ovillo y me alejé de ella un poco, mientras mi abuela se puso en un extremo de la habitación.

--Cuando se cayó el abuelo, no estabais en el patio, ¿verdad?

--Sí y no, estábamos en el cobertizo
—Dijo mi abuela

--Follando, cierto? —Sí, volvió a decir

--Pensaba que no lo volverías a hacer madre. Y menos con mi hijo, con tu nieto...

-- María lo siento mucho, no he podido resistirme, pero de eso hace muchísimo tiempo ya.

--Mama yo...perd...—
No pude decir más, pues mi madre me dijo que me callara.

--Madre sal de aquí, ya hablaremos después. —En ese momento casi me cago encima, iba a quedarse a solas para matarme o algo peor.

Mi abuela abandono la habitación y cerró la puerta, nos quedamos los 2 solos, y tras unos minutos me miro y me dijo que me levantara y mi vistiera. Yo la hice caso, pero al levantarme el cojín dejo de ser un obstáculo que cubriera mi polla. Una vez de pie mi rabo quedo a la vista de mi madre en un estado semi-erecto, presentaba todavía un buen tamaño, y mientras cogía la ropa, mi verga se movía de un lado a otro, como un botafumeiro del que mi madre no quitaba ojo.

Una vez vestido, vi a mi madre con la boca abierta y deduje que le había gustado verme semi desnudo, porque tardo un rato en reaccionar.

--Perdóname mama, puedo explicarte como paso, ella no tiene la culpa—Dije con cara de pena

--Tu abuela tiene más culpa de lo crees, tú no sabes lo que hizo verdad?

--Se que le fue infiel al abuelo con sus amigos..., te refieres a eso?

--Si...si, como lo sabes, ¿te lo ha dicho ella?
—Pregunto confusa

--Si, hace unas horas, después de pillarla en un despiste.

--Y tú no dices nada?
—Pregunto otra vez cabreada

--Te dicho que si, siento que hayas visto esto, pero repito que ahora ella no tiene la culpa.

Conte a mi madre como había ocurrido todo, como ella me espiaba a mí y como yo lo hacía con ella, como quise dormir con ella, como lo hicimos en la cama, en el cobertizo, en la cocina...; Mi madre estaba con la boca abierta escuchando todo lo que decía, no sé si sorprendida por mi lenguaje o por la forma de hablar de lo ocurrido. Me di cuenta un par de veces que bajaba la mirada hacia mi polla 1 segundo, y me miraba otra vez, creyendo que no me daría cuenta.

--Pero Víctor... tu abuela?! En serio te pone tu abuela, yo...pensé que tenías otros gustos, que tenías alguna chica... pero esto me deja descolocada.

--Mama mis gustos no son raros, me da igual la edad que tenga la abuela, si me la encuentro metiéndose un peine y me excito, es por algo..., la abuela no está nada mal y perdona que te diga, pero ya se a quien has salido tu, mama.

--Víctor!! Tu abuela tiene casi 70 años, y además... con…eso que tienes… me extraña que no la hagas daño.
— Sentí orgullo al oír a mi madre decir eso

--Con que?— Quise hacérselo decir.

--Pues…hijo, con tu pene, calzas un buen tamaño y siento decirte que en eso tu no sales a tu padre.

Oírla decir eso me gusto más, no solo tenía una verga hermosa que le gustaba a mi abuela e impresionaba a mi madre, sino que también la tenía más larga y grande que mi padre..., que quieras que no, siempre es algo positivo.

Mi madre era una mujer superbonita, guapísima, cuerpazo, estaba para mojar pan, y hablar de esas cosas con ella, hizo que me sintiera como y a gusto. Me senté a su lado y la hablé.

--Mama estas bien? Soy tu hijo y te conozco, no estas así de mal solo por lo ocurrido entre la abuela y yo verdad.—Decía mientras la acariciaba un hombro

--Ay hijo...es que de verdad..., hay veces que no entiendo a tu padre, se cae su suegro la primera vez y no hace nada, casi ni se interesa, se cae otra y ahora con bastante peligro y me dice que es que tiene reuniones e historias y que llamara cuando pueda— Decía mi madre bastante molesta esta vez

--Mama tú sabes que a mí me tienes para cualquier cosa, para lo que sea..., perdóname otra vez por lo de antes...—dije ahora poniendo mi cabeza en su hombro y abrazándola

--Debo reconocer que eres igual que mi madre…, eres un ser lleno de hormonas locas— Rio graciosa, haciéndome sonreír a mí.

En ese momento y como si el destino lo hubiera querido, llamaba mi padre por teléfono. Mi madre extrañamente me miro, dudando si cogerlo o no.

--Cógelo no? Querrá saber dónde estamos para venir, pero pon el manos libres —dije yo, sospechando que no vendría.

--Hola Juanjo, estamos los 3 en casa de mi madre..., ¿qué vas a hacer? cuando vienes?

--Hola cariño, de eso te quería hablar..., ¿cómo esta tu padre? ¿Es grave?

--Mas o menos, va a tener que quedarse en silla de ruedas, pero podía haber sido peor.

--Me quedo algo más tranquilo, veras cariño, el trabajo no ha salido bien y has pospuesto la reunión, asique como no sé cuándo pueda ir, mejor te llamo para decirte cuando este de camino
.—Según hablaba mi padre, crecía la furia dentro de mi madre, pero tan solo contesto unas palabras.

--Ok, Juanjo, tus veras, ya hablamos —y colgó.

La cara de mi madre, reflejaba cansancio, hastío, tristeza, decepción… y algo más, yo solo podía quedarme con ella y hacerla ver que era su mayor apoyo, nos quedamos callados y el de repente se echó a llorar, fruto de las sensaciones sentidas y vividas. Yo la abrace y la di besos en el pelo, quería que supiera que estaba allí. Después la tumbe en la cama y la dije que descansara. Cuando me di la vuelta para irme, ella me dijo que no me fuera..., que quería que me quedara con ella. Yo por supuesto me quede y me tumbe a su lado, mi dio la espalda y la abrace.

--No quiero que estes mal, tienes muchas cosas en la cabeza, y ahora la más importante es el abuelo, asique relájate vale?

--Hijo a veces desearía mandar a tu padre al carajo..., porque no es solo esto, sino que ya son muchas cosas y estoy cansada...
—Se dio la vuelta quedándonos cara a cara.

--Siento que estes así mama, no me gusta nada verte mal.

--Pues tienes una forma curiosa de demostrarlo, te recuerdo que hace un momento te estabas follando a tu abuela.
—Dijo ahora con cara sonriente intentando sacar su sentido del humor y haciendo que yo me riera.

++¿Hijo, tú crees que tu padre tiene una amante o algo? o soy yo que me vuelvo loca?

--Dudo mucho que la tenga, pera si la tuviera..., teniéndote a ti, a este cuerpo que tengo delante..., lo tiro por la ventana.
—Dije haciendo soltar una carcajada a mi madre.

--Eres un sol hijo, con el gusto por las mujeres un poco atrofiado, pero un sol...—Me dijo de broma.

Ambos nos quedamos tumbados, cara a cara, mirándonos en silencio, solo se escuchaba nuestra respiración. Podíamos sentir la respiración el uno del otro, y tras unos minutos eternos en lo que yo le acariciaba la mejilla y el pelo, quise besarla. Un poderoso deseo de besarla de adueño de mí, y lentamente para no asustarla, me acerque a ella y la bese, quedándome con mis labios pegados a los suyos, esperando una señal que me dijera que podía seguir.

Por suerte para mí, esa señal fue mi madre dándome el beso a mí. Ya no había retorno, pues empezamos a besarnos despacio, sintiendo en nuestros labios el calor, el deseo y el morbo de un beso prohibido. Ambos aumentamos el ritmo y aquello evoluciono a un morreo con lengua sucio, caliente y placentero. Ahora no era mi abuela la mujer que tenía a mi lado, era mi madre, y mi madre con todo el respeto a mi yaya, era un espectáculo de mujer, estaba muy excitado y con una erección de caballo. Quería comprobar si ella también estaba así.

Metí una mano dentro de su pantalón, y sin que mi madre me apartara..., metí la mano dentro de su braga. Ella seguía sin impedirme el paso, solo me faltaba pasar el dedo por la entrada de su vagina y ver si estaba igual que yo.

No solo no estaba igual que yo, sino que aquello era como el pozo de los deseos, y yo deseaba muchas cosas. No dude en introducir un dedo, haciendo lanzar a mi madre un suave gemido. Luego otro dedo y después otro. Tenía 3 dedos dentro del coño de mi madre, y empecé a moverlos haciéndola una paja bestial. no paraba de gemir ahogadamente en mi boca mientras me besaba, y tras unos segundos así, se separó de mí.

Yo temí que se hubiera arrepentido, pero nada más lejos de la realidad. se puso a mis pies y me quito el pantalón que me había puesto un rato antes, haciendo que mi erección apareciera viril y poderosa ante ella, gateo hacia mí, y sin dejar de mirarme, empezó a masturbarme suavemente.

--Cuantas veces te has follado a la abuela? Dime.

--Varias veces mama, queda claro a quien sales...porque joder…, estas buenísima mama...
—No sé porque la pedí perdón inmediatamente.

--Cariño te estoy haciendo una paja, puedes decir lo que quieras y como quieras.—Dijo apretando la mano y pasando su dedo por mi glande.—Y dime hijo..., ¿te la ha chupado también?

--Y se ha tragado mi corrida
—Dije, mientras ella se mordía el labio.

++Y antes de lo que preguntes. No, no la he dado por el culo todavía—dije anticipándome a su pregunta.

--A no? Que lastima, con lo que bien que se tiene que sentir—Decía ya con la vista fijada solamente en mi verga

--Busco a una mama joven que quiera ofrecerse..., ¿no conocerás tu a alguien?

Mi madre sonrió y empezó a aumentar el ritmo de la paja, yo cerré los ojos y me dejé hacer. mi abuela era buena con las mamadas, pero las pajas de mi madre tenían que ser portentosas, yo no paraba de gemir y elevar la cadera por el placer, ella empezó a masajearme los huevos con la otra mano, me estaba matando de gusto, y fue ahí cuando me incorpore, y la dije que me la chupara. Ella me miro y me dijo.

--No te la voy a chupar Cariño, no Ahora.—dijo soltándome la polla y levantándose.—ahora lo que vas a hacer si quieres que mi boca y mi culo sean tuyos, va a ser que tú me comas a mi

--Eso no es chantaje?
—Dije indignado y con la verga como una estaca

--Si cielo…, pero sinooo… quieres noo... pasa nada—Decía provocándome y moviendo el culo.tu mami se va cariño.—Dijo dándose la vuelta.

No quería que se fuera, pero tampoco quería perder el control y que ella dominara la situación, pero dejar que se fuera sería un grave error. Asique decidí jugar a su juego. Me levante y la cogí del brazo, haciendo que se diera la vuelta, la acerque a mí y tras meter mi mano en su braga y empezar a tocarla, la susurre bajito al oído:

--te voy a comer el coño mami, porque me encanta y porque el tuyo tiene que estar delicioso—Ella gemía mientras hablaba—Pero cuando acabe y te corras, serás mía para que te folle lo que quiera, donde quiera y como quiera, soy la persona que más te quiere, y voy a encargarme de que lo sepas bien.

Me separe de ella, la mire dos segundos y me agache para quitarle las bragas, me levante y la tire a la cama, abrí sus piernas poniéndolas en mis hombros y empecé a darla besos por el interior de sus muslos. Besos húmedos y sonoros, pequeños mordiscos, la miraba y volvía besar y a morder, acercándome despacio a su precioso y brillante coño, lo tenía depilado y se podía apreciar lo mojado que estaba. Y a falta de centímetros para tocarlo, saqué la lengua y lo lamí.

--Mmmm…así mi amor...asiii…suavecito hijo, dale placer a tu mami..aaaah…

--Tu coñito es una puta maravilla mami..mmm…dios que rico mama..que rico...

--Te...gusta…ehh? lámelo bien mi amor…asiii..como un perrito cariño..aaaa…aaaaa

--Mmm…y tú? ¿Tu eres una perrita?, mi mami es una perrita? ¿Eh? mmmm
—Yo lamia como ella me había dicho, pero quería hacerla disfrutar, y metiendo el dedo en forma de gancho empezó chupar y a mover el dedo.

--Aaaahh…cabrooooon…asiii..asiii…asiii, vamoooos, vamoooos, aaaaah

--Te gusta perra? Te gusta? Dimelo.

--Siii…joder…sii…asiii, sigue que estoy apuntoo….aaahh hijo un poco más…aaaa…aaaa

--venga mami…mmm...te vas a correr para mí? ¿Eh?

--Si..sí…sii…siiiii……aaaaaahh….mmmmaaa……aaaaa..me corroo, me corroo, me corroooo…mmm
—Mi madre se convulsionaba de gusta mientras me boca recibía una deliciosa corrida materna…

Yo tenía la verga a reventar, tanto que me dolía, pero en ese momento quería ver a mi como mi madre volvía en sí. Se relajo tumbada en la cama sonriéndome y diciéndome lo mucho que me quería y me necesitaba. No pudimos hablar mucho más, porque los gritos de mi madre, hicieron que mi abuela entrara de sopetón a la habitación, encontrándonos a los 2 semidesnudos.

--Vaya! Parece que ahora la hija de puta eres tu hija...—Dijo cruzada de brazos, con una leve sonrisa en la cara

--Ya ves mama, cosas que pasan... —dijo riendo

--Vamos a vestirnos y a ver como arreglamos lo de irnos a la ciudad, habrá que hablar con Juanjo…, por cierto, hijo, desde este momento mi culo y el de tu abuela son tuyos, verdad madre?

--Si cariño, suyos y de nadie más.

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heranlu

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Cosas que Ocurren en Casa De mis Abuelos – Capítulo 004

Cuando mi madre y mi abuela salieron de la habitación, me tire de espaldas en la cama dando gracias por la suerte que tenía. Ya no solo es que tuviera a mi abuela; Una mujer que pese a los años que tenía, estaba realmente buena y tenía la energía de una joven..., sino que ahora tenia a mi Madre, que era la mujer más guapa que había visto.

Me fui a la ducha, mientras preparaban algo de comer, y cuando terminé, se metieron ellas. me entraron ganas de volver al baño y follarme a alguna de las 2, pero mi raciocinio se impuso y no quise forzar las cosas.

--Bueno Mama, ¿entonces que vamos a hacer? ¿vamos a llevar a los abuelos a la ciudad?

--Si hijo, pero aún queda para que tu abuelo pueda desplazarse y en silla de ruedas, lo que si voy a hacer es llamar a mi amiga y que me cuente.





--Hola Gloria te llamaba porque quería ver si sabes si hay plazas libres en el cetro de mayores, mi padre se ha caído y nos han dicho que es mejor que este en un centro como ese.



--hay 3? Pues me haría un favor si me guardas una. Está en el hospital, pero iría allí directo.
—Dijo mi madre mirándonos a los 2



--¡Estupendo Gloria, muchísimas gracias!!

Parecía que el tema del abuelo estaba más o menos solucionado, pero todavía quedaban muchas cosas por hacer, y mi padre iba a ser una parte importante.

Nos sentamos a comer los 3 juntos, y reinaba el buen ambiente, las risas, y los roces tontos, nada hacía pensar que mi madre y mi abuela tenían a su padre y marido en el hospital, o no les importaba o lo disimulaban muy bien.

--Podíamos echarnos una pequeña sienta y después ir al hospital a ver al abuelo y preguntar al doctor cuando se podría mover al yayo—dije yo queriendo estar cerca de alguna de las 2

--Me parece bien, ahora que es verano y Víctor tiene tiempo libre.—Dijo mi abuela mirando a mi madre

--Muy bien, pero solo hay 2 camas y un sofá..., ¿nos lo jugamos a suertes? ¿O va a ser mi niño un buen hombre y quedarse el en el sofá?—Decía con mirada de pena.

--Está bien…ya me quedo yo el sofá—Dije refunfuñando.

Tardamos poco en recoger la cocina y cada uno nos fuimos a nuestra cama. Después de tantos días durmiendo con la abuela, no recordaba lo mal que se dormía en ese sofá. No paraba de dar vueltas, y buscar esta cómodo, pero en ese momento un Ángel vino a salvarme.

--Pss…Pss…hijo...si estas despierto vente conmigo que hay no puedes estar cómodo mi amor

--Voy mama
—me levanta como si tuviera una chincheta en el culo y en silencia fui a la habitación donde dormíamos mi abuela y yo y tumbe al lado de mi madre pegándome a ella

--Aquí mejor no? –Me dijo pegando su culo en mi pelvis

Mi contestación fue acariciarla el costado y abrazarla, bajando la mano despacio hasta tocar el elástico de la braga, ella, aunque estaba despierta y totalmente consciente, dejo que continuara lanzando un suave gemido de aprobación y comodidad.

Ahora en vez de seguir bajando la mano, la subí y la metí dentro de su camiseta, sin parar de acariciarla la tripa, el ombligo..., cada centímetro de piel era único, pero sus tetas eran algo fuera de lo común; Suaves y manejables con un pezón pequeño. Era obvio que me las quería comer en ese mismo momento. Pero todo a su tiempo. En esa misma postura acerque mi boca a su oído y la susurre.

--Mama, tienes unas tetas increíbles y sabes que me las voy a comer..., pero lo que quiero ahora es follarte muy despacito, lenta y profundamente, hasta dejarte el coñito lleno de leche.—Mientras la susurraba, notaba como su respiración aceleraba—Eres una diosa mama, y sé que papa no se comporta como debe, asique... ¿dime mama? ¿Serás mía y dejaras que te folle?

--S…i

--No te oigo mama... dime? ¿Dejaras que te folle lo que quiera, cuando quiera y como quiera?

--Si hijo... sí, pero dejar de susurrar y hazlo

--Así me gusta mami...ahora déjate llevar y disfruta.


Saque la mano fuera y la deje desnuda de cintura para abajo, yo en ese momento tenía la verga como una barra de acero, y ella tenía el coño que se podía nadar en él, señal de que estaba caliente. en la misma postura yo cogí mi polla y lentamente la fui metiendo poco a poco a la vez que con la otra mano la tapaba la boca.

Estábamos tumbados de costado, yo detrás de ella, con una mano la hacia callar y con la otra la levantaba su pierna derecha. Parecía algo sacado de una película porno, pero lo que de verdad había en esa habitación, era un hijo empezando a follar a su madre.

Una vez que tuve la punta dentro, solo tuve que empujar y dejar que los flujos de madre lubricaran la entrada. De un solo golpe acabe por metérsela hasta el útero haciendo gemir a mi madre en mi mano y estaba tan caliente que no dude en acelerar el ritmo de las estocadas.

--Aaasi mamii..asii, te gusta? ¿Quieres que siga? Mueve la cabeza...

--M hmm.—
Movía la cabeza afirmativamente.

--quiero que sigua?.—Obtuve la misma respuesta.

--Vaya imbécil mi padre...ahh..mira que…mmm…mira que pasar de ti…uff…pero yo no soy asiii…uff…yo no soy así mami…. ¡Yo te voy a follar mucho…a que siiii…aaaa...dime! ¿quieres que te folle mucho??

--M hmmm mmm..mmmmmMMMMM—no se la entendía nada, pero respondía que si a todo

Yo me sentía en ese momento me sentía poderoso, tenia a mi madre a mi disposición para cuando quisiera, saber eso mientras la estaba taladrando era superior a mí.

--Y sabes lo que? Te voy a llenar el coño de leche caliente mami, muchas veces y cuando quiera, ¿a que sí? Dime que si preciosa.

--Mmmm…..aaaaa—
se libró de mano y respondió.—Si cariño si…lléname las veces que quieras.. hasta el fondo hijo…aaaaah….ahhhhh..ahhhhh

--Eso es lo que quería oír mami…pero prepárate mami, mmmm, te voy a llenar…. Aaaaa…qué coño tienes…aaaaaa, yaaa…yaa..ya..ya…mmmm ya—
Me corrí en lo más profundo de ella

El cansancio de esa postura me dejo muerto, y nos quedamos dormido en esa postura, aun con la polla dentro de mi madre. No sé cuánto tiempo pasaría, hasta que mi abuela hizo acto de presencia y no dijo en voz alta

--Otra vez!!! Al final me voy a sentir celosa Víctor

--No te preocupes Yaya..., cuando volvamos del hospital, serás mía.

--Eso espero, no me puedes quitar el caramelo después de enseñármelo…


Mi madre y yo nos duchamos rápido y los 3 nos fuimos al hospital, sabíamos que mi abuelo seguiría igual, no había pasado un día apenas desde que el medico nos dijera eso.

Cuando llegamos, buscamos al Doctor y le dijimos los planes que teníamos de llevar al centro especializado.

--Hola señora, me parece bien que hayan decidido esa opción, será lo mejor para él, pero creo que hasta dentro de una 3 o 4 días, que se le pase completamente la resaca de la operación, podría viajar de una manera suave al nuevo centro

--Muchas gracias Doctor—
dijo mi madre dándole la mano.

Poco después bajamos a la cafetería a tomar algo, y mi madre nos comentó que se quedaba ella en el hospital el resto de la tarde y ya vería si a dormir también. Eso nos daba a mi y a mi Abuela horas a solas, para hacer lo que queríamos.

Nos despedimos de mi madre y volvimos a casa. Pero llegando a casa me dio el bajón, estaba cansado de tanto viaje de ida y vuelta y tenía sueño. Cuando entramos me tiré en la cama y me abuela se metió en el baño, vi que se había empezado a duchar, y no le di mas vueltas. Pero a los 10 minutos veo que sale completamente desnuda.

Sin mediar palabra de acerco a mi y me dijo que me pusiera de pie, y yo obedecí. Después se arrodillo y me quitó la ropa, yo no podía negar lo buena que estaba y lo que me gustaba follarla, asique mi polla presentaba ya una erección considerable,

Estando de Rodilla me miro, y empezó a chupar como si se fuera a quedar sin ella; yo gemía sin parar y sujetándola la cabeza empecé a mover un poco la cadera y fui aumentando el ritmo poco a poco, me iba a correr…, me quería correr. Pero ella tenía otros planes.

--No cariño, en mi boquita no, se acabaron las mamadas por hoy—Dijo subiendo a la cama y poniéndose a 4 patas.

--Y eso, no me dejes así abuela…

--Shh..cielo…, no quieres mejor follarte mi culito? ¿Sabes que es tuyo no? Me apetece probarlo cielo y luego podemos descansar todo el tiempo que queramos.

--Seguro? Me encantaría Metértela por el culo abuela.—
Dije yo tocándome la polla para no perder erección.

--Si mi amor, segura, pero tu polla es muy grande y nova a entrar mi amor…vete a al baño a por el Gel, seguro que con ese podemos lubricarlo bien.


Yo fui corriendo a por la botella de gel, volví a la habitación y ella me esperaba abiertas de piernas, con la cabeza apoyada en la cama, y masturbándose. Me subí con ella a la cama, y poco a poco se la metí por el coño, la agarre de las caderas y me la empecé a follar. La bombeaba a buen ritmo, y cada poco tiempo la metía un dedo entero por el culo.

--Te duele abuela…te duele…mmm…en solo un dedo, vamos a ir probando vale??

--No cariño, noto el dedo pero estoy bien, tu polla y el dedo juntos que me gustan…aaaayyy siii…mmm
—Decía con la cabeza metida entre sus brazos

--Muy bien preciosa…va otro, ok? ¿Dime que tal yaya…te duele… o…te gusta?

--Me gusta cielo, me gustaaa…siii, me encanta lo que siento…aaahhhh

--Asi me gusta yaya… ya queda menos para tener mi polla dentro preciosaaaa..va otro eh? venga abuela…otro maaas.


La estaba follando a un ritmo normal, y tenia dentro dos de mis dedos, pero quise coger el gel para asegurarme de no hacerla daño. Abrí la botella y aplique un chorro sobre mi objetivo, inmediatamente volví a meter los dos dedos que ya tenía, fui moviéndolos poco a poco haciendo que mi abuela gimiera de gusto.

--Quieres otro preciosa? venga que va el tercero…así…así…así…vamos yayaaa dime si te gusta… eh? ¿te gusta?—Dije viendo que el Gel verdaderamente funcionaba y dejaba que mis dedos entraran sin ningún problema.

--Sii mi amor…mete otrooo…mmmm…mete otro dedito a tu yaya mi amor…aaaaaaaaaahhh asiiiiii…..siiiiiiiii—Gimió cuando la metí el tercer dedo

++Siii jodeeer…siiii… me gusto hijo…. Mmmm me encanta, siiguee sigueeee

Yo viendo que mis tres dedos entraban y salían fácilmente, decide que era hora de que mi verga se metiera en ese glorioso agujero, y tras un par de minutos saque mis dedos, haciendo a mi abuela quejarse amargamente.

--Nooo, porque los sacas mi amooor, no seas maaaaAAAAAAHH…aaaa hijo de puta, me vas a partir el culooooo…mmmm..aaaah..aaaah..aaaah—Mi abuela lanzo un grito cuando la meti la polla de golpe.

--Estas bien yaya? ¿¿Te duele?? ¿¿Quieres que la saque?? ¿Era esto lo que querías no? ¿Era esto?—Decía yo dándola estocadas secas.—Querías que te follara el verdad? ¿Dime?

--Sii cabron…me duele un poco, pero no pareeees….follameee…rómpele el culo a tu yaya mi amor…si…sii…siii

--Así me gusta puta, gime mientras tu nieto te rompe el culazo que tienes… vamooos gimeeee puta!!

--Siiii, jodeme bien mi amor…. Asiii….asiiiiiii….aaaaaah!!


Aquello era bestial, no me reconocía a mí mismo, llamando puta a mi abuela, el placer que estábamos sintiendo nos estaba trasformando en dos seres irracionales que solo sentían placer y morbo..., pero era tanto placer que nos daba igual. Seguí follandole el culo sin parar hasta que noté que iba a correr.

--te voy a llenar el culo de leche putaa!!! ¡¡¡Tu culo es mío, y te lo voy a llenar yaya!!!

--Siii….joder…correte mi niño, yo estoy apunto también… vamos cabron llenamelooooo…llena a tu puta…..

--Ya vaaa….ya vaaaa, asiii…asiii…me corrooooo puta me corooooo!!!!!—
Ambos nos corrimos a la vez, llenando la habitación de gritos, gemidos e insultos

Yo caí desplomada en la cama, y mi abuela tras recomponerse se tumbo a mi lado, me dije que la había encantado, y que los insultos los había dicho por el placer, yo me reí y dije lo mismo. Quedamos callados un segundo y nos besamos como 2 amantes, mas tarde nos quedamos dormidos abrazados.

Cuando nos despertamos era la mañana del día siguiente…, habíamos dormido esa noche más, que casi los últimos 3 días juntos. Miré el móvil y no tenia ni llamadas ni mensajes de mi madre..., supuse que se había quedado a dormir.

Media hora después llego a casa y nos encontró a mi abuela y a mí, desayunando. La preguntamos qué tal y sentándose para desayunar, nos dio una buena noticia.

-He hablado esta noche con el Medico que trata a al abuelo... y me ha dicho que mañana podríamos llevarle al centro donde va a estar…, me han dicho que una ambulancia le llevara hasta allí, asique hoy tendríamos que recoger y dejar está limpio.

--¿Y has avisado ya a tu amiga, para que lo sepa?

--Si cariño, la he llamado mientras venia, asique vamos a recoger la casa un poco.

--Bueno espera déjanos desayunar que estamos muertos—
Dije mirando a mi abuela con una sonrisa.

--Muertos?¿de qué?—Tardo un momento en darse cuenta.—Ah coño…que capullos sois… yo sufriendo allí...mientras lo pasáis bien.—Se rio ella ahora.

Cuando terminamos, nos pusimos a recoger todo. Volvimos a colocar la tele en su sitio, deshicimos las camas, lavamos las sábanas, y limpiamos a fondo nuestra habitación, después hicimos las maletas de mi abuela y mi abuelo. Ya de noche y con la casa limpia, nos sentamos a ver una película en el ordenador que me había traído para no aburrirme.., quien me hubiera dicho lo que iba a lograr gracias a él.

Estábamos cansados después de todo el día limpiando y nos fuimos a la cama, ellas a la suya y yo a la mía. Por la mañana nos levantamos pronto y dejamos todo hecho para no tener que volver, después fuimos al hospital a ver que nos decían

Cuando llegamos, vimos al medico con el que había hablado mi madre por la noche y nos comento que en 2 horas llegaría la ambulancia para llevarlo a casa. Mientras esperábamos, mi madre llamo a mi padre para decirle lo que habíamos decidido.





--Hola Juanjo, ¿qué tal por casa? ¿Te cuento vale?, mi padre sale hoy del hospital, lo van a llevar al centro de mayores que hay cerca de casa, no se si te dije que había plazas y mi amiga que consiguió una.

--Si, la conozco, ¿van a llevar a tu padre allí?, y tu madre entonces?
—Dijo mi padre.

--A mi madre la vamos a llevar a casa, no la vamos a dejar sola en el pueblo para que la pase lo mismo…, además tenemos la habitación de invitados muerta de risa...

--Ya María...pero no se… así de sopetón, no creo que sea la mejor opción, sabes que tu madre y yo…no nos llevamos muy allá.

--Vamos a ver Juanjo, no te preguntado que te parece, te dicho lo que vamos a hacer, y llegaremos en una horas..., si te hubieras preocupado un poco y hubieras venido, pues hubiéramos visto más opciones…

--Bueno tampoco es para ponerse así, yo tengo mis obligaciones.

--Y yo las mías, y entre ellas esta cuidar de mis padres, ya nos veremos
—Y colgó

A mi madre se la veía visiblemente cabreada, mi padre la sacaba de quicio muchas veces, y ella tenía razón, ¿no puedes sacar tiempo para ver a tu suegro? Cierto es que la relación entre mi padre y yo, era normal, sin demasiada confianza, pero con respeto, y cada vez que veía así a mi madre..., no podía evitar perdérselo.

Pregunte a mi madre como le habían dado a mi abuelo el alta y le iba a llevar una ambulancia, me contesto que había hablado con el médico, y habían decidido que era lo mejor..., me extraño un poco, pero no le di importancia...

El tiempo había pasado y la ambulancia había llegado, salimos los 3 junto con el abuelo, que estaba visiblemente afectado, le dimos un beso cada uno y cuando yo me iba a los coches, le oí decir:

--Muchas Gracias por todo hija, eres maravillosa—Decía mi abuelo cogiéndola la mano

--No te preocupes papa, sabes que te quiero y que hare lo mejor para vosotros

--Cariño, voy a ir a verte siempre que pueda vale, no te preocupes
—Dijo mi abuela

Los 3 subimos a los coches y fuimos detrás de la ambulancia todo el camino, cuando llegamos yo fui a casa y mi madre y mi abuelo fueron al centro para ver cómo era.

Una vez en casa, metí todas las cosas dentro y fui a la habitación de mis padres, para dejar las cosas de ella, la habitación estaba en perfecto estado, cosa que me hizo sospechar, ya que mi padre no sabe hacer la cama. también podía ser que hubiera dormido en el sofá, y la cama la hubiera hecho mi madre antes de ir al pueblo..., pero cuando ya me iba, al darme la vuelta para salir, di a algo con el pie.

Me agache para ver que era, y vi una especie de pendiente, normalito diría yo, pero que no recordaba que fuera de mi madre. Eso activo todas mis alarmas, pero tenía que cerciorarme bien.

La casualidad se dio cuando mi padre hizo acto de presencia en casa, yo ya estaba en el salón, y al verme, me saludo. No fue un saludo de: “¿hombre hijo que tal?”.. fue más: Ah...hola hijo, ya estás aquí? y eso me hizo sospechas aún más.

--Hola papa, si, ya estamos aquí, mama y la abuela vendrán en un rato, han ido a ver el lugar donde estará el abuelo

--Ósea que al final viene no?
—Hizo un gesto de desaprobación

--Es la Madre de mama, y mi abuela...yo creo que sí, debería quedarse—Dije yo en un tono normal

--Claro tu que vas a decir…en fin…voy a la habitación un segundo.

Mi Madre y mi Abuela vinieron a los 20 minutos, y las dije que mi padre estaba en la habitación. Mi abuela se quedo conmigo y mi madre fue a verle, se saludaron y cerraron la puerta.

Mi casa no era excesivamente grande, si ponías un poco de atención podías escuchar lo que decían.

--Al final ha venido no? Hay que joderse.

--Ya te dije que sí, no sé a qué viene ahora la pregunta
—Contesto mi madre

--Que pasa que mi opinión no cuenta? ¿Es mi casa y no puedo decidir?—Mi padre elevo el tono.

En cualquier otra familia normal, mi abuela estaría llorando, sintiéndose inútil o desplazada al oír esas palabras..., pero esta no era una familia normal. Aquí mi abuela se estaba descojonando mientras escuchaba hablar a su yerno y a mi me estaba pegando la risa ella. Mientras en el dormitorio la discusión seguía.

--Tu casa y la mía, que no se te olvide Juanjo, ¿no has tenido los huevos de ir a ver como estaba tu suegro y ahora quieres echar a mi madre?—levanto la voz ella

--No pretendo echarla, quería que no directamente no viniera—Lastima, porque ya está aquí, dijo ella.

Mi Padre salió de la habitación, y saludo a mi abuela sin mirarla, con un escueto “Hola Doña Carmen” contentado ella un “Hola Querido”, tras ese saludo salió de casa, no diciendo porque, ni a donde.

Mi madre salió echa un furia, maldiciendo a su marido y profiriendo insultos. Se encontró con nosotros dos sentados en el sofá, nos miramos los 3 y no se porque empezamos a reírnos, aunque mi madre se veía algo afectada, en el fondo era normal. Yo amaba a mi madre y no quería que lo pasara mal, pero en aquella ocasión, hice totalmente lo contrario.

Me abuela puso la tele y se quedo viendo un programa de cotilleos, ya la dije a mi madre que me acompañara a su habitación porque quería hablar con ella.

--Hijo si es lo que creo que es… no tengo ganas y estoy cansada.

--No mama, quiero preguntarte 2 cosas importantes, que según creo…, te van a cabrear más, pero es necesario que lo sepamos.

--No me asustes hijo que pasa ahora
.—Dijo sentándose en la cama

--Piénsalo bien antes de contestar vale? cuando te llame para que vineras, ¿dónde estabas?

--En casa. ¿Por qué?

--Vale…, esta es más difícil…, ¿te acuerdas si tu cama estaba hecha cuando te fuiste?

--No es difícil hijo, no, no estaba hecha porque yo misma estaba dentro, ya sabes que me gusta meterme para ver la tele
.—Hice un gesto negativo

--Joder…, bueno esto es lo más importante de todo.—No sabia como preguntarse, así que se lo dije de golpe.—Este pendiente es tuyo?—Se lo di en la mano para que viera.

--No hijo, yo solo me pongo aros, ¿pasa algo?

--Mira la cama y mira el pendiente mama, papa no sabe hacerse la cama, tu misma se lo dices, y el pendiente no es de aro…



--Hijo de la grandísima …., por eso no quería que mi madre viniera a casa, porque tendría más tiempo para él, tu casi nunca estas y yo trabajando…, se que yo le fui infiel contigo, pero porque no me sentía valorada, ni querida… ¿Pero en casa? ¿¿¿Y en mi cama???

--Lo siento mucho mama... se lo decimos a la abuela?
.—La pregunte viendo como de sus ojos salían unas lágrimas…

Estuvo un rato sin moverse, sin pestañear, ausente del mundo… me asusto un poco y la pregunte si estaba bien.

--¿¿¿Mama, estas bien…Mama???

--Si hijo, sí..., dila a la abuela que venga y se lo contamos, tengo una idea...


Mi madre la llamo y se tras un corto silencio, se lo contó y lo insultó, pero no la afecto tanto, obviamente mi padre no le caía bien. En ese momento me dijeron que me fuera, porque querían hablar, yo obedecí y me fui.

Mi Abuela salió al rato y me dijo que fuera a hablar con mi madre..., me levanté del sofá y fui a la habitación. Al entrar casi me da algo…

Mi madre estaba totalmente desnuda, de pie y apoyada contra el mueble..., me dijo que pasara y yo obedecí. Se empezó a mover sensualmente por la habitación y me fue diciendo:

--Bueno cielo... tu mami y la yaya, han decidido que tú vas a ser el nuestro nuevo hombre y nosotras seremos tus mujeres... ¿estás de acuerdo?

--Al 100%

--Sabemos que nos quieres con locura a las dos, y que siempre nos protegerás. ¿verdad?

--Con mi vida!!—
Dije sin dejar de mirar el cuerpo de mi madre.

--¿Y me equivoco si digo que me vas a follar ahora mismo? ¿Y que harás lo que te pida?

--¡No, hare lo que me pidas mama!

--Entonces a que esperas? Desnúdate y déjame ver esa polla que me tiene loca


Ese día debí de batir el récord Guinness de una persona desnudándose, en 10 segundos estaba en pelotas con la polla mas dura que nunca, viendo como mi madre se ponía de rodilla a la espera de que mi verga tocara sus labios.

--Abre la boca mama, tu hombre quiere que se la chupes…

--Mmmm, así me gusta cariño…mmmmm….que rica mi amor… vas a ser nuestro hombre….¿eh? mi niño va dar polla a sus mujeres a partir de ahora?? Mmmm
—Decía mientras chupaba y masturbaba mi verga.

-Si mama, Vuestro hombre os tendrá bien servidas a las 2… eso queréis no es verdad? Queréis que os llene cadaaaa diaaa no? Mmmmmm…joder mama puta eres y que bien chupas aaaaa

--Si mi amor…soy tu puta cariño, tu madre, tu puta y tu mujer a partir de hoy..mmmm…no podría separarme de ti ni de esta polla jamás….mmmm

--Me has puesto muy cachondo con lo que me has dicho, y me voy a correr en tu boquita mami…

--Si mi amor… córrete y dame de beber... tu mami tiene mucha sed y se la quiere beber todaaaaa…aaaaa…aaaaa
—Gemía con la lengua fuera mirándome a los ojos, esperando que los chorros salieran

--Así me gusta puta….así…así..así..saca la lengua…mmm..aaa, sácala que voy..que voyyy…aaaaaahhhh bebe mamiiiii… bebeee

Beber no bebió mucho, porque los chorros fueron a parar por todo su cara, pero acabo lamiendo todo y dejándome la verga reluciente.

--Bueno mi amor… no te relajes que queda el plato fuerte de acuerdo…

--Si mami, quiero follarte y correrme en tu coñito… te voy a llenar la tripa de leche

--Voy al baño mi vida, ahora salgo
—Dijo levantándose y metiéndose al aseo cerrando la puerta

Yo me tumbe en la cama, tenia claro que iba a hacer todo lo posible para seguir así, pero ¿cómo? Con mi madre y abuela solos en casa, no habría ningún problema... ¿pero mi padre? ¿qué pasaría ahora con mi padre?

Yo me seguía tocando la polla para que no bajara la erección, y mientras lo hacia mi madre salió del baño, se tumbo a mi lado y llamo a mi abuela.

--Madree! ¿Ya podemos empezar?—Empezar? Pensé yo.., empezar a qué?

--Voy hija—Hablo mi abuela viniendo a la habitación.

--Bueno mi amor..., hace poco te dije que mi culito iba ser tuyo ¿verdad?, ya se que a tu abuela ya se lo has roto..., pero a tu mami no.., y tu mami lo quiere follado y roto, asique coje el bote que hay en la mesita y comienza cariño.

--Joder mama, que putas sois las dos, gracias por hacer todo esto
—Dije levantándome y abriendo la mesita

++Me vas a ayudar tu yaya? Quiero que veas como le follo el culito a mama.

--Claro que te ayudo mi amor
—Dijo poniéndose de rodilla y empezando a mamarme la verga.

--Hijo úntame ese aceite por el culo y hazme disfrutar vale?—Contoneaba el culo mientras hablaba.

Cogí el aceite y eché un chorro en su ano, lo esparcí y empecé a masajear todo su trasero, yo gemía mientras mi abuela me hacia una mamada épica. Con una mano metí el dedo gordo en el culo de mi madre y con los otros la masturbaba, haciéndola gemir sin parar, y la otra la puse en la nuca de mi abuela, haciéndola dar arcadas mientras chupaba.

--Así putitas asiiiii….mmmm…..sois miaas…las dos….mmmmm chupa abuela…mmm…sácate las tetas y juega con ellas….asiiii—mi abuela se sacó sus increíbles melones y empezó a hacerme una buena cubana

--Sigue hijo….sigueee…mama deja que me la meta un poquitooo…mmmmm??.... solo un pocooo….aaaa mi amor…

Mi abuela saco mi polla de sus tetas y sin soltármela, la dirigió a la cueva de mi madre, metiéndola y haciendo gritar a su hija de gusto.

--Aaaaaa asi cabroooon….mmmm follate a la puta de mamiii, follatelaaaa…..

La habitación era un escenario tórrido y salvaje; Abuela, madre e hijo, follando, gritando, gimiendo, ni en mi sueños más prohibidos podía imaginar hacer algo así. Pero seguimos un rato más, hasta que mi madre dijo que parara, pero mi abuela tenia mas hambre, asique nada mas salir del coño de mi madre, entre en la boca de mi abuela.

Mi Madre se levanto y cogiendo el móvil, busco un numero y llamó. Yo no entendía nada, y mire a mi abuela, que, sacándose la verga de la boca, puso un dedo en su boca diciendo que me callara.





--Juanjo…donde estas? Ven por favor que tienes razón, me he pasado y debía haber tenido en cuenta tu opinión. Sube y hablamos los 4 vale??

Mi madre colgó la llamada y mirándonos nos dijo que en 5 minutos venia, estaba en el bar de abajo tomando una cerveza.

--No entiendo nada mama—dije sorprendido por aquello…

--No te preocupes mi vida, tu solo piensa en meter esa polla en el culito de mami…o no quieres cielo? ¿Vas a dejar sin polla a tu mami?—Esa manera que tenía hablarme me volvía loco... asique me coloque mi polla en el agujero de mi madre y poco a poco se la metí.

--Aaaaaahhhh……dioooooos….me siento llena cariñooo..aaaa…mmm…me duele cielo pero me gustaaaa…métela despacio hijo…despacio…..mmmmm

--Esto querías? ¿Que tu hijo te diera por el culo? ¿¿Dime puta?? ¡¡Dímelo!!

--Siiii…esto quería….mmmm…me estas rompiendo cariño…métela todo mi amor, hasta los huevos….asiii..


Mi abuela se vistió y se fue al salón, pasaron 3 o 4 minutos hasta que el oímos como la puerta de casa de cerraba..., me imagine que ni saludaría a mi abuela y vendría directamente a la habitación tras oír los gemidos. Y así fue.

--María!!!! ¡¡¡¡Víctor!!!! ¿¿¿¡¡¡Qué demonios!!!??? Que estáis haciendo putos degenerados…

--Aaaaa….no…es…evidente…tu hijo me esta dando por el culoo… y lo hace de miedo…. Así…mi amor….follate a tu mamiiiii..aaaaaaa.

--Si mama…te voy a llenar el culo de leche…mmmm eres mi puta a que siii??? ¡¡Dímelo!!

--Si mi amoooor, soy tuyaaaa…aaaa, tu putaaa….aaaaa


Yo me comportaba como si solo estuviéramos mi padre y yo, no pensaba en nada más… pero mi Padre siguió gritando y profiriendo insultos.

--¡Que zorra y que puta eres María asco me están dando, hija de puta!!

--Si Juanjo, soy un puta, la de mi hijo concretamente
—Dijo separándose de mí y levantándose—Pero Aquí el único hijoputa que hay eres tú. ¿O te crees que no me iba a dar cuenta de que te has traído aquí a alguna fulana?—Mi padre se quedó mudo—Ahora ya no hablas?

Mi madre se acercó a él, y yo con ella, por si a mi padre se le iba la cabeza

--Entérate de una cosa Juanjo, tu ya no eres mi marido..., mañana voy a pedir el divorcio, y te vas as largar de esta casa porque no te quiero volver a ver.

--Yo…no…me voy a ir de aquí, quien te crees que eres para echarme de mi casa
.—Dijo casi sin autoridad ya.

--Soy la que se va a quedar aquí, o crees que con un hijo en edad de estudiar y una persona mayor a mi cargo, te vas a quedar tú la casa??—Se rio mientras hablaba.

--Hijos de puta, esto no se va a quedar así… os voy a dejar en la ruina me oís??—Grito saliendo de la habitación y encontrarse en el salón con mi abuela.

--Adiós querido!!





No volví a ver a mi padre, aunque tampoco me importaba demasiado, vivía con las dos mujeres a las que más quería en el mundo. Mi casa se convirtió en un santuario donde ellas iban desnudas y hacían lo que yo las decía. Mi madre siguió trabajando en el mismo lugar, yo obtuve una beca para estudiar y con la pensión de mi abuela y mi abuelo más lo que tenían ahorrado, podíamos vivir cómodamente y pagar el centro a mi abuelo.
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