Carola & Alejandro - Capítulos 001 al 004

heranlu

Veterano
Registrado
Ago 31, 2007
Mensajes
6,566
Likes Recibidos
2,695
Puntos
113
 
 
 
-
Carola & Alejandro - Capítulo 001


Para Carola marido era sinónimo de molestia, no se sentía cómoda después de su divorcio con el padre de sus dos hijos y hoy a sus 38 años se dedicaba completamente a ellos, era feliz cuidando de Alejandro el menor y a veces visitando a Ismael con su esposa. Podríamos decir que es una mujer joven con dos hijos bien grandes ya, esto se debe a que dio a luz a Ismael cuando apenas tenía 18 años y dos años después nacería Alejandro. Hoy por hoy su vida sexual es prácticamente nula, a veces se masturba pero nada más y tampoco es que le moleste, es feliz así y lo disfruta. Con un cuerpo bien puesto a pesar de su edad y esas tetas, grandes y jugosas que siempre cubre con mucho pudor para darle ejemplo a sus hijos. Esa tarde debía ir a la universidad para buscar a Alejandro ya que llovía torrenciales y este no se podía venir en bus como acostumbraba. Caminaba hacia el carro para subir junto a su pequeña chihuahua Liz, manejaba cantando una música muy propia de su época, Kool and The Gang – Celebration; mientras manejaba saludó a varios vecinos para luego acelerar hasta la institución.

-Bendición mamá- Su hijo menor se subió todo empapado.

-Dios te bendiga amor, cuidado con Liz que la vas a matar- Se río para mirar como Alejandro lanzaba el bolso hacia un costado del bolso y se montaba a Liz en las piernas.

-Lo sé, perdón beba- Le dio un beso a su madre para luego jugar con la chihuahua y reír –Está lloviendo como si abrieron la compuerta de una represa Dios, y hoy que es viernes quería ir de fiesta con mis amigos-

-Pues nada, te quedarás en casa y harás fiesta tú solo- Le tocó corneta a un vecino para acelerar rumbo a su casa

-Mamá, no me quites la ilusión de que escampe-

-Pues no te la quito, solo estoy siendo realista hijo- Soltó una carcajada para estacionarse en el garaje –Cubre bien a Liz que no le vaya a dar un resfriado-

-¿Y yo no cuento madre?-

-Nada chico ella es más vulnerable- Alejandro giró sus ojos para salir corriendo con Liz en el bolso hasta llegar a la entrada.

A ella no le importó mucho, salió del carro con toda su calma dejando que el agua empapara todo su vestido dejando ver sus hermosos atributos. Alejandro sin querer miró el cuerpo de su madre mientras se dirigía a la puerta, recordó cuando unos de sus amigos le dijo “¿No me quieres de padrastro?” Y tenía bastante razón, su madre era hermosa con esos labios carnosos y esos lindos ojos verdes, además de ese busto súper enorme que ahora se marcaba en el vestido por el agua que le había caído. Tosió y entró rápidamente a la casa para soltar a Liz y subir a su cuarto.

-Bebé ¿No vas a comer nada? Aquí te dejé comida hecha-

-Si mamá pero déjame ducharme, al menos está escampando tengo esperanza-

-Estos jóvenes y su energía. Vale, ve a ducharte, sácate esa agua de lluvia bien. Ven Liz, ven mami para darte comida- Cargó a su pequeña para dirigirse a la cocina y dejarle en su platico su ración de perrarina.

Luego de unos minutos ya había cesado la lluvia y podía escuchar a Alejandro hablar con sus amistades, se iría de fiesta y vendría mañana. Bueno aprovecharía e invitaría a Julián, un amigo de la infancia que se encontró haciendo unas compras, salieron a beber café y congeniaron muy bien, sentía algo lindo por el pero era algo simple y no deseaba que llegara más lejos. Su pequeño se veía bien guapo con esos jeans ajustados de su moda extraña y esa camisa negra, le sonrío y le sirvió su plato.

-Bebe invitaré a Julián a la casa esta noche para cenar-

-¿Julián? ¿Quién es ese mamá?- La molestia se hizo evidente en la cara de Alejandro.

-El hombre con él que hablé en el súper cuando estábamos haciendo mercado, hemos hablado bastante por mensajes y hoy le hice una invitación para cenar-

-Bueno, solo no quiero que se pase contigo. Trataré de llegar temprano-

-Pero ¿No regresabas mañana?- Lo miró incrédula.

-Con un hombre raro en mi casa y mi madre sola, no creo poder estar tranquilo—

-Tranquilo hijo yo no tengo nada con ese hombre, es solo una cena-

-No creo que quiera una simple cena mom, tu eres demasiado bella, ese viene con doble intención-

-Está bien bebe, le diré que no puedo atenderlo hoy ¿Así estás tranquilo?-

-Mejor ¿Por qué no te vas a casa de mis tías? Así no te quedas sola-

-Tranquilo, saldré a comer mientras estás con tus amigos. Yo ya tengo 38 años hijo, no tengo que cohibirme, también tengo derecho-

-Mamá solo te cuido-

-Lo sé, pero déjame ser feliz también, te permito salir con tus amistades y o me ando quejando- Se retiró algo molesta y tomando a Liz subió las escaleras para tomar una ducha. Entendía la preocupación de su pequeño pero tenía un verano que ansiaba quitárselo, pero viendo Julián no era el indicado, negó con la cabeza y se adentró en la ducha para acariciar su cuerpo, luego de unos minutos, salió desnuda por su habitación, giró de golpe al ver a Alejandro abriendo la puerta.

-¡Hijo! Estoy desnuda- Muy tarde Alejandro ya estaba dentro.

-Ma…- Se giró sofocado, hace años no había visto a su madre desnuda, junto a la frase de su amigo, su madre sí que estaba buena Dios. ¿Por qué pasaba toda esta clase de guarradas por su cerebro ahora?

-Ay hijo perdón, dime-

-Me voy ya mom, vengo mañana creo, aunque no sé, lo más probable es que regrese temprano-

-Ok bebe- Se envolvió en la toalla para acercarse a su pequeño y besar su mejilla –Se cuida y ya sabe si tiene sexo con condón, nada de jeringas, nada de locas, nada de marihuana aunque sé la inhalas-

-Ya sé mom, me cuidaré- Se despidió de el para luego sonreír sino podía estar con un hombre naturalmente, contrataría a uno. Sacó un lingerie negro con encajes hermoso, se lo colocó junto a unos tacones negros que la hacían ver como una puta. Acarició su cuerpo frente al espejo sonriendo. Se colocó un vestido blanco algo ceñido. Si, se sentía bien hermosa y ganosa por lo que iría a una fiesta que una de sus vecinas la había invitado donde llevaría máscaras y no se vería con quien estaría.

Luego de un tiempo estaba con la vecina, todos llevaban máscaras y tenían prohibido decir sus nombres. Carola atraía miradas curiosas de jóvenes y hombres maduros que ansiaban semejante cuerpo tan exuberante encima de ellos o estampada contra los muebles rojos que había en cada habitación. La luz era tenue y se prestaba para la seducción, había pétalos por todo el lugar y cortinas rojas. Estaba algo nerviosa porque no sabía a donde ir, no había salido a lugares así hace años, cuando iba a buscar apoyo en su compañera, esta ya se estaba besando con un hombre. Suspiro y le dedicó una sonrisa suave para caminar un poco hasta la barra de tomar, pidió una copa de vino y se sentó, conversó con varios caballero pero ninguno llamó su atención, se sentía algo decepcionada. Por un momento pensó en irse pero se levantó del bar ya algo mareada para dirigirse a los cuartos cuando un joven la interceptó.

-¿A dónde va dulce dama?- Su voz le resultó sumamente familiar pero no le hizo caso.

-Oh joven, a una de las camas a ver si llega algún amante-

-No hace falta ya tiene uno- La tomó de la mano para llevarla a uno de los cuartos.

-Oh vaya, no sabía que eso se podía- lo siguió algo excitada ya, entraron y cerraron la puerta, soltó un pequeño gritó cuando este chico desconocido la estampó contra el colchón, vaya energía tenía. Se besaron con deseo y sin mediar palabras buscaba su coño entre el vestido y el lingerie que llevaba puesto.

-Esto estorba joder- Rasgo sin ninguna contemplación su vestido y retiró sus bragas dejándola expuesta. Lo veía a los ojos ¿Por qué le era tan familiar? Se volvieron a besar con más deseo y dio un brinco al sentir como dos dedos entraban en su coño sin pedir permiso, estaba húmeda por el hecho de que era más joven, nunca había estado con un chico tan joven como se veía este pero agradecía su vitalidad.

-Oh que fuerte eres- Le dijo para abrazarlo entre sus piernas, los dedos de aquel desconocido la taladraban con fuerza mientras su cuello era besado y mordisqueado, ella lo ayudó retirando todo el encaje para quedar desnuda frente a él, solo las medias y tacones. Se sentí puta y deseada por ese desconocido, una madre debería estar en casa no aquí cogiendo. Aquel pensamiento la excitó en sobremanera.

-Es usted una madura bien buena, mire estas tetas- las apretujaba en sus dedos para luego enterrar su cara en ellas, las lamia con deseo mientras acariciaba ese coño jugoso que escurría tan solo con tocarla –Sé que está prohibido pero ¿Cuál es su nombre?-

-Carola bebo ¿Y el tuyo?- Quedó petrificado al escuchar ese nombre, se quitó la máscara para luego ayudarla a quitársela de ella.

-Hijo…- Lo miró impactada pero no le dio tiempo a reaccionar porque su bebe ahora la volvía a besar con deseo.

-Ya cruzamos la línea, no hay marcha atrás- Abrió sus piernas de una manera muy brusca para destrozar los botones de su camisa, abrió su pantalón y la empaló con deseo –No voy a parar mamá, ni que me ruegues-

-Oh Ale.. jandro- Apenas y podía hablar por los gemidos que le producían semejantes estocadas, sus cuerpos chocaban con deseo mientras su labios se encontraban en besos apasionados. Por un momento quizo parar esta locura pero algo le decía que no, su cuerpo ansiaba a Alejandro, quería más de este encuentro prohibido. La giró y la dejó encima, joder esas tremendas tetas rebotaban en su cara, la abrazó con fuerza mientras ella lo cabalgaba con ansias, enterró su rostro en ese dulce y exuberante busto para chuparlas con fuerza mientras su polla entraba y salía de ese coño delicioso y apretado.

-¿Quién es tu dueño mamá?- La tomó de las caderas haciendo que se me moviera con fuerza y con mucha rapidez.

-Tu mi amor, eres mi dueño- Le dijo moviendo sus caderas en círculo para luego gritar al verse en cuatro. No le dijo nada, sencillamente tomo ese culo y lo empaló con deseo, más de 10 años sin sexo la habían dejado sumamente cerrada y ahora gemía de dolor al ver como la gruesa polla de su hijo la abría con deseo por detrás. Que puta había de verse, Alejandro la taladraba con mucha fuerza mientras lamía y besaba su cuello, joder que deliciosa mujer tenía en casa y no se daba cuenta. Aquel culo se dilataba más con cada estocada y ese coño escurría de una manera muy sucia.

-Mami que puta, mira como escurre ese coño- Le susurró al oído para meterle dos dedos en el coño y masajeárselo fuerte, gemía gustosa y empujaba sus caderas contra la pelvis de ese joven que había salido de ella pero ahora ansiaba como un loco estar dentro. En cada embestida se acercaba más al orgasmo por lo que la embistió lo más que pudo para correrse dentro de ese culo –Límpiala mami-

-Si bebe- Se giró para quedar arrodillada y comenzar a darle una mamada con muchas ganas, entraba y salía de su boca dejando rastros de semen en esta, que vigor tenía, aún estaba dura.

-Prepárala bien mamá porque te voy a dejar ese coño bien rojo- Carola asintió con ganas y apoyando sus manos en el suelo la engullía como una experta, no dejaba cabida, solo los huevos de Alejandro quedaban fuera. Joder jamás se imaginó que su madre diera semejantes mamadas, bajaba hasta sus huevos y los succionaba con ganas para luego golpear el tronco contra su cara, aquello lo estaba volviendo loco. La tomó haciéndole un moño y le comenzó a follar la boca sin piedad, las arcadas eran fuertes y sus ojos estaban llorosos –Cómetela entera mami- Le dijo para sacarla y meter dos dedos en su boca y moviéndolos la hizo tener una fuerte arcada que hizo que vomitara mucha saliva. Aquello tenía su coño escurriendo, siempre soñó con ser la puta de alguien no de su hijo, pero allí estaba dándole un oral intenso. La engullía con tanta fuerza que Alejandro gemía de dolor, estaba cerca de correrse por lo que la levantó y la dejó bien abierta en la cama. Se miraron por unos segundos y sin mediar palabras la penetró como un desquiciado.

-Oh bebe, te amo- Se besaron con mucha lujuria mientras que Alejandro la sostenía de las piernas y cogía su dulce coño con ansias ¿Por qué tenían tantas ganas? ¿Por lo prohibido? Gemía con mucha fuerza y aruñaba su espalda como una gata en celo, la polla entraba y salía de su coño haciéndola delirar en cada estocada, era gruesa, grande y jovial. Su apretado coño la recibía sin chistar y ansiaba ser llenado. Lamía sus hermosas tetas con lujuria, las mordía y gruñía como un animal, las embestidas eran tan salvajes que los cuerpos chocaban y la cama crujía. Lo giró y ahora ella cabalgaba ese cuerpo joven y duro, la abrazaba como un psicópata y mordía esas dulces tetas que brincaban con mucha fuerza, lo estaba montando como una potra salvaje, se movía con descaro y muy rápido, no podía aguantar mucho más se correrían y lo sentían ambos. En un fuerte grito Su coño recibió ese semen con gusto, se miraban silenciosos, sudorosos, cansados.

-Hijo… Yo…- UN fuerte besó silenció sus labios para luego mirarla.

-Nada mamá, ya pasó y lo disfruté mucho- Larguémonos de aquí.

-pero amor, que pena-

-Olvídalo mamá, de ahora en adelante me meteré a tu cuarto y te follaré como un animal, vamos a casa que mañana tengo un partido y debo dormir-

Tomo la camisa de su hijo para cubrirse, al llegar a la casa la montó encima del mesón para besarla con fuerza y bajar hasta sus tetas para morderlas y mirarla –Mía, mamá es mia y de nadie más- Aquellas palabras tan duras la volvieron encender, sin duda esto no acaba aquí…
-
 

heranlu

Veterano
Registrado
Ago 31, 2007
Mensajes
6,566
Likes Recibidos
2,695
Puntos
113
 
 
 
-
Carola & Alejandro - Capítulo 002


Ella sabía que no era del todo correcto lo que hacía pero allí estaba con sus dedos metidos en el coño masturbándose con mucha fuerza. ¿El objeto de su deseo? Su hijo Alejandro ¿Desde cuando pasaba esto? Desde el momento en que se encontraron aquella noche, el sexo tan increíble que había tenido con su pequeño, aunque sabía que estaba prohibido no podía ir en contra de su cuerpo y su deseo por su amado bebo. Sus pezones estaban muy erizados y su coño estaba tan húmedo que destilaba su esencia por sus piernas, estaba en 4 como una puta con 3 dedos estimulando su interior, gemía con gusto y sobre todo pensaba en ese chico que había crecido tanto hasta volverse guapo y sensual. Pensaba en sus lindos ojos negros y esos 1.84 de estatura que había alcanzado a sus 19 años, se sentía muy mal pero no podía para ahora, sus gemidos invadían el lugar sintiéndose la mujer más puta por estar haciendo semejante acto en nombre de su hijo. Sus manos apretaron con fuerza la almohada y en un sonoro grito se dejó envolver por un fuerte orgasmo, miró a la ventana sintiéndose cansada y muy molesta consigo misma pero no podía, no sabía cómo parar este sentimiento y deseo abrasador, lo amaba con su ser porque era su hijo pero ansiaba conocer el Alejandro hombre, que la tratara como una puta, como una descarada, que la nalgueara y que la hiciera arder como volcán.

Se levantó y se duchó para bajar y encontrarse con que Alejandro estaba preparando la cena ¿La habrá escuchado? Lo miró sorprendida pero trató de disimular su sorpresa, le sonrió y el también, por suerte parecía que no se había dado cuenta de lo que pasaba arriba. Luego de aquel encuentro, ambos hablaron, se abrazaron y decidieron continuar con sus vidas como si nada hubiese pasado; habían pasado ya semanas de aquello y parecía que todo marchaba bien…

-Mamá ¿Vamos a ir a la casa de mi tía?-

-Si amor, ya estoy lista, comemos y nos vamos ¿Cuándo llegaste?-

-Hace como 30 minutos. Escuché que estabas arriba y no quise molestarte por lo que me puse a cocinar-

-Oh entiendo, gracias por eso-

Se miraron como si supieran lo que pasó pero haría caso omiso, comieron rápidamente y se dispusieron a ir a la casa de su hermana, uno de sus sobrinos cumplía año y le harían una fiesta a todo lujo, Alejandro iba bien animado pero ella no, a su edad ya no estaba para esas cosas. Se estacionaron y se bajaron del auto, ella acomodó ese lindo vestido de seda en su cuerpo para luego tomar las llaves y caminar hasta la casa de su hermana. Alejandro se fue con su primo y comenzó la fiesta, ella por su parte estaba con sus hermanas y hermanos tomando un poco y compartiendo comida. Los jóvenes estaban en la piscina disfrutando con las bebidas, las chicas y amigos, los observaba sonriendo, Alejandro estaba sin camisa y bailando con una chica, aquello la encendió en sobre manera, se imaginaba ella siendo esa chica y sintiendo en su culo su erección, por Dios, miró a otro lado para olvidar semejante indecencia. Las horas pasaban y estaba más encendida por efecto del alcohol.

-Carola, ve a buscar con Alejandro las botellas que están en la terraza-

-Claro mami, ya regreso- Se dirigió a la piscina para buscar a su vástago –Alejandro acércate bebe, ayúdame a bajar unas bebidas-

-Claro mami, vamos-

Subieron en silencio y ella con cuidado le dio varias botellas para luego mirar que la terraza tenía una vista hermosa por lo que se vendría a beber aquí. Cuando bajaron Alejandro se dirigió a su lugar y ella bebía más vino con sus hermanos. A las 2 am sus hermanas se fueron a dormir y ella subió para la terraza dónde se recostó en un mueble, sus mejillas ardían y dejó la copa a un lado, los jóvenes seguían animados pero Ya casi se irían a dormir, ella no tenía sueño, el recuerdo de lo que había pasado la tenía totalmente desenfrenada, ansiaba sentirse la puta de su hijo pero no hallaba como soltar semejante desenfreno. Se retiró la tanga que llevaba y abrió sus piernas en el mueble, de nuevo esa sensación de sumo placer al introducir su dedo en el coño –Alejandro…- Susurraba y se masturbaba con fuerza, su coño destilaba muchos jugos, bajó y sus hermosas tetas quedaron desnudas, a pesar de su edad era una mujer hermosa y bien voluptuosa, gemía bajo para no ser descubierta por los chicos. Por un momento cerró sus ojos y se dejó llevar por el sofocante placer de estar en ese momento de peligro, podrían descubrirla, ansiaba que fuera así pero que fuera Alejando y la complaciera como nunca ningún hombre lo había hecho.

-¿Mamá que estás haciendo?- Abrió sus ojos de golpe al mirar que su pequeño estaba sobre ella.

-Bebe… Yo, perdón solo estoy ebria- Tapó su boca al sentir como dos entraban con fuerza en su delicioso coño –Para… Nos descubrirán….-

-No… Escuché como susurrabas mi nombre con cada estocada que te dabas, puta ¿Quieres que tu propio hijo te coja?-

-Si… Mucho- No pudo negarlo, lo necesitaba con mucho desespero.

-Entonces será así- La giró y dejó bien abierta en el sofá para apuntar su polla joven y dura a su coño ya listo para recibirlo, la penetró sin ningún pudor o precaución. Si bien era su madre, no podía negar el hecho de que era una mujer bien puesta y hermosa. Bombeaba con fuerza ese coño sintiéndolo ganoso, tibio y húmedo. Tapó la boca de su madre para no dejar escapar los gemidos que aumentaban a raíz de sus fuertes estocadas, con la mano libre apretujaba sus tetas y disfrutaba de como su cuerpo brincaba por el placer recibido. Carola se sentía en otro planeta, que morbo y adrenalina estaba sintiendo en ese momento, los podían descubrir pero eso no importaba, su fantasía estaba siendo cumplida, la giró y la dejó en 4 para ahora tomarla del culo, oh por Dios, mordió uno de los cojines, Alejandro la estaba cogiendo sin ninguna piedad, su culo estaba dilatado recibiendo esas embestidas tan fuertes, Se acercó para buscar su boca y besarse con deseo, ya los límites habrían sido cruzados y no podían ir atrás. Solo su esposo la había follado por el culo pero no se comparaba con el placer que estaba recibiendo de parte de su hijo, se atrevió a meterle los dedos en el coño mientras se apoderaba de ese bello culo dilatado para él, estaba estrecha, sabía que su madre no había cogido por detrás en un buen tiempo pero joder, que delicioso culo se estaba montando. Besaba el cuello femenino con fuerza, la jalaba y besaba en los labios, recorría su espalda con sus labios y azotaba con ganas esas nalgas que rebotaban al clavarse sobre su polla.

-Si hubiese sabido que esto era tan rico, te hubiese cogido de nuevo luego de aquel día. No creas que lo he olvidado mami, ansiaba que llegara este momento de nuevo- Susurró con descaro en su oído para luego cachetear su coño con su mano y bombearla de un manera lenta.

-Oh bebe, cógeme las veces que quieras, soy tu puta-

-Que puta mami, te amo tanto- Estimuló con ganas su clítoris para luego dar unas ultimas estocadas y dejarle el culo inundado de su semen. LA giró para colocarse sobre ella y abrir sus piernas en el mueble, esto no terminaba aquí. Se había metido un poco de marihuana y estaba al 100, era una relación prohibida y eso lo encendía aún más por lo que sin mediar palabras volvió a estamparla por el coño con fuerza, se besaban con deseo y se degustaban como nunca, esa deliciosa polla entraba y salía de su coño con mucha fuerza y energía, a su edad tendría todas la que quisiera para no parar en toda la noche. Lo abrazó y enterró sus uñas en la espalda para arañarlo, gruñó como una bestia y llevó sus manos a su cuello para sostenerla y embestirla con tanta fuerza que el mueble se movía. Que delicioso cogía Alejandro, era mejor de lo que se había imaginado en semanas; Lo abrazó fuerte y se sentó sobre el para cabalgarlo con fuerza, al ver estas ganas el menor le abrió el culo para azotárselo y meter dos dedos por este haciéndola gemir y taparse la boca, sus caderas se movían con fuerza contra las de su pequeño y le hacía pequeños círculos rápidos haciendo que la cara de Alejandro se contrajera por semejante placer. Era algo tan prohibido pero tan placentero, se movía como la puta que era, como la mujer golosa y ansiosa de follarse a su hijo. Las manos de su hijo la ayudaban a cabalgarlo hasta que sin aguantarlo se corrieron en un sonoro orgasmo. Cayó sobre el pecho de su hijo respirando acelerada ¿Enserio había pasado esto? Su culo y su coño estaban llenos del semen de su pequeño, sus cuerpos sudorosos. Se besaron con deseo.

-Vámonos mamá, quiero cogerte durante toda la noche-

-Si bebe, quiero ser tuya siempre-

-Ya lo eres, ni de coña que dejaré que otro hombre toque lo que es mio por derecho-

-No me hagas escenas de celos bebé- Se río y le jaló las mejillas.

Bajaron para despedirse de todos para luego emprender el rumbo hasta la cosa, donde sabían que lo que menos harían era dormir…
-
 

heranlu

Veterano
Registrado
Ago 31, 2007
Mensajes
6,566
Likes Recibidos
2,695
Puntos
113
 
 
 
-
Carola & Alejandro - Capítulo 003



Evet Fergunson, una mujer de 39 años de edad originaria de Irlanda pero que a sus 18 años fue traída a América por su padre en un viaje de negocios. Desde ese momento se enamoró de Latinoamérica y decidió estudiar castellano y vivir unos años en Colombia, allí conocería a Carola una linda colombiana con la cual haría clic y serían las mejores amigas por muchos años y que hasta el sol de hoy seguirían en contacto. Los hijos de Carola la conocen como la tía pelirroja por su característico físico y belleza; Esa descomunal melena rojiza como el fuego y un cuerpo curvilíneo, firme a pesar de su edad combinado a dos jugosas tetas bien posicionadas le dan una forma hermosa de guitarra. Separada de su único esposo se dedicó como su amiga a la cría de sus gemelos que hoy ya son mayores de edad y viven lejos de ella. Ese día recibiría a su mejor amiga que venía desde Colombia a Irlanda para pasar las vacaciones junto a ella y así disfrutarse, Carola quién venía con su hijo menor Alejandro, que Evet solo vio hasta que tenía 8 años porque luego de eso se vino a vivir a su natal Irlanda. Desde ayer estaba limpiando bien la casa y preparando los dos cuartos para sus invitados, escuchaba música mientras terminaba de retocar las paredes, arreglando las sábanas, las camas y todo lo demás. Estaba muy animada, hace tiempo no le hacían compañía en su casa y por estos días su mejor amiga estaría a su lado. Recordó sus épocas de colegialas, sus amores de adolescencia y soltó varias lágrimas nostálgicas –No es momento para estarse lamentando pues- Limpió bruscamente sus ojos y de pronto sonó el timbre, habían llegado. Corrió a la puerta para abrirla,

-¡MUJER DE FUEGO!- Su amiga la abrazó con fuerza, se estrecharon un buen rato, hacía ya casi 10 años que no se veían. La roja acarició la mejilla de su amiga y sintió varias lágrimas escurrir por sus mejillas, Marta igualmente lloraba profundamente –Me hiciste tanta falta mujer, no tenías que haberte venido de Colombia-

-Y tú a mi reina morena- La volvió abrazar con fuerza para luego separarse –Lo sé pero criar a mis hijos implicaba el venirme para acá y sobre todo mi familia- Pagó el taxi y el hombre se retiró, pero quedó mirando a todos lados -¿Dónde está Alejandro?-

-Ese niño viene en el siguiente taxi, se le olvidó el celular y se devolvió como un rayo al aeropuerto- Ambas estallaron en carcajadas y se adentraron a la casa –Vaya, tu casa sí que es hermosa- Dejó las maletas a un lado y se sentó en unos de los muebles.

-Vente Caro, te llevaré a tu cuarto, preparé a otro para Alejandro. Así los dos van a estar bien cómodos y no tienen que compartir habitación- La morena asintió y caminó a su lado para adentrarse en el cuarto sería para ella. Dejó las maletas a un lado para retirarse los tacones, el viaje había sido duro y lo que quería era despojarse de esos zapatos. Se cambió de ropa y junto a Evet acomodó todo en su closet.

-¿Cómo están las cosas por allá?- Evet terminó de cerrar la maleta y se sentaron en la cama.

-Bueno, bien gracias a Dios, ya sabes trabajando y criando a Alejandro que es el menor. Vine a parir vieja y me queda este mocoso- Estallaron en carcajadas y Carola le dio un golpe en la mejilla –Tú estás más hermosa, la edad te está sentando perfectamente-

-Hasta mis hijos me han dicho eso ¿De verdad me veo bien?- la morena le asintió riéndose.

-Divina, ese cuerpazo natural que se te ha formado luego de dar a luz, a mí se me formó pero que va, no se compara con el tuyo- Le apretujó las tetas suavemente para luego reírse.

-Deja chica, ¿Tú crees que eso no duele?- Le quitó las manos y ambas bajaron a la sala cuando escucharon el timbre sonar.

A buena hora se le vino a quedar el celular, maldecía por dentro pero se controlaba porque no deseaba verse como un idiota. Tuvo que correr detrás del vigilante, identificarse mil veces y hacerle saber que era el verdadero dueño ¿Enserio tanto protocolo? Por un momento quiso darle un puñetazo en la cara y arrancarle el celular pero sabía que si lo hacía iba preso y eso era lo que menos quería. Luego que le dieron el celular caminó rápidamente hasta la estación del taxi y se subió al taxi, agradeció tener a su tía Evet que les enseñó inglés, luego su madre los inscribió en un instituto para reforzar el conocimiento. Hoy a sus 19 años era fluidamente un bilingüe que hablaba los dos idiomas perfectamente, al llegar a la casa pagó el taxi y se dispuso a tocar el timbre.

-¡Allá vamos!- Esa voz le era familiar, la tía Evet abrió la puerta, que mierda ¿Esa mujer era la mujer que recordaba? Aquella belleza irlandesa le sonreía con emoción, bajó toda su mirada por el cuerpo de la mujer, tan turgente y voluptuosa y esas tetas, Dios, mejor que cualquiera que haya visto antes, amenazaban con salirse del escote corazón –¡Amado Sobrino!- Tuvo que agacharse para alcanzarla, después de todo era más baja, esta lo apretujó contra ella dejándole sentir aquel cuerpo tan bello -¡Dios mío! Que grande estás, tan guapo, tan parecido a tu madre- Acaricio su mejilla y este en respuesta tomó su mano para besarla-

-No se diga de ti tía, estas hecha todo un mujeron. La edad te ha sentado de maravilla-

-Ay otro que me lo dice, gracias mi tesoro lindo. Vamos pasa, estás en tu casa- Alejandro pasó para ver a su madre desganado.

-Mamá casi golpeé al guardia, no me querían dar el teléfono porque debe ser que me veían la cara de ladrón-

-Eres latino hijo, es lo normal pero bueno ya estás en casa- Su madre besó su frente –Ve a cambiarte a tu cuarto y quítate todo ese ropero.

-Tiene razón, ven sobrino lindo te llevaré a tu cuarto- Se adelantó y Alejandro tuvo la perfecta visión del culo de su tía, Dios, esta mujer estaba como quería. Lo miró concentrado, las nalgas rebotando a medida que caminaba y por un momento se la imaginó en 4 gritando mientras él le daba bien fuerte –Aquí amor, cámbiate y ponte cómodo ¿Todo bien?- Lo sacó de sus pensamientos haciéndolo mirar a otro lado.

-Si claro, gracias tía. En un momento estoy con las dos, menos mal aquí hay calefacción porque afuera hace un puto frio-

-Sí, mi país es muy frío ¿Ya comiste? ¿Se te antoja algo?- El tono inocentón de su tía lo hizo sonreír, claro que se le antojaba, ella.

-Sí, una buena cuca- Su tía lo miró impactada –Mal pensada, de esas que hacemos en Colombia de panela y harina-

-Ay perdón, que horror de mi parte hijo- Los dos estallaron en carcajadas –Te espero abajo-



No se había equivocado, eso que pensó ella era lo que él deseaba pero bueno, se quitó las ropas, y se colocó una camiseta negra junto a mono deportivo gris, su pasamontañas negro y bajó para encontrarlas a las dos bebiendo una copa de vino.

-Par de borrachas- Las sorprendió a las dos y estas lo miraron divertidas.

-¿Quieres un poco amor?- Su madre le dijo para ofrecerle una copa, la tomó y se lo mandó de un trago directo –Niño, bebe más despacio-

-Esas son ustedes que beben de a poquito- Se acercó y abrazó a su tía Evet –Mi tía es tan hermosa- En respuesta la pelirroja le acaricio las mejillas y se las llenó de dulces besos maternales, eso era lo que deseaba que lo tocara ¿Por qué sentía así mirándola? O peor ¿Por qué la deseaba?

-Mi pequeño Alejandro ahora es un gigante, este niño como creció- Alejandro se sentó en uno de los bancos al lado de su madre.

-Idéntico a su padre, es el que más se parece, ni su hermano mayor-

-Esa es la pura verdad, es idéntico a Daniel- Se levantó y caminó hasta la cocina -¿Quieren comer algo mis amores?- Ambos asintieron –Vale, hice para vosotros Irish Stew- Sacó dos platos y procedió servirles el guiso con un poco de arroz.



Pasaron la tarde conversando amenamente, cada quien se fue a dormir a eso de los 11:00 pm porque estaban cansados. Evet se quedó arreglando las cosas para luego subir y acostarse. Estaba tan feliz con que su casi hermana estuviera en la casa que se levantó temprano para hacerles el desayuno. Un típico desayuno irlandés le esperaba en la mesa, ella veía por la ventana con una taza de café negro dulce.

-Buenos días tía- Alejandro la sorprendió.

-Hola mi amor ¿Dormiste bien?- Se acercó y besó su mejilla –Siéntate a comer corazón-

-Vale, gracias ¿Mi madre no ha bajado?- Miró a todos lados pero luego de un rato Carola venía vestida.

-Buenos días mis amores-

-Buenos días reina morena ¿Qué tal dormiste?- Se sentaron los 3 a desayunar.

-Genial amor, descansé como una reina ¿Y tú hijo?-

-Como un bad boy después de coger toda la noche- Ambas lo vieron con cara de impacto –Vale, dormí bien, quiten esa cara de asombro-

-Estos jóvenes y sus términos extraños- Evet comenzó a reírse.

-Si lo vieras en Colombia, es todo un don juan, las chicas se mueren por él- Su madre la miró picara.

-Mamá cállate, no me expongas así- Evet soltó la carcajada.

-Pero es que mi sobrino está hermoso, es un morenito bien tiernito y guapo ¿Verdad mi amor?- Su tía le guiñó el ojo y el mencionado asintió.

Ese día los tres salieron por la ciudad de Dublín, las mujeres iba animadas pero Alejandro iba indignado por tanto frío, le molestaba tanto que iba en silencio. Su tía lo tomó de la mano y lo empujaba a que caminara más rápido, se tomaron fotos, comieron en los restaurantes. Se burlaron de Carola que conoció a un hombre que la invitó en la noche a una cita, su hijo y la pelirroja le hacían señas que dijera que sí hasta que esta accedió. Ya en la tarde volvieron a la casa para ayudar a la morena a prepararse para la cita, Evet sacó de su closet un vestido de satén rojo hasta las rodillas, se quedaría con Alejandro mientras ella regresaba, lo más probable es que llegara mañana. Estaba muy animada, la ayudó a prepararse para luego despedirla junto a Alejandro.

-¡Diviértete amor mío!- Evet la saludó con entusiasmo.

-¡Cógetelo mama!- Evet le dio por la cabeza, agradeció en ese momento que sus vecinos hablaran inglés o irlandés solamente -¡¿Por qué me pegas tía?!-

-¿Cómo se te ocurre decir eso niño necio?-

-Porque es la verdad-

-Pero bueno, ¡Métase para la casa pues!-

-¿Usted no? ¿Hace cuánto no te…? ya sabes tía-

-Eso es confidencial señorito, a callar y para adentro-

-Ay sí, la tía santa que no tiene hijos-

-¡Nada! Vamos adentro- Lo jaló del brazo para cerrar la puerta –Ojalá tu madre se divierta, hace años no tiene una cita-

-Sí, ojalá coja para que venga de mejor humor- Evet se agarró las caderas viéndolo molesta.

-Dios… Estos jóvenes de hoy en día- Negó con la cabeza para caminar hasta la cocina, Alejandro pasó corriendo y le dio una nalgada haciéndola brincar –¡Bueno muchachito compórtate! Dios, ahora entiendo porque Marta dice que eres bastante tremendo ¿Quieres cenar?-

-Claro ¿Qué me darás?-

-Huevitos fritos, queso, pan y compre plátanos porque sé que le gustan. ¿Te frio unos cuantos? Alejandro asintió y se dispuso a ver su celular.



Evet se concentró en cocinar, estaba tan a gusto con sus visitantes, giró para verlo metido en el celular. Alejandro había crecido muchísimo, la sobrepasaba por mucho y se había puesto muy apuesto, terminó de hacerle la cena para luego besar su frente, comieron y conversaron otro rato.

-Bueno mi cielo yo me retiro a dormir, no soy de desvelarme- Se levantó del sofá para arreglar su vestido y subir las escaleras –Ya sabes que la clave del inter está allí en la mesa por si la necesitas-

-Dale tía, buenas noches-

Entró a su cuarto y se dispuso a ducharse para colocarse un pijama corto hasta sus muslos, dejando ver su hermosa piel blanca llena de pecas al descubierto. Peinó y cepilló su cabello para hacerse una coleta y meterse en la cama. Escuchaba algo de música a lo lejos, supuso que era Alejandro, era joven podía resistir pero ella no, ya no tenía tanta resistencia. Sin pensarlo se quedó dormida un buen rato, sus ojos se abrieron de pronto al recordar que le había dejado un cereal a su sobrino y no le dijo.

-¿Estará despierto? son las 2:37 am- Se levantó y caminó por el pasillo dándose cuenta que este estaba cantando, si estaba –Mi amor disculpa, se me olvidó decirte que en la mesa te dejé…- Al entrar quedó petrificada, tenía los ojos cerrados y se estaba pajeando fuerte, cantaba un poco pero eso no fue lo que le llamó la atención, sino esa polla que su mano estimulaba, no podía moverse solo estaba allí parada contemplando la escena. Esa dura verga se le marcaban las venas, mucho más grande que cualquiera que haya sentido en su vida, sus mejillas se coloraron y su cuerpo se estremecía ¿Se estaba excitando acaso? No podía ser, le llevaba 21 años a esa criatura, quería irse pero no podía, solo miraba como Alejandro disfrutaba, gemía y movía su mano.

-¡MIERDA!- La repentina reacción de este la hizo brincar y cerrar la puerta de un golpe seco. Corrió a su habitación y cerró igual la puerta para sentarse en la cama nerviosa ¿Por qué se había quedado allí como una estatua en vez de irse? Quería darle algo, se acariciaba el pecho respiraba acelerada.

-Tía, ¿Estás allí?- Intentó abrir la puerta pero tenía cerrojo. Evet se acercó y abrió algo sonrojada.

-Si amor… Yo lo siento mucho, no fue mi intención interrumpirte y menos que pienses que te espiaba-

-Tranquila, no pasa nada. Yo dejé la puerta abierta ¿Estás bien?-

-Si claro, ve a seguir con tus cosas. En el mesón te dejé una caja de cereales y en la nevera hay leche por si quieres-

-Está bien, no tengo hambre ¿Desde cuándo estabas allí parada?-

-Pues como dos minutos, creo- Caminó y se sentó en la cama –Enserio pequeño perdón, que vergüenza- Alejandro cerró la puerta con seguro, Evet lo vio con el ceño fruncido.

-Te dije que no te preocupes, ¿Te gustó lo que viste?-

-Bebe no, ¿Cómo voy a pensar en eso?-

-Seamos sinceros tía, usted una mujer que está como quiere- La tomó de las caderas y la recostó de golpe en la cama, esta se quedó impresionada.

-Alejandro… ¿Qué haces?-

-Dígame ¿Le gustó lo que vio allí?- Abrió sus piernas con su rodilla para acercarse y verla muy de cerca –Responda pues-

-No…- Mintió y giró su cara pero este la tomó del mentón haciendo que lo mirara.

-A mí no me mienta tía, puede decirlo con confianza que le gustó la polla de su sobrino- Susurró estás palabras en su oído haciéndola estremecer.

-Esto no es correcto, te llevo 21 años eres como un hijo. Deja de decir sandeces-

-Estoy seguro que la voy hacer gozar mejor que cualquier macho que haya tenido-

-Tienes 19 añitos, no creo que tengas tanta experiencia-

-Me he cogido muchas chicas tía, ni se imagina cuantas, incluso una muy cercana a usted- Su risa resonó en la habitación –Sin mucha habladera- Bajó hasta su cuello para lamerlo y mordisquearlo suavemente –Déjese de resistir que igual la voy a coger-

-No tesoro, no hagas eso, está mal-

-Mal estaría que no me la coja y la haga sentir placer- La besó con fuerza y abrió esa pijama, esas tetas Dios mío.

-¡Alejandro!- Trató de detenerlo pero esa casi imposible, que fuerza tenía, dejó escapar un sonoro gemido al sentir como sus rosados pezones eran apretujados por esas manos jóvenes, era vigoroso y muy viril. La levantó para sentarla sobre él y contemplarla.

-Deje la resistidera, la quiero bien entregada, bien puta para mí- Aquel vocabulario la encendió, pensaba que se sentiría ofendida pero no.

-Pero bebe esto no…- Le cayó la boca con un beso, seguido de otro y otro mientras le apretujaba ese dulce culo y la nalgueaba.

-¡Cállese!- La azotó varias veces haciéndola gritar por el ardor en su culo –Disfrute y más nada ¿vale?- El coño de Evet estaba húmedo, su pequeño sobrino ahora la trataba como una puta y eso le estaba encantado.

-¿Cerraste bien la puerta?- Susurró algo apenada y Alejandro asintió.

-No se preocupe, vamos a gozar- La ayudó a quitarse el pijama dejándola solo en una tanga verde, joder era mejor de lo que se lo imaginaba. Podría tener 39 años pero esta mujer estaba más buena que cualquier otra chica, enterró su cara en esas dulces tetas para lamer con lascivia el nacimiento, se desvió a la teta derecha para lamerla toda y azotar con su lengua el pezón. Ante esto Evet se arqueó y gimió alto, bajó su mano hasta el bóxer de Alejandro para tantear esa gruesa polla. Alejandro meneó sus caderas en su mano sonriéndole y sin dejar chupar su pezón, este chico ardía y sabía lo que hacía. La giró para estamparla contra el colchón –Abra las piernas tía, quiero ver ese coño- Evet abrió las piernas dejándole ver ese montículo de pequeños vellitos pelirrojos, estaba húmeda, tanteó esa húmeda con sus dedos para luego azotar con fuerza ese coño –Como voy a disfrutar cuando te la meta tía-

Evet acarició su mejilla y lo jaló contra ella, ya bastaba de tanta negación, sabía que algo cambiaría pero qué más da. Le bajó el bóxer, liberó esa erección y en respuesta Alejandro metió su dedo en ese coño que lo recibió gustoso, se volvieron a besar pero esta vez con más lascivia, las lenguas chocaban e hilos de babas se comenzaban a ver por la intensidad, no iba a ser un sexo romántico, Evet chupó la lengua del chico y este se separó para escupir esas tetas y regar con lengua la saliva por ambos pezones. Se quitó el bóxer para tomar la mano de la mayor y llevarla hasta su polla, ante esto la mujer comenzó a pajearlo con rapidez, la boca se le hizo agua al sentir lo duro que estaba, le sentía las venas y palpitaba en su mano.

-Porque no lo mamas tía- Se levantó y se paró al borde de la cama, Evet se agachó y este restregó esa polla por sus labios haciéndola sentir como una zorra –Siéntala tía puta- Evet abrió su boca y este la golpeteó contra su lengua, ante la caricia la pelirroja la metió toda a su boca, el joven gruñó al ver como engullía todo su mástil. La chupo un momento para abandonarla y bajar hasta sus huevos, los tomó ambos en su boca para chuparlos y escupirlo, estaba excitada y hace años que no se sentía tan bien. Abrió su boca y la metió a su boca dejando solo los huevos afuera, recordó esas fantasías de mamar una polla dura y grande, movía su cabeza hacia adelante dándole una mamada rápida y húmeda, Alejandro la tomó de la coleta para impulsar más su cabeza contra su polla, joder que buena mamadora resultó la tía Evet. Sentía como esa boca le daba un placer riquísimo, la pelirroja usaba su lengua para tocarle la punta y lameteársela produciéndole el doble de placer.



Apoyó sus manos en el suelo para resistir las embestidas en su boca, Alejandro la mantenía sujeta del cabello y metía una y otra vez su polla en su boca de una manera rápida, la saliva resbalaba por su mentón y sus ojos rápidamente se sentían lloros, varias arcadas afloraron por lo que Alejandro la sacó, ante esto Evet se acercó a lamerla, bajó de nuevo hasta los testículos babeados de su saliva, uno a uno los estimulaba y gimió al sentir como su sobrino hurgaba en su culo y coño, la nalgueó. Lo colocó entre sus tetas y comenzó a darle una rusa rápida y con su boca lamia y chupaba la punta, el moreno la tomó del cuello inclinándola hacia arriba para besarla con lasciva y continuar cogiéndole las tetas, le apretaba los pezones a medida que subía y bajaba para luego sacarla y metérsela de golpe en la boca, la recostó del borde de la cama y apoyando su pierna en el colchón comenzó a follarle la boca con fuerza, Evet masturbaba su coño y resistía las ganas de vomitar, que rico, al fin alguien la cogía como lo deseaba, la dejó dentro de su boca unos segundos haciéndola llorar, hizo varias arcadas y se la sacó de golpe haciéndola escupir saliva.

-Ven acá puta- La levantó y la subió en el colchón para abrirle bien las piernas. Dejó escapar un sonoro grito al sentir como la boca de Alejandro ahora la azotaba.

-Dios Alejandro, que boca tienes- Se miraron y este se concentró en devorarle el coño, con ambos manos abrió bien sus labios íntimos para escupirla allí y lamerla toda, con lascivia y de una manera salvaje. Beso su coño como si de una boca se tratase para luego mover su lengua con frenesí contra el coño de su tía. Las manos de Evet fueron a parar a la cabeza del menor impulsándola a que tomara más de ella, movió su boca de un lado a otro gruñendo, la miraba con ansias y eso la desarmaba ¿Ese chico era su amado sobrino? Metió un dedo dentro de su coño para comenzarla a pajear sin descanso, la roja gritaba y se arqueaba con mucho fuerza pero esto no impedía que Alejandro siguiera con su labor, le dio varias cacheteadas en el coño, la miró y se acercó a ella.

-¿Quiere polla ya tía?- Evet asintió ansiosa –Dígalo en voz alta pues- La comenzó a rozar con fuerza entre los labios de su coño.

-Mete tu polla en mi coño bebo Ale- El aludido sonrió y se enterró de golpe en ese coño deseoso, le dio varias estocadas haciéndola delirar, estaba cerrada por el tiempo sin coger y esto aumentaba la fricción de las estocadas de Alejandro, una y otra vez la embestía, esas tetas deliciosas rebotaban en su cara, las chupaba con fuerza sin dejar de embestir ese húmedo coño que lo recibía gustoso y destilaba fluidos hasta el punto de mojar la cama. Evet estaba sumamente excitada, sus manos recorrían la espalda del menor e impulsaban sus caderas contra ella haciéndolo que aumentara el ritmo.

-Vamos a disfrutar aún más tía- Sacó la polla de su coño y la metió de golpe en su culo haciéndola gritar y empujarlo. Ahora la cogía sin ninguna piedad por su ano, sus dedos la pajeaban a medida que la polla entraba y salía de su culo apretado que se iba dilatando con cada estocada, le abrió bien las piernas y con las manos apoyadas en el colchón la cogía muy fuerte, la pelirroja se aferraba detrás de sus hombros y gritaba como una loca ante el salvaje trato de su sobrino. La dejó en cuatro y sin sacar su polla del culo de su tía la volvió a embestir duramente, se inclinó y saboreaba su espalda, con sus manos apretujaba sus tetas y las meneaba. Su tía estaba más buena que cualquier jovencita que se había follado, estaba cerrada en ambos hoyos y era el primero en muchos años que la hacía sentir tan bien –Dilo tía, que eres mi puta-

-Soy la puta de mi bebe Alejandro- Sus ojos estaban algo desviados hacia arriba por semejante placer anal, la polla gruesa la abría y la golpeaba en lo más hondo de su cavidad, aquello le producía un placer indescriptible. El chico la azotó fuerte para luego sacar su polla de su coño y sentarse.

-Venga, cójase usted misma con mi verga- Evet se subió sobre él y se empaló suavemente, como iba a disfrutar de ver esas tetas rebotar –Venga, muévase- Se aferró a la cintura de la mayor y la ayudó a moverse rápidamente.

Evet comenzó a empalarse cada vez más rápido, el coño y el culo le dolían por semejantes embestidas pero eso no le importaba, estaba tan cachonda que quería más. Apoyó sus pies en el colchón, le rodeó el cuello con ambos brazos y comenzó a saltar con frenesí, Alejandro maldijo al sentir esos movimientos y la nalgueaba muy duro, mordía sus tetas cada vez que le pegaban en la cara para luego bajar sus manos hasta la cintura de la mujer y ayudarla a que brinque aún más. Que cogida tan descomunal estaban teniendo, la rojiza se detuvo y comenzó a menearse sensualmente con su polla dentro haciendo que esta rozara todas sus paredes.

-¡JODER! Que delicia tía- Besaba sus tetas y su cuello para luego buscar su boca, se besaron largo rato y en un fuerte empujón la recostó de nuevo en la cama. No le dio tregua y se la metió sin esperar para embestirla con la fuerza que le quedaba, estaba cerca de correrse y sentía que ella también. Chupaba como un desquiciado esas tetas jugosas, se estrujaba contra ella y meneaba su verga dentro de una manera lujuriosa. Su vigor tenía impresionada a Evet que yacía algo cansada, no era para menos seguirle el ritmo a este niño no era fácil. Azotaba ese coño una y otra vez sin piedad, haciendo que los cuerpos resonaran y el sonido se regara por todo el lugar, una, dos, tres, cuatro, cinco y sin parar hasta soltar un grito gutural y soltar varios chorros de leche espesa en ese gustoso coño. Evet lo abrazó y sintiendo esto se corrió de una manera salvaje, calvándole las uñas y arañándole para luego caer en el colchón con el sobre sus tetas.

-Alejandro… Eso fue muy intenso- Acariciaba la mejilla de su bebo que respiraba como un toro y la miraba.

-Pues te tenía ganas, estas más buena que no sé qué- Besó sus senos y recostó sus mejillas sobre sus tetas.

-Ay bebe, me duele todo. Tienes una fuerza tremenda-

-Ya estas mayor pero aún aguantas polla tía- Cerró sus ojos bostezando.

-Mire vaya a dormir a su cuarto, no venga su mamá y lo consiga aquí-

-Vale, pero si mañana puedo me vengo a cogerte así sea tapándote la boca- Evet lo golpeteó para luego reírse. Lo miró tomando su bóxer, se inclinó y dejo un casto beso en la frente de su tía para luego marcharse.

-Buenas noches bebe, descansa- Se recostó en la cama cansada y algo adolorida, era fuerte ese muchacho, sin duda alguna disfrutó de ese encuentro, más que con cualquiera de los hombres mayores que una vez la tocaron –Esta juventud….-
-
 

heranlu

Veterano
Registrado
Ago 31, 2007
Mensajes
6,566
Likes Recibidos
2,695
Puntos
113
 
 
 
-
Carola & Alejandro - Capítulo 004


¿Ese muchacho tenía tanta energía así? Acarició sus senos viéndolos algo marcados por los dientes, -Dios mío este niño sí que es tremendo- Se acomodó su dormilona para bajar y conseguirlo sentado en el sofá ¿Qué hora eran acaso? Miró su celular 9:35 am, durmió bastante se acercó a él para alborotarle el cabello.

-¿Tu madre llegó Alejandro?- Caminó hacia la cocina para montar hacer café.

-Sí, está en el cuarto, durmió con el hombre. Te dije que se lo iba a coger tía- La miró con lascivia viéndola en esa pequeña dormilona.

-Ay Dios, bueno no la culpo somos mujeres grandes ya, sin marido y con nuestros hijos grandes. También merecemos sentirnos bien de vez en cuando- Le guiñó el ojo y se dispuso a montar el desayuno.

-¿Si verdad?- Caminó hasta ella para acorralarla en un rincón y acariciar sus muslos desnudos y besar su cuello –Tía te deseo como nadie-

-No amor, deje la necedad que su madre puede venir- Lo detuvo pero este insistió en besar su cuello y desviar su mano hasta su coño, sonrió con lujuria al sentir que no tenía bragas –Tía ¿Vino servida de una vez?- La acarició profundamente allí sintiéndola como se iba humedeciendo.

-¡Basta Alejandro!- Lo empujó y este se fue lamiendo los dedos y riéndose.

-Yo quería mi desayuno, si eres egoísta- Se sentó en el mueble para tomar el celular.

-Niño necio, nada más tiene que pasar- Hizo los huevos, sirvió las judías con chorizo, buscó las rebanadas de pan para tostarla y luego servir los platos –Cariño ve a buscar a tu madre que desayune al menos-



Alejandro asintió y subió a buscar a su mamá, bajaron los dos y la morena se acercó para abrazar a su casi hermana. Esta última besó su frente y le dio varias nalgadas, Alejandro sonrió imaginándoselas las dos besándose mientras embiste a una, que pensamientos tan lascivos le había despertado esa mujer de cabellera roja. Ansiaba estar entre las piernas de su tía, la veía hablando con su mamá, lo iba a lograr sin duda alguna. Porque se llamaba Alejandro, se las iba a coger ambas esta noche. Después de desayunar las mujeres subieron porque Carola ansiaba contarle todo a su mejor amiga. Se ducharon y tomando unos bocadillos se encerraron a conversar, Ale por su parte quedó abajo viendo el celular.

-¡Mujer cuéntamelo todo!- Evet se sentó cruzándose de piernas.

-Ay mujer ese hombre coge como nadie, me lo hizo hasta por detrás- Carola estalló en carcajadas –Me invitó a su casa y allí la tumbamos-

-Ay amor que rico, ¿Hace cuánto no te daban tan rico?-

-Mi roja perdí la cuenta, ya me hacía falta estar con un hombre ¿Tú no has tenido nada de acción?-

-Sí, anoche amor. Sabes que soy muy sincera contigo, Alejandro y yo lo hicimos anoche- Carola abrió los ojos como platos

-¿Qué? ¿Enserio?- Se sentó muy cerca, Evet estaba esperando que se molestara pero pasó todo lo contrario -¿Cómo coge mi hijo?-

-¿No estás molesta?- Carola negó con la cabeza riendo.

-Para nada, me alegra que por fin tuviste acción y mi hijo fuera el artífice- Le apretó las tetas con fuerza –cuéntame mejor cómo pasó todo-

-Bueno fui a decirle que había cereal en la mesa de la cocina y se estaba masturbando, me fui pero siguió y allí pasó todo-

-Uy Alejandro tiene mucho vigor y fuerza, ¿Te dejó adolorida?- Evet asintió.

-Mucho ¿Cómo sabes eso mujer? ¿Has estado con tu hijo?-

-Es un secreto, pero lo he visto coger con las novias- Le guiñó el ojo y ambas se rieron con fuerza.

-Es un niño bien dotado cuando tenga más edad será un marido bien complaciente-

-Sí, retomando el tema mujer. El hombre que te cuento me invitó a salir de nuevo el lunes y acepté. Estas vacaciones serán de mucho coger-

-Ay no, yo no mujer. Con la que tuve tengo suficiente- Acarició sus mejillas –Ya no estoy para esos trotes-

-No, aguantas aún más. ¿Qué te parece un trío con el hombre?-

-Para nada amor, ese es tu cita y no quiero inmiscuirse en esos asuntos-

-Por favor mujer-

-Dije que no Carola, esa es tu vida no la mía- Se levantó de la cama para salir pero esta la detuvo –Quítate del medio, estoy molesta-

-Ya amor, lo que menos quiero es que estés molesta ¿Y si te dijera que lo hiciéramos con Alejandro?- Evet abrió la boca viendo a su amiga ¿Esa era Carola?

-Es tu hijo amor ¿Cómo vas a decir semejante cosa?-

-Porque siempre he fantaseado con ese momento y sé que tu puedes ayudarme-

-Pero amor, eso sería incesto- La tomó de los hombros –Cariño, eso está mal. Es como que yo deseara a mis gemelos-

-Yo como la madre de ellos me los hubiese cogido ya-

-Madre mía Carola siempre dije que eras caliente pero no tanto-

-¿Qué dices amor?-

-Vale, hagámoslo esta noche-

Ambas sonrieron y se dispusieron a bajar para no encontrar a Alejandro, lo buscaron por todos lados hasta que el mismo marcó y dijo que salió a correr un rato por vecindario, que no estaba lejos. Almorzaron y se dispusieron a salir un rato a caminar, en el camino recogieron al joven y pasaron la tarde en un parque natural, pasearon por las calles y Evet los invitó a tomar un helado. En casa se ducharon cada quien para sentarse a cenar, hablaron bastante hasta que se hicieron las 10:30 pm. Evet subió con su amiga hasta la alcoba, Alejandro las vio extrañas ¿Planeaban algo acaso? Debía estar soñando despierto, eran amigas y se contaban todo, siempre pasaba eso.

-Estoy nerviosa Carola ¿Cómo le vamos a decir?- Se acomodó la dormilona –Además me mandaste a poner un lingerie abusadora-

-Claro, tenemos que seducirlo para que pueda aceptar- Le quitó la dormilona para apreciar ese cuerpazo adornado de encajes y ligueros.

-¡Ay! Me siento como una adolescente a punto de hacer una locura-

-Relájate, esto será muy placentero para ti y para los tres- La nalgueó con fuerza para comenzar a besar su cuello, Evet quitó su bata igualmente y comenzaron acariciarse suavemente, esas 4 tetas chocaban deliciosamente mientras las lenguas se encontraban, Carola era dominante y por consiguiente la tiró contra la cama para montarse sobre ella y abrir sus piernas –Alejandro tenía razón cuando dijo que la tía estaba bien buena- Le cacheteó el coño varias veces mientras que Evet besaba su cuello y acariciaba sus tetas. Carola metió dos dedos en ese coño ya húmedo por los golpes –Mira no más que rico te mojas amiga- La pajeó con fuerza y Evet gimió gustosa y fuerte. La roja bajó sus manos hasta el coño de Carola para estimularla igualmente, se besaban con lascivia y se pajeaban fuertemente, las tetas se rozaban en un delicioso espectáculo.



Alejandro comenzó a oír ruidos extraños, no le prestó atención y siguió hablando por mensaje, algo no se dejaba quieto ¿Acaso estaban cogiéndose su mamá y su tía? Imposible, eso era lo que pensaba su sucia mente, alomejor estaban riendo y jugando. Preso de la curiosidad subió por las escaleras, la puerta estaba abierta.

-¿Qué están haciendo…?- Quedó pasmado ante la escena las mujeres giraron al verlo. Carola estaba encima de su mejor amiga con los dedos metido en el coño de esta, sonrieron y siguieron besándose y metiéndose los dedos. Alejandro tragó grueso sintiendo como la polla se le levantaba de golpe -¿Me van a ignorar así?- Las mujeres siguieron sin responderle, su madre hizo girar a Evet para dejarla en cuatro y nalguearla repetidas veces, le abrió las piernas y Alejandro disfrutó del espectáculo del coño de su tía chorreando fluidos. Esta gemía con fuerza y lo miraba ansiosa.

-Hijo ¿Por qué no te callas y te unes a la fiesta?- Su madre lo fulminó sin dejar de pajear a una Evet excitada –Rojiza ¿Por qué no lo llamas también?-

-Amor vente, únete a la fiesta- La pelirroja se separó de la morena para caminar hasta su sobrino, lo jaló a ella para comenzarlo a besar. Alejandro correspondió con lujuria, mando a volar su sudadera junto al pantalón deportivo. Bajó y besó las dulces tetas de su tía para quedar pasmado cuando Evet lo hizo sentar en la cama y su madre junto a esta se colocaron de cada lado sobre el para besarlo, alternándose su boca. Carajo, estaba en el paraíso con esos dos pares de tetas sobre su pecho desnudo, la boca de su madre lo besaba con ansias y su polla era manoseada por su tía que ya le había quitado el bóxer.

-Las voy a reventar a las dos a punta de pollazos- Ambas sonrieron, y suspiró cuando Evet comenzó a pajearlo rápidamente. Ante esto su madre le hundió la cara en sus tetas y en respuesta Alejandro chupaba esos pezones con fuerza, los escupía y los lameteaba como un bebé hambriento. Los senos que un día lo amamantaron ahora eran objeto de su deseo, sentía palpitar su polla en las manos de su tía pero luego ambas mujeres se levantaron para arrodillarse.

-Ven Ale, te vamos a comer esa polla tan rica que tienes- Su tía beso con lascivia a su madre para luego unir sus tetas y nalguear a la morena.

-Par de putas que deliciosas se ven- Se pasó en frente de las dos con la polla bien erecta, como iba a disfrutar de esto, su madre bajó hasta sus bolas para meterlas a su boca, ante esto Evet engulló su verga para comenzarla a mamar suavemente, arqueó su cabeza ante la sensación de dos bocas en su polla, Evet la sacó de su boca y entre las dos la lamían rápidamente, se besaban con lujuria y volvían a lamer esa polla. Carola la escupía reiteradas veces hasta dejarla escurriendo saliva, Evet la regó con su lengua y la metió hasta solo dejar las bolas afuera, comenzó a darle una mamada fuerte y profunda, Carola succionaba sus huevos y metía los dedos en el coño de Evet que mamaba esa polla muy animada. La sacó y tomó a Carola sonriendo con Malicia, le hizo una coleta y empujo esa boca contra la polla de su sobrino. Alejandro gruñía ante semejante mamada que recibía, su tía empujaba sin parar la cabeza de su madre contra su polla haciéndole una garganta profunda, la saliva escurría a borbotones de la boca de Carola que tenía constantes arcadas por semejante trato, la soltó y esta respiraba acelerada, besó con lujuria a Evet. Ambas apoyaron las manos en el suelo y abrieron su boca, ante esto Alejandro comenzó a cogerle la boca con fuerza a su tía mientras que su madre acariciaba sus tetas gustosa de la escena, dejó la boca de su tía para ahora atacar a su madre, la tomó del cabello metiendo toda su verga hasta el fondo, una y otra vez con fuertes estocadas sintiendo como la lengua de la mujer le envolvía la punta de la verga haciendo que sintiera diversos corrientazos.

-Laman su paleta par de perras- Meneó su polla de un lado a otro para tomar a su tía y pasarle la verga por toda la cara –Toma tú también mami- Hizo lo mismo con su progenitora para luego sonreírles –Dios, ustedes son unas diosas- Evet volvió a meter esa verga a su boca, la deseaba con sumo deseo, era una verga dura, venosa y joven. La mamaba como una verdadera profesional, la sacaba y la engullía toda, apenas huevos quedaban afuera.

-Que rico lo mama la tía ¿verdad amor?- Alejandro asintió mientras empujaba la boca de la pelirroja contra su polla.

-Ven tu también mami, no te vas a escapar. Quien te viera mamando polla puta- Tomó a su madre de la cabeza y metió su polla ahogándola unos segundos –Venga mámala- Su madre abrió su boca gustosa y comenzó a succionarla animada. Evet se posó detrás de ella para nalguearla, se levantó luego y se acercó a su sobrino. Ale la jaló hacia el para besarla con deseo, Evet correspondía y con fuerza empujaba la cabeza de su amiga contra la polla del joven. Bajó sus labios hasta llegar a ese par de tetas jugosas, las chupó ansioso y las mordisqueaba. Gruñía de placer porque su madre se devoraba su verga con tanta pasión, escupió una teta y la mordió para hacer lo mismo en la otra. Su madre se levantó y tomó a su tía para tirarla a la cama, se lamió los dedos y se posó sobre ella. Se besaron con lujuria y se manoseaban, Alejandro contemplaba semejante espectáculo mientras se pajeaba con fuerza.

-Venga y cómase estos coños hijo, sea buen niño- Su madre meneaba su culo encima de Evet, ambos coños estaba húmedos y escurriendo babas, se lamió los dedos ansioso y de golpe enterró dos dedos en el de su madre y se arrodilló para alcanzar el coño de su tía lamiéndolo y escupiéndolo, dedeaba duro a Carola mientras engullía y lamia el coño de su tía con ansias, pasaba de arriba abajo esa lengua por la raja y se detenía ante el clítoris para chupetearlo, cambió y ahora pajeaba a su tía y comenzó a comerse el culo de su madre. Lamía su ano para descender hasta esa raja jugosa y escupirla, ambas mujeres gemían ansiosas, Carola estaba sobre Evet, chupaba sus tetas con ansias y se besaban con lujuria chupándose las lenguas. Alejandro alternaba los coños y los engullía con deseo, chupaba por segundos el coño de su madre y bajaba hasta el de su tía, se sentía en el paraíso, que ansias de cogerse esos dos culos y esos coños que destilaban agua por él y para él.

-Par de putas, que ricura de mujeres ¿Quién es su amo sucias?- Las dedeaba al mismo tiempo haciéndolas delirar.

-Mi hijo es mi amo, soy su puta y su zorra- Alejandro la nalgueó con furia dejándole el culo marcado y continuó dedeandola.

-Mi sobrino es mi amo, somos tus putas deseosas amor- Evet movía su cintura con ansias en la mano de su sobrino.

Alejandro engullía esos coños lujurioso, los lamía y saboreaba con rapidez haciendo que las mujeres deliraran. Subió luego para azotar el culo de su madre con su polla, bajó hasta el coño y la metió de golpe embistiéndola con furia. Carola gemía como una puta en celo, Evet se dedicó a chupar las tetas de su amiga con ansias, besaba su cuello y lo lamía para que sintiera aún más placer, la abrazaba y le sonreía. Carola por su parte gemía a todo pulmón por las salvajes embestidas de su hijo, ay que ricura de joven tenía en casa ¿Cómo es que ahora viene a probarlo? Ese coño destilaba fluidos y esa polla entraba una y otra vez llenándola y abriéndola de una manera salvaje, llegaba a lo más hondo de su interior. La giró para que su espalda quedara sobre las tetas de su tía, lamió sus labios al ver un coño debajo de otro, dos manjares que su polla degustaría, uno moreno y otro pelirrojo. La volvió a meter en su madre y bajando su dedo masturbaba a su tía, ambasas gritaban de placer y Evet masajeaba las duras tetas de su amiga, Alejandro por su parte embestía a Carola con mucha furia, la tomo del cuello para impulsarse mejor y dejarle la polla dentro por unos segundos.

-Te toca tía- La sacó de su madre para embestir a su tía ahora, esta se arqueó y su amiga se bajó de su regazo para posarse a su lado y chupar esas tetas, las masajeaba y bajaba una mano para estimularla en el clítoris-

-Vamos amor, dale bien duro a la tía Evet- Escupió ambas tetas de la pelirroja para lamerlas con lascivia, se las cacheteaba y esta gemía presa de semejante placer que le producía la cogida que su sobrino le estaba dando ¿Cómo llegaron a esto? No tenía la respuesta pero carajo, lo estaba disfrutando como nadie. Manoseaba a su amiga y se besaban con lujuria. Alejandro salió de su tía para acostarse en la cama.

-Vengase tía póngame ese coño en la cara, mami móntame rico- Las mujeres sonrieron y Evet le dio la espalda para dejarse caer sobre su boca, Carola por su parte se empaló de golpe con esa polla dura y comenzó a saltar, la pelirroja la acariciaba y le daba reiteradas nalgadas impulsándola a que se moviera mientras meneaba sus caderas en la boca de Alejandro, este movía su lengua de una manera muy experta sobre ese coño jugos, de arriba abajo hasta llegar a ese culo que palpitaba de excitación y ganas, le metió un dedo moviéndolo fuerte y devoraba ese precioso ano estrecho –Tía que culo tan apretado tienes- Bajo hasta su coño nuevamente para meterlo en su boca y chuparlo con fuerza, gruñía fuerte y meneaba su cabeza de un lado a otro. Evet gritaba apoyada en su pecho mientras que Carola saltaba sobre esa verga, meneaba sus caderas en círculos suaves y aumentaba de golpe la intensidad, se movía hacia delante y atrás haciendo que Alejandro gimiera y soltara el coño de su tía, Evet la besaba con pasión y le masajeaba las tetas.

La escena parecía una película porno famosa, ambas mujeres gozaban con el joven que no temía demostrar su valía en la cama, nalgueó reiteradas veces a su tía para luego empujarla, Carola cambió con ella y esta vez Evet se sentó sobre esa polla gimiendo fuerte, era osada cuando estaba ganosa y sin pensarlo apoyó sus pies bien en la cama comenzando a saltar muy, entraba y salía a una velocidad alta y le daba fuerte sentones. Alejandro mordió su labio con fuerza al sentir semejante coño estrecho y húmedo, su visión se vio cubierta por el coño de su madre que ahora se frotaba con su boca, la tomó de culo impulsándola hacia él para comenzar a degustar ese manjar, Evet lo montaba como una potra salvaje, se apoyaba en su pecho y meneaba ese culo como una puta experta, se meneaba con fuerza en círculos haciendo que vibrara y girara en su interior, ambas mujeres se besaban y se apretujaban las tetas para luego Carola bajara hasta chupar los pezones de su mejor amiga para otorgarle más placer.

-Uff como disfruto esto mi amor, síguete comiendo ese coño sucio de mami- Meneaba su culo en la boca de su pequeño haciendo que su concha girara por toda la cara de Alejandro que lo lamía gustoso. Evet seguía meneándose sintiendo como esa verga palpitaba, que polla más sabrosa tenía su sobrino,

-Menuda verga se gasta el sobrino- subía y bajaba de manera lenta para que se calmara y aún no se corriera, Alejandro gemía y movía sus caderas queriendo enterrarse más hondo en el interior de Evet.

-Ven pelirroja- Carola se acostó al lado de Alejandro y Evet se subió sobre ella abriendo bien sus piernas en 4, la morena abrió igualmente sus piernas y Alejandro rápidamente se posicionó detrás, sonrío y de golpe se enterró en el culo de su mamá.

-Por Dios, el culo no amor- Carola gimió y gritó al sentir como su bebe se movía sin esperar nada, le penetraba ese culo sin piedad alguna, entraba y salía dejándoselo muy abierto, Evet le estimulaba la concha de arriba abajo y le metía dos dedos rápidamente. Al ver esto Alejandro le metió dos dedos a su tía por el coño para estimularla, los tres gemían al unísono, disfrutándose y sintiéndose.

-Como disfrutan par de putas, quien las viera tan decentes y como comen polla con esos hoyos- Escupió el culo de su tía para meterle los dedos y taladrarla sin dejar de empujar sus caderas contra el culo de su madre.

-Somos tus putas bebe, cógenos como te plazca con esa polla tan rica- Su madre abrazó a su tía besándola de una manera sucia, escupió sus tetas y las lamío gimoteando sobre estas por las salvajes embestidas de Alejandro.

-Somos putas, somos putas. Que placer bebe, métemelo a mí también- Evet rogó y el joven ante esto sacó la verga de su madre para hundirla sin piedad en la cavidad anal de la pelirroja, gritó al sentir como la abría y se comenzaba a mover sin control.

-Eso, gózala tía. Como te gustan las pollas jóvenes, sucia- La taladraba una y otra vez, solo quedaba fuera sus bolas que chocaban contra su coño que ante semejante trato destilaba fluidos sin control. Su madre masturbaba a Evet con fuerza y Alejandro bajó su mano hasta la concha de esta para meterle 3 dedos y fulminarla –Tu no te quedas atrás mami, quien te viera gozando la polla de tu hijo menor, sucia- movió la mano para rozar todas las paredes de su coño y pajearla con desmedido gusto sin dejar de enterrarse en el gustoso culo de su tía.

-Eso mi amor… Cógenos sin piedad, que rica tienes esa verga bebe- Le lanzó un beso a su hijo gimiendo muy ganosa, Evet la miraba gimiendo y esta sonreía. Al fín saco ese lado erótico de su mejor amiga, que hermosa se veía con los cabellos rojizos regados y disfrutando como una puta.

-Si si, relléname el culo de verga amor- Evet ponía sus ojos en blanco sintiendo como su culo se expandía en cada embestida de la polla de Alejandro, se empujaba ya presa del placer contra su cuerpo y el sonido llenaba todo el lugar.

Carola sin aguantarlo más se corrió sobre la mano de Alejandro y este siguió taladrándola, gritaba eufórica ante semejante trato, Alejandro la saco del culo de su tía y se la enterró a su madre para embestirla con furia produciéndole un segundo orgasmo que la hizo poner los ojos en blanco. La retiró y esta vez fue a parar al coño de su tía para impulsarse agarrado del culo de esta y metérsela a fondo, Evet gritó con fuerza al sentir como Carola le metía los dedos en el culo y Ale la cogía muy rápido, gimió muy acelerada y en un grito se corrió sintiendo como sus paredes se estremecían porque la seguía cogiendo.

-Vamos, tómala tía- Gruñó y en un grito gutural se corrió en el coño de su tía, densos chorros de leche llenaron el interior de su concha. Ale la sacó suavemente para dejar caer varios hijos sobre el coño de su madre, que rica escena. La leche salía del interior de Evet y escurría por toda la concha de su progenitora, dio la vuelta y puso su verga en cara de las dos, estas comenzaron a lamerlo, saboreando esa rica leche para luego besarse y pasarse lo que quedaba entre las lenguas y al final tragarlo. Se acostaron los 3 con Alejandro al medio, besaba las tetas de las mujeres, estas le daban mimos y se miraban algo cansadas.

-Vaya, esto tiene que volverse a repetir mami, tía-

-¿No te cansas niño? Me duele hasta el alma- Evet le jaloneó las mejillas.

-Aún queda polla para rato ¿Verdad bebé?- Alejandro asintió a su madre sonriendo.

-Por ahora sí quiero dormir, cogérmelas sí que me cansó-

-Somos maduras amor, no somos jovencitas, tienes que trabajar el doble- Evet estalló en risas mirando a su amiga.

-Tu tía tiene razón tienes que mejorar para que en el próximo encuentro quedemos hasta con la cara llena de leche-

-Así será cucha, así será- Besó los pares de tetas para luego acostarse, estaba cansado –Por cierto tía, ¿recuerdas que te dije que me había cogido alguien cercano a ti- Evet asintió –Esta doña de aquí la he follado como no tienes una idea ¿Verdad mom?-

-Si mi amor, ahora agregamos a la tía al repertorio, amor en familia- Evet los miraba impactada.

-Wow, esto si que es nuevo para mí, haré el intento de procesarlo-

-Tranquila tía, es cuestión de acostumbrarse, además, ustedes dos son mejores que cualquier jovencita sin duda alguna-

Se recostaron sobre el colchón y Alejandro fue el primero en caer, Evet y Carola conversaron un rato hasta que el sueño las venció, estar con un joven no era fácil pero sin duda alguna esta eran las mejores vacaciones que estaban teniendo como familia

-
 
Arriba Pie