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Alely y su Hermano Jorge – Capítulo 001
Mi nombre es Alely y tengo 23 años, sin embargo, esta historia me pasó hace 4 años, cuando tenía 19. Soy alta, delgada, tez clara, ojos azul oscuro, un cabello largo y rizado, café oscuro, y de cuerpo estoy muy bien: tengo un buen busto, una cinturita, estómago planito y una caderas enormes [herencia de mamá], además de unas piernas largas, firmes y torneadas.
Bueno, todo comenzó un día que llegué de casa de mi novio [acababa de follar con él y ese día fue mi primer anal]. Mamá estaba dando saltitos y llorando un poco mientras hablaba por teléfono. Papá no estaba, de seguro estaba trabajando.
-Claro que si mi cielo... y a que no adivinas quien acaba de llegar!? ..... Claro! ahorita te la paso. -Cuando me dió el teléfono, me susurró "quiere hablar contigo!" y una sonrisa le iluminó el rostro.
-Si?
-Mi alely! cariño! como estas!?
-Jorge!-La emoción de hablar con mi hermano hizo que me pusiera a saltar igual que mamá - Eres tú! Dios! donde estas? hace años que no hablamos! -Y era verdad, desde hacía 5 años que no vivía con nosotros, y desde hacia 3 no sabíamos casi nada de él.
-¡Jaja, tranquila cariño! Cuando los vea les contaré todo...
-¿Y cuando nos visitarás? -Le interrumpí, emocionada de ver al niño con el que había jugado desde siempre.
-Deja te explico cariño: hace unos meses compré una casa en la playa, muy cerca de la costa, y quisiera que vinieran a verla... además de que les tengo una sorpresa. Alely, confío mucho en tí, por eso te voy a decir cual es, no quiero que se lo digas a mamá y a papá, si? -Después de jurarle que no lo diría, me confió -Es que... Alely, estoy a punto de casarme, y quiero que conozcan a mi prometida.
El mundo se me vino abajo. ¿Casarse? ¿Con qué puta lo iba a hacer? ¿Cuando me iba a hacer tía? ¿Y el adolescente de 17 años que se fue de casa hacía 5 años, donde estaba?
Seguimos platicando, y cuando le pasé el teléfono a mamá para qe acordaran cuando lo visitaríamos, me fui a mi cuarto a llorar. Yo no quería que se casara!
Pasó una semana, en la que ví a mi novio 2 veces más, en las cuelas follamos las 2 veces y le hice una mamada descomunal. Recuerdo como se había corrido en mi boca, haciendo que su leche se escurriera por mi cuello y callera en mis pechos.
Y viajamos a visitar a Jorge. Yo iba con un mini short de mezclilla que ni siquiera me llegaba a la mitad de muslo y dejaba muy poco a la imaginación, y una camiseta negra de tirantes con las que podia lucir un escotazo, y mi largo cabello lo había recogido en una coleta para que los que quisieran ver mi escote no tuvieran ningún obstáculo. Todo el camino papá me estuvo regañando de que esa no era forma de vestirse una señorita, que en sus tiempo me hubiera pegado y obligado a cambiarme de ropa. Pero mamá me defendió diciendo que yo ya no era una niña, y adempas que ibamos a ir a la playa donde hace mucho calor. Y con eso papá se quedó callado. Yo, debajo del short y de la camiseta, traía puesto ya mi bikini, que por cierto me dejaba lucir mis encantos, pues quería ser la primera en estrenar la alberca que Jorge nos había dicho que tenía la nueva casa.
Llegamos. Vimos una casa mucho más grande que la nuestra, y se alcanzaba a ver una alberca. Pero ¿Acaso ese muchacho bronceado y sin playera era Jorge?
-Hijo!-Le dijo papá a Jorge mientras le daba un fuerte abrazo.
-Ay, mi cielo! -Le secundó mamá, que ya estaba llorando.
Yo estaba sacando las maletas de la camioneta mientras ellos se saludaban -mamá necesitaba un salón de belleza entero para ir a la playa-. Cuando estaba bajando la última maleta, una voz completamente desconocida me sonó en la espalda.
-Ey Alely! Mirate!
Cuando me dí vuelta para saludar a Jorge, me quedé un momento boquiabierta: Tenía 22 años ahora, y del rostro había cambiado muchísimo, y era sumamente guapo. Bajando la vista me encontré con un cuerpo de modelo. Brazos fuertes, estómago marcado, pectorales iguales... y debajo de los shorts que traía, se notaban unas piernas fuertes. No me pude aguantar y me mordí un poco el labio inferior. Lo abrazé para que no se diera cuenta, y también para que notara los cambios que había tenido. De estar plana del busto, ahora tenia dos muy grandes orgullos, de tener forma de tabla, ahora tenia todas mis curvas en su lugar, de tener piernas de palo, ahora tenia unas piernas estupendas.
Nos abrazamos un rato, mientras yo le restregaba mis pechos al suyo. Cuando nos separamos, noté como sus ojos bajaban a mis pechos, luego mis caderas, mis piernas, y subían lentamente. Se sonrojó un poco me dijo
-Mira Alely! Como cambiaste! -Y la verdad, era que yo podía decir lo mismo de él, ya que de los 17 años, que fue la última vez que lo vi, había cambiado demasiado. Mientras platicabamos noté como sus ojos bajaban continua y disimuladamente a mi escote, y luego se dirigían al espejo lateral de la camioneta, ya que éste reflejaba mi redondo trasero.
Llegó la noche, y muchas personas empezaron a llegar: Jorge había preparado una fiesta! Varios estaban en la alberca, y me dio un poco de miedo entrar, en la sala y el comedor había muchas más personas, y me puse a platicar con unas amigas de Jorge y su prometida. Muchos chicos me veían con ojos morbosos, y yo desplegaba mis encantos ante ellos, aprovechando que mis papás estaban demasiado ocupados admirando a Jorge. La verdad era que me estaba excitando bastante.
Cuando me encontraba besandome apasionadamente con uno de los chicos mientras sus manos me tomaban el culo, Jorge nos llamó a todos a la sala. No me dí cuenta en qué momento se cambió de ropa, por un traje negro con una camisa azul que resaltaba el color de sus ojos, igualitos a los míos. Se veía guapísimo.
A su lado estaba una chica que a mi me parecio como otra de las invitadas, e incluso había hablado con ella antes de eso. Nunca me imaginé que esa chica, que no era muy bonita, ni que tenía el gran cuerpo ni nada en especial, era la prometida de Jorge! Cuando dió la noticia de que se iban a casar, todo el mundo aplaudió y mis padres lloraron.
Yo aprovechando que nadie me estaba viendo, arrastré al chico con el que me estaba besando al baño, por que estaba muy cachonda. Nos empezamos a desnudar, y me empezó a besar los pechos. Su lengua jugaba con mi pezón izqierdo, mojandome mucho, cuando alguien abrió la puerta.
-Dios, Alely!
-Jorge! que carajos hace aqui!?? -Le dije enfadada mientras el chico y yo nos poníamos la camiseta de cada uno.
-Pues quería orinar, si!? Claro que no me imaginé que me encontraría a mi hermana follando con un cabrón! -Me dijo enojado. Por suerte el baño estaba en el piso de arriba y no se escuchaba nada desde abajo. Cerró la puerta de un portazo, y me vestí rapidamente, mientras el sujeto -nunca supe como se llamaba- Hacía lo mismo. Le dije que se fuera, pues Jorge era capaz de correrlo a patadas, y le dí mi número.
Cuando bajé, me puse a coquetear con otros tipos, y de vez en cuando sorprendía a Jorge mirándome, o mas bien, mirando o mi busto, o mi trasero, o mis piernas. ¿Era que Jorge se había excitado conmigo?
Acabó la fiesta, y todos se fueron, menos la inutil de la prometida de Jorge. mi mamá y yo recogimos todo, y la tonta de Susana no ayudó en nada. Se subió a su cuarto y ya no bajó cuando le pedimos ayuda y nos dijo que en un momento nos ayudaba. Papá se había ido a un bar con los papás de unos amigos de Jorge, y él se había subido a dormir.
Cuando acabamos de recoger, me dijo mamá que si no quería comer algo, y me pidió que les preguntara a Jorge y a Susana. Mientras iba subiendo las escaleras, unos gemidos me llegaron a los oídos. Llena de duda y de morbo, fui casi corriendo al cuarto de Jorge, y como era alfombra, mis pasos no se escucharon. La puerta estaba entreabierta. La abrí un poco más para ver, y de repente ví a Susana metiéndole una mamada monumental a Jorge! y sin embargo, lo que mas me sorprendió era el tamaño de la verga de Jorge! Dios, de seguro mediría 20 cm! Me puse cachonda con la escena, y me empezé a masturbar. Mis dedos se deslizaban facilmente en mi vagina, muy mojada ya. En el momento en que Jorge le inundaba la boca de leche a Susana, sentí como me atacaba un orgasmo. Las piernas me temblaron, y terminé en el piso. Mi mano estaba empapada.
Me traté de reponer rápido y bajar con mamá, y decirle que estaban dormidos. La verdad era que no tenía sueño. Estaba muy excitada por lo que acabada de ver. Mamá se subió a dormir. Yo apagué todas las luces de la casa y salí a la alberca. Noté como se estaba cambiando el agua por otra limpia. Me quedé dormida unos minutos y cuando desperté, sentí unas ganas incontenibles de meterme a la alberca, que ya estaba como nueva. Me quité la camiseta y el short y me aventé al agua. mi diminuto bikini rosa brillaba por las luces que había debajo de la alberca. Mi cabello flotaba en el agua, que me llegaba a la mitad de los pechos. Empecé a nadar sensualmente, contorneándome muy sexy. Me imaginaba que Jorge estaba conmigo, nadando, provocándonos, y acentué más mis movimientos. Me estaba mojando casi sin razón.
-Te importaría si nado contigo?
Su voz me hizo voltear hacia arriba. Jorge me estaba viendo desde el balcón que tenía su habitación. Se veía en una pequeña sombra, pero podía distinguir sus ojos azules, que brillaban. Por un momento me cruzó por la mente el provocarlo. ¿Qué tenía de malo? No pensaba follar con él... Aunque al imaginarlo me excite mucho más.
Me extendí en el agua, para que viera mis curvas, y lo llamé con el dedo indice, de forma sensual. Bajó casi corriendo, y se veía especialmente sexy. Primero dejó colgando las piernas, metiendo los pies al agua.
-Y... ¿que te parece?
-Buenisimo... -contesté, aunque sabía que se refería a la casa.
-Hablo de la casa... -Me dijo él, entrecerrando los ojos -Cambiaste mucho, Alely... -Me dijo, mirando mis pechos mientras me acercaba a él sensualmente. -La ultima vez que te ví tenías 14, no?
-Si, Jorge... y tu solo tenías 17.... y mira, ya tienes 22... -y sentándome al lado de él, haciéndo notorio que mis ojos bajaban al bultazo que se marcaba en sus pantalones, le dije -y también cambiaste mucho... -Jorge se separo un poco, incómodo.
-¿Y qué haces despierta a estas horas? Son las 2 de la mañana
-Pues... -Me incliné hacia él, dándole una mejor vista de mi pecho, y me excité mucho al ver como me desvestía con los ojos. -... Hiciste mucho ruido cuando estabas con Susana... -Y le puse la mano en su pecho. El sonrió de satisfacción.
-Ya vez, le tengo que dar su leche antes de dormir... -Me rodeó la cintura con las manos, y me besó. Yo le seguí en beso. Nuestras lenguas se entrelazaban, y nuestra saliva se mezclaba. Nunca imaginé que un solo beso me daría tanta excitación. Sus manos me recorrían la espalda de arriba a abajo, y las mías hacían lo mismo en su pecho. -... Aunque me quedé con ganas, sabes? -terminó la frase. Lo empujé suavemente al agua y seguimos besándonos. Sus manos buscaban el seguro de mi bikini, y cuando lo encontraron no tardaron en quitarlo, liberando mis pechos. Sus manos jugaban con mis pezones, lo cual provocaba que me excitara aún más. Él restregaba su bulto contra mí.
-Alely, ya no puedo más... - y me quitó la parte de abajo de mi bikini, que flotaba al lado de la parte de arriba. Me sacó de la alberca, desnuda y en sus brazos, mientras yo le besaba el cuello. Me llevó adentro de la casa, y me acostó delicadamente en el sofá. Se me echó encima y empezó a chupar mis pezones, que estaban duros. Me encontraba con sus ojos azules seguido, y me rogaba con la mirada que lo dejara penetrarme...
Lo separé de mí y me levanté. Le dije que se sentara y cuando lo hizo, le bajé los boxers. Una verga enorme estaba frente a mis ojos, hinchada y caliente. La tomé y mi mano subía de arriba a abajo. Jorge gemía suavemente. Después, me la llevé a la boca, y se la empezé a chupar. Trataba de metérmela toda, pero no me cabía. Mi lengua rodeaba su glande, haciendo que los gemidos subieran de volumen.
-Oh, Dios, Alely... lo haces mejor que Susana...-Me dijo entre gemidos.
Y seguí por un rato, hasta que me tomó de los hombros y me levantó.
-Alely, ya no puedo más... tengo que follarte. -Me acostó sobre el sillón otra vez, y yo, abriendo las piernas lo jalé del brazo para que se acostara sobre mí. Su verga entró con muchísima facilidad, ya que yo estaba muy mojada. Empezó a bombear lentamente, mientras me besaba. De repente, sus bombeos se hicieron más intensos y rápidos, al igual que sus gemidos. En eso un tuve un orgasmo, que Jorge prolongó por sus bombeos.
-Ahhhh... Jorge, me matas...-Le decía en voz un poco baja, pues no queríamos despertar ni a Susana ni a mi madre.
-Mira que tu Alely... -Me decía él.
De repente, sus bombeos se hicieron mucho más intensos y salvajes...
-Ahh... Alely, me vengo... no aguanto...
-Pues qué esperas? ... vente dentro de mí... anda -Le dije moviendo las caderas, ayudandole. Mientras lo besaba, sus ojos tomaron una expresión de placer, al tiempo en que sentía como un río de leche me inundaba por dentro. Sentí como 8 golpes de leche, y en eso, me vino otro orgasmo...
-Ahhh..- dijimos al mismo tiempo.
Cuando terminamos, él se sentó mientras yo seguía tendida, recuperándome del orgasmo. Sentí cómo la leche de Jorge empezaba a bajar por mis muslos.
Cuando desperté, estaba en la cama del cuarto que me había dando Jorge, con la ropa del día anterior. ¿Lo había soñado todo? No, no podía ser! Había sido tan real! Aun sentía un pequeño placer!
Cuando volteé a mi buró, encontré una nota. "Gracias por lo de anoche. Te quiero Alely" y había un corazón al final. No sé por qué me sentí muy contenta
Esa mañana, después de la gran noche que tuve con mi hermano Jorge (la cual me abriría una nueva forma de placer, a la vez morbosa, a la vez linda), salí de mi cuarto, aún con el short y la camiseta de tirantes que usaba el día anterior, sólo que no traía ni ropa interior ni mi bikini; supuse que Jorge no me lo quiso poner, para aumentar mi morbo de dónde estaría mi diminuto traje de baño. Tenía la nota de Jorge en la mano, arrugándose un poco. El corazón me palpitaba con fuerza, deseando encontrar a Jorge.
Bajé las escaleras sin hacer mucho ruido, y entré a la cocina igual de silenciosamente. Y ahí estaba.
-Buenos Días Alely, ¿cómo amaneciste? –Me dijo la estúpida de Susana cuando me vió. Llevaba una pequeña bata, que le llegaba a medio muslo, casi transparente, por lo que pude ver el conjunto negro de ropa interior que llevaba puesto. No entendía por qué Jorge se había fijado en ella: era algo gordita, era de baja estatura, no tenía cintura, unos pechos que le empezaban a colgar, aunque era joven, unas nalgas llenas de celulitis y aguadas. No tenía piernas lindas, ni nada en especial. ¿Por qué Jorge se había fijado en ella? Me repetía constantemente en mi mente.
-¿Y mis papás?
-Salieron. Querían ir a la costa solos. Dijeron que volverían en la tarde o en la noche.
Mientras cruzaba esas pocas palabras con Susana, me dirigí al refrigerador y saqué un coctel de frutas, que de seguro era de mi mamá. No creí que se molestara porque me lo comiera. Mientras me desplazaba por la cocina, varias veces noté que Susana veía algo de mí: Mi enorme trasero, mis piernas perfectas, o mi gran busto. Noté un poco de envidia en sus ojos.
Justo cuando le iba a preguntar si no sabía dónde estaba Jorge, él apareció. Llevaba los mismos bóxers de la noche anterior, y una camiseta de mangas cortas que no me permitía ver su escultural torso.
Mi corazón empezó a latir rápidamente, pero el alma se me vino a los pies cuando Jorge apenas me miró, y fue a saludar a Susana. La besaba tierna y dulcemente, y ella le correspondía de la misma forma. Ahora la envidia se notaba en mis ojos, estaba segura. ¿Por qué me había evitado así? Mientras ellos se seguían besando en mis narices, el corazón me latía furiosamente. Estaba celosa.
-Hola Alely –Dijo débilmente, casi sin mirarme, para seguir platicando con Susana. Tomé mi plato de frutas y me fui a mi cuarto, furiosa. ¿¡Por qué carajos me evitaba!? Entré a mi habitación, y me cambié el short por una mini falda negra de holanes. Me puse sujetador, una tanga negra y una camiseta de tirantes blanca, igual a la anterior.
Estuve en mi cuarto, desayunando y viendo la televisión, cuando alguien entró.
-Alely… tenemos que hablar…-Me dijo, y cerró la puerta.
-Vaya, ¿¡ahora si quieres hablar conmigo!? –Le espeté. Me puse de pie. Ví como se fijaba en mis lindas piernas, y subía la vista a mi escote, para subirla de nuevo a mis azules ojos y sonrojarse un poco.
-Alely… -empezó- …lo que pasó ayer… bueno… es que, había bebido demasiado anoche y… -se sonrojó un poco más- …nunca debimos haber hecho lo de ayer… -Y bajó la vista al suelo. Me sentía feliz de verle conmigo, así de vulnerable, y quería abrazarlo y besarlo, pero estaba muy triste por lo que acababa de decir.
Me acerqué a él y acaricié la mejilla izquierda. Subió la vista y nuestros ojos, azul oscuro, se miraron por mucho tiempo. Me fui acercando a sus labios, y cuando los juntamos, noté como suspiraba. Me abrazó, y nos seguimos besando. Nuestras lenguas apenas se tocaban. Mi mano derecha le acariciaba la nuca, y sus manos subían y bajaban por mi cintura. De repente, se separó de mí, y, con ojos tristes, me dijo:
-Alely, estoy sintiendo algo por ti más fuerte que cariño de hermanos. Ayer cuando te ví, sentí que te necesitaba… y eso me avergüenza un poco, pues no es posible que te quiera como algo más que a una hermana… Ayer no te ví como esperaba verte. No te ví como la pequeña niña de 5 años que se reía de mis tonterías, ni que lloraba cuando le hacía una broma pesada. Te ví como mujer. Y me da mucha pena el verte así.
Eso me hizo sentir la necesidad de abrazarlo fuerte, y cuando lo hice, él me estrechó entre sus brazos. Si supiera que yo sentía lo mismo hacia él…
Nos volvimos a besar. Esta vez, las lenguas ocuparon un lugar importante. Nos besamos largo rato. Nuestros suspiros se volvieron gemidos, y de repente, sus manos ya estaban levantando mi falda, y sentía como se apoderaba de mi trasero. Su bulto se iba haciendo cada vez más notorio. Le subí la camiseta, dándole a entender que quería que se la quitara, y eso hizo. Y justo cuando él me llevaba a la cama, alguien abrió la puerta.
Susana se quedó mirándonos, con cara de espanto, mientras yo me bajaba la falda y Jorge se ponía la camiseta. Un tenso silencio llenó mi habitación.
-Susana… esto no es lo que parece...- empezó Jorge. Estaba muy ruborizado de la pena.
-¡No, que va, para nada! ¡No es lo que parece! ¡Simplemente te ví arrastrando a tu hermana menor a la cama mientras ella te comía a besos! –Gritó Susana. Ella también estaba ruborizada, pero de coraje. -¿¡Cómo puedes hacer algo tan asqueroso como eso!? ¿¡Por qué lo haces!? –Dijo mientras unas lágrimas corrían por sus mejillas. Jorge no sabía qué hacer. Yo bajé la vista, avergonzada. Susana tenía razón. ¿Cómo podíamos hacerlo? Susana se salió corriendo y Jorge la siguió. Eso me molestó. Escuché como Susana le gritaba, lo maldecía, y a mí también. Escuché como desordenaba unas cosas. Escuché un cierre de maleta descorrerse. Después, bajó por las escaleras.
-¡Que seas feliz con tu hermana, idiota! Y no te preocupes, ¡Nunca me volverás a ver! ¡Así podrás follar más a gusto con la puta de tu hermana! –Nos gritó. Un portazo dejó en silencio toda la casa.
Yo me tiré en la cama a llorar. Me sentía sucia, avergonzada, apenada. Si yo el día anterior no me hubiera quedado excitada en la alberca…
Unos brazos me rodearon por detrás. Me volteé y lo primero que recibí fue un beso. Yo le correspondí, mientras mis manos se situaban en su nuca. Nuestras lenguas se enlazaban, y Jorge me mordía a veces los labios. Sus manos fueron levantando mi camiseta, y cuando se liberó de ella, quitó el seguro de mi sujetador muy hábilmente. Mis grandes pechos quedaron desnudos, con los pezones duros. Jorge los empezó a pellizcar, mientras yo le iba bajando los bóxers para dejar al descubierto su gran verga, que ya estaba dura. Interrumpí los besos y me agaché para poder mamarle tremenda verga, cuando Jorge me levanta y me dice:
-Ah, no Alely, ayer me tocó a mí, hoy te toca a ti.
Y me acostó en la cama. Me bajó delicadamente la falda y la tanga, y de repente, sus dedos se abrieron paso en mi vagina, ya bastante mojada. Metía y sacaba 2 de sus dedos, mientras con la otra mano me masajeaba el clítoris. Estaba a punto de tener un orgasmo. De repente, sacó sus dedos de mí, los chupó, y mirándome a los ojos, le metió un lengüetazo a mi clítoris. Me retorcí de placer. Después, me empezó a follar con la lengua, y con el pulgar oprimía mi punto G. Siguió unos segundos más, y me corrí. Se tragaba todos mis jugos hábilmente, mientras seguía masajeándome el clítoris, haciendo más largo mi orgasmo.
Mientras me reponía del orgasmo, Jorge se quitaba la camiseta y se acostaba sobre mí. Me empezó a besar apasionadamente, y, abriéndome las piernas, me penetró con esa gran herramienta que tenía. El sólo pensar que mi hermano me daba tal placer me excitó mucho.
Empezó a bombear rápidamente desde el principio, no como la noche anterior, que había empezado despacio y aumentado la velocidad.
-Dios, Alely…tienes un cuerpazo irresistible… -Me decía al oído mientras me besaba el cuello.
-Ay, Jorge… si te vieras en un espejo…-Y me miró a los ojos. Sus ojos azules brillaban de morbo, haciendo que los míos hicieran lo mismo. Me sonrió y me besó. Sus embestidas seguían. De pronto, sentí cómo un orgasmo me venía. Me corrí como una perra en celo.
-Ahhhh Dioos! Sigue Jorge…- Le pedí en un grito-suspiro. El siguió, y de repente, empezó a jadear más.
-Alely, me vengo…- Me avisó. Yo le tomé las nalgas, apretándolo contra mí, y me gritó en el oído cuando se vino.
-Ahhhhh Alely!-Dijo mientras me llenaba de su semen. Sin embargo, no paró de bombear. Incluso cuando terminó, siguió con las embestidas. Su verga ya estaba dura de nuevo. Lo que acababa de pasar con Susana era algo que habíamos olvidado.
De repente, se salió de mí. Me levantó y me volteó, de forma que le diera el culo. De inmediato entendí lo que quería y me puse en cuatro. Sin embargo, no me dio por el culo. Me la metió otra vez por la vagina, y era algo que nunca había sentido. Yo me movía de adelante hacia atrás, y él hacía lo mismo con sus caderas. Otro orgasmo me atacó y me detuve, pues las piernas me temblaron un poco. Jorge siguió follándome.
-¿Te gusta, hermanita?-Me susurró en el oído cuando me enderezó hacia él.
-Ay, pero claro, hermanito- Le dije. Sus manos apretaban mis pechos y sus embestidas seguían, mientras me besaba en el cuello. Siguió unos minutos más así. Y de repente, sin avisar, me llenó de leche otra vez. Un gran suspiro me calentó la nuca.
Caímos, rendidos, en la cama. Los dos jadeábamos. Él empezó a reír, y me contagió de su risa. Recargué mi cabeza en su pecho desnudo, y me quedé dormida.
Cuando desperté, unas manos acariciaban mi larga cabellera rizada. Me sentí feliz, pues Jorge murmuraba te quieros y te amos. Me enderecé y lo besé. Me correspondió el beso con uno suave y tierno, como el que le dio a Susana en la mañana. Seguimos besándonos, y me acomodé encima de él, de forma que su verga me rozara la vagina fácilmente. Nos íbamos excitando, cada vez más, hasta que dijo en un murmullo:
-¿Vienes a la alberca conmigo?
Me puse rápidamente mi ropa interior y él hizo lo mismo. Bajamos las escaleras comiéndonos a besos. Cuando llegamos a la alberca se metió rápidamente en un clavado. Empezó a nadar como un profesional, mientras yo estaba sentada en el borde y con los pies dentro del agua, cuando se me acercó, y, jalándome suavemente de las pantorrillas, me pidió que nadara con él.
Mi cabello flotaba graciosamente en el agua, mientras Jorge me acariciaba, sin besarme, mirándome a los ojos. ¿Cómo iba yo a imaginar que aquel par de ojos me iban a mirar de esa manera algún día? Seguía acariciando mi espalda, cuando escuchamos unas voces. Nos separamos rápidamente.
-¡Ey, Hijos! ¿Qué hacen aquí? –Dijo mamá cuando nos vió, sonriendo. -¿Y dónde está Susana?
Una tristeza ensombreció los ojos azul oscuro de Jorge. Salió de la alberca, y fue a hablar con nuestros padres. Temía que les dijera la verdad.
-Mamá…Papá…-comenzó Jorge-…son varias noticias. La primera es que… Susana ya no se va a casar conmigo. –Mamá lanzó una exclamación de tristeza y papá le preguntó por qué- …Hoy discutimos, porque yo no quiero tener hijos hasta los 30, y ella ya quería ser madre… Se enfadó tanto, que me empezó a insultar… y de repente, hizo su maleta, y se fue.-Dijo Jorge con tristeza. Me dolía el ver que se ponía triste por ella. Mamá abrazó a Jorge y papá le dijo
-Hijo… no es la única mujer en el mundo, te aseguro que encontrarás otra.
Yo en ese momento iba saliendo de la alberca, y Jorge fijó sus ojos en mí. Sus ojos se iluminaron al ver mis pechos y mis caderas, y juraría que en ese momento pensó “creo que la encontré…”
Y esa misma noche nos regresamos a casa. Cuando me despedí de Jorge, me dio un beso discreto en los labios y me susurró “te amo” en el oído.
Llegamos a casa y me sentía muy triste, pues ya no iba a ver a Jorge, hasta que nos invitara de nuevo.
Pasaron las semanas… y no vino la menstruación.
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Alely y su Hermano Jorge – Capítulo 001
Mi nombre es Alely y tengo 23 años, sin embargo, esta historia me pasó hace 4 años, cuando tenía 19. Soy alta, delgada, tez clara, ojos azul oscuro, un cabello largo y rizado, café oscuro, y de cuerpo estoy muy bien: tengo un buen busto, una cinturita, estómago planito y una caderas enormes [herencia de mamá], además de unas piernas largas, firmes y torneadas.
Bueno, todo comenzó un día que llegué de casa de mi novio [acababa de follar con él y ese día fue mi primer anal]. Mamá estaba dando saltitos y llorando un poco mientras hablaba por teléfono. Papá no estaba, de seguro estaba trabajando.
-Claro que si mi cielo... y a que no adivinas quien acaba de llegar!? ..... Claro! ahorita te la paso. -Cuando me dió el teléfono, me susurró "quiere hablar contigo!" y una sonrisa le iluminó el rostro.
-Si?
-Mi alely! cariño! como estas!?
-Jorge!-La emoción de hablar con mi hermano hizo que me pusiera a saltar igual que mamá - Eres tú! Dios! donde estas? hace años que no hablamos! -Y era verdad, desde hacía 5 años que no vivía con nosotros, y desde hacia 3 no sabíamos casi nada de él.
-¡Jaja, tranquila cariño! Cuando los vea les contaré todo...
-¿Y cuando nos visitarás? -Le interrumpí, emocionada de ver al niño con el que había jugado desde siempre.
-Deja te explico cariño: hace unos meses compré una casa en la playa, muy cerca de la costa, y quisiera que vinieran a verla... además de que les tengo una sorpresa. Alely, confío mucho en tí, por eso te voy a decir cual es, no quiero que se lo digas a mamá y a papá, si? -Después de jurarle que no lo diría, me confió -Es que... Alely, estoy a punto de casarme, y quiero que conozcan a mi prometida.
El mundo se me vino abajo. ¿Casarse? ¿Con qué puta lo iba a hacer? ¿Cuando me iba a hacer tía? ¿Y el adolescente de 17 años que se fue de casa hacía 5 años, donde estaba?
Seguimos platicando, y cuando le pasé el teléfono a mamá para qe acordaran cuando lo visitaríamos, me fui a mi cuarto a llorar. Yo no quería que se casara!
Pasó una semana, en la que ví a mi novio 2 veces más, en las cuelas follamos las 2 veces y le hice una mamada descomunal. Recuerdo como se había corrido en mi boca, haciendo que su leche se escurriera por mi cuello y callera en mis pechos.
Y viajamos a visitar a Jorge. Yo iba con un mini short de mezclilla que ni siquiera me llegaba a la mitad de muslo y dejaba muy poco a la imaginación, y una camiseta negra de tirantes con las que podia lucir un escotazo, y mi largo cabello lo había recogido en una coleta para que los que quisieran ver mi escote no tuvieran ningún obstáculo. Todo el camino papá me estuvo regañando de que esa no era forma de vestirse una señorita, que en sus tiempo me hubiera pegado y obligado a cambiarme de ropa. Pero mamá me defendió diciendo que yo ya no era una niña, y adempas que ibamos a ir a la playa donde hace mucho calor. Y con eso papá se quedó callado. Yo, debajo del short y de la camiseta, traía puesto ya mi bikini, que por cierto me dejaba lucir mis encantos, pues quería ser la primera en estrenar la alberca que Jorge nos había dicho que tenía la nueva casa.
Llegamos. Vimos una casa mucho más grande que la nuestra, y se alcanzaba a ver una alberca. Pero ¿Acaso ese muchacho bronceado y sin playera era Jorge?
-Hijo!-Le dijo papá a Jorge mientras le daba un fuerte abrazo.
-Ay, mi cielo! -Le secundó mamá, que ya estaba llorando.
Yo estaba sacando las maletas de la camioneta mientras ellos se saludaban -mamá necesitaba un salón de belleza entero para ir a la playa-. Cuando estaba bajando la última maleta, una voz completamente desconocida me sonó en la espalda.
-Ey Alely! Mirate!
Cuando me dí vuelta para saludar a Jorge, me quedé un momento boquiabierta: Tenía 22 años ahora, y del rostro había cambiado muchísimo, y era sumamente guapo. Bajando la vista me encontré con un cuerpo de modelo. Brazos fuertes, estómago marcado, pectorales iguales... y debajo de los shorts que traía, se notaban unas piernas fuertes. No me pude aguantar y me mordí un poco el labio inferior. Lo abrazé para que no se diera cuenta, y también para que notara los cambios que había tenido. De estar plana del busto, ahora tenia dos muy grandes orgullos, de tener forma de tabla, ahora tenia todas mis curvas en su lugar, de tener piernas de palo, ahora tenia unas piernas estupendas.
Nos abrazamos un rato, mientras yo le restregaba mis pechos al suyo. Cuando nos separamos, noté como sus ojos bajaban a mis pechos, luego mis caderas, mis piernas, y subían lentamente. Se sonrojó un poco me dijo
-Mira Alely! Como cambiaste! -Y la verdad, era que yo podía decir lo mismo de él, ya que de los 17 años, que fue la última vez que lo vi, había cambiado demasiado. Mientras platicabamos noté como sus ojos bajaban continua y disimuladamente a mi escote, y luego se dirigían al espejo lateral de la camioneta, ya que éste reflejaba mi redondo trasero.
Llegó la noche, y muchas personas empezaron a llegar: Jorge había preparado una fiesta! Varios estaban en la alberca, y me dio un poco de miedo entrar, en la sala y el comedor había muchas más personas, y me puse a platicar con unas amigas de Jorge y su prometida. Muchos chicos me veían con ojos morbosos, y yo desplegaba mis encantos ante ellos, aprovechando que mis papás estaban demasiado ocupados admirando a Jorge. La verdad era que me estaba excitando bastante.
Cuando me encontraba besandome apasionadamente con uno de los chicos mientras sus manos me tomaban el culo, Jorge nos llamó a todos a la sala. No me dí cuenta en qué momento se cambió de ropa, por un traje negro con una camisa azul que resaltaba el color de sus ojos, igualitos a los míos. Se veía guapísimo.
A su lado estaba una chica que a mi me parecio como otra de las invitadas, e incluso había hablado con ella antes de eso. Nunca me imaginé que esa chica, que no era muy bonita, ni que tenía el gran cuerpo ni nada en especial, era la prometida de Jorge! Cuando dió la noticia de que se iban a casar, todo el mundo aplaudió y mis padres lloraron.
Yo aprovechando que nadie me estaba viendo, arrastré al chico con el que me estaba besando al baño, por que estaba muy cachonda. Nos empezamos a desnudar, y me empezó a besar los pechos. Su lengua jugaba con mi pezón izqierdo, mojandome mucho, cuando alguien abrió la puerta.
-Dios, Alely!
-Jorge! que carajos hace aqui!?? -Le dije enfadada mientras el chico y yo nos poníamos la camiseta de cada uno.
-Pues quería orinar, si!? Claro que no me imaginé que me encontraría a mi hermana follando con un cabrón! -Me dijo enojado. Por suerte el baño estaba en el piso de arriba y no se escuchaba nada desde abajo. Cerró la puerta de un portazo, y me vestí rapidamente, mientras el sujeto -nunca supe como se llamaba- Hacía lo mismo. Le dije que se fuera, pues Jorge era capaz de correrlo a patadas, y le dí mi número.
Cuando bajé, me puse a coquetear con otros tipos, y de vez en cuando sorprendía a Jorge mirándome, o mas bien, mirando o mi busto, o mi trasero, o mis piernas. ¿Era que Jorge se había excitado conmigo?
Acabó la fiesta, y todos se fueron, menos la inutil de la prometida de Jorge. mi mamá y yo recogimos todo, y la tonta de Susana no ayudó en nada. Se subió a su cuarto y ya no bajó cuando le pedimos ayuda y nos dijo que en un momento nos ayudaba. Papá se había ido a un bar con los papás de unos amigos de Jorge, y él se había subido a dormir.
Cuando acabamos de recoger, me dijo mamá que si no quería comer algo, y me pidió que les preguntara a Jorge y a Susana. Mientras iba subiendo las escaleras, unos gemidos me llegaron a los oídos. Llena de duda y de morbo, fui casi corriendo al cuarto de Jorge, y como era alfombra, mis pasos no se escucharon. La puerta estaba entreabierta. La abrí un poco más para ver, y de repente ví a Susana metiéndole una mamada monumental a Jorge! y sin embargo, lo que mas me sorprendió era el tamaño de la verga de Jorge! Dios, de seguro mediría 20 cm! Me puse cachonda con la escena, y me empezé a masturbar. Mis dedos se deslizaban facilmente en mi vagina, muy mojada ya. En el momento en que Jorge le inundaba la boca de leche a Susana, sentí como me atacaba un orgasmo. Las piernas me temblaron, y terminé en el piso. Mi mano estaba empapada.
Me traté de reponer rápido y bajar con mamá, y decirle que estaban dormidos. La verdad era que no tenía sueño. Estaba muy excitada por lo que acabada de ver. Mamá se subió a dormir. Yo apagué todas las luces de la casa y salí a la alberca. Noté como se estaba cambiando el agua por otra limpia. Me quedé dormida unos minutos y cuando desperté, sentí unas ganas incontenibles de meterme a la alberca, que ya estaba como nueva. Me quité la camiseta y el short y me aventé al agua. mi diminuto bikini rosa brillaba por las luces que había debajo de la alberca. Mi cabello flotaba en el agua, que me llegaba a la mitad de los pechos. Empecé a nadar sensualmente, contorneándome muy sexy. Me imaginaba que Jorge estaba conmigo, nadando, provocándonos, y acentué más mis movimientos. Me estaba mojando casi sin razón.
-Te importaría si nado contigo?
Su voz me hizo voltear hacia arriba. Jorge me estaba viendo desde el balcón que tenía su habitación. Se veía en una pequeña sombra, pero podía distinguir sus ojos azules, que brillaban. Por un momento me cruzó por la mente el provocarlo. ¿Qué tenía de malo? No pensaba follar con él... Aunque al imaginarlo me excite mucho más.
Me extendí en el agua, para que viera mis curvas, y lo llamé con el dedo indice, de forma sensual. Bajó casi corriendo, y se veía especialmente sexy. Primero dejó colgando las piernas, metiendo los pies al agua.
-Y... ¿que te parece?
-Buenisimo... -contesté, aunque sabía que se refería a la casa.
-Hablo de la casa... -Me dijo él, entrecerrando los ojos -Cambiaste mucho, Alely... -Me dijo, mirando mis pechos mientras me acercaba a él sensualmente. -La ultima vez que te ví tenías 14, no?
-Si, Jorge... y tu solo tenías 17.... y mira, ya tienes 22... -y sentándome al lado de él, haciéndo notorio que mis ojos bajaban al bultazo que se marcaba en sus pantalones, le dije -y también cambiaste mucho... -Jorge se separo un poco, incómodo.
-¿Y qué haces despierta a estas horas? Son las 2 de la mañana
-Pues... -Me incliné hacia él, dándole una mejor vista de mi pecho, y me excité mucho al ver como me desvestía con los ojos. -... Hiciste mucho ruido cuando estabas con Susana... -Y le puse la mano en su pecho. El sonrió de satisfacción.
-Ya vez, le tengo que dar su leche antes de dormir... -Me rodeó la cintura con las manos, y me besó. Yo le seguí en beso. Nuestras lenguas se entrelazaban, y nuestra saliva se mezclaba. Nunca imaginé que un solo beso me daría tanta excitación. Sus manos me recorrían la espalda de arriba a abajo, y las mías hacían lo mismo en su pecho. -... Aunque me quedé con ganas, sabes? -terminó la frase. Lo empujé suavemente al agua y seguimos besándonos. Sus manos buscaban el seguro de mi bikini, y cuando lo encontraron no tardaron en quitarlo, liberando mis pechos. Sus manos jugaban con mis pezones, lo cual provocaba que me excitara aún más. Él restregaba su bulto contra mí.
-Alely, ya no puedo más... - y me quitó la parte de abajo de mi bikini, que flotaba al lado de la parte de arriba. Me sacó de la alberca, desnuda y en sus brazos, mientras yo le besaba el cuello. Me llevó adentro de la casa, y me acostó delicadamente en el sofá. Se me echó encima y empezó a chupar mis pezones, que estaban duros. Me encontraba con sus ojos azules seguido, y me rogaba con la mirada que lo dejara penetrarme...
Lo separé de mí y me levanté. Le dije que se sentara y cuando lo hizo, le bajé los boxers. Una verga enorme estaba frente a mis ojos, hinchada y caliente. La tomé y mi mano subía de arriba a abajo. Jorge gemía suavemente. Después, me la llevé a la boca, y se la empezé a chupar. Trataba de metérmela toda, pero no me cabía. Mi lengua rodeaba su glande, haciendo que los gemidos subieran de volumen.
-Oh, Dios, Alely... lo haces mejor que Susana...-Me dijo entre gemidos.
Y seguí por un rato, hasta que me tomó de los hombros y me levantó.
-Alely, ya no puedo más... tengo que follarte. -Me acostó sobre el sillón otra vez, y yo, abriendo las piernas lo jalé del brazo para que se acostara sobre mí. Su verga entró con muchísima facilidad, ya que yo estaba muy mojada. Empezó a bombear lentamente, mientras me besaba. De repente, sus bombeos se hicieron más intensos y rápidos, al igual que sus gemidos. En eso un tuve un orgasmo, que Jorge prolongó por sus bombeos.
-Ahhhh... Jorge, me matas...-Le decía en voz un poco baja, pues no queríamos despertar ni a Susana ni a mi madre.
-Mira que tu Alely... -Me decía él.
De repente, sus bombeos se hicieron mucho más intensos y salvajes...
-Ahh... Alely, me vengo... no aguanto...
-Pues qué esperas? ... vente dentro de mí... anda -Le dije moviendo las caderas, ayudandole. Mientras lo besaba, sus ojos tomaron una expresión de placer, al tiempo en que sentía como un río de leche me inundaba por dentro. Sentí como 8 golpes de leche, y en eso, me vino otro orgasmo...
-Ahhh..- dijimos al mismo tiempo.
Cuando terminamos, él se sentó mientras yo seguía tendida, recuperándome del orgasmo. Sentí cómo la leche de Jorge empezaba a bajar por mis muslos.
Cuando desperté, estaba en la cama del cuarto que me había dando Jorge, con la ropa del día anterior. ¿Lo había soñado todo? No, no podía ser! Había sido tan real! Aun sentía un pequeño placer!
Cuando volteé a mi buró, encontré una nota. "Gracias por lo de anoche. Te quiero Alely" y había un corazón al final. No sé por qué me sentí muy contenta
Esa mañana, después de la gran noche que tuve con mi hermano Jorge (la cual me abriría una nueva forma de placer, a la vez morbosa, a la vez linda), salí de mi cuarto, aún con el short y la camiseta de tirantes que usaba el día anterior, sólo que no traía ni ropa interior ni mi bikini; supuse que Jorge no me lo quiso poner, para aumentar mi morbo de dónde estaría mi diminuto traje de baño. Tenía la nota de Jorge en la mano, arrugándose un poco. El corazón me palpitaba con fuerza, deseando encontrar a Jorge.
Bajé las escaleras sin hacer mucho ruido, y entré a la cocina igual de silenciosamente. Y ahí estaba.
-Buenos Días Alely, ¿cómo amaneciste? –Me dijo la estúpida de Susana cuando me vió. Llevaba una pequeña bata, que le llegaba a medio muslo, casi transparente, por lo que pude ver el conjunto negro de ropa interior que llevaba puesto. No entendía por qué Jorge se había fijado en ella: era algo gordita, era de baja estatura, no tenía cintura, unos pechos que le empezaban a colgar, aunque era joven, unas nalgas llenas de celulitis y aguadas. No tenía piernas lindas, ni nada en especial. ¿Por qué Jorge se había fijado en ella? Me repetía constantemente en mi mente.
-¿Y mis papás?
-Salieron. Querían ir a la costa solos. Dijeron que volverían en la tarde o en la noche.
Mientras cruzaba esas pocas palabras con Susana, me dirigí al refrigerador y saqué un coctel de frutas, que de seguro era de mi mamá. No creí que se molestara porque me lo comiera. Mientras me desplazaba por la cocina, varias veces noté que Susana veía algo de mí: Mi enorme trasero, mis piernas perfectas, o mi gran busto. Noté un poco de envidia en sus ojos.
Justo cuando le iba a preguntar si no sabía dónde estaba Jorge, él apareció. Llevaba los mismos bóxers de la noche anterior, y una camiseta de mangas cortas que no me permitía ver su escultural torso.
Mi corazón empezó a latir rápidamente, pero el alma se me vino a los pies cuando Jorge apenas me miró, y fue a saludar a Susana. La besaba tierna y dulcemente, y ella le correspondía de la misma forma. Ahora la envidia se notaba en mis ojos, estaba segura. ¿Por qué me había evitado así? Mientras ellos se seguían besando en mis narices, el corazón me latía furiosamente. Estaba celosa.
-Hola Alely –Dijo débilmente, casi sin mirarme, para seguir platicando con Susana. Tomé mi plato de frutas y me fui a mi cuarto, furiosa. ¿¡Por qué carajos me evitaba!? Entré a mi habitación, y me cambié el short por una mini falda negra de holanes. Me puse sujetador, una tanga negra y una camiseta de tirantes blanca, igual a la anterior.
Estuve en mi cuarto, desayunando y viendo la televisión, cuando alguien entró.
-Alely… tenemos que hablar…-Me dijo, y cerró la puerta.
-Vaya, ¿¡ahora si quieres hablar conmigo!? –Le espeté. Me puse de pie. Ví como se fijaba en mis lindas piernas, y subía la vista a mi escote, para subirla de nuevo a mis azules ojos y sonrojarse un poco.
-Alely… -empezó- …lo que pasó ayer… bueno… es que, había bebido demasiado anoche y… -se sonrojó un poco más- …nunca debimos haber hecho lo de ayer… -Y bajó la vista al suelo. Me sentía feliz de verle conmigo, así de vulnerable, y quería abrazarlo y besarlo, pero estaba muy triste por lo que acababa de decir.
Me acerqué a él y acaricié la mejilla izquierda. Subió la vista y nuestros ojos, azul oscuro, se miraron por mucho tiempo. Me fui acercando a sus labios, y cuando los juntamos, noté como suspiraba. Me abrazó, y nos seguimos besando. Nuestras lenguas apenas se tocaban. Mi mano derecha le acariciaba la nuca, y sus manos subían y bajaban por mi cintura. De repente, se separó de mí, y, con ojos tristes, me dijo:
-Alely, estoy sintiendo algo por ti más fuerte que cariño de hermanos. Ayer cuando te ví, sentí que te necesitaba… y eso me avergüenza un poco, pues no es posible que te quiera como algo más que a una hermana… Ayer no te ví como esperaba verte. No te ví como la pequeña niña de 5 años que se reía de mis tonterías, ni que lloraba cuando le hacía una broma pesada. Te ví como mujer. Y me da mucha pena el verte así.
Eso me hizo sentir la necesidad de abrazarlo fuerte, y cuando lo hice, él me estrechó entre sus brazos. Si supiera que yo sentía lo mismo hacia él…
Nos volvimos a besar. Esta vez, las lenguas ocuparon un lugar importante. Nos besamos largo rato. Nuestros suspiros se volvieron gemidos, y de repente, sus manos ya estaban levantando mi falda, y sentía como se apoderaba de mi trasero. Su bulto se iba haciendo cada vez más notorio. Le subí la camiseta, dándole a entender que quería que se la quitara, y eso hizo. Y justo cuando él me llevaba a la cama, alguien abrió la puerta.
Susana se quedó mirándonos, con cara de espanto, mientras yo me bajaba la falda y Jorge se ponía la camiseta. Un tenso silencio llenó mi habitación.
-Susana… esto no es lo que parece...- empezó Jorge. Estaba muy ruborizado de la pena.
-¡No, que va, para nada! ¡No es lo que parece! ¡Simplemente te ví arrastrando a tu hermana menor a la cama mientras ella te comía a besos! –Gritó Susana. Ella también estaba ruborizada, pero de coraje. -¿¡Cómo puedes hacer algo tan asqueroso como eso!? ¿¡Por qué lo haces!? –Dijo mientras unas lágrimas corrían por sus mejillas. Jorge no sabía qué hacer. Yo bajé la vista, avergonzada. Susana tenía razón. ¿Cómo podíamos hacerlo? Susana se salió corriendo y Jorge la siguió. Eso me molestó. Escuché como Susana le gritaba, lo maldecía, y a mí también. Escuché como desordenaba unas cosas. Escuché un cierre de maleta descorrerse. Después, bajó por las escaleras.
-¡Que seas feliz con tu hermana, idiota! Y no te preocupes, ¡Nunca me volverás a ver! ¡Así podrás follar más a gusto con la puta de tu hermana! –Nos gritó. Un portazo dejó en silencio toda la casa.
Yo me tiré en la cama a llorar. Me sentía sucia, avergonzada, apenada. Si yo el día anterior no me hubiera quedado excitada en la alberca…
Unos brazos me rodearon por detrás. Me volteé y lo primero que recibí fue un beso. Yo le correspondí, mientras mis manos se situaban en su nuca. Nuestras lenguas se enlazaban, y Jorge me mordía a veces los labios. Sus manos fueron levantando mi camiseta, y cuando se liberó de ella, quitó el seguro de mi sujetador muy hábilmente. Mis grandes pechos quedaron desnudos, con los pezones duros. Jorge los empezó a pellizcar, mientras yo le iba bajando los bóxers para dejar al descubierto su gran verga, que ya estaba dura. Interrumpí los besos y me agaché para poder mamarle tremenda verga, cuando Jorge me levanta y me dice:
-Ah, no Alely, ayer me tocó a mí, hoy te toca a ti.
Y me acostó en la cama. Me bajó delicadamente la falda y la tanga, y de repente, sus dedos se abrieron paso en mi vagina, ya bastante mojada. Metía y sacaba 2 de sus dedos, mientras con la otra mano me masajeaba el clítoris. Estaba a punto de tener un orgasmo. De repente, sacó sus dedos de mí, los chupó, y mirándome a los ojos, le metió un lengüetazo a mi clítoris. Me retorcí de placer. Después, me empezó a follar con la lengua, y con el pulgar oprimía mi punto G. Siguió unos segundos más, y me corrí. Se tragaba todos mis jugos hábilmente, mientras seguía masajeándome el clítoris, haciendo más largo mi orgasmo.
Mientras me reponía del orgasmo, Jorge se quitaba la camiseta y se acostaba sobre mí. Me empezó a besar apasionadamente, y, abriéndome las piernas, me penetró con esa gran herramienta que tenía. El sólo pensar que mi hermano me daba tal placer me excitó mucho.
Empezó a bombear rápidamente desde el principio, no como la noche anterior, que había empezado despacio y aumentado la velocidad.
-Dios, Alely…tienes un cuerpazo irresistible… -Me decía al oído mientras me besaba el cuello.
-Ay, Jorge… si te vieras en un espejo…-Y me miró a los ojos. Sus ojos azules brillaban de morbo, haciendo que los míos hicieran lo mismo. Me sonrió y me besó. Sus embestidas seguían. De pronto, sentí cómo un orgasmo me venía. Me corrí como una perra en celo.
-Ahhhh Dioos! Sigue Jorge…- Le pedí en un grito-suspiro. El siguió, y de repente, empezó a jadear más.
-Alely, me vengo…- Me avisó. Yo le tomé las nalgas, apretándolo contra mí, y me gritó en el oído cuando se vino.
-Ahhhhh Alely!-Dijo mientras me llenaba de su semen. Sin embargo, no paró de bombear. Incluso cuando terminó, siguió con las embestidas. Su verga ya estaba dura de nuevo. Lo que acababa de pasar con Susana era algo que habíamos olvidado.
De repente, se salió de mí. Me levantó y me volteó, de forma que le diera el culo. De inmediato entendí lo que quería y me puse en cuatro. Sin embargo, no me dio por el culo. Me la metió otra vez por la vagina, y era algo que nunca había sentido. Yo me movía de adelante hacia atrás, y él hacía lo mismo con sus caderas. Otro orgasmo me atacó y me detuve, pues las piernas me temblaron un poco. Jorge siguió follándome.
-¿Te gusta, hermanita?-Me susurró en el oído cuando me enderezó hacia él.
-Ay, pero claro, hermanito- Le dije. Sus manos apretaban mis pechos y sus embestidas seguían, mientras me besaba en el cuello. Siguió unos minutos más así. Y de repente, sin avisar, me llenó de leche otra vez. Un gran suspiro me calentó la nuca.
Caímos, rendidos, en la cama. Los dos jadeábamos. Él empezó a reír, y me contagió de su risa. Recargué mi cabeza en su pecho desnudo, y me quedé dormida.
Cuando desperté, unas manos acariciaban mi larga cabellera rizada. Me sentí feliz, pues Jorge murmuraba te quieros y te amos. Me enderecé y lo besé. Me correspondió el beso con uno suave y tierno, como el que le dio a Susana en la mañana. Seguimos besándonos, y me acomodé encima de él, de forma que su verga me rozara la vagina fácilmente. Nos íbamos excitando, cada vez más, hasta que dijo en un murmullo:
-¿Vienes a la alberca conmigo?
Me puse rápidamente mi ropa interior y él hizo lo mismo. Bajamos las escaleras comiéndonos a besos. Cuando llegamos a la alberca se metió rápidamente en un clavado. Empezó a nadar como un profesional, mientras yo estaba sentada en el borde y con los pies dentro del agua, cuando se me acercó, y, jalándome suavemente de las pantorrillas, me pidió que nadara con él.
Mi cabello flotaba graciosamente en el agua, mientras Jorge me acariciaba, sin besarme, mirándome a los ojos. ¿Cómo iba yo a imaginar que aquel par de ojos me iban a mirar de esa manera algún día? Seguía acariciando mi espalda, cuando escuchamos unas voces. Nos separamos rápidamente.
-¡Ey, Hijos! ¿Qué hacen aquí? –Dijo mamá cuando nos vió, sonriendo. -¿Y dónde está Susana?
Una tristeza ensombreció los ojos azul oscuro de Jorge. Salió de la alberca, y fue a hablar con nuestros padres. Temía que les dijera la verdad.
-Mamá…Papá…-comenzó Jorge-…son varias noticias. La primera es que… Susana ya no se va a casar conmigo. –Mamá lanzó una exclamación de tristeza y papá le preguntó por qué- …Hoy discutimos, porque yo no quiero tener hijos hasta los 30, y ella ya quería ser madre… Se enfadó tanto, que me empezó a insultar… y de repente, hizo su maleta, y se fue.-Dijo Jorge con tristeza. Me dolía el ver que se ponía triste por ella. Mamá abrazó a Jorge y papá le dijo
-Hijo… no es la única mujer en el mundo, te aseguro que encontrarás otra.
Yo en ese momento iba saliendo de la alberca, y Jorge fijó sus ojos en mí. Sus ojos se iluminaron al ver mis pechos y mis caderas, y juraría que en ese momento pensó “creo que la encontré…”
Y esa misma noche nos regresamos a casa. Cuando me despedí de Jorge, me dio un beso discreto en los labios y me susurró “te amo” en el oído.
Llegamos a casa y me sentía muy triste, pues ya no iba a ver a Jorge, hasta que nos invitara de nuevo.
Pasaron las semanas… y no vino la menstruación.
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