Misión imposible la que relatas,
Pues en el trabajo estoy realizando esfuerzo.
Pero como ya es la hora del almuerzo.....
Del bolsillo me saco el abrelatas
Excusar las ganas de morder es normal,
con este deseo que se vuelve ilegal.
Se enciende el ritmo, aumenta la tentación,
y en la cama se resuelve la ecuación.