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Tema: El gustito de MArtina

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    Pajillero Calixto va por un camino distinguido
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    Post El gustito de MArtina

    Durante casi toda su vida, doa Gabriela haba parido mas hijos de la cuenta. Es que bajo su condicin de extrema pobreza, lo cierto es que

    ella jams pudo brindarle realmente a todos ellos, lo que los hijos necesitan de una buena madre. Haba sido un enorme sacrificio el solo hecho de alimentarlos y ni que decir de sus vestimentas y del colegio. Para colmo de sus males, en aquella humilde casa nunca estuvo ningn padre que se hiciera presente con algo de dinero siquiera.

    De entre todos sus hijos, los que eran 8 en total, haba una jovencita de 11 aos, casi de 12 en verdad. Ella se llamaba Martina y desde haca un tiempo se haba convertido en todo un “cacho” para doa Gabriela. A la muchacha le haba dado por comerse prcticamente todo, de lo muy poco que haba en casa. Entonces sus otros dos hermanos menores que ella, los que an vivan all junto a su madre, casi siempre se quedaban sin comer. Entonces doa Gabriela se enzaaba con la muchacha y la golpeaba bastante duro en castigo por su ansiedad.

    A pesar de su aficcin a la comida, lo cierto es que Martina no era ni tn gordita an, ella era mas bien una morena “rellenita”, como de 1,55 de estatura, con sus piernas algo regordetas, aunque es justo decir tambin que la muchacha no era muy bella de rostro. Sin embargo, lo cierto es que aquella chiquilla se estaba desarrollndo del busto y de sus caderas, de una forma bastante precz y quizs, algo mas que en demaca dada su corta edad. Martina no iba al colegio, es que la sufrida de doa Gabriela ni siquiera tena para comprarle zapatos y tiles escolares. Quizs por eso es que Martina, al igual que sus hermanos menores, andaban descalzos todo el tiempo y sus escasas vestimentas las lucan mas bien como arpos sucios y bastante descuidados.

    Cierto da, el nico familiar que an tena doa Gabriela un hermanastro cuarentn llamado Rubn. El fu a visitarla a ella y a sus sobrinos. El to Rubn era un tipo rubio de ojos claros, era delgado y no muy alto, meda como de 1,65. El viva lejos de all, bastante. Sin embargo, su situacin econmica era mucho mejor que la de doa Gabriela. Por eso es que aquel da Rubn lleg en su prpio carro a visitar a sus humildes familiares, llevndo consigo una suculenta provisin de vveres, junto a ropas, zapatos y juguetes para sus sobrinos. Ese da hubo toda una “fiesta” en aquella humilde casa.

    Cabe decir que Rubn era todo un soltern y an se conservaba muy “bien parecido” ante las mujeres. Quizs por eso es que a Martina le agrad tanto conocer por vez primera a su lindo y carioso to. Aunque lo cierto es que tambin, el prpio to Rubn, casi de inmediato comenz a notar que aquella muchacha ya estaba bastante “crecidita”, sobre todo de ciertas partes y ciertos “bultos” del cuerpo de la nena, que para un hombre tan activo sexualmente como evidentemente el lo era, no hicieron mas que despertarle un “hambre” y una calentura tremenda por comerse a su prpia sobrinita. Por eso es que desde el primer minuto en que vi a Martina, la hizo de inmediato su “regalona consentida” y le brind casi toda su atencin, preferencias varias y muchas sonrisas.

    La primera vez que el puso sus ojos sobre el lindo culo de Martina, fu cuando ella se agach a recogerle un jugete a su hermanito mas pequeo. La muchacha llevaba puesta un faldita corta y la verdad es que le quedaba bastante estrecha. Entonces fu cuando qued perplejo con esa visin de nalguitas: absolutamente redondas, perfectamente juveniles y atrevidamente firmes. Aquel calzn pequeito pareca estar casi a punto de reventar, sin embargo, el tambin pudo notar en ese mismo momento, que poquito mas abajo de su diminuto calzn, a la muchacha ya se le dibujaban perfectamente unos labios vaginales, algo mas que “destacables”. Ya eran gruesos y absolutamente apetecibles. Luego el la abraz afectuosamente durante el saludo que se dieron, trs la presentacin de su hermano que hizo doa Gabriela. Fu alli que el palp disimuladamente con sus manos, la fina cinturita de la muchacha, junto a sus ya bien lucidas y perfectamente contorneadas caderitas.

    Por si fuera poco, Martina ya era duea de unas piernas deliciosas en forma y tersura. Sin embargo, tampoco dejaba de ser cierto que la figura entera de la muchacha ya no poda pasar desapercibida ante los ojos de un hombre como los de su to Rubn, y mucho menos, con aquel par de bultos firmes y atrevidos que a la jovencita ya le haban “brotado” en el pecho. Eran un par de cositas realmente de ensueo: duritas, sensuales, casi perfectas en sus formas y en su tamao. Y es que la pendejita de Martina, bajo ese rostro inocente de niita sufrida y algo baja de estatura an, muy a pesar de su corta edad, ya luca un cuerpito muy hermoso y algo mas que provocativo, un cuerpito ya muy lleno de peligrosos encantos que ya invitaban al pecado, sin duda alguna.

    Por eso es que desde un comienzo, bajo el completo desentendimiento de la madre de su sobrinita, Rubn le haca cariitos a la muchacha en todo momento, mientras que Martina se sentaba en sus rodillas a cada instnte, sobre todo para recibir con absoluto agrado y delicia, las constntes caricias y los mltiples “mimos” de su to de daba. Tal vez, la ausencia absoluta del padre de la jovencita, provoc casi de inmediato que la nia se sintiera as tn a gusto junto a Rubn, quedndose acurrucada y sintindose muy protegida contra el pecho de su carioso to.

    Ella lo miraba a cada instnte y aunque no se lo deca, Martina encontraba “lindo” a su to, bastante guapo por dems: moderno y muy galante, sobre todo con ella. Aquella muchachita no salia casi nunca de casa y es que casi siempre, cuando doa Gabriela sala a ganarse algunos pocos psos en la calle, ella se quedaba encerrada en su casa junto a sus hermanitos mas pequeos. Pero claro, aquella situacin tal vez haba salvado a esa jovencita tn inocente y de cuerpo tn lindo, caer en las garras de algn tipo que -perfectamente- podra haberse aprovechado de su tierna inocencia. Quizs por eso es que aquella joven muchachita no haba sabido de novios an. Sin embargo, la sola “cercana corporal” con su to Rubn, evidentemente, ya le haba comenzado a agradar, algo mas all de la cuenta quizs a esa linda mocosa. Y es que ella realmente sin saberlo, no tena como percatarse del “peligro” que implicaba, aquella forma inconsiente de seduccin hacia su to. Ella nunca antes se haba comportado as y mucho menos haba llegado a sentir esa clase de nuevas y deliciosas sensaciones provocadas “mgicamente” con la sola cercana de Rubn.

    Era un poco extrao y nuevo para ella quizs, pero lo cierto es que a Martina le daba ahora la mana por aplastar sus senitos redondos y duritos contra el pecho de su to, ella lo haca casi al mismo tiempo en que Rubn rodeaba suavemente su cinturita entrecha con sus dedos y le bajaba la otra mano desde el cuello hasta el delicioso final de su espalda. Rubn se lo haca a cada rato y a ella le gustaba bastante sentir a esas manos recorrerla y explorarla de aquella forma. En esos instntes, sobre todo cuando “mami” se iba momentneamente a la cocina o hasta su cuarto, Martina aplastaba sus pechitos contra el trax de su to, cerrndo sus piernas fuertemente para poder sentir aquel “gustito rico”, el delicioso cosquilleo y aquel calorcillo entre los labios de su chochito.
    Rubn di cuenta de aquello, es que ya era demasiado evidente el “gustico” que le haba nacido -inesperadamente- a Martina por su to. Su linda sobrinita no dejaba de estar a cada rato junto a el, ni siquiera cuando sus hermanitos salieron al patio a jugar, mientras que su madre parti rumbo al bao a darse una ducha, ausentndose algunos minutos. Esa fu la primera vez que Martina y su to Rubn se quedaron muy a solas y bien juntitos. De un momento a otro, Martina, entre “mimos” y las caricias constntes de su to, sinti aquel rico calorcillo incrementarse, junto a un agradable cosquilleo en su vientre y entre sus piernas, justo cuando su to Rubn le puso –ya sin disimulos- una mano directa sobre su culito redondo y se lo acarici despacito, mientras le daba besitos suaves en el cuello y sobre el lbulo de la orejita a la muchacha. El ahora le deca bien bajito al oido, que ella tena un cuerpo muy lindo y una piel muy suave, le dijo tambin que ella era muy bonita de rostro y que a el le gustaba mucho toda su linda figura, mucho en verdad.

    Que rico para fu para Martina entonces, sentir aquel susurro suave y aquella clida respiracin de su to acaricindole directo el odo. Ella sonri coquetamente entonces, sin que su to le viera el rostro, pero sientiendo muy rico en todo el cuerpo y sobre todo all. Hummm. Y es que en verdad, ya no haca falta preguntarle a la jovencita si es que a ella le gustaba recibir aquel tipo de caricias y besos que su to le daba, dado que la muchacha no rehua de todo aquello en absoluto. Muy por el contrario, la hermosa pendejita apegaba su lindo cuerpo an mas gustosamente contra el pecho de Rubn, e incluso ahora hasta se dejaba acariciar sus lindas piernas desnudas, muy suaves y regordetas, por las manos de su “carioso” e inquieto to. Martina senta muy rico entonces y por eso es que incluso cerraba sus lindos ojos , suspiraba bajito a cada rato y rodeaba sus finos brazos alrrededor del cuello de su to Rubn. Se dejaba hacer todo aquello y se quedaba bien calladita la mocosa. Y es que aquella pendejita rica ya pintaba para “mujer fogosa”, y vaya que s.

    Rubn ya se daba el gusto de lo lindo con la mas que “agradada”, “gustosa” y hasta entonces, sumisa chiquilla. Ya tena la verga como una verdadera roca y se la haba acomodado muy convenientemente – desde haca un largo rato- entre las ricas y duritas nalgas de la ingenua pendeja. Sin duda alguna, la tierna muchacha senta “perfectamente” aquella dureza extrema que su to llevaba bien guardada bajo el pantaln. Aquel era un cao bastante largo y algo mas grueso como para que ella no lo notase. Rubn se lo fregaba a cada rato y ya sin tapujos entre los cachetes de su lindo culito. Y si bien, aquella joven muchacha nunca haba sentido antes la verga de un hombre as de metida entre sus nalgas, Martina, sin duda alguna, ya saba perfectamente lo que era aquello que a su to le abultaba tanto bajo el pantaln. Pero, a pesar de saberlo perfectamente, ella misma era la que ahora facilitaba y hasta “colaboraba” con las friegas constantes que le haca Rubn con su cao tieso. Martina, incluso hasta ella misma, sin estar plenamente conciente del porqu, tambin haca balanceos con su lindo traserito redndo sobre toda la longitud de aquella dureza, incluso, ya haca hasta movimientos con sus prpias caderas y su plvis. Ella no saba realmente porqu lo haca, pero ya sin duda alguna, a la jovencita le gustaba bastante sentir todo aquello: Rico, muy rico.

    Doa Gabriela por su parte, misma que hasta entonces segua bien metida en el bao, no se daba ni por enterada de todo lo que aconteca en ese mismo minuto bajo una tnue luz en el silln de la sala; aquello que era absolutamente prohibido para una pendejita de casi 12 aos apenas, pero eso msmo era lo que ahora comenzaba a acontecer a espaldas de su madre, entre la “comilona” de su hijita y su to poltico sin que nadie lo pudiera remediar. Y sin duda alguna, algo muy peligroso para la nena ya haba comenzado a suceder entre Rubn y su inocente sobrinita.

    De entre toda esa calentura incestuosa, mientras la muchacha continuaba con sus ojos bien cerrados y se dejaba hacer toda esa clase de cosas ricas por su to Rubn; el, muy llevado por sus impulsos, su calentura incipiente, junto a la evidente atraccin sexual que ya tena por la bella muchacha, haba osado incluso acercar su boca hacia la misma suavidad y tersura que habitaban sobre los juveniles y humedecidos labios de su sobrinita pber. Habra sido delicioso hacerse de esa boca y haber bebido de la dulce humedad de sus labios; aquello habra sido muy fcil, mas Rubn se abstuvo de hacerlo en ese instnte y prefiri dejarlo para otro momento. Ya haban otros planes.

    Martina ya estaba medio sofocada en el silln y se notaba bastante, sobre todo por los colores que ahora haban en su rostro, junto a la evidente agitacin de su pecho. Rubn mir hacia todos lados entonces, asegurndose de que nadie mas le estuviera observando. Y entonces fu cuando le puso una mano directa sobre el pecho a su rica sobrinita, sintiendo aquellas dos cositas: deliciosamente firmes, erguidas y redondas, moverse sensualmente al comps del respirar agitado de la muchacha. Mir su rostro entonces y le pregunt si es que ella estaba algo incmoda, o si acaso se senta “malita” del pecho. Ella mir directo a los ojos de su to y ponindo su prpia mano justo encima de la de su to, le dijo que le dola un poco el pechito y que por favor se lo acariciara.

    A el le bast verle el rubor de su cara y el adormecimiento de ojos a esa pendejita acurrucada en su pecho, pidindole tal cosa a su to como si nada, para que eso mismo lo gatillase todo. Aquel fue el instnte preciso en que Rubn se decidi en sus planes. Ahora tena que salir de all con esa rica pendejita a como diera lugar, llevarla hasta su casa, meterla desnudita en su cama y darle de su dura verga a esa nenita hasta mas no poder. La ingenua de Martina ya tena unos pechos y unas piernas deliciosas; un cuerpo ya muy repleto de sensuales atributos y que, para la absoluta dicha de Rubn, estaba an sn estrenar. Un lindo cuerpito para disfrutarlo enteramente hasta la saciedad y que prontamente le iba a pertenecer -exclusivamente- a su lindo to. Ahora, dado que la muchachita ya estaba dndole a su to varias muestras, algo mas que evidentes, de una intempestiva y acelerada revolucin de todas sus hormonas femeninas, junto al notorio y destacable desarrollo corporal que la ingenua jovencita ya manifestaba a todas luces, no hicieron mas que acelerar los planes que el ya tena en mente para terminar haciedola toda suya. Rubn ahora se sonrea y estaba lleno de morbo al ver que su prpia sobrinita se le estaba ofreciendo en bandeja de plata. Claro que, evidentemente, lo que haca justo ahora esa pendejita era algo instintivo y casi inconciente.

    Martina no dejaba de balancear su hermoso culito contra la dura verga de su to. El le daba el gusto a ella y le sobaba mbos pechitos muy suavemente sobre su vestido, tal como Martina se lo haba pedido casi como rogndole, mientras era ella quien miraba directo a los ojos de Rubn de aquella forma, como dndole a entender que a ella le gustaba mucho esa nueva clase de caricias. A el, ya le daban unas ganas tremendas por sacarse la verga all mismo para darse “el gusto” con su sobrinita, y claro, darle todo el gusto del mundo a ella tambin. Mal que mal, la chiquilla ya estaba como para “comrsela” enterita y desnuda en una cama, sobre todo con ese cuerpo y esa clase de nuevos comportamientos: tn “acalorados” y tn provocativamente seductores hacia su to Rubn.

    --- Preciosa, te gusta como te acaricio as verdad?. Humss. Tus pechos son deliciosos mi amor.
    --- Si to, es muy rico sentir tu mano. Hummm. Ah tiito, sbame as. Hummm.
    --- Ahora dime una cosa mi nia, ya te haban tocado los pechitos as como ahora, verdad?.
    --- No tiito. Nadie mas me ha tocado all. Solo tu. Oooohhh.
    --- Tambin sientes rica mi verga grande y dura entre tu culito, verdad que si amor?.
    --- Si to. Siento rico all tambin. Jijiji.
    --- Hummm. Eres una golosa verdad?. No me dirs que ya probaste alguna verga antes, o si?.
    --- No tiito. Nunca.
    --- Dime una cosa mi amor, te gustara irte a vivir conmigo, a mi casa?.
    --- Hummm. No lo s tiito. Mami seguramente no lo probara, seguro que no me deja.
    --- Pero quieres venirte conmigo, verdad, te animaras?.
    --- Si, pero es que mi mami...
    --- Shiiiiii. Yo me encargo de tu mami preciosa. Te prometo que hoy mismo te vas conmigo.
    --- En verdad to Rubn?.
    --- Claro que si amor. Vamos a estar solitos los dos. Te gusta la idea?.
    --- Si to. Claro que si. Los dos solitos?. Jijiji.
    --- Nadie mas que tu y yo mi vida, nadie. Seguro que la pasars muy bien conmigo.
    --- Me daras mucho cariito to, as como ahora?.
    --- Mucho mi amor, mucho mas. Prometo hacerte muy felz, como nunca antes preciosa.
    --- No creo que mami...
    --- Bueno amor. Vete ahora al patio con tus hermanos mientras espero a tu madre para conversar.
    --- To, es que yo...
    --- No. Nada. Es que ya no ests muy segura mi amor?. Yo te quiero mucho, lo sabas?.
    --- Y all viviremos solos los dos tiito?.
    --- Si amor. Solos, solos. Voy a llenarte de regalos, de ropa muy linda y de todo cuanto soaste tener alguna vez. Pero sobre todo, tu to Rubn va a llenarte de caricias mucho mas ricas que las de ahora y de miles de besos tambin, todos los que quieras. Te dar todo, toooodo. Eres muy linda mi cielo y te prometo que tendrs enterito a tu to a cada instnte, solo para ti mi amor. Ahora vete al patio mi vida, antes que venga tu mami. Luego, prometo hacerte muchos mas mimos y tambin hacerte sentir cosas mucho mas ricas que ahora, pero solo cuando estemos solitos los dos en casa y ya nadie nos pueda interrumpir nunca

    mas. Te parece muequita?. Ahora vete amor, v preciosa.
    Martina no estaba tn segura hasta entonces, sin embargo, el solo hecho de escuchar estas ltimas palabras de su to, no hicieron mas que convencerla de irse a vivir junto a el. Aunque claro, evidentemente, aquella tierna e inocente muchacha no se daba ni por enterada an de cuales eran los reales motivos por los que su to le haba dado aquella sorpresiva propuesta. La jovencita lo haba tomado como una especie de paseo vacacional quizs, junto a una suerte de “oportunidad” de poder quedrse a solas con su guapo to durante un tiempo brve tal vez, bajo el consentimiento y aprobacin mediante de doa Gabriela. Y, si tocaba que a su to le daba por repetir esa mismo clase de caricias en su lindo cuerpo, sin que mami estuviera all presente, de seguro que Martina se iba a dejar hacer por las caricias de Rubn de todas formas. Es que su to le haca sentir muy rico, mucho.

    Quizs por eso es que Martina sali con algo de desgano hasta el patio de su casa. Ya casi era una pena para ella el solo hecho de no poder estar junto a su to Rubn, dejndole a el hacer aquella clase de ricas tocaciones a sus dos lindos y abultados senitos sobre el vestido. La jovencita ahora se notaba algo nerviosa e inquieta y no era para menos. An se senta explorada por las manos de su to, notndo a la vez, una especie de molestia y picazn en sus pezones, por causa del roce que le haca su vestido de nia sobre sus pechos. All volvi a “sentir” la verga de su to Rubn, metida profundamente entre sus nalgas, fregndose constntemente entre los duros cachetes de su culito hermoso. Y enseguida, lleg aquel susurro y el respiro directo al oido, los besos suaves en su cuello, las caricias de su cintura y sus caderas, la forma en que su to le hablaba y la miraba .... Hummm.

    En la sala, Rubn tuvo que acomodarse muy bien la verga, mucho antes de que doa Gabriela saliera del bao. La tena como de piedra y no era para menos. Es que de solo pensar en lo que haban tocado sus manos y el exquisito lugar, donde hasta hace poco instntes haba metido su grueso cao, mismo lugar dnde lo haba fregado con tnto placer y absoluta “colaboracin” de su sobrinita, no haca mas que volver a pararle la verga de solo imaginarlo. Ni que menos decir, de las mrbidas imgenes que justo ahora pasaban por su mente, esas de el y su sobrinita Martina, metidos en una cama, completamente desnudos y haciendo de todo con la inocente mocosa, disfrutndo de ella y de todo su delicioso cuerpo en la mas completa y absoluta intimidad. Que delicia mas grande iba a ser aquello: follarla desnudita en su lecho y darse el gusto de hacerla suya todo el tiempo.

    --- Oh!. Gabriela. Cmo estuvo esa ducha?.
    --- Muy buena Rubn. Y bastante “reponedora” adems... Y los nios?.
    --- Jugndo en el patio. Eso creo.
    --- Bueno. Es un alivio no estar ahora msmo, sintindo los gritos de los cros, verdad?.
    --- Es que acaso te aburren mucho tus hijos, estas cabreada o qu?.
    --- Algo as. En que ya han sido muchos y tu sabes de mi situacin. Bastante sufr con los primeros.
    --- Ya lo creo que s. Oye y Martina, tambin te tiene un tanto cabreada o no?.
    --- Ufff. Claro que s. Ya no se que hacer con esa pendeja. Me tiene media podrida, es muy cierto.
    --- Jajaja. Y porqu?, mujer por Dos. No te puedo creer.
    --- Ufff. Si tu supieras. De seguro que no la aguantaras ni un minuto si tu estuviera en mi lugar.
    --- .... Humm. Te veo bastante complicada.
    --- Pero claro que si. Ufff. Esa cra es todo un “cacho”. Y te lo digo muy en serio.
    --- Bueno. Si piensas as, entonces.... djame educarla a mi como corresponde.
    --- Tuuu?. Jajaja. Pero si jams has tenido hijo alguno. jajaja. Me haces rer. Por favooor.
    --- Bueno, yo soy su to, o no?. Tu sabes que yo podra hacerme cargo de ella perfectamente.
    --- Pues claro. Tienes buena situacin, adems eres soltero y parece que no te faltan las mujeres.
    --- Jejeje. Claro que no. Y s, he tenido algo mas de suerte que tu, eso es evidente no?.
    --- No te burles ahora de mi Rubn ... Oye, y lo dices realmente en serio?.
    --- Qu cosa?.
    --- Llevarte a Martina contigo para educarla.
    --- Pero claro, por su puesto. Acaso yo bromeara con algo as?.
    --- Hummm. No lo s... Y que crees tu que ella dir de este asunto?. Querr irse contigo?.
    --- Pues mujer, preguntale tu msma. Eres su madre o que?.
    --- Ok. Me parece. Pero conste que te lo advert. No vengas a devolvermela maana, Ok?.
    --- Prometido. Jajaja.
    --- !Martiiiina!!!. Ven aqu que debo preguntarte algo muy importante.
    --- Qu cosa mami?.
    --- Escucha bien: Tu to quiere llevarte a vivir con el a su casa, el vive muy lejos. Tu qu opinas?.

    Martina ya lo haba pensado bastante y lo cierto es que a esas alturas, la muchacha ya no tena ninguna duda acerca de que responderle a su madre. Lo hizo contenta y mirndo directo a los ojos de su mami, esa que le pegaba tanto y casi por cualquier cosa, esa madre que no la dejaba comer casi nunca y que la encerraba todo el tiempo. De reojo, Martina miraba tambin a su guapo to y recordaba todas sus bellas promesas. Incluso esa: la de darle besos y caricias muy ricas en su lindo cuerpo. Ah volvi recordar las manos de su to explorndo sus manzanitas hermosas y firmes, junto a esas ricas friegas contra sus nalgas duritas y a esos suaves roces de los labios de su to sobre su cuello desnudo. Martina se conmovi entonces y recordndo aquello, decididamente respondi:

    --- Yo tambin quisiera irme a vivir a casa del to Rubn mami.
    --- Esta realmete segura hija?.
    --- Sip. Claaaaro.
    --- Ah!. Mira tu mocosa... Pero qu tn decidida y segura que ests no?.
    --- Si mami, creo que s.
    --- Prometes obedecerle en todo a tu to, en tooodo?.
    --- Lo prometo mami. Yo le har caso en todo a mi to Rubn.
    --- Y nada de sacar de quicio a tu to como a mi, verdad que no lo hars?.
    --- Lo juro mami.
    --- ....
    --- Bueno Rubn. Es toda tuya. Lo nico que te pido es que me dejes verla antes que me metan en un cajn. La traeras conmigo para ver aunque sea como ha crecido esta mocosa, verdad?. Aunque claro, mirndola bien un poco, ya parece estar bastante crecidita esta muchacha de algunas partes, no?... Jejeje. Pero bueno, tu sabrs arreglartela con ella a partir de ahora, y si toca que esta cra no te obedece y te da mucho que hacer, pues la castigas a discrecin. De seguro que te vas a cabrear con esta cra, y muy pronto. Cidala de los buitres. Pues mrala con algo de atencin y vers porque yo te lo digo. Hummm. Pero mira Rubn como ya est crecida de tetas y de culo esta pendeja no?, si ya casi no aparenta la edad que tiene esta mocosa desobediente, verdad?...
    --- Ya detente mujer!!!. Me la vas a poner triste antes de irse conmigo. No seas tn odiosa con ella.
    --- Bueno. Sigue tu as mimndola y vers que yo tena mucha razn. Yo te aconsejara que la encierres, si es que no quieres verla preada tn pronto. Uhm!. Mucho cuidadito tu eh, cabroncilla.
    --- Ya callate mujer por Dos!!!. No soporto que digas esas cosas de tu prpia hija.

    As fue como ese da, Martina se alej de casa, dejndo muy atrs a su madre y a sus hermanitos. Rubn, le dej algo de dinero a su hermanastra, el que era bastante quizs para ella, pero ciertamente un insignificancia para el. Enseguida el se la llev en su carro, luego de que la muchacha se despidiera de su madre y de los pequeos. Entonces fu cuando emprendieron rumbo al nuevo hogar de Martina, un hogar donde seguro la linda e ingenua muchacha iba a aprender miles de cosas nuevas por exclusiva cuenta de su to. Rubn, por su parte, no dejaba de regocijarse con la “ingenua presa” que llevaba sentada justo a su lado. Martina ya era duea de una figura y de un cuerpo virginalmente hermoso y muy sensual, mismo que a su to Rubn habra de complacerle cada noche, revolcndose con esa linda pendeja completamente desnuda en su lecho, follndola en todos sus agujeritos estrechos y sacindose las ganas prpias, junto a las deliciosas y nuevas que, a partir de ahora, iba a comenzar a experimentar aquella joven muchacha, la de cuerpo tn bonito.

    El viaje fue bastante largo y cansador para los dos. Lo bueno es que ya la tena para el, y a partir de ahora, iba a poder estar siempre a solas con la muchacha y hacerla suya las veces que el quisiera. Durante el largo camino, Rubn le compr todo cuanto le antoj tener a esa linda muchacha. Y no todo fue comida rica, helados y golosinas. Y es que el porta equipaje del carro ya estaba repleto de ropita muy linda: sobre todo de batitas cortas, baadores muy atrevidos y docenas de calzones y sostenes, ya tn necesarios estos ltimos para ese par de notorios bultos de la pendeja. A todo esto, se sumaron en las compras algunas “sugerentes” transparencias y finos perfumes para la muchacha, adems de pulseras y unos lindos aretes, todo adornado con piedras y brillantes de fantasa. Martina crea estar ahora en un bello sueo, es que su to le daba todo lo que ella quisiera tener, tal como Rubn se lo haba prometido. Ahora solo faltaba algo: Llegar a casa prontamente y dejarle hacer a su lindo to todo lo dems. Martina ya no pensaba en otra cosa que no fuera el volver a sentir a esas manos recorriendo sus pechos erguidos y sus nalgas, junto a esos besos suaves sobre la piel juvenil de su cuello desnudo. Hummm. Ya quera llegar pronto a casa y el tambin.

    El rostro tierno y casi enamorado de la agradecida muchacha, no le decan otra cosa mas a su to Rubn. El ya estaba seguro que desde esa misma noche iba a poder tenerla en su cama. Ya no haca falta desearla desde lejos y verla desnuda solo con su imaginacin. Estaban casi a punto de llegar a casa y Rubn ya se sobaba la verga endurecida con su mano sobre el pantaln. Martina no apartaba su mirada coqueta y no dejaba de sonreirle a su to, adivinndo solo con sus ojos lo que en ese mismo instnte le daba a entender con ese morboso gesto. Y lo cierto es que aquella pendeja ya quera volver a sentir nuevamente, a esa cosa durita de su to bien metida entre sus nalgas. La linda pendejita ya se imaginaba como sera aquello que Rubn se agarraba a cada rato mirndola solo a ella, intentndo adivinar su forma y su tamao, sin saber ella el porqu lo haca.

    --- Ya casi llegamos a casa mi amor. Ya casi.
    --- ... (Ella solo miraba el movimiento de la mano de Rubn).
    --- La tengo muy dura mi amor, es dura como una roca, larga y muy gruesa. Es solo para ti mi vida.
    --- Jijiji. Parece que as es tiito. Tal como dices. Jijiji.
    --- Te la quiero meter todita mi cielo en tu culito, todita. Me dejars hacerlo nuevamente verdad?.
    --- Claro que si tiito. Yo har todo lo que tu me pidas. Jijiji.
    --- Tooodo, en verdad preciosa?.
    --- Sip. Mami me dijo que debo obedecerte en tooodo, recuerdas?.
    --- Hummm. Ya veo, me obedecers solo porque lo dice tu madre, no?.
    --- Noooo to. Yo tambin quiero hacer todo lo que tu me pidas.
    --- Dejaras de llamarme to entonces?.
    --- Y cmo debo decirte ahora?.
    --- Jajaja. Pronto te lo dir mi amor, muy pronto. Yo creo que esta noche, cuando estemos...
    --- A dnde to?.
    --- Juntos en mi cama, bien juntitos y haciendo cositas deliciosas mi amor. Muy ricas. Ya vers.
    --- Jijiji. Y que me vas a hacer all tiito?. Jijiji.
    --- Jaja. Bueno. Voy a cumplir todas mi promesas. Toooodas.
    --- Jijiji. Pero dime. qu me hars en tu cama tiito?. Yaaah pues, nda y dime. Jijiji.
    --- Ah!. No te dir nada mas por hora mi amor. Mira: Ya llegamos a casa princesa. Al fn.

    El solo hecho de mirar la fachada y el acceso principal de aquella propiedad, daba la impresin de estar frente a un pequeo palacete. Un sitio protegido por gruesas y altas paredes de concreto, un prdio bastante apartado de la cuidad por dems. Y si bien, aquella propiedad no era un sitio tn grande, lo cierto es que all haba absolutamente de todo, incuyndo hasta una piscina, mplios ptios con jardines, rboles frutales y de todo cuanto un hombre pudiera desear para vivir solo y muy cmodamente. La casa era bastante grande y era de dos pisos. Un lugar muy acogedor y bastante apartado de vecinos molestos y de viejas chismosas, un lugar bastante discreto y reservado como para hacer de todo con la muchacha y sin tener que “sufrir” ningn tipo de interrupciones.

    Sin duda alguna, aquel sitio era el ideal para vivir junto a la linda jovencita. Martina estaba sorprendida por la belleza de esos patios, por el cesped que lo cubra todo y ni que decir de lo bonita que era la casa de su to, con piscina y todo. Por eso que la muchacha estaba mas alegre que nunca, por el solo hecho de saber que desde ahora vivira junto a su to en aquel lugar tn hermoso. Rubn estacion su carro al interior del garage que haba en aquella propiedad y luego de asegurar todos los accesos, muy convenientemente, sac el equipaje del portamaletas y emprendi rumbo al interior de su hogar, llevndo de la mano a su sobrinita bella y muy sonriente.

    Casi al entrar y dado la avanzada hora que ya era, se fu con la muchacha directo a la cocina para servirle algunos sandwiches y a darle algo de beber. Entonces comieron juntos, ella mirndo y descubriendo cada rincn de su nueva casa, mientras que Rubn, no despeg sus ojos del cuerpo de su linda sobrinita en ningn instnte. Ella en su interior lo presenta, saba perfectamente que por la forma constańte en que su to Rubn la miraba, era porque el se senta muy atraido por sus lindas formas y por las cositas frorecidas en todo su bello cuerpo, mucho mas que por su rostro. Sin embargo, lo cierto es que a la muchacha ahora le encantaba que Rubn la mirase as, sobre todo, porque aquella clase de miradas hacan que su to no mirase a nadie mas que a ella y eso le encantaba a la mocosa. Aunque claro, Martina tambin miraba a su guapo to y casi todo el tiempo.

    Ya era tarde, estaba bastante oscuro y era hora de irse a la cama con esa mueca exquisita e ingenua, deliciosa y sensual. Terminaron de cenar y enseguida el la llev hasta el segundo piso, donde estaban los dormitorios de aquella casa. Trs subir por los afelpados y mplios peldaos, pronto llegaron hasta el largo pasillo principal que conectaba con el acceso hacia las habitaciones. Entonces Rubn le di a elegir a su sobrinita la habitacin que fuera de su gusto, la que ella quisiera. Todas eran mplias y muy lindas, cada una conectada con elegantes y modernos baos prpios, habitaciones que estaban alfombradas de muro a muro y acojedoramente decoradas. Sin saberlo, Martina escogi justo la habitacin que estaba al lado de la de su to.

    --- Amor. Quiero que ahora te baes mueca y cuando termines, te pones un poquito de perfume en el cuello. Luego te vistes solo con esta linda batita corta que te compre. Ok?. Nada de interiores.
    --- Solo con eso tiito, nada mas?.
    --- Si mi cielo. Luego te vienes a mi cuarto as sin nada mas. Yo estar esperndote mi amor.
    --- Bueno tiito. Como tu digas.
    --- No tardes mucho preciosa. Ponte muy linda para mi, ok?.
    --- Jijiji. Me haces cosquillitas tiito.
    --- Hummm. Ests contenta mi amor?. Verdad que si?.
    --- Sip. Mucho, mucho tiito. Jijiji.
    --- Bueno mi vida. Mas tarde estars mucho mas contenta mi cielo, cuando vengas a mi cuarto.
    --- Dormirs conmigo esta noche tiito, verdad?. Quieres que durmamos juntos en tu cama?..
    --- Bueno. Solo si tu quieres mi cielo.
    --- Pues yo si quiero. Jijiji.
    --- Hummm. Ya veo. Entonces creo que hoy nos dormiremos muy tarde mi amor. Muy tarde.
    --- Y porqu tiito, acaso no tienes mucho sueo?.
    --- Para nada mi amor. Ya vers porqu hoy nos vamos a dormir tn tarde mi vida, ya lo vers.
    --- Jijiji. Ya creo saber porqu tiito. Y tambin s porque ahora te tocas all de nuevo. Jijiji.
    --- Este es un regalito que te tengo guardado solo para ti mi amor, yo s que te va a gustar mucho.
    --- Bueno tiito. Ahora voy a baarme si?. Ya quiero que me des pronto tu regalo tiito. Jijiji.
    --- Jajaja. Ser tuyo esta misma noche preciosa, tooodo tuyo. Ahora ve a darte tu bao princesa.

    La jovencita se meti enseguida al bao, mientras que Rubn hizo lo mismo en el suyo. Ya casi no poda resistir tanta leche acumulada en sus grandes y lampias bolas; sin embargo, pensndo siempre en el “bienestar” y felicidad de su sobrinita bella, apenas el sali del bao, ingiri un par de pastillas de “Cialis”, por si las moscas. Es que ahora en verdad quera conservarla as de tiesa y de dura por todo el resto de la noche. Es que, dado el delicioso desarrollo coorporal de la precz e ingenua chiquilla, Martina ya se mereca una verga as como la que tena su to, y ya era muy seguro que aquella joven y linda muchachita, iba a tener mucha verga dura de Rubn y para mucho rato, toda la que ella quisiera, hacindola cabalgar deliciosamente sobre aquel grueso y largo cao de su to, sn pausas ni descanso alguno, durante todo el resto de aquella larga noche otoal.

    Rubn ahora ya estaba preparado para recibir su exquisito postre. Ola muy fragante, se apreciaba perfectamente afeitado y ya estaba completamente desnudo bajo esa finsima y blanca bata de bao. Solo la desnudez de sus brazos fuertes y su atractivo pecho de deportista se dejaban entrever con elegancia varonil indiscutida. Estaba en el centro de la cama, esperndo el arribo de su linda mueca, mirndo constntemente hacia la puerta de acceso mientras que no dejaba de jalar su dura verga, pensndo solo en su inocente sobrinita y en todo su delicioso cuerpito juvenil.

    La tnue luz de la habitacin, los aromas fragantes y el decorado; la msica suave y algo mas que sugerente para la ocasin, junto a aquella enorme cama de agua cubierta solo por suaves sbanas de colores lila y tapas de finas sedas, constituan el lugar y el ambiente perfecto para yacer junto a esa deliciosa ninfa virginal, inocente flor de dulces y suaves ptalos an intctos.

    La puerta del cuarto ya estaba entreabierta, por eso es que a Martina la pudo ver de inmediato asomarse muy despacio. Su finsima y larga cabellera negra, junto a sus humedecidos y brillosos ondulados le daban una aire muy sensual y atrevido. La jovencita se apreciaba descalza, con sus pis chiquitos aplastndo la suave felpa de la alfmbra. Se asom un poco mas entonces y all el pudo ver sus lindas piernas de seda, morenitas y perfectas en forma. Aquella sensual batita corta, con mucho esfuerzo, apenas lograba cubrir su sexo y el exquisito atrevimiento juvenil de sus nalgas de ensueo. Un culito de infarto, perfectamente redondo y exquisitamente erguido. La linda pendeja luca como toda una joya, mas an con esas caderitas que ya estaban para hacer babear a cualquiera en este mundo. Mas aquellos dos meloncillos de oro abultndole de esa forma el pecho a la pendeja, aquellas dos delicias redonditas a la perfeccin, tn ingnuamente desafiantes y juvenilmente provocadoras, asomndose constntemente entre su escote, eran sencillamente un autntico delirio. Quizs por eso es que Rubn, lleg a dar un salto en la cama casi de un viaje y se qued sentado mirndo a esa belleza, reposndo su espalda contra el respaldo del lecho.

    --- Jijiji. Ya estoy aqu tiito, puedo pasar?.
    --- Hummm. Es lo nico que ahora quiero en este mundo preciosa. Ánda , ven aqu.
    --- Le cierro la puerta tiito?.
    --- Bueno mi amor. Nadie vendr nunca aqu, pero cierra de todas formas. Humm. Que linda te ves.
    --- Listo. Jijiji. (La nena muy risuea, poniendo la punta de un dedo en su boquita).
    --- Ahora ven aqu amor. Ven aqu a la cama con tu to mi vida. Ven aqu mueca, ven.
    --- Es muy lindo tu cuarto tiito, me gusta mucho. Tu cama es linda tambin y hasta se mueve. Jijiji.
    --- Hummss. Que rica te ves mi amor, ven y sientate aqu sobre el vientre de tu to.
    --- !!? ...
    --- Parece que ahora estoy sentada en tu cosa dura tiito. Jijiji. Te duele, no te molesta verdad?.
    --- Claro que no mi amor. Lo nico que me incomoda un poco es mi bata solamente.
    --- Y porqu no te la quitas entonces tiito?. (Carita muy picarona).
    --- Bueno mi vida, es que si me la quito ahora, me voy a quedar todo desnudo.
    --- Jijiji. Yo tampoco llevo “chones”, ni nada debajo tiito. Mira. Ya ves?. Jijiji.
    --- Humm. Tu conejito es muy lindo mi amor, me gusta mucho mi vida. “Tu” me gustas enterita.
    --- Mami me dice que tengo un cuerpo de nia grande tiito y ella me dice que eso no es muy bueno.
    --- Pero mi amor, tu to ahora te dice que que eso no es malo mi vida. Tu cuerpo es bellsimo nena.
    --- Tu tambin eres muy guapo tiito. Humm. Y siempre hueles muy rico. Jijiji.
    --- Gracias mi amor. Me alegra mucho gustarte. Te molesta si ahora me quito la bata?. Es que...
    --- No tiito. Claro que no. Te vas a quedar todo desnudito ahora. Jijiji.

    A Rubn le bast jalar del cinto de seda hacia un costado y sin la menor necesidad de que Martina se moviera un solo milmetro, para terminar por quedar completamente desnudo y solo cubierto en sus partes ntimas por el bajo vientre, absolutamente desnudo de su linda sobrinita. Eso bast para que de inmediato sus sexos quedaran haciendo pleno contcto en forma directa. Junto a eso, las suaves y duritas nalgas de la muchacha reposaron de inmediato, entre aquella gruesa y larga tranca de carne endurecida y los muslos de su to Rubn. Era como si la muchacha estuviera justo encima de un tieso animal, de piel algo mas que temperada y extremadamente suave. Su chochito tambin qued aplastado contra la longitud inicial de aquel cao, quedndo el otro extremo junto a la cabeza del glande, deliciosamente aprisionado y bien metido entre los suaves cachetes de aquel bello traserito redondo de la nena. Mas la pendejita ni se movi de all siquiera. Se qued bien quietita y sin demostrar la mas mnima incomodidad. Muy por el contrario, Martina incluso pareca estar mucho mas a gusto ahora estndo as. Rubn ya poda percibir perfectamente el chochito desnudo de la chiquita y hasta a sus tibios labios vaginales haciendo una deliciosa presin contra la piel de su formidable tranca. El la notaba bien tranquilita, sobre todo porque la jovencita sigui conversndo sentada comodamente sobre la traca de su to, as tal cual y sin reprocharle nada.

    --- En verdad tu crees que soy linda tiito?. Mis hermanitos me trataban de fea y “tetona”.
    --- Amor, eres muy linda mi cielo. Tus tetitas son divinas mi amor y tu cuellito perfumado. Humsss.
    --- Hummm. Que rico besas mi cuello tiito. Hummm. Y no crees que son demasiado grandes?...
    --- Humssss. Qu cosa mi cielo?. Humsss. Qu rica que ests princesa ma. Humsss.
    --- Hummm tiito. Mis senos tiito. Mira, ves?. Son demasiado grandes, no crees?. Hummm.
    --- Abre tu batita mi amor, djame verlos mi tesoro. As amor, as. ... Son una belleza mi vida.
    --- Ay! tiito. Hummm. Que rico besas mis pechos tiito. Humsss. Hummm. Hum. Tiittooooo.
    --- Ashiiiii. Hummm. Muevete as mi amor como lo haces ahora. As tesoro mo, asssshiii.
    --- Se siente rico tiito lo que me haces. Hummm. Tiiito creo que tengo calor. Hummmss.
    --- Hummm. Lo s mi vida, ya lo s. Y tu to te va a quitar todos tus calorcitos mi cielo. Humgggs
    --- .... Tiiito nooohhh. Hummmggggs. Hungmmsss. Ay! tiiito gumfffggss.
    --- Dme tu lenguita dulce ahora mi cielo. Ashiiim. Gumssssggg. Qu rica que ests mi amor.
    --- Tiiito no hagas eso con tu boca que me... humggggsss. Humggsss. Tiiito gumfssmmm.

    Aquellos fueron los primeros beso de un hombre recibidos en plena boca de la muchacha. Sinti tn rico cuando Rubn la bes de esa forma y mucho mas an, cuando el le amas sus pechos y le meti la lengua profundamente en su boca, buscndo enrredarse con la suya. Ella cerr sus ojos nada mas y se dej hacer ya sin quejas, sintiendo todo el tiempo el afanoso amase de sus senos, junto al constnte y delicioso roce de su sexo y de sus nalgas contra el cao de Rubn. Por eso es que ella misma se fregaba, con ese exquisito y sensual balanco constnte de toda su plvis y de sus caderas, movimientos que eran absolutamente instintivos en ella, as como el de toda hembra encelada que busca sentir placeres intensos durante la cpula junto su macho.

    --- Humhgsss. Te gusta estar solita ahora con tu to, verdad que si, ricura ma?.
    --- Ay, si tiito. Me gusta mucho ... mucho ... huuumggsss. Tiito lindo. Hummmssss.
    --- Quieres que me detenga ahora mi vida?... Si tu quieres mi amor ... Gumffsmsss. Cosita rica.
    --- Noooohhh, tiito, nooohhhh. Es tn rico tiito, tn rico. Hummmssss.
    --- Entonces te voy a culear bien rico mi amor, muy rico mi vida. Te gusta mi verga dura, verdad?.
    --- Hummm. sii tiito, shiiiiiii... Es suavecita y me .... Oooohhh. Mi culito to... hummm.
    --- Hummfss. Siii ricurita. Tu culito lindo ya quiere comerse mi verga no?. Hummmffss.
    --- Tiiito yo ... No s que me pasa tiiito ... Ay!! tiito lindo pero me gusta mucho. Gumsssfff.
    --- Yaaaahhh cosita ma. Djame acostarte as para comerme tu chochito lindo. As amor, ashiimm.
    --- Ay! tiitooooohhh. Hummmmsssss. No me hagas eso ... hummmggssssfff.
    --- Hummmggsss. Tu panochita rica ya tambien quiere verga durita mi vida .... Gumgggssssgg.

    La pendeja ahora reciba una mamada formidable en su panochita lampia, por la vida y experimentada boca de Rubn. Si bello cltoris ya estaba bastante desarrollado y no dejaba de recibir leguetazos y chupeteos constntes de su muy excitado to, mientras le amasaba las duritas tetas a la chiquilla con una mano y con la otra, le entreabra las nalgas redondas a su sobrinita para poder meterle sus dedos, mismos que ya estaban bien huntados con aquella vaselina que haba quedado dispuesta prviamente en el velador. Martina, ya solo se retorca de placer, gimindo con sus ojos cerrados, arquendo su espalda junto a cada nueva sensacin recibida, abrindole paso a esa boca ensalivada y a esos dedos inquietos que estaban metindose, cada vez mas profundamente en su agujerito estrecho. Ella abra sus piernas gustosamente, desendo mas y mas de todo aquello mientras le acariciaba la nuca a su to y le dejaba regalarle aquel enorme placer que ella reciba.

    Bastaron unos pocos minutos para que esa rica pendeja llegara a sentir y a disfrutar a mares, su primera corrida en la cama junto a un hombre. Sin embargo, Rubn tuvo que darse un tiempo y un trabajo bastante largo para poder dilatar y lubricar los apretadisimos agujeritos de su sobrinita. Martina ya no solo haba sido despojada de sus ropas, porque junto a ese cto incestuoso ya haba sido despojada de toda su tierna inocencia. Es que ya no era una nia y mucho menos con esa clase comportamientos y de deseos que ahora ella tena por estar siempre as: toda desnuda en un lecho junto a Rubn, haciendo esa clase de cosas y dejndose hacer gustosamente por el. Su to recorri cada milmetro de su piel deliciosa, con su boca y con su lengua.

    Continuar ...
    Saludos cordiales.

    Calixto.


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  2. Thanks yagamilib94, macross_max, conde15 Ha dado Gracias por este Post
  3. #2
    Pajillero radikalx0720 es una cantidad desconocida en este momento
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    Predeterminado Re: El gustito de MArtina

    muyy pero muy buena historia

  4. #3
    Pajillero Solittar es una cantidad desconocida en este momento Avatar de Solittar
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    Smile Re: El gustito de MArtina

    excelente relato , uno de los mejores que he leido...


    gracias por postearlo

  5. #4
    Pajillero Calixto va por un camino distinguido
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    Thumbs up Re: El gustito de Martina

    Gracias a todos. Ya me falta poco para terminar la segunda parte de este relato. Bastante largo de leer quizs (como son casi todos mis relatos), pero siempre intento de hacer de la lectura una entretencin al mismo tiempo. Espero que continuen incentivndome a escribir relatos nuevos, quizs, llevndome a incluir otro tipo de temticas erticas. En fn. Se agradece nuevamente.
    Saludos cordiales.

    Calixto.


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  6. #5
    Pajillero hangar18 es una cantidad desconocida en este momento
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    Predeterminado Re: El gustito de MArtina

    Buen relato

  7. #6
    Virgen Violeta es una cantidad desconocida en este momento
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    Predeterminado Re: El gustito de MArtina

    muy bueno, gracias

  8. #7
    Estrella del Porno jaimefrafer tiene mucho de que estar orgulloso jaimefrafer tiene mucho de que estar orgulloso jaimefrafer tiene mucho de que estar orgulloso jaimefrafer tiene mucho de que estar orgulloso Avatar de jaimefrafer
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    Predeterminado Re: El gustito de MArtina

    bueno .....saludos

  9. #8
    Principiante pelenchin es una cantidad desconocida en este momento
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    Predeterminado Re: El gustito de MArtina

    Excelente relatos, de los mejores pero no conozco ese segundoy la pgina que reedirige parece ser rara eso me dice cuando trato de entrar

  10. #9
    Promesa del Porno rycardo60 ser famoso muy pronto
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    Predeterminado Re: El gustito de MArtina

    exelente relato

  11. #10
    Promesa del Porno cyrus666 es una joya en bruto
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    Predeterminado Re: El gustito de MArtina

    utss que caliente me dejo!!

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