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Tema: Mi hija Lucy

  1. #1
    Virgen panzer626 va por un camino distinguido
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    Predeterminado Mi hija Lucy

    Mi hija se llama Lucía aunque de cariño le digo Lucy, tiene 14 años, es delgada, de pelo largo y liso, tiene unas tetas lindas y un culito bien formado. Vivimos solos desde hace tiempo ya que me divorcié hace años y su madre se volvió a casar por lo que nunca más apareció. Esa situación nos hizo desarrollar una confianza fuera de serie, al punto en que varias veces la vi desnuda cuando más niña (de hecho, la típica charla sobre sexo la tuvimos una tarde que acordamos ducharnos juntos completamente desnudos. Le expliqué sobre cómo debía usar sus toallitas, además de que pude tocar su pubis que apenas estaba naciendo y masajear sus pequeñas tetitas de niña. La dejé tocar mis testículos y examinó mi pene con curiosidad). Mi hija es hermosa, tan hermosa como descarada para algunas cosas. Yo se las permito, ya que acepté la situación hace tiempo; lo que partió del modo más inocente posible, se fue convirtiendo de a poco en un morbo que estaba presente en las situaciones más cotidianas. Desde nuestra charla, tiempo en que ella tenía apenas 12 años, pude notarla ya no como una niñita. Caminaba muy sensual, y casi siempre con muy poca ropa, le daba lo mismo que la viera sólo con sus bragas porque según ella, al ser mi hija, podía andar desnuda frente a su padre si quería. Fue entonces cuando se lo propuse. Ella se quedó de una pieza producto del asombro. No dijo nada, sólo reía nerviosa. Yo vi mi oportunidad.

    -¿te molesta si algún día decido andar desnudo frente a ti?
    -papá… obvio que no.

    Sin mediar palabras, me levanté y me fui a dar una ducha. Aproveché de masturbarme un rato para salir con una buena erección y ver la reacción de mi hija. Estaba decidido a empezar a exhibirme frente a Lucy, pensar en mostrarme desnudo frente a una niña me calentaba demasiado.

    Para cuando salí, ella estaba en la sala mirando tv. Yo tenía puesta una toalla en la cintura, toalla que me quité frente a ella. Lucy quedó boquiabierta y nerviosa. Miraba descaradamente mi cuerpo mientras trataba de hilar las palabras en una conversación coherente aunque su excitación era muy notoria.

    -bueno, ya que te da lo mismo andar desnuda, creo que también puedo hacer lo mismo.

    Rompí la tensión y me senté a su lado, mi erección no disminuía para nada y mi hija me miraba mordiéndose el labio inferior. Jugamos a las cosquillas después de un rato, cuando creímos que ya nos habíamos acostumbrado a la situación y fue en esa misma confianza que Lucy tomó mi pene entre sus manitas.

    -¿te gusta? Puedes tocar sin apretarlo
    -sí, es que nunca lo había visto tan de cerca

    Tomé su mano y conduje sus caricias por mi miembro, para que recorriera con sus dedos infantiles cada vena, comprobando su dureza y grosor con la curiosidad propia de las niñas de su edad mientras yo me entregaba al placer, ese placer sexual de lo prohibido, y también ese placer de tener este momento con mi pequeña mujercita y amiga.

    -podemos ir a mi habitación si quieres y ver la tele ahí- le dije al oído a Lucy en un tono que no se le habla a una niña. Ella acepta sin pensarlo con la condición de que sigamos jugando y yo le propuse que tuviéramos un juego más adulto.

    Yo amaba la curiosidad de mi hija, sabía que incitarla a descubrir y aprender podría encaminar la situación hacia lo más morboso imaginable.
    Una vez en mi cama, enciendo la tele y Lucy se acuesta a mi lado. La abrazo como siempre pero ahora ella sigue acariciando mi pene. Me hace preguntas y yo le respondo, le muestro cada una de sus partes y ella escucha atentamente, tanto que hace rato le estoy tocando el pecho y ella no me ha dicho nada.
    Lucy se acerca a mi pene, le ordeno que se quite la camiseta porque después jugaríamos en su cuerpo. Se acerca tanto como si fuera a meterlo en su boca, pero sólo se dedica a mirar y tocar con atención.

    Empecé a masturbarme de a poco, hecho que no pasó desapercibido para mi niña. Ella mira sin perder detalle mientras yo me dejo llevar por el momento, sabiendo que me estaba masturbando para mi hija, no me contuve en darme placer hasta que una sensación me sacó de mi trance; mi hija puso el tronco de mi pene en su boca, mordiendo con suavidad y ternura mientras acariciaba mis testículos con una mano y con la otra se tocaba torpemente dentro de sus bragas.

    -ven, hagámoslo juntos.

    La tomo, la desnudo por completo y la acuesto a mi lado para abrazarla. Mi hija está demasiado caliente, temerosa y avergonzada. Y así, mientras mi hija se sentía vulnerable y mojada, la abrazaba mientras comenzaba a masturbarme.
    Darme placer mientras abrazaba a una niña de 14 desnuda era como estar en el cielo, ella sólo miraba con su vista vidriosa, casi a punto de llorar.

    -hazlo cuando te sientas segura. –le dije mientras le daba un beso peligrosamente cerca de sus labios. Yo seguía masturbándome al tiempo que acariciaba su pelo y cuello, bajando hasta sus pequeñas tetitas de colegiala. Su mano había bajado tímidamente hasta su vagina, separando con timidez sus labios con sus deditos, buscando su clítoris.

    Mi hija gemía como una mujer adulta; a ratos eran mis dedos los que hurgaban su interior, sin respetar parentesco ni edad. En esos momentos su mano envolvía mi pene imitando mis movimientos lo mejor posible. Después de unos minutos ya nos besamos sin pudor, nos convencimos a través de nuestras caricias que aquello no tenía nada de malo, era sólo un beso de amor entre padre e hija. Seguimos dándonos placer cada uno en nuestros cuerpos hasta que me giré hacia mi niña. Ella ya no daba más así que decidí acabar junto a mi pequeña Lucy.

    Fue como verla perder la conciencia de tanto placer. Acabé junto a mi niña apuntando mi pene hacia su pequeña vagina. La dejé llena de semen. Ella se frotó un poco en sus genitales y ano. Nos besamos con ternura, quedándonos dormidos. Esa noche la virginidad de mi nena se mantuvo, pero estábamos conscientes de que eso no iba a ser para siempre. Al otro día decidimos quedarnos desnudos, jugando de manera inocente, pero ya nuestros besos eran los de una pareja. Ella podía tocarme y yo también a ella.

    Hablamos sobre lo que ocurrió y acordamos un viaje de unos días al campo, donde ella empezaría su vida como una mujercita sexualmente activa.

  2. Thanks veronicca, renegadomonti55, papete, conde15 Ha dado Gracias por este Post
  3. #2
    Follador veronicca tiene un futuro brillante veronicca tiene un futuro brillante veronicca tiene un futuro brillante veronicca tiene un futuro brillante veronicca tiene un futuro brillante veronicca tiene un futuro brillante
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    Predeterminado Re: Mi hija Lucy

    Bonita situación que a veces se da entre padres e hijas.
    Una situación deliciosa para quienes los hemos vivido.

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