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Tema: Taller de autoexploración 1

  1. #1
    Virgen panzer626 va por un camino distinguido
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    Cool Taller de autoexploración 1







    Todo empezó como una actividad del colegio ya que en esas fechas se habían empezado a impartir talleres de educación sexual, dirigidos a padres y alumnos como una manera de generar confianza entre ambas partes. En el caso de nosotras, con mi hija teníamos la confianza suficiente para hablar de ciertas cosas, incluso nos habíamos visto en topless más de alguna vez mientras estábamos solas en casa. Mi hija, Gabriela, tiene 15 años, es muy coqueta y tan linda como inocente. Es bastante desarrollada, tiene unas tetas grandes y firmes, además de un culo bastante hermoso que hace juego con su cuerpo infantil y sugerente. Yo, por mi parte, tengo 29, fui madre bastante joven y nunca pude experimentar mi sexualidad a fondo más que con algún romance corto, aunque a veces me masturbaba bastante, fantaseando con cosas bastante básicas.


    En este taller se incluían charlas con Carmen, una psicóloga experta en temas de sexualidad en adolescentes; era una mujer de unos 35 años, rubia, delgada y hermosa. Debo confesar que en las pocas veces que fuimos a hablar con ella, sentí cosas no muy heterosexuales, ya que me ponía nerviosa hablar de sexo con semejante monumento de mujer, más todavía hacerlo de una forma tan abierta.


    Las charlas eran personalizadas, en mi caso sólo era mi hija y yo en su despacho. La primera vez, Carmen llevaba minifalda, una blusa muy ajustada en la que podía ver su brasier y sandalias. No podía evitar sentirme vulnerable, casi poca cosa frente a ella. La verdad, soy joven y bonita, pero sus pechos eran más grandes que los míos. Podía adivinarse que Carmen era una chica fitness por su figura tan hermosa y esbelta.



    En esa ocasión hablamos sobre sexualidad de una manera relajada, casi como amigas. Ella nos dijo que era algo que podía vivirse en la confianza y seguridad del hogar y la familia, aunque al principio no me cuadró demasiado la idea, ya que nos contaba el caso de una madre y sus hijas, de edades como la de mi hija y yo, caso en el que las niñas no tenían problema en masturbarse en frente de ellas porque su madre les había hecho ver desde el principio que eso no tenía nada de malo y eran muy unidas por el hecho de compartir su intimidad hasta ese punto.



    De la forma en la que la psicóloga exponía el tema, dando a conocer la manera de cómo hacerlo, las ventajas de la confianza que nosotras teníamos; incluso nos mostró algunos testimonios autorizados por otros padres. Yo estaba bastante curiosa, y debo reconocerlo, caliente respecto a la idea.


    Luego de esa charla me dio una hora para hablar conmigo a solas, para asesorarme como madre respecto al tema. Lo que ahí se dijera quedaría en secreto, así que acepté y ella me entregó un folleto para darme a conocer los temas que hablaríamos en esa sesión. Debo decir que al leerlo quedé en shock pero fui más por morbo que por curiosidad. El hecho de que esto fuera una actividad oficial me daba la sensación de seguridad que necesitaba, y la motivación era sentirme todavía más vulnerable.



    Esa tarde llegué a su consulta, no había nadie más y saber que éramos las únicas que sabríamos esto me dio algo de valor. Me saludó con un beso en la mejilla, como si fuésemos amigas de toda la vida y me invitó a pasar.


    Me preguntó todo tipo de cosas para dirigir la situación a donde necesitábamos llegar; sobre si alguna vez había visto desnuda a mi hija o si la había sorprendido masturbándose. Le respondí que no la veía desnuda desde los 8 o 9 años y que nunca la había pillado en nada aunque sabía que lo hacía.



    Luego de eso pasamos a las preguntas fuertes; me preguntó si mi hija me había visto desnuda alguna vez, a lo que respondí que no. Yo estaba algo húmeda a esas alturas, preguntándome a qué hora pasaríamos a lo siguiente y mientras apretaba mis piernas para rozar mi vagina en la tela de mis bragas, llegó lo que esperaba.



    -Bien, ahora desnúdese.


    No perdí el tiempo. Me quité todo lo más rápido que pude, tanto que sé que se notó mi urgencia por desnudarme. Incluso me solté el pelo, ya que quería sentirme lo más expuesta posible, y sin embargo, me encontraba ahí, sintiéndome caliente, humillada y nerviosa.


    Esa parte de la terapia consistía en pasar 10 minutos desnuda con Carmen, con el fin de desinhibirse mientras se actúa normalmente pero sin ropa. Nunca me había sentido tan expuesta, ni siquiera con el ginecólogo. Sentí que esa mujer me mostró a propósito esta escena, llevándome al placer del exhibicionismo, dándome a entender que la acción puede ser mínima, pero el éxtasis puede ser máximo.


    Quedaba la última parte de la terapia, tener mi fin de semana nudista en casa con mi nena.


    Serían 2 días en los que nos íbamos a ver, tocar, explorar y darnos la confianza de usar el cuerpo para expresarnos amor mutuo a través de juegos, enseñanzas y una pequeña lista de actividades para hacer entre nosotras, pero eso será en la segunda parte.

  2. #2
    Principiante sabu1 va por un camino distinguido
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    Predeterminado Re: Taller de autoexploración 1

    me encanto

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