• Entra ya – gritó mi mamá por la ventana del segundo piso
  • Ya voy – respondí de la misma manera
  • Entra de una vez gilipollas
Nada como el cariñoso llamado de mi querida prima. Sin dudas es el epitomé de unas maravillosas vacaciones.
Creo que eso; las vacaciones en familia las invento el mismo que invento las galletas de arroz.

¿Y que hago aquí? Me lo pregunto continuamente.

¿En una cabaña (bastante cómoda, todo hay que decirlo) en medio de las montañas?

La respuesta es simple: mi tío Mario, tiene una obsesión casi insana con los ovnis y según él, esta zona es visitada constantemente por hombrecitos verdes, a ello vino, a investigar y documentar todo platillo volador que se le cruzase.

Por qué debió traer a mi padre, mi madre, mi hermano mayor, mi hermana menor, mi hermano pequeño, mi abuela, mi abuelo, mi tía y mis 2 primas con él, es algo que nunca comprenderé, pero lo hizo y todo fue relativamente bien en estas “vacaciones en familia”, los primeros días.
Sin mencionar (no, en serio, no puedo mencionarlas o me golpearan más fuerte) las bromas, golpes y burlas de las que fui victima por parte de los integrantes más jóvenes de mi familia.

El quinto día fue un completo desastre.
A eso de la 1 pm. Se descompuso el generador eléctrico y los hombres de la casa decidieron viajar 9 horas al pueblo más cercano y comprar los repuestos necesarios para repararlo.
Por “hombres” me refiero a mi tío (autor intelectual del viaje y de mi sufrimiento), mi papá (autor materia), mi hermano (cómplice) y mi abuelo (otro cómplice).
  • no creo poder volver hasta mañana - dijo mi padre montando la caravana que rentó para el viaje
  • será lo mejor, esa carretera no se encuentra en buenas condiciones para conducirla, ni menos de noche – respondió Helena mi mamá
  • lo mismo creo yo – acotó la abuela Jacinta, despidiéndose con un beso de mi abuelo – conduzcan con cuidado -
  • eh Sebas, cuida a las mujeres – dijo mi tío con una risa burlona
  • jajaja, si no puede cuidarse ni él – respondió Natalia dándome un golpe en la cabeza
  • por eso lo digo – gritó mi tío cerrando la puerta mientras papá arrancaba el coche
  • ya se fueron? – preguntó saliendo de la cabaña la hermana de mi mamá o sea, mi tía, madre de eso dos engendros de lucifer que son Natalia y Vanesa
  • si ya se marcharon – respondió mi madre encaminándose a la cabaña
Y así volvemos al punto exacto donde mi prima me llama gilipollas,
Eran alrededor de las 9 pm y la oscuridad cubría las montañas, la escasa luz que se filtraba por las ventanas provenía de las pocas velas encendidas dentro de la cabaña, estas, a duras penas lograban iluminar la sala, para que mencionar los 20 metros que separaban la casa, de la roca donde yo me encontraba sentado, lo cual generaba un lugar perfecto para ver las estrellas.

Dentro de la cabaña se encontraba mi madre, Helena de 41 años muy bien cuidados de ojos cafés, cabello castaño y una silueta algo rellenita luego de dar a luz hace tan solo 9 meses, mi tía Angélica, de 46 años la hermana mayor de mamá, mi prima Natalia de 24 años y un cuerpo de infarto pero tan insoportable como malvada, Vanesa de 15 años y para su corta edad está muy desarrollada, admito sin ningún tapujo, cada vez que veía esos senos como naranjas de buen tamaño me ponían palote, si no fuera tan insoportable como su hermana, sería genial, también se encontraba mi hermana menor Anais de 10 años mi hermano pequeño de 9 meses y mi abuela Jacinta de 67 años, que puedo decir de mi abuela que no luzca un tanto perturbador pero, tiene un par de tetas del tamaño de melones.

Aún recuerdo el día que mi abuelo me dejó ingresar a su cuarto mientras mi abuela se paseaba con sus ubres al aire. Tendría unos 11 años y nunca olvidare la visión de aquellos pezones gruesos de color cereza madura que, contrastaban una enormidad con ese par de areolas rosadas casi inexistentes.
La abuela no se cortó, en su lugar, con amplia sonrisa se acerco a saludarme, dándome un fuerte abrazo hundió mi cara en sus descomunales pechos, ese fue el mejor día de mi vida.

Y yo, sentado sobre la gran roca a unos 20 metros de la cabaña, mi nombre es Sebastián tengo 17 años y además del hecho que me ponen las insoportables de mis primas no tengo mucho que decir de mi mismo.

Por supuesto, hice caso omiso de los llamados y continué sentado en la roca mirando las estrellas, como a eso de la media noche una extraña luz azul violácea pasó sobre mi cabeza, la luz se detuvo, hizo unos giros circulares y se disparó ocultándose tras una montaña, quise regresar a casa y decirles a todos que mi tío tenia razón pero, sin advertencia la luz regresó rauda y se posiciono sobre la cabaña, solo que esta vez no lucia como una luz, más bien una nave, de algún metal oscuro aún así, irradiaba una luminosidad casi cegadora.

El descomunal volumen de la imponente nave cubrió totalmente la cabaña proyectando hacia abajo una brillante luz azul, dentro de ella logre ver como unas espectrales siluetas se movían cargando bultos indeterminables.

Mientras me acercaba lentamente pude distinguir que aquellos bultos era mi familia que, en volandas eran llevadas a un denso haz de luz blanco donde desaparecían.
Parte aterrado, parte enfurecido, cogí un grueso madero tirado al lado del camino y lo empuñe con fuerza, como si sostuviese a la mismísima Lucille.

Corrí los últimos metros en dirección a un ser alto, delgado y de cabeza bulbosa que, al parecer coordinaba el secuestro. Ya sobre él, de un salto abanique el denso trozo de madero acertando en su cabeza extrañamente esponjosa, la criatura cayo dando un seco golpe en el suelo.

Es lo último que recuerdo.

No sé cuantas horas después desperté rodeado de criaturas altas, delgadas, de un tono de piel celeste limoso y ojos negros y sin vida, de entre ellas un ser que vestía un ceñido traje metálico gris rojizo, me apuntaba con un dedo largo y huesudo chillando y gruñendo, luego, otro de ellos se acerco gruñendo y siseando, tomó mi cabeza con sus dedos puntiagudos, clavándome tras la oreja una aguja larga y dorada.

Me desmaye.

Luego me enteraría que el sujeto de dedos huesudos, era el capita de la nave ordenando que me expulsaran al espacio por asesinar a uno de sus tripulantes, el otro ser que sostuvo mi cabeza era el fisiólogo investigador y padre del que había matado, él tenía otros planes para mí.

Cuando volví a despertar me encontraba sobre una especie de camilla metálica, cromada y fría dentro de una sala gris rodeada de gigantescos monitores transparente con extraños garabatos y esquemas incomprensibles.
Desde una esquina se me acercó un ser de un tono de piel verde musgo, de mi altura, algo mas robusto, de ojos pequeños y rojos y una aleta membranosa que le cruzaba desde la frente a la nuca.


  • me logras entender – dijo el ser
  • como es posible? Puedes hablar mi idioma?
  • No, tu entiendes el mió – respondió el que más tarde conocería como Ta´ar
El tiempo me pareció eterno encerrado en esa sala gris, con aquel extraño ser que no paraba de hablar; de su mundo, de su familia, incluso de su comida favorita.
Confió en mí y lo agradecí, hasta que me relató de los Ganimidianos ellos descendieron en su planeta natal una noche y se llevaron a las hembras de su familia, Ta´ar junto a su hermano valientemente abordaron la nave, sin embargo, no tardaron en descubrirles, intentando que Ta´ar huyera su hermano se enfrento a los secuestradores pero, estos le mataron enseguida. Ta´ar al contrario no ofreció resistencia y se rindió ante ellos.
Daaros capitán de la nave le perdono la vida esclavizándolo en su lugar, desde entonces a servido a sus amos.
Dijo que; él tuvo suerte, nunca volvió a ver a su familia al contrario yo, lo peor que pude hacer es dejarme capturar luego de matar a uno de los suyos, que mi castigo no será lo que ellos me hagan sino, presenciar lo que le hagan a mi familia.
  • Pero, de que estas hablando? – pregunté aterrado
  • Los Ganimidianos son retorcidos científicos genetistas que para su investigación obligan a que distintas especies se apareen una y otra vez, mientras ellos llevan a cabo su abominables experimentos – respondió Ta´ar con lagrimas es sus ojos
  • Las violarán…es lo que me estas diciendo, entonces debo rescatarlas, sacarlas de esta endemoniada nave –
  • No puedes, ya estamos fuera de tu sistema solar, a momentos de llegar a la estación científica una vez allí, comenzara la investigación – continúo – lo que puedes hacer ahora es obedecerles, hacer todo lo que ellos te pidan incluso más, gana su favor. Sobrevivir –
Las palabras de Ta´ar retumbaron en mi cabeza. Por un lado tengo que defender a mi madre y a los demás, intentar liberarlos y escapar pero, no sé donde estamos, y si me descubren me lanzaran al espacio. Por otro lado, toda mi vida fui abusado por mi hermano mayor y mis primas y nadie, ni mis padres, ni mis abuelos, nunca me defendieron ¿porque tengo que arriesgar mi vida por ellos?, mi hermana solo seria daño colateral.

Mucho tiempo cavilé en las probabilidades que tendría mi rescate y que tan valiente o cobarde podría llegar a ser para concretarlo.
  • ya están aquí – dijo Ta´ar al abrirse la puerta del compartimiento
  • Terraneo queremos tu ayuda – dijo el Ganimidiano
  • Yo… - titubee unos segundos armándome de valor – haré lo que me pidan – soy un cobarde
El Ganimidiano, acompañado por 2 seres altos ataviados con unas armaduras negras de algún metal exótico, me condujeron por un corredor hexagonal, construido con alguna especie de acrílico transparente por donde se podía ver el manto negro del espacio, todo salpicado por una multitud de destellos estelares multicolores.
Al finalizar del conducto, sobresalía una impresionante estructura suspendida en el vació, inmediatamente me di cuenta que, eso debería ser la estación científica.
El Ganimidiano me guió por una serie de corredores, hasta un salón atiborrado de pantallas semitrasparentes atestada de escalas y extrañas letras, allí se encontraba el fisiólogo
  • debería hacerles exhaustivos estudios a las hembras de tu raza pero, ya que estas aquí….dime como se reproducen? –
No sé que me pasó. Pero conté todo, desde como nacen los bebes hasta las posiciones del kamasutra.
Mi instinto de supervivencia es mayor que el bienestar de mi familia, soy consiente que mi oposición sería a este punto inútil, pero nada, ni siquiera una mala cara, que tan cobarde puedo ser?

Mucho….





— Antes de mí ninguna cosa fue creada
Sólo las eternas, y yo eternamente perduro:
¡Todo aquel que entre por esta puerta, deberá abandonar toda esperanza! —



Espécimen 1:

Fue el mismo Ta´ar junto a los mismo guardias de armadura negra, quienes me escoltaron desde la celda en la cubierta 3 de la estación experimental donde estuve encerrado no sé por cuánto tiempo, a la sala de investigación científica en el extremo inferior de la estación orbital, donde me esperaba el fisiólogo de pie en el centro del cuarto

  • lo siento — dijo el Bulgariano antes de cerrarse la escotilla
En el cuarto se encontraban 5 Ganimidianos mirando pantallas multicolores, en cubículos independientes pegados a la pared. Frene a ellos, el Fisiólogo de pie mirando fijamente una pared completamente negra.
  • adelante, el experimento esta por comenzar — dijo el Fisiólogo
Caminé unos 20 pasos hasta el centro del cuarto, y deteniéndome junto al extraterrestre me concentré mirando la pared negra
  • comencemos — exclamó el científico
La pared se encendió por completo, dejando ver un cuarto gigantesco, completamente iluminado por unos paneles de un brillo blanco amarillento, inundando el lugar de una calida luz día, las paredes revestidas en metal azul grisáceo brillaban opacas. Desde el centro de la tecnológica mazmorra, se encontraba a cuatro patas mi tía Angélica, completamente desnuda dentro de un halo circular de luz azul, el cual la mantenía inmóvil. En un momento, la estructura de las paredes comenzó a cambiar, volviéndose un páramo desértico. Una especie de holograma pensé, de un momento a otro parecía estar a bordo de una versión retorcida de la nave Enterprise.
  • datos en pantalla — ordeno el Fisiólogo. A ambos extremos de la pared aparecieron imágenes y gráficos — para el registro…la Terrana Angélica se apareara con un Jarawi de las planicies de Hindra 5
Desde la superficie terrosa una escotilla metálica se abrió en un silbido casi imperceptible y de ella surgió una criatura: de apariencia similar a una hiena, cabeza achatada, de largos colmillos, pelaje marrón, espinoso en el lomo y unas patas de enormes garras. La criatura se acerco olfateando a su alrededor, curiosa pero cautelosa, dando pasos cortos se aproximo a Angélica que, contorsionándose miraba aterrada a la infernal criatura acercándosele, babeando una secreción verdosa, el extraño animal se encontraba intrigado por la apariencia de la humana en tal posición.
Recorrió presto el camino restante acercándole su nariz, olfateando interesado por el coño expuesto de mi tía, de alguna manera le pareció atrayente y sacando una lengua negra y puntiaguda, comenzó a lamerle en múltiples ocasiones desde el pubis hasta el ano de una sola lamida, bañándola con esa baba verde y viscosa, todo eso mientras mi tía lloraba inconsolable.
  • Pantallas múltiples y audio, me agradaría oír el sonido ambiente — ordenó el fisiólogo a los tíos sentados en los pequeños cubículos
Los bordes de la gigantesca pantalla cambiaron, mostrando a mi tía y al cuadrúpedo engendro en múltiples ángulos, incluso una vista tipo rayos x mostrando el interior de la mujer.
Todavía no podía recuperarme del asombro cuando, las suplicas de la pobre Angélica llegaron a mis oídos con abrumadora claridad.
  • aléjate de mi bichejo del demonio — gritaba mi tía gimiendo
Pasó unos minutos lambiendo hambrientamente sus intimidades, hasta que el animal se montó sobre ella aferrándola con las patas frontales y curvando su espalda, comenzó entonces, con una polla de forma extraña a buscar con desespero la entrada de la vagina de su ofrenda; un grueso tronco enhiesto y venoso terminaba en un glande esférico azul verdoso. Mi tía podía sentir el enorme capullo de la criatura frotándose contra su pubis, y entre cada tentativa por adentrarse en el interior de la mujer, más angustiantes eran sus esfuerzos por desmontarse del monstruoso extraterrestre.

Los reiterados intentos de la criatura al fin rindieron frutos y en un potente enviste penetro la vagina de mi tía, clavándole todo el volumen de su pene de una sola vez.
  • NO!!! — gritó mi tía en un chirrido tan desgarrador que me dejo helado.
El Fisiólogo a mi lado forzó una antinatural mueca en su rostro a la cual, tan solo los desquiciados la interpretarían como sonrisa.

Del otro lado de la pantalla, el animal ya con todo la dimensión de su pene introducido en el coño de Angélica, comenzó un vertiginoso mete y saca.

El sonido del trozo de carne extraterrestre frotándose en el interior de mi tía junto al gruñido del animal y los gritos histéricos de la mujer convertían el sonido ambiente en una demencial sinfonía de horror. No quería seguir viendo o escuchando ese atroz espectáculo pero tampoco podía irme. Ni siquiera apartar la vista de la pared/pantalla podía sin la intimidante mirada del Fisiólogo.
  • hagan que pare por dios — sollozaba mi tía — me destroza, me esta rompiendo el coño.
Gracias a las imágenes de rayo x en el costado izquierdo de la pared/pantalla podía ver como el esférico capullo del animal arremetía golpeando la pared del útero en una cadencia trepidante, aumentando en igual mediada las suplicas de la mujer

— cabrones de mierda déjenme de una puta vez — gritó mi tía a todo pulmón antes de desmayarse

La criatura siguió por otros 30 minutos follándola de la misma manera hasta que con un fuerte bramido se corrió en su interior.
  • concluyo la copula, la simiente del Yarawi parece haber inundado la matriz de la Terrana, inscríbanlo en el registro — concluyo el Fisiólogo
La bestia luego de unos minutos, la desmontó regresando a la trampilla por donde emergió, mi tía se desplomo inconsciente sobre el piso pedregoso de aquella ilusión de planeta lejano.


Espécimen 1 criatura 2

Mi tia se encontraba tendida en el suelo y rezumando un viscoso semen amarillo, media muerta por la colosal follada que le propino el Yawari.

No pasaron ni 20 minutos cuando las paredes cambiaron al mismo azul grisáceo del comienzo.
  • Resultados? — preguntó el Fisiólogo
  • negativos — respondió uno de los tíos de los cubículos tras de mi

Entonces la pared/pantalla se apagó quedando completamente negra.
  • para el registro…espécimen 1 sujeto numero 2, la Terrana Angélica se apareara con un Crania de los lagos de Trazinia
Dicho esto, las pantallas volvieron a encenderse mostrando el gigantesco salón de paredes revestidas en metal azul grisáceo, Angélica continuaba rendida boca bajo en el suelo pero, esta vez notablemente limpia.
Cuando de pronto las paredes cambiaron, mostrando un medio ambiente semi rocoso, un musgo naranjo cubría el suelo entre las rocas y en el horizonte se veía un extenso lago de agua verde.
La trampilla del suelo se elevó nuevamente trayendo esta vez un ser bípedo, anfibio de 1.60 cm ó 1.70 cm. erguido, su cabeza era una mezcla horrible entre tortuga y sapo, unos ojos saltones y negros se ubicaban a cada lado del cráneo, su boca era ancha y dentro albergaba hileras de dientes con forma de aguja de 5 cm. junto a una gorda lengua azul elástica, parecida a la de un camaleón.
El ser caminó semi erguido arrastrando sus membranosos dedos por el suelo musgoso en dirección al cuerpo inerte de mi tía.
Girando su cabeza de lado a lado inspeccionaba el cuerpo tendido a sus pies. Se Inclinó sobre ella olfateando un par de veces, para luego abrir sus glúteos con los dedos índices de ambas manos palmeadas y membranosas.

Solo le basto un dedo, gordo como salchicha de cada mano para separarle los cachetes y dejar al descubierto su agujero trasero. La criatura se inclinó aun más acercando su rostro al culo de mi tía y alargando su lengua retráctil lamió el círculo rectal.
Angélica al sentir el húmedo trozo de carne masajeando su culo, comenzó a reaccionar perezosamente. Una vez degustada toda la longitud de su raja y estirando un dedo de su mano derecha, lo hundió profanando violentamente el anillo exterior de su recto, enterrándolo en toda su longitud.
  • no, por mi culo no hijos de puta — despertando y dando un respingo gritó mi tía a todo pulmón.
Mientras el dedo continuaba adentrándose en sus entrañas, la bestia acompaño el grito de Angélica con un aullido, provocando que la mujer intentara escapar despavorida, el Crania evitando que su presa escapase, la sostuvo con su mano libre aforrándola por su nuca y proyectándola contra el suelo, aplastando sus voluptuosas tetas contra las rocas, generando todo ese tiempo un brutal mete y saca.

Por las imágenes en rayos x podía ver como el grueso dedo membranoso entraba y salía de su ano continuamente. A los segundos un hilillo de sangre comenzaba a brotar de su desgarrado esfínter. Mi tía dando gritos guturales suplicaba entre sollozos que la dejasen en paz.
  • el Crania parece estar interesado en el agujero cloacas de tú tía — dijo el Fisiólogo sin mirarme — espero que pronto se fastidie y empiece la cúpula
Entonces la criatura enterró toda la longitud de su dedo en el culo de la mujer y volteando la palma de su mano hacia arriba, levanto las caderas de mi tía, sosteniéndole su peso e izándola, ubico el coño frente a su boca
  • mi culoooo! — aullaba Angélica sintiendo un dolor inimaginable — que alguien me ayude, se los suplico, me esta reventando el culo
  • que es ese liquido rojizo que resbala de su orificio cloacal? — preguntó el Fisiólogo
  • yaaaa, no más, me duele, me duele mucho
  • tejido conectivo liquido, creo que le llaman sangre — respondió el Ganimidiano del cubículo izquierdo
  • suelten a mi tía, que no ven que esta sangrando — intente gritar
Cuando la criatura infló unas bolsas a cada lado de su cuello
  • el Crania ha extendido su saco escrotal, la producción de esperma aumento en un 60 % — exclamo otro de los tíos tras de mi
La infernal criatura abrió sus fauces cargadas de dientes, liberando su lengua, la que se hinchaba 5 veces su tamaño mientras salía de su boca, el apéndice reptaba buscando la vulva de Angélica.
Al encontrar la entrada, comenzó a pugnar por insertar todo su volumen en el canal vaginal de mi tía.
Los gritos desesperados de la mujer se hacían histéricos al sentir como la lengua invasora desgarraba su vagina y llenaba sus entrañas centímetro a centímetro. Agolpándose en su interior deformándole el estomago.
  • detente, ya no puedo más — gruño mi tía — es peor que parir, no lo soporto más
Las hinchadas bolsas escrotales que el Crania mantenía colgando hasta su pecho, de un momento a otro se vaciaron por completo, inundando el interior de Angélica, los borbotones de lefa transparente mezclados con manchas de sangre le escurrían como cascada del chocho, salpicando el musgo naranja.
  • resultado negativo
  • entiendo, experimento finalizado — ordeno el Fisiólogo — envíen el espécimen 1 al confortabilidad y preparen el espécimen 2
Inmediatamente todo se apago, y a los segundos aparecieron ante mí, los mismos guardias quienes me escoltaron a mi celda.