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Tema: Mónica, mi amor imposible 21

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    Follador Bes será famoso muy pronto Avatar de Bes
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    Mónica, mi amor imposible 21

    Estaba descansando detrás de la mampara mientras la madre de las mellizas preparaba algo de comer.
    Recién habían escuchado por boca de Mary que la limpiaba luego de hacer pis, diciendo que era lógico que un padre hiciera eso, aclaró que lo hacía con la boca y mostrando deleite mientras le lamía el tajito.

    Frunciendo la nariz decían que eso era algo cochino, como podría acercar la boca a aquella zona. Estaba desempaquetando las bombachitas nuevas para entregarles cuando Mary me arrebató el paquete ofreciendo que si le permitían elegir cuáles quedarse ella, tal vez yo las premiase lamiéndoles la conchita.
    Mi muñequita estaba aprendiendo a ser manipuladora, y las mellizas aceptarían cualquier cosa para tener prenditas nuevas.

    No habían hecho pis pero les ofrecí que podríamos emularlo con esas bombachitas viejas y holgadas, no sabía si de frente o por detrás decidiendo que se ponga una en cada posición. Dejé para último la que tenía el potito hacia arriba para acomodar constantemente su floja prendita, sería la última vez que podría desencajarle la tela que se metía entre sus nalguitas.
    No necesitaba quitarles las prenditas, además era más morboso pareciendo decentemente vestidas, desplazando la tela quedó toda la puchita expuesta iniciando con un suave paseo de lengua, pensé arrancarle un suspiro con mi experto lengüeteo pero la mocosa aún no lograba llegar al orgasmo, de todos modos le chupé la conchita como si fuese a lograrlo.

    Cuando le tocó a la otra melliza debía separarle las nalguitas para llegar bien adentro, no sería cuestión de chuparle el culito por arriba, casi ni le lamí el tajito entusiasmado con su potito hermoso. Marisa llamó para que vayamos a comer comunicándole que me estaba calzando las zapatillas cuando recordé el show de la cremita, esa colita no lucía con quemaduras de sol pero podría aprovechar un poco de crema personal. Pidiendo que Mary tomase mi manija en sus manitas posicioné el garrote al medio de las nalguitas que aún brillaba por la saliva, le apoyaba el glande en el anito mientras Mary hacía gestos de que le metiese la pija por el culito ya mismo pero yo no soy un bruto degenerado: solamente le metí parte del glande en el anito mientras la chiquita se pasaba una mano por la cara para quitar las lagrimitas, era la primera vez que hacía caquita hacia adentro y su agujerito de hacer caca recién se estaba amoldando a mi pija.

    Mientras se colocaban las bombachitas nuevas les dí la espalda para que no se avergonzasen de cambiarse en mi presencia, al sentarme a la mesa aun estaba descalzo pero nadie se percató.
    Cocinaba bien la mujer, decidí contratarla para eso cuando el negocio de la escuelita comenzase a rendir divisas.
    Marisa conversaba alegremente planeando que podría comprar bicicletas para sus hijas comentando que hace mucho había trabajado en enfermería. Asociando ideas pensé que sabría colocar supositorios y enemas para el show y agregamos esos ítems a la lista, no podríamos tener un repertorio tan limitado si aparecían buenos clientes.

    Diciendo que el mismo guardapolvo de enfermera serviría para hacer de maestra escolar, mencionó a un par de chicos que deseaban entrar al club de actuación. Eso ya no me agradaba hasta convencerme que haría de maestra sexy con los nenes enamorados de ella, agregó que algunos curas de la zona tenían preferencias por los varoncitos y se podría expandir la oferta.
    Pensé que podrían ser de ayuda al ser quienes escuchaban las confesiones de todo el mundo y detectarían actrices potenciales.

    Las mellizas permanecían de pié mientras tenía a Mary en la falda haciéndole cariñitos, se notaban algo celosas por el trato preferencial y tuve que abrazar a una con cada brazo. La madre pedía que les explicase los peligros de que alguien les hiciese cosas indecentes a sus hijas, aconsejando que las tocase un poco mientras les indicaba las partes que los degenerados buscarían manosear.
    Me avergonzaba la idea de tocar indebidamente a las inocentes criaturas frente a su madre, pero con actitud quirúrgica fui poniendo el dedo en cada zona mientras explicaba, apenas les toqué el tajito pero el trasero quedaba fuera de la vista pudiendo señalarlo bien mientras mi dedo percibía algo pegajoso emanando desde uno de los culitos.

    Mary se jactaba conocer a la perfección cada una de las zonas y tuve que taparle la boca con un beso prolongado, Marisa miraba estupefacta el cariño filial debiendo explicarle que en mi país de origen eso era totalmente normal, por suerte la mujer no sabía nada de geografía.
    Yo deseaba seguir comiéndome la boquita de Mary pero no podría delante de tanta gente, además estaba refrescando y decidí irnos a la ciudad para traer algo de abrigo.

    Ya en el auto y antes de entrar a la ruta, aparqué rezando que no apareciese la culoncita con su baile del perreo, ahora sí podía abrazar a mi muñequita con total sinceridad y llenarle la cara de besitos diciendo que la quería mucho. Al estar comiéndole la boquita se separó llevándome a pensar que le dolía algo o estaba enojadita, solamente estaba curiosa preguntando pq la llamaba Moni.
    Quedé azorado al descubrir que el inconsciente me estaba traicionando pidiéndole perdón a Mary, ella decía que era algo natural si estaba enamorado de ella y hasta se sentía halagada por suplantantar a su tía. Esta vez la besé con pasión y por suerte mi muñequita sabía respirar bien, la hubiese ahogado.

    Llegamos a casa para buscar ropas de abrigo cuando quiso ir al baño, bastó entrecruzar las miradas para pedirle que no se lavase allí abajo. Esta vez casi le devoro los órganos internos por la intensidad al chuparle la conchita, la chiquita suspiraba fuerte por las sensaciones que le arrancaban mi desesperación y creo que fue algo similar a un orgasmo, tal vez había logrado brindarle placer con mi boca.
    Claro que no acabé, pero estando igualmente de cansado nos tumbamos abrazados en la cama, esta vez ella encima mío, deseaba sentir todo el peso de su cuerpito mientras le acariciaba la espalda.

    Revolviendo mi cabello, decía tener ganas de ver a su tía recomendando que me sacudiese el pito para no aparecer con una terrible erección, quedé dubitativo cómo podía ser que una criatura me diese consejos tan sabios.
    Ella misma me desabrochó el pantalón y comenzó a pajearme lentamente, yo me derretía observando su pequeña manita bajar y subir tratando de rodearme el pene con sus deditos. Con la nariz metida en su cabello le susurraba que podría salpicarle el vestidito y para no ensuciarla mejor acabaría en su potito hermoso.
    Mary aún tenía su colita mojada de tanto lamerla recién y la hice acostar de lado con su traserito apuntando a mi lado, me tuve que morder fuerte el labio inferior para no eyacular de inmediato al sentir la pija resbalando entre sus nalguitas; le pedí que se relajase para aflojar el anito haciendo fuerza hacia atrás para que le entrase un poco de pito. Yo no soy tan bestia como para cojérmela sin su consentimiento.

    La niña pujaba tratando que le penetrase la manguera de carne por la colita hasta que de repente le entró el glande en el recto, la tomé de la cinturita evitando que le entre más pija por el anito para no lastimarla. Iniciando un suave vaivén le sacaba algo de pija del dolorido culito para volver a meterle lentamente otro poquito de pinga por la cola, no pude demorar mi tremenda explosión aplicándole el enema lechoso.

    Llamamos por teléfono a Moni, no quería toparme con la maldita novia en su casa, preguntando cuándo regresaba le dije que estábamos en la ciudad y Mary me arrancó el teléfono de la mano para decirle que salíamos hacia allí.

    En el ascensor la abrazaba con fuerzas comiéndome su boquita consciente que en la casa no podría tocarla, Moni nos recibió con el sempiterno deshabillé transparente pidiendo que pasemos rápido que hacía frío. La pobrecita se había vestido así para agradarme y le pasé mi saco por los hombros con la boca a un milímetro de la suya pero sin besarla.

    Mary era muy bocasuelta pidiendo que la besase de una vez, si hasta la llamaba Moni a ella demostrando que pensaba su nombre obsesivamente, diciendo que buscaría ropita de abrigo para llevarse se dio vuelta guiñando un ojo en señal que nos dejaba en soledad adrede.
    Tenía a Moni abrazada pero sin atreverme a más, solamente bucear en sus verdes ojos buscando respuestas a mi atormentada mente, por suerte ella tuvo la iniciativa al acercar lentamente su boca a la mía para besarme de un modo que no conocía.
    Puedo jactarme de conocer muchas boquitas pero no la sensación de amor que esta vez transmitían los labios de Moni, la total entrega semejante a la que yo sentía hace un tiempo al robarle besos furtivos.

    Quedé mareado ante semejante demostración de cariño, quería decirle que la amaba con locura pero no me salían las palabras, solamente pude entrelazar los dedos entre su cabello y besarla del mismo modo, con una lentitud increscendo hasta que nos tiramos en el sofá sin poder soltar su rostro.
    Un carraspeo nos anunció que teníamos testigos, aconsejando a la tía que con esas prendas debería tener el traste helado sugirió que mejor nos vayamos a la cama, allí había cobertores.

    La miramos pasmados por sus consejos de persona mayor mientras Mary se sentaba ante su PC para jugar distraídamente. Ya en la cama Moni quedó bajo mi cuerpo, me sostenía con los codos para no largarle mi peso pero lograba acariciarle el cabello reconociendo que la había extrañado mucho. Moni confesó que eran muy amigas con Lucrecia pero ya no tenían jueguitos sexuales, cada una había reconocido que necesitaban a un hombre de verdad.

    Mientras susurraba que por las noches me imaginaba penetrándola suavemente, no me alcanzaban las manos para desvestirme. Moni ayudaba confesando que sentía la misma prisa para sentirme dentro de ella.
    Deseaba darle besitos allí abajo pero su mirada imploraba ser penetrada de inmediato, apoyando la punta del ariete en su puchita elevó las piernas para atenazarme la cintura mientras el garrote penetraba lentamente en su vagina, yo deseaba poseer un pito de tres metros para tardar mucho entrando en su conchita pero al final tenía toda la pija adentro. Su mirada al quedar quieto con todo el gusano ensartado en su vagina era para un póster, sus ojitos quedaron grabados a fuego en mi retina.

    Pude darme cuenta que nunca había hecho el amor con una mujer, solamente había tenido experiencias sexuales pero no la entrega completa de ambas partes en este acto sublime. Por suerte sabía contener la eyaculación estando con Mónica, de otro modo hubiese explotado en ese preciso instante. Moviendo lentamente la cintura le dejaba el gusano completamente enterrado pero tratando de estimularle el clítoris, sus ojitos se ponían en blanco y comencé un lento bombeo con largos instantes manteniendo el pene totalmente dentro suyo. Sus suspiros anunciaban un pronto desenlace pero yo deseaba tenerla así durante horas, al fin explotó con unos deliciosos espasmos y fuerte suspiro que asustó a Mary, la chiquilina vino preguntando si estábamos bien no pudiendo explicarle, solamente nos tapamos con el cobertor mientras ella se trepaba a la cama.
    La escuincla quería algunos mimitos también y tuvo que hacer fuerza para separar nuestro abrazo y deslizarse en el medio. Casi no le permitíamos respirar de apretadita que estaba, pero nosotros sonreíamos felices y Mary también, tal vez comprendía lo que era la felicidad.

    Dormitamos en esa postura sintiendo la cola de Moni apretadita contra mi mostruo, hasta percibir su mano pasando por allí y riendo ya que no era su trasero, era el de su sobrinita el potito que estaba apoyando por error.

    (continuará)
    Última edición por Bes; 08/11/2017 a las 05:30

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