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Tema: Competencia entre madres e hijas.

  1. #1
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    Predeterminado Competencia entre madres e hijas.

    Esta vez os voy a contar una situación, que quizás pase desapercibida a muchos hombres y que les sorprende cuando son conscientes de ello.

    Se trata de la competitividad que tenemos la mujeres entre nosotras para lograr los favores y la atención de los hombres y que se manifiesta ya desde niñas, como algo innato de nuestra personalidad, que nos hace competir incluso con nuestras propias madres por los favores del hombre que tenemos más cercano que es nuestro padre.

    Los matrimonios que hayan tenido hijas habrán pasado por esta situación, siendo las madres las que más la perciben que van viendo cómo se van produciendo los hechos, ante la indiferencia de sus maridos, que quizás son desconocedores de esta competencia, pero las madres ven como sus hijas las van ganando terreno, llegando incluso a ocupar su lugar en muchas ocasiones, provocando su enojo y celos hacia sus hijas, ante la sorpresa de muchos hombres que no acaban de entender como una madre puede llegar a sentir celos de su propia hija.

    Yo he tenido mi propio caso, cuando empecé a permitir que mi marido jugara con nuestra hija y lógicamente, los dos se calentaran haciendo de todo en presencia mía, hasta que llegó un día en el que mi marido le frotaba el coño a nuestra hija con su polla, pasándosela una y otra vez por su rajita, y yo veía que quería metérsela, apretándola y hundiendo su glande en ella y tuve que decirle:

    . - ¡Eh!, ¿qué haces? No se la metas, que la desvirgas.

    .- Déjame, por favor, es que no puedo más.

    .- Ya, esto ya lo sabía yo, que no te ibas a aguantar.

    .- Sí, mamá, déjale que la meta, que me gusta mucho.

    .- Ya lo sé qué te gusta, hija, pero no está bien que tú padre te haga esto. A quien tiene que metérsela es a mí, es lo que habíamos acordado.

    Pero sin poder apartarlo de mi hija, empezó a metérsela toda con el grito inicial de ella, pero después con su gozo inmenso, dejando que el pene de su padre entrara una y otra vez en su coño hasta provocarle el orgasmo más fuerte que había tenido hasta ahora y encima su padre tuvo una corrida que la llenó completamente y tuve que llamarle otra vez la atención:

    .- Encima te corres en ella, cabrón.

    .- Lo siento, pero es que me da un placer inmenso.

    .- Claro, y ahora vas a querer follarla siempre, y a mí ¿Qué?

    Pero quizás, a pesar de todo, todo esto no era tan nuevo para mí, porque yo había sido protagonista de una historia similar, pero como hija y como yo había tenido oportunidad de experimentarlo en mi propia vida, como hija y como madre, he podido comentarlo entre varias amigas, también madres de alguna niña y todas coincidimos en como nuestras hijas, desde que toman consciencia de lo que son y del poder que tienen sobre los hombres y sobre todo sobre su padre, van tejiendo sus estrategias con picardía y habilidad, muchas veces, para desesperación nuestra, olvidando, quizás, que nosotras a su edad hicimos lo mismo también, pero no lo recordamos de la misma forma en que la vemos en nuestras hijas, pero que si suele ser algo más familiar para las abuelas, que desde un punto de vista más objetivo nos lo recuerdan.

    Estas conversaciones pueden surgir en cualquier momento en el que coincidimos varias madres:

    .- Estoy harta de esta cría.

    .- ¿Qué te pasa con ella?

    .- Pues que está todo el día pegada a su padre y no hay forma de que estemos los dos a solas. En cuanto me ve con él, dándonos besos y estando juntos, viene ella a ponerse en el medio para separarnos y se pone a dar besos y abrazos a su padre, imitando todo lo que me ve a mí hacer con él.

    .- Jaja, eso nos pasa a todas, mujer, es normal. Está en la edad de hacer esas cosas.

    .- Cuando era más pequeña lo entendía, pero ya no va siendo tan niña y a veces tiene unas actitudes que no sé como se atreve.

    .- Anda por casa medio desnuda, ¿no? y parece que está provocando a su padre todo el día, enseñando y poniéndose encima de él.

    .- Pues sí. Siempre tengo que estar diciéndola que no esté así en casa y que se ponga algo; que se siente bien en el sofá, que a veces pone unas posturas que se la ve todo y a su padre se le van los ojos, claro.

    .- Ya veo que estás un poco celosilla de la cría, pero no es para menos, porque yo pasé por lo mismo también y tuve muchas discusiones con mi marido. Yo también la decía a mi hija que no saliera desnuda de la ducha, sin taparse con la toalla ni nada y luego estaba en su habitación sin vestirse un buen rato, sin cerrar la puerta. Su padre pasaba por allí y se quedaba mirándola sin que ella la importara que la viera así, sin taparse con algo, enseñándole todo.

    .- Ah, ¿si?

    .- Sí, claro, la mía estaba todo el día encima de su padre cuando estábamos en casa, viendo la tele, por la noche se venía a nuestra cama muchas veces y llegó un momento también que ya estaba harta, como tú dices. Y si le decía algo a mi marido me tomaba por loca y me decía que no podía entender como estaba celosa de mi hija, que no tenía que darle tanta importancia.

    .- Es que a mi, cuando se viene a la cama con nosotros ya me pone mala, que parece que somos un trío en vez de una pareja. Le digo a mi marido que no se lo permita y él dice que no pasa nada porque esté allí, que la deje.

    .- Claro, por él encantado de tener a dos mujeres con él, y de tener a su hija junto a él en la cama y que se le pegue bien.

    .- Además es que a veces la dejó dormir con nosotros y todo, y ya no puedo hacer nada con él, aunque me apetezca. Luego me duermo y no sé lo que hará con ella.

    .- ¿Por qué dices eso? ¿Es que sospechas algo?

    .- Ya lo sospecho todo, porque a veces oigo reírse a la niña y moverse en la cama y no sé lo que hacen. Porque si mi marido no tiene sexo conmigo, algo tendrá que hacer para desahogarse, digo yo.

    .- Pues sí, los hombres lo necesitan, ya sabes. No quería decírtelo para que no te preocuparas, pero mi marido llegaba a masturbarse con nuestra hija.

    .- ¿Qué me estás diciendo, con tu hija?

    .- Sí.

    .- ¿Y como permitías eso?

    .- No se. Es que llega un momento en que ya no sabes que hacer. No sabía si echarle la culpa a mi marido o a la niña. Yo veía que ella abría las piernas para que su padre la viera la rajita y hasta veía como ella le agarraba la mano para que se la pusiera entre las piernas.

    .- ¿Pero cómo pueden hacer esas cosas estas crías con esa edad?

    ,- No sé si será porque ahora enseguida ven de todo en todos los sitios o porque su padre la enseña, pero una vez la oí cuando estaban en el salón decirle a su padre que se sacara la polla. No me lo podía creer, pero mi marido se la sacó del pantalón y la niña exclamaba que qué grande se ponía y se la agarraba con la mano.

    .- Pues la mía estará haciendo esas cosas también con su padre. Y a mí ni me toca ya. No sé que voy a hacer.

    .- Mira, nuestras hijas compiten con nosotras para que su padre se fije en ellas y a nosotras no nos queda más remedio que competir con ellas.

    .- ¿Cómo vamos a competir con nuestras hijas por las pollas nuestros maridos? Esto me parece ridículo.

    .- No tenemos otro remedio. Tú tienes unas buenas tetas. No me digas que tú marido no las prefiere a las de tu hija.

    .- Pues no sé que decirte ya. Si ella apenas tiene todavía y está todo el día sobándoselas. No sé lo que les atrae tanto de ellas.

    Otra amiga intervino:

    .- Yo creo que se vuelven locos por metérsela en el coño, así tan estrechito y como son tan delgaditas, les encanta manejarlas a su gusto, poniéndolas en una posición y otra.

    .- Pero si son sus padres, por Dios, ¿cómo van a estar deseando follárselas?

    .- Parece mentira que no conozcas a los hombres. Cuando yo empecé a notar que mi hija se abría de piernas para su padre ¿sabéis lo que hacía yo? Pues me volvía más puta con mi marido, le ponía el culo para que me la metiera, que ya veis que lo tengo bueno y sé que le encanta dármela ahí desde que me conoció y le saco toda la leche que puedo para que no tenga ganas de irse con su hija. A ver si pensáis que me iba a dejar que esa mocosa me quitara a mi hombre,

    .- Al final van a tener razón los hombres que dicen que todas las mujeres somos unas putas. Tenemos que estar compitiendo por ellos hasta en nuestra propia casa. Yo ya voy siendo mayor para seguir excitando a mi marido como cuando era joven y estoy cansada para seguir su ritmo, mirar lo gorda que me he puesto. Hasta entiendo que empiece a fijarse más en la cría y hay veces que hasta lo agradezco, porque me da mucha pereza ponerme a competir con mi hija a mi edad.

    .- Pues yo no me pienso rendir. Si mi hija se pone minifaldas, o minishorts enseñando el culo, pues yo más, con ropa ajustada, escotes, de todo, a ver a quien miran más por la calle.

    .- Si os ponéis así las dos, yo creo que os van a mirar a las dos. A ti te van a mirar más los jovencitos y a tu hija los maduros, así que no se si así te vas a llevar a tu marido, que ya me he fijado como mira a todas las crías cuando viene a buscar a su hija a la salida del cole.

    .- Buffff, ¡qué difícil es esto! ¿Para qué habré tenido hijas? Con lo bien que estaríamos en casa con un chico que estuviera todo el día pidiéndome mimos.

    .- Jajaja, eso es verdad, y además cuando empezara a fallar nuestro marido, seguiríamos bien servidas.

    .- Que bruta eres, ti siempre igual. ¿Es que tú nunca te cansas de tener a un hombre encima?

    .- No, amiga, yo siempre fui muy caliente y no pienso quedarme sin ello por muy mayor que sea.

    .- Bueno, tú tienes un hijo, así que no te faltará.

    .- Tenlo por seguro, jaja.

    La madre de la otra amiga que estaba allí y que había escuchado lo que había dicho su hija antes, quejándose de la situación, la dice:

    .- Si tú hacías lo mismo con tu padre, ¿es que no te acuerdas ya? Estando yo embarazada de tu hermano y luego de parir, que tenía que estar por la noche dándole el pecho, como no podía hacer nada con tu padre, él se iba a dormir contigo a tu cama. ¿Te crees que no sabía yo que te estaba follando?

    .- Ay, mamá, que vergüenza, como dices esas cosas. Yo no sabía que tú le dejabas que lo hiciera.

    .- Bah, que tonterías. A todas las habrá pasado igual, así que no os quejéis tanto de vuestras hijas.

    .- Tiene razón tu madre. A mí me pasó esto también y ahora mi padre cuando se lleva de vacaciones a mi hija se lo hace a ella igual y mi madre le deja y no le dice nada.

    .- Como yo con tu padre cuando dejáis a la cría dormir en nuestra casa. ¿Por qué crees que tiene tantas ganas luego cuando está con tu marido?

    .- Jajaja, estoy alucinando con las cosas que estáis diciendo. Que yo sepa, la mía no ha llegado a tanto, pero si se pone mis tangas y se los enseña a su padre para que la diga como la quedan.

    .- Son juegos de niñas Las mujeres somos así, presumidas y coquetas. Las gusta que sus papás las digan que están muy guapas y ya sienten esa necesidad de despertar el deseo de los hombres, es algo natural.

    .- Y tanto. Ya ves como van vestidas ahora, con esa minifaldas que se las ve todo y ellas encantadas de que las miren el culo y luego nos escandalizamos de que se las empiecen a meter tan pronto.

    .- Es que cada vez son más precoces. Yo cuando la llevo a la playa, es que no la puedo perder de vista ni un momento, porque en cuanto me descuido, ya está alguno a su lado sobándola y ella tan tranquila, dejándose.

    .- No todas se dejan con extraños, pero en casa, con su padre, como tienen confianza, se dejan hacer de todo.

    .- Es que a nosotras nuestros maridos nos tienen muy vistas ya y con ellas todo es novedad y así es difícil competir con ellas.

    .- Pues yo te sigo diciendo lo mismo. Tú ábrete bien de piernas para tú marido y ya verás como se olvida de la cría.

    .- No sé yo, pero bueno, es lo que nos queda. Nosotras ya sabemos bien como sacarles la leche.

    .- Ellas si que saben sacarles la leche. Las encanta ver como sale disparada. La mía empezó a jugar con su padre haciendo eso y luego acaban montándose encima padres para que se la metan.

    .- Yo no me acuerdo mucho de lo que hacía de pequeña, pero ahora lo estoy viendo con mi hija también. Como estoy separada, a veces invito a hombres a casa y siempre está ella metiéndose por el medio también, no sé si por celos para que yo no pueda tener una nueva pareja o es que a ella la apetecen todos los que llevo a casa y como ya no es una niña, que tiene 16 años ya, imagínate a ellos en mi casa con ese panorama.

    .- ¿Qué ha llegado a hacer exactamente?

    .- Pues eso que os digo y ya el colmo fue con Fabián, con el que estuve viviendo 5 meses y lo tuve que echar de casa porque me lo encontré en la cama con mi hija.

    .- Pero esa vez le echaste la culpa a él.

    .- Sí, claro, que remedio, él era el adulto y no iba a echar de casa a mi hija, así que me fastidié y por mucho que me rogara él, tuve que hacerlo, pero yo sabía muy bien que la que se había metido en su cama era mi hija. Yo ya me sospechaba algo cuando veía a mi hija provocarle enseñándole las piernas y poniéndoselas encima o poniéndole las tetas en la cara, pero yo prefería hacer como si no viera nada y ya veis lo que acabó pasando.

    .- Pobre Fabián. Es que además los hombres son tontos, una niña de estas se abre de piernas y ya pierden la cabeza.

    .- Es normal, mujer, son hombres, jajaja. Anda, que a nosotras tampoco hace falta que nos digan mucho para que las abramos para cualquiera también.

    .- Eso es más últimamente, por venganza y por liberarnos, porque antes, bien que nos decían nuestras madres que las cerráramos bien.

    .- Sí, pero ya veías que a pesar de eso, acabábamos abriéndolas si nuestro padre nos metía la mano ahí.

    .- Bueno, es que cuando nos dábamos cuenta de lo rico que era eso, no podíamos hacer otra cosa, jaja.

    .- Ya oísteis lo que dijo mi madre antes, pero es que yo cuando pasó eso era una cría y no sabía nada de estas cosas ni lo hacía con malicia, como piensa ella. Me da mucha vergüenza que os hayáis enterado, pero ¿qué hubierais hecho vosotras en mi caso?

    .- Pues dejar que nos la metan también, jaja. No te preocupes, mujer, que no tienes nada que disculparte, porque aquí alguna más se está callando las cosas, ¿a que sí?

    .- Sí, amiga, la verdad es que poco podemos decir a nuestras hijas cuando nosotras hacíamos lo mismo también. A mí el mío no me la llegó a meter porque mi madre estaba muy pendiente de mí y una vez que mi padre estaba encima de mí, ella lo sacó de ahí. Además yo tenía hermanos mayores también y alguno quería, pero mi madre no les dejaba dormir conmigo, aunque sobarme, bien que me sobaron todos.

    .- O sea, que tenemos que dejar que nuestras hijas nos echen de nuestra cama de matrimonio y se follen a nuestros maridos ¡no?

    .- Tampoco es eso, pero quizás debemos de ceder un poco y compartirlos durante esos años en que nuestras hijas están así. Luego, cuando tengan novios, ya se olvidan un poco de su papá, jaja.

    .- Sí, pero lo malo es que el papá no se olvida de ellas y quieren seguir haciéndolo con ellas y habrá algunas que por pena, les dejen seguir, pero otras no querrán.

    .- Pues que se aguanten, que para eso estamos nosotras y hay que saber tenerles contentos.

    Y cada una sigue dando su opinión:

    .- Yo también tuve una época, en la que cuando nuestra hija nos oía por la noche que estábamos follando, venía a nuestra habitación con cualquier excusa para interrumpirnos o nos preguntaba directamente lo que estábamos haciendo, y nos chafaba el polvo, así que ya veis.

    .- Eso lo hacía la mía también con 7 años, la mocosa venía y su padre la dejaba estar un rato con nosotros para que se durmiera otra vez, pero imaginaros el plan, la cría entrando en la habitación y viendo a su padre encima de mí y cuando se quita, con la polla toda empalmada, lo que pensaría ella.

    .- Yo creo que no eran tan inocentes vuestras hijas, sabían muy bien lo que estabais haciendo y las daba celos porque su padre no se lo hiciera a ellas.

    .- Pues estamos bien, lo que os decía yo, nosotras nos vamos a dormir a la habitación de la niña y ellas…., ¡ala!, con su padre.

    .- Qué exageradas sois. Son cosas que todas las niñas hacen y hay que saber llevarlo. Yo creo que es más curiosidad que otra cosa y hay que dejar que satisfagan sus dudas y hacerlas entender que eso es algo que hacen los papás y que ellas ya lo harán también cuando tengan un marido.

    .- Pero es que si no las dejáis probar, ellas van a querer hacerlo mucho antes de tener marido y van a buscar a cualquiera para que se lo haga, que es lo que está pasando con muchas.

    .- ¿Y qué propones, que su padre las deje probar?

    .- Bueno, un poco no creo que sea malo, así sacian su curiosidad y se quedan tranquilas.

    .- Pues que quieres que te diga, yo no veo normal que su padre las chupe el coño y que ellas le coman la polla.

    .- No sé si será normal o no, pero ni te imaginas la cantidad de ellas a las que las dejan probar eso.

    .- ¿Pero tú crees que si a una cría de estas edades la das a probar un caramelo así, se van a conformar con eso?

    .- Habrá que decirlas que sí, que se conformen, que ya tendrán tiempo para eso. Con la nuestra parece que dio resultado, ya no volvió a entrar en nuestra habitación cuando estábamos follando.

    .- Que raro me parece eso. ¿Y tú crees que su padre por detrás no se la andará metiendo y por eso está tan tranquila ahora?

    .- No sé, espero que no, porque si es así es que ya no sé qué decir y lo que podemos hacer.

    .- ¡Ay, amiga! No seas ilusa. Yo estaba como tú hasta que un día los vi y no veas el disgusto que me llevé.

    .- Los hombres no saben aguantarse y ya con lo fácil que se calientan, si encima la niña anda provocándolos, ¿qué te puedes esperar?

    .- Yo lo que espero es a ver si pasan estos años y vuelve todo un poco a la normalidad, porque tener a una hija en casa con estas edades es un peligro y una incertidumbre continua pensando en lo que harán o dejarán de hacer.
    .- Quizás lo mejor será tomárselo con filosofía, como hacen algunas. Dejan que las cosas pasen sin que les afecte y así no sufren tanto.

    Muchas madres habrán observado en sus hijas estas actitudes o se habrán sentido identificadas cuando ellas eran jóvenes, pero las mujeres ya sabemos la competencia que existe entre nosotras para conseguir la atención de los hombres y esa competencia, la manifestamos ya desde niñas, de una manera instintiva, creo yo, que provoca todas estas situaciones y muchas otras que nos podrían decir otras madres que han visto en sus hijas.
    Última edición por veronicca; 10/11/2017 a las 21:33

  2. Thanks Hijo_Pervertido, NumeroX, papete, Kasikeno Ha dado Gracias por este Post
  3. #2
    Pajillero NumeroX será famoso muy pronto
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    Red face Re: Competencia entre madres e hijas.

    Muy bueno, me ha gustado mucho..

    Creo que el hombre es quien mas gana con estas competencias.. jejeje.

  4. Thanks veronicca Ha dado Gracias por este Post
  5. #3
    Pajillero MARIAXEXI1 va por un camino distinguido Avatar de MARIAXEXI1
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    Predeterminado Re: Competencia entre madres e hijas.

    Gracias por el relato eres muy buena desarrollando los temas
    tengo que contarte yo lo mio a ver si tengo tiempo y te escribo
    un beso
    maria

  6. Thanks veronicca Ha dado Gracias por este Post
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