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Tema: Mónica, mi amor imposible 19

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    Follador Bes será famoso muy pronto Avatar de Bes
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    Mónica, mi amor imposible 19

    Me encontraba con Mariela sentadita en mis piernas enseñándole a escribir, mi lápiz grueso y viscoso se paseaba entre las nalguitas de la nena cuando ella misma sugirió que el gusano debería darle un beso al conejito.

    La punta del gusano se empecinaba a besarlo en la boca al pobre conejito y quedó el glande en la entrada de su puchita, claro que no la desvirgaría, yo no era un depravado para hacerle eso a una criatura inocente.
    Mary arrodillada en el piso me acariciaba los hermanos colgantes divertida viendo mi palpitante glande ante el tajito de la amiga, la misma quería demostrar que ya era mayor moviendo el cuerpito para le entrase el pito, era solamente la puntita de mi pija pero no aguanté regándole la puchita con mi didáctico elixir.

    Se fue corriendo al baño para lavarse y Mary no quería dejar desocupado el tibio asiento trepándose a mis piernas, esta vez la pude abrazar y besar sin testigos, o casi, le estaba comiendo la boquita a mi muñequita mientras Mariela solamente se comía una galletita permaneciendo de pie.
    Decidí ir a la ciudad para comprar las cosas y al despedirme Mariela estiró la cara esperando que le dé un beso como a Mary, claro que solamente le dí un piquito, aun no teníamos confianza con esta nena.

    Regresé a casa para buscar ropa y otras cosas, estaba en eso al escuchar los golpecitos en la puerta y era la hija de la vecina preocupada que no estuve un par de días.
    Me llenó de ternura alzando a Vero en brazos para besarla con dulzura, informándole que estaba de vacaciones y haciéndole notar que percibía su potito más grande. Me recordó la cercanía de su cumpleaños, al fin usaría legalmente dos cifras ya que ahora presumía de tener diez.
    Reflexionaba que en un futuro se quitaría años, pero a esta edad quieren ser mayores.

    Preguntándole qué deseaba para regalo de cumpleaños, luego de dudarlo pidió que la hiciese mujer. Tuve que explicarle suavemente que eso no se podría, aún era muy pequeña y sería doloroso, para consolarla le prometí hacerla media mujer debiendo explicarle que consistía en meterle la pija completa por la cola.
    La pobre temblaba imaginándose el anito penetrado hasta el fondo, pidiendo que por ahora le diese unos besitos allí abajo, anoche se estaba por pasar el dedo recordando mi lengua pero se aguantó estoicamente.

    Diciendo que antes quería verle el traserito, se recostó en la alfombra panza abajo con una revista en la mano. Pretendiendo leer distraída, movía las piernas para que la pollerita se vaya desplazando, la cretina sabía que esa pose cándida me enloquecía y no la toqué admirando esa bombachita cubriendo su colita infernal.
    Apenas acercaba la nariz como si fuese algo prohibido hasta que no aguanté más bajándole la prendita de un tirón. Perdiendo la lengua entre medio de sus nalguitas hacía que sus temblores le arqueasen la espalda, hasta darla vuelta sosteniendo sus piernas en mis hombros para brindarle los besitos allí abajo que tanto anhelaba.
    Tuve que seguir chupándole la conchita luego del orgasmo al no dejar de aferrarse a mi cabello y tuvo su segundo clímax mientras le comía la puchita con un dedo metido profundamente en su culito.

    Se arregló la ropa mientras me dedicaba a revisar el contestador telefónico, un par de service atrasados pero el más preocupante era uno de Diana. Quería quedar bien con el tipo que me conseguiría máquinas a precios muy beneficiosos y no podría fallarles.

    Diciendo que debería hacer un service aconsejaba a Vero que volviese a su casa pero sin lograr sacar la mano debajo de su pollerita, sus piernitas y trasero eran un magneto irresistible deseando cojérmela bien pero tuve que resignarme dejándola ir.

    Ni siquiera era un desperfecto, había limpiado desconectándose el monitor. Mientras lo fijaba con tornillitos para evitar futuros accidentes pensaba que Diana era muy tonta o buscaba un pretexto haciéndome venir.
    Los dueños de casa no estaban mientras usaba un pequeño destornillador, el mango era lisito y redondeado produciendo pensamientos ilícitos mientras mientras me lo metía en la boca. Laurita miraba curiosa preguntando si eso era sabroso, le puse la herramienta entre los labios pidiendo que le pasase la lengua, la chiquita se quejaba que no tenía sabor a nada cuando le susurré que estando bien humedecido se lo podría meter por el culito.

    Mientras la chiquita entreabría la boquita del estupor, le tapé los dientitos con un beso. Sugiriendo que moviese un poco la lengua para rozarla con la mía quedamos besándonos largamente, Laurita ya sabía respirar con la boquita tapada mientras le acariciaba la colita.
    Pidiéndole que se apoyase en la falda de Diana y le vaya desabrochando el uniforme, se descubrían unos lindos pechitos al unísono con el potito de la niña. Sin quitarle la bombachita desplacé la tela para destapar la colita y con una mano separaba sus nalguitas mientras la otra apuntaba el destornillador a su minúsculo hoyito fruncido.

    Su anito se presentaba muy seco, deseaba humectarla con la lengua pero Laurita hubiese percibido una intromisión de su intimidad al chuparle el fruncido orificio, debiendo pedirle a Diana la crema de manos, esta vez entraba lentamente en el culito de Sandrita hasta desaparecer un par de centímetros. Diana ya estaba con los pechos al aire cuando le ordené que se agachase a mi lado para homenajearme el gusano. Debí repartir la mirada entre el triangulito blanco que asomaba entre las piernas de la empleada y el anito siendo penetrado por el destornillador.
    La pobre criatura respiraba raro mientras eso le entraba por detrás, no era más grueso que un dedo y bien lubricado pero el hacer caquita hacia adentro no estaba entre sus juegos cotidianos.
    Separando sus nalguitas con una mano le cojía el culito con el destornillador en la otra mano, me faltaba una mano para dedearle el tajito miniatura pero debí conformame con mirar su ano tragarse lentamente la herramienta.

    Por suerte la empleada sabía tragarse todo mi semen sin dejar escapar una gotita, hubiese sido indecente ensuciar la alfombra luego de la chupada de pija.

    Compré las prenditas y otras cosas necesarias haciéndome doler la billetera, estaba a pocas calles de Moni pero pude resistir la tentación de verla. Podría conducir sin utilizar las manos, el gusano no tendría manos pero se erigía lo suficiente para llegar hasta el volante gracias a invocar el nombre de mi amor casi imposible.
    Entrando a la calle de tierra, persistían mis ensoñaciones de estar haciendo el amor con Mónica y casi atropello a dos personas.

    Era una mujer con su hija, debería decir superhijota por lo obesa. No tenía tetitas pero le sobraba carne en todo el resto del cuerpo.
    Ya conocía mi automóvil y también el proyecto de escuelita, en este barrio volaban las noticias como reguero de pólvora…, relatando que tenía unos pupitres escolares producto del cirujeo me los ofreció a módico precio y serían gratuitos si podía actuar su hija.
    Evité largar una carcajada, la pobre gordita no lograba excitar a nadie pero los pupitres me saldrían gratis, le ofrecería una oportunidad.

    En casa estaba Mary con unos libros y papeles, quedé consternado ya que en su casa no estudiaba ni a palos pero explicó que ayudaría a las mellizas para evitarse el trabajo de modelo. La alcé para abrazarla con fuerza felicitándola por la decisión, tampoco me agradaba la idea de que unos degenerados mirasen a mi muñequita.
    No podía besarla en la boquita delante de testigos, pero el vestidito ocultaba mi mano apretando fuerte su potito enfundado.

    Midiendo el espacio, calculamos que podrían caber dos pupitres y de paso servirían como sillas, la mujer nos presentó a Rosa que nos miraba de reojo cabizbaja. Le expliqué que aquí no se permitía el contacto físico, solamente mirar ocultos tras la mampara. Aliviada que no debería prostituir a su hijita, relataba que la nena conocía un bailecito erótico llamado perreo y era muy buena en eso.
    Puse una música popular que no me agradaba pero necesaria para esos bailes, la gordita movía el cuerpo como si tuviese mucho menos peso del evidente, lograba sacudir sus carnes como si fuese delgadita.
    La madre fue a buscar un pupitre mientras evaluábamos a la candidata, su pollerita tableada se alzaba con sus frenéticos movimientos mostrando una bombachita pequeña y limpita, al menos esta gente era aseada...

    Diciendo que el show necesitaba un partenaire me tomó de la mano dejándome parado allí, no tenía idea que debería hacer pero Rosita meneaba el trasero con furia agachándose y apoyándome su potito sensualmente. Tuve que agacharme para que la pequeña bombachita pudiese tomar contacto con mi bulto despertando, reconociendo que era casi excitante. La nena decía que debía tomarla por la cintura emulando los movimientos indecentes mientras que yo reconocía la razón de tantos embarazos indeseados en esos ambientes.

    Le tocaba la pancita gorda sin animarme a bajar, en uno de los pasos del baile exótico se me escapó la mano tocándole el tajito y pedí disculpas por el accidente alabando su gorda puchita mientras la seguía acariciando.
    Estaba fatigada y apunto de sentarse en mi falda, la gordita me aplastaría las piernas dejándola paradita a mi lado mientras alababa su arte, ella se tocaba allí abajo anunciando que estaba transpirada causando mi curiosidad si se mojaba la bombachita. Pasando la mano por sus regordetas piernas le toqué profesionalmente la cola mientras percibía los bordes de la prendita, realmente usaba una bombachita algo pequeña para su edad debiendo pedirle que se agachase para admirar su potito. Tal vez no era sensual, unas prominentes nalguitas apenas cubiertas con esa prendita íntima y pasé la mano por su entrepierna hacia arriba para palpar bien ese potito enfundado. Le tuve que dar la razón: estaba transpirada allá abajo.

    Mary observaba embelesada que mi gusano estaba sin despertar demostrando que aquello no me había excitado, aún estaba manoseándole la colita a la bailarina al llegar la madre con el pupitre, la pobre jadeaba por el esfuerzo y le ayudamos dejándolo en posición.
    Les ofrecí tomar una ducha para refrescarse y partieron raudas al baño, fui para llevarles una tohalla limpia y la madre ya estaba bajo el agua lavándose la peluda cachucha. Rosa se había bajado la bombachita pero algo tímida no se animaba a quitarse la pollerita, la madre decía que no fuese tonta y me ofreciese un bailecito como le hacía al padrino.

    (continuará)
    Última edición por Bes; 06/11/2017 a las 23:35

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