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Tema: Las niñas de mamá capítulos 7

  1. #1
    Virgen Teffy96 va por un camino distinguido
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    24 dic, 16
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    Predeterminado Las niñas de mamá capítulos 7



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    Estaba nerviosa y me costaba ocultarlo. Cuando llegamos a casa de Lorena, quien nos abrió fue Holy. Vestía un lindo traje de baño de dos piezas y tenía el cuerpo totalmente empapado.
    Ah, hola. Pasen. Mamá estaba esperándolos —dijo con entusiasmo.
    Noté que su mirada estaba puesta especialmente en mí, y no hablo de una mirada amigable, sino más bien la de una advertencia, como una oficial de policía. Supuse que se debía a que yo era la conocedora de un secreto que con sólo contarlo, podría hacer que metieran a sus padres a la cárcel.
    Todos entraron primero. Holy y yo nos quedamos frente a frente, con pose desafiante en el rostro. Me sorprendía lo fría que podía ser la mirada de ya niña de quince años.
    Ese es un… lindo bikini —dije sin saber qué más añadir.
    Gracias. Pasa.
    Para mi sorpresa nosotros no éramos la única familia a la que Lorena había invitado, aunque tampoco me extrañaba. Su piscina era bastante grande al igual que su jardín. Había otras niñas que eran amigas de Holy, cuyas edades, pensé, oscilaban entre los nueve a los catorce años. Una era especialmente mayor, como de dieciocho, y era una conocida de Kim.
    ¡Karen! ¡Ven con nosotros!



    Lorena y su esposo estaban en una mesa reunidos con los padres de los niños. Yo suspiré y decidí unirme a ellos. Una parte de mí quería advertirles a esas personas que sus hijas estaban en la mirada de depravados, pero lo cierto es que el ambiente en el lugar era de plena diversión y no quería quedar como la mala que le arruinara a los pobres niños un día de piscina gratis.
    Hola a todos.
    Lorena me presentó a los demás y mientras me incluían en la conversación, intenté estar pendiente de mis hijas, pero era casi imposible verlas desde el lugar donde me había sentado.
    Tranquila, Karen —me dijo Lorena y noté un brillo especial en sus ojos. Ella sabía lo que yo estaba pensando sobre la fiesta: que era una trampa para que ese par se diera un banquete a la vista.
    Y lo cierto era que sí era un banquete, hablando en términos de ellos. Me sorprendió ver que algunas de las niñas, las que sobrepasaban los diez años, llevaban bikinis cuya parte inferior era una tanga. Sus redondas pompis las hacían parecer modelos en miniatura, y me pregunté qué clase de padre le compra algo así a sus hijas. O más bien ¿dónde las vendían?
    Advertí a Laura que nadaba con Holy. Ambas niñas se llevaban bien, lo cual activó mi alerta de madre. Le hice un gesto a Lorena porque necesitaba hablar con ella y dejar algunas cosas en claro.
    ¿Qué sucede? —me preguntó cuando estuvimos separadas de los demás, a un costado de la casa.
    Hay… demasiadas niñas en la casa. Lorena, sé lo que está pasando.
    ¿Qué pasa? —mi amiga se ruborizó pero con una sonrisa, como una cría a la que se le había atrapado —¿tienes algún problema con niñas en bikini?
    No es eso. Lo que intento…
    Míralas —dijo Lorena y me obligó a mirarlas. Se puso detrás de mí y sostuvo mis mejillas —. ¿Me vas a negar el hecho de que esos pequeños cuerpos no te atraen en lo más mínimo?
    Nop. No soy como tú.
    La delicada piel de sus piernas, sus pechos en desarrollo.
    No. No me vas a arrastrar a tu mundo…
    Me detuve cuando sentí que una mano me acariciaba seductoramente la espalda.
    ¿Lorena?
    Entonces… tal vez te gusto yo.
    Te estás sobrepasando. No me molestes o con una llamada puedo hacer que te encierren por abusar de tu hija…
    Y no dije nada más cuando Lorena me dio el primer beso de carácter lésbico de mi vida. Fue un beso fuerte que me presionó los labios. Rápidamente me separé de ella. En cualquier otra situación le habría dado una cachetada, pero estaba tan sorprendida por lo ocurrido que me quedé congelada.
    Me… besaste.
    ¿No te gustó?
    Volvió a acercarse y me puso las manos en las caderas, justo por debajo de la blusa. El tacto de sus dedos ahora se sentía raro.
    No me vas a denunciar, Karen. Me quieres demasiado.
    Yo… no me retes.



    Juntó su nariz con la mía y luego me dio un beso, esta vez muy tierno, en los labios. Su boca tenía un sabor dulce, a uvas. Y de repente, mientras pensaba en el sabor, me di cuenta de que yo también le estaba correspondiendo al beso.
    En ese momento, mientras mi mejor amiga y yo dábamos un paso más en nuestra relación, alguien me tocó la espalda.
    ¿Mamá?
    Enrojecí.
    ¿Laura?
    ¿Qué haces?
    Em…
    ¿Qué demonios le puede decir una madre a su hija de doce años después de que ésta la ha visto besarse con otra mujer?
    Mamá estaba mostrándome su amistad —dijo Lorena con una encantadora sonrisa —. Es natural que la gente que se quiere se de besos.
    Sí, eso mismo, hija. Emm ¿qué quieres?
    Ya nada. Pensé que te fuiste.
    No. Aquí estoy.
    Laura le lanzó una mirada a Lorena y después se dio media vuelta para regresar a la piscina. Yo suspiré, aliviada.
    Lorena, no vuelvas a…
    Me cayó con un beso y ésta vez me pegó la espalda al costado de la casa. Desde allí nadie podía vernos. Sus labios de uva volvieron a la tierna tarea de humedecer los míos, y movió sus manos en círculos por la piel de mis caderas. El instinto me hizo abrazar a mi amiga.
    No… Lorena. Espera.
    ¿Qué?
    Esto… esto no es corre… ¡Ay! —solté un rápido gemido cuando su lengua se deslizó por mi cuello.
    Bueno, bueno. Me calmo —dijo después de separarse de mí. Yo, casi, casi deseé que no lo hiciera.
    ¿Por qué lo hiciste?
    Porque… me gustas.
    ¿Es esto una declaración de amor?
    No, tonta. Me gustas. Eres guapa, y yo soy bisexual, así que no me da nada de asco besar a una mujer.
    Pues yo no lo soy así que no lo intentes de nuevo.
    Eso no es lo que tu boca me dijo. Anda, vamos.
    Su sonrisa era cautivadora, aunque siempre lo había sido. Una parte de mí, una muy grande, me dijo que tuviera más cuidado con Lorena de ahora en adelante.



    Kim—


    No sabía si creerle o no a Laura, porque la verdad estaba disfrutando de la visión de las otras niñas en la piscina. Y eso me estaba produciendo muchas dudas, porque después de lo que mi hermanita y yo hicimos, cuando vi a las otras nenas de edad similar, la parte lujuriosa de mí se activó.
    ¿Mamá y Lorena?
    Sí. Las vi besándose a un lado de la casa, y mamá parecía estar disfrutándolo.
    No jodas. No puede ser.
    Lo juro. Lorena dijo que lo hacía porque mamá y ella se quieren mucho.
    Bueno, la verdad es que son mejores amigas —. Pensé en que podría hablar con mamá sobre eso, pero lo haría por la noche, cuando tuviera la guardia baja.
    Miré a Laura que estaba dentro de la piscina, con la cabeza y las manos apoyada en la orilla hablando conmigo.
    Oye, Laura. Lo que pasó con el plátano…
    ¿Qué tiene?
    No se lo vayas a contar a nadie ¿de acuerdo?
    Laura asintió.
    ¿Quieres… que lo intentemos otro día?
    Fue tan hermoso ver como sus pequeñas mejillas se ruborizaron cuando se lo pregunté, pero Laura no me contestó y por el contrario se fue a nadar con las demás.
    El transcurso de la tarde fue de lo más normal. Me metí al agua y cuando salimos para comer, noté como las niñas se me quedaban mirando las tetas que mi bikini apenas podía mantener en su sitio. Aquello me daba morbo y muchas ganas de desnudarme frente a todas ellas. Me contuve, y luego, sonrojada por esa clase de pensamiento, me fui a cambiar de ropa.
    Entré al baño de Lorena y lo primero que se me dio fue investigar qué tanto tendría en el botiquín detrás de su espejo. Era algo que hacía siempre que entraba en el baño de una casa. ¿La razón? Ni yo la sé.
    Al abrir el botiquín lo primero que me llamó la atención fue una botellita de lubricante anal que estaba a la mitad. Pensé en que Lorena y su esposo tenían constante acción por detrás. Tal vez eso le faltaba a mamá, que alguien se acostara con ella, pero ¿besos con Lorena? Pienso que la ausencia de sexo había cambiado a mi madre de equipo.
    Dejé el lubricante donde estaba y me quité la parte superior del bikini. Mis pechos al fin se vieron libres de su confinamiento y al verlos en el espejo hice una mueca, pues alrededor de mis pezones estaba bronceado, pero como no hacía topless, las marcas del bikini marcaban mi piel. Eso se podía corregir fácilmente, pero lo haría en casa.



    En eso abrieron la puerta del baño. Yo me cubrí los pechos rápidamente, pero por fortuna sólo se trataba de Holy, así que los volví a mostrar.
    Me asustaste, tonta. Pensé que le había dejado…
    ¿Qué?
    ¿Son tetas reales?
    Emm. Pues sí.
    Vi el rubor en su rostro y luego una sonrisa brillante. Yo me sentí acalorada.
    ¿Puedo cambiarme?
    Claro, es tu baño.
    Holy me dio la espalda.
    ¿Me ayudas a quitarme el sostén? No llego al nudo.
    Ah, sí.
    Mis manos estaban algo nerviosas. Si lo veías de un modo diferente, estaba quitándole el sostén a una niña de quince años. Eso hizo que mi pecho latiera deprisa y rememoré a Laura y nuestro salvaje encuentro.
    Deshice el nudo y el sostén del bikini de Holy cayó. Traté de no darle más importancia y hurgué en mi bolsa por un cambio de ropa. Cuando me erguí, noté que Holy me seguía mirando las nenas.
    A mí apenas me están creciendo. Mira.
    Las vi. Tenia que hacerlo. Apartó el brazo y vi sus pequeños pechos apenas levantándose. Lorena tenía un amplio busto y en el mejor de los casos le transmitiría ese atributo a su hija. Los pezones de Holy eran rosaditos, pequeños y tiernos. Mis tetas, por el contrario, eran más grandes, pero por suerte firmes y no dos bolsas de agua como la de las ancianitas.
    Te crecerán —le dije y ella, poniendo una mirada seductora e inocente, dio un paso hacia mí.
    ¿De verdad? ¿Puedo… tocar las tuyas?
    Sonreí para mis adentros.
    Claro.
    Bajé la tapa del retrete y me senté en él. Holy, con toda la curiosidad de una niña de quince años, puso ambas manos sobre mis pechos. El contacto de su piel humedecida me hizo estremecer. Cerré mis ojos y pronto me di cuenta de que no sólo los estaba tanteando, sino que los acariciaba con una nota claramente sexual. Pellizcó mis pezones y tirando de ellos, hizo que mis senos rebotaran.
    Son sorprendentes. Como las de mi mamá.
    Gracias.
    La niña me guiñó un ojo y con sus deditos se tocó sus apenas abultados pechos. Empecé a sentir un calor entre mis piernas y tuve la necesidad y el impulso de mover mis brazos y tomarla de la cintura. Con ese leve tacto, algo se habrá activado en la mente de Holy y se lanzó hacia mí por un beso.
    No podía creer que fuera la segunda niña a la que besaba. Su boca era tan diferente a la de los hombres. Poseía labios suaves, tiernos y un hechizante sabor. Nuestras lenguas jugaron un momento, sobándose y empapándose de la saliva de la otra. Sabía besar muy bien. Demasiado. Mordía mi boca y al mismo tiempo sus manos jugaban con mis tetas.



    Entonces mis dedos acariciaron su espalda y se fueron directamente a sus nalgas. Metí la mano por debajo de su bikini y busqué con desesperación su pequeño agujerito anal. Al sentirlo, Holy abrió las piernas y soltó un dulce gemido a mi oído.
    Aquí hay lubricante. ¿quieres que te meta los dedos?
    Hazlo —me dijo y estábamos por hacerlo cuando la voz de mi madre me llamó desde el otro lado de la puerta.
    Holy interrumpió todo y se metió a la tina. Corrió la cortina para que nadie la viera. Yo me apresuré a vestirme y antes de salir, la niña me guiñó un ojo e hizo el gesto de “llámame”. Claro que la iba a llamar.

  2. Thanks netocruzgr, joselitoluis1 Ha dado Gracias por este Post
  3. #2
    Pajillero joselitoluis1 va por un camino distinguido
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    Predeterminado Re: Las niñas de mamá capítulos 7

    Cada vez más interesante, muy bueno. Gracias

  4. #3
    Virgen mimo8891 es una cantidad desconocida en este momento
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    Predeterminado Re: Las niñas de mamá capítulos 7

    Está excelente este relato, genial. Esperando los siguientes capítulos...

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