Hola! aqui quisiera dejarles otra de mis creaciones asi que disfrútenla mucho :)

Capítulo1



Teneruna hermana gemela no siempre es tan bueno como muchas personasimaginan. A pesar del incómodo hecho de que siempre nos confundan,existen otras cosas que no son lo que parecen. En total somos cincopersonas en mi casa. Mi madre es una mujer que todavía se conservajoven, pues ella es de la opinión de que una mujer debe tratar deser bella en todos los aspectos de su vida. Es bastante liberal y asínos ha educado desde que eramos niños. Su nombre es Alejandra, porcierto, y con su cabello lacio y sus generosas tetas, se gana inclusola envidia de nosotras.
Elsegundo es mi padre, Manuel, un hombre de casi 1.80 m de altura, yque es bastante atractivo, ya que es profesor de educación física yde los que sí trabajan, así que ya se pueden imaginar lo bueno queestá. Lo que a mi madre más le gusta de él y a que nosotras noscae bien que es siempre ha sido un hombre muy atento con su familia.Y algo inocente y muy apegada a mí, o más bien yo soy la cercana aél. Su nombre es Mauricio.
Mihermana gemela Ángela,y es exactamente igual a mí. Ni siquiera se había tomado lamolestia de cambiarse cosas como el color de su cabello, o la ropa.La razón es que se le hace divertidas todas las situaciones que sepresentan a causa de la confusión. Por otro lado, Ángelaes un poco putita, en mi humilde opinión, ya que su coqueteríaincluso llega a incomodar a nuestro padre, por la manera en la quepide las cosas y cómo se le embarra cuando le quiere sacar dinero ypermiso para salir. Un detalle de mi gemela es que tiene novia. Sí,novia. Está en esa etapa en la que no se decide si le gustan laspollas o no, así que ¿por qué no abarcar las dos posibilidades?
Elsiguiente miembro de mi loca familia es Alec, nuestro hermano mayor.Actualmente está viviendo en un departamento en otra ciudad debido asus estudios, por lo que lo extrañamos demasiado, especialmente yo,que era tan apegada a él como con mi papá, y desde que era niñasiempre fuimos como los mejores amigos. Es un chico atractivo, deaspecto regio y muy cariñoso. Lo adoro.
Laotra se llama Estefy, nuestra hermana menor. Ella también es unángel para mis padres porque como todos dicen no importa cuántosaños tenga, siempre será la consentida de la familia y la princesade la casa. Por desgracia, Estefyse lo tomaba tan literal que hasta el día de hoy se comporta algoinfantil. Ya no está en edad, pero bueno… ¿qué le vamos a hacer?Mi madre la consciente y hasta le da permiso de ir a sus fiestas consus compañeritos de la escuela, mientras que yo tengo que hacerméritos para conseguir un jodido sí para salir a divertirme.
Yfinalmente estoy yo, Andrea, lapequeña inadaptada del hogar, virgen por supuesto porque soydemasiado temerosa para que me rompan la vagina. Sí, puedesburlarte, pero sigo esperando al hombre indicado para que me quite lavirginidad, aunque eso no significa que no haya tenido relacionessexuales por detrás. El sexo anal para mí era una jodida bendiciónde los dioses, aunque no lo practicaba tan a menudo como quisiera. Adiferencia de mi gemela, no me iba con el primer fulano guapo que seme cruzara encima, sino que yo era muy selectiva y eso no le agradabaa muchos chicos, pero ¿qué se le va a hacer? Así era yo, con uncoño reservado e íntegramente limpio como el de un bebé. Graciasal cielo que por genética de mi madre ninguna de las tres éramospeludas.
Lahistoria que les voy a contar comienza en un día de las vacacionesde verano, cuando finalmente los cinco de la familia estábamos encasa la mayor parte del tiempo. Mi padre que era profesor tambiéngozaba de las vacaciones de sus alumnos, y mi madre, siendo prefectade una secundaria, hacía lo mismo. Por un lado eso era bonito ya quetodos convivíamos y nos divertíamos, sin embargo, viéndolo de otramanera, era realmente aburrido, y con el calor del verano, todavíapeor. El aire acondicionado del cuarto de Estefy se habíadescompuesto, de tal forma que ella dormía conmigo, en mi litera,mientras que Ángelame dejó para ir a dormir en la cama de mi hermano. Mis padres,dueños de la casa, disfrutaban de su cama matrimonial, de sutelevisión de 40 pulgadas y de su propia computadora. Eran lo reyes.Nosotras las pobres esclavas.
¡Andrea!—me llamó mi madre esa nocheen la que yo me resignaba a que las cosas iban a seguir siendoaburridas —¡ Baja a cenar!
Lahora de la comida era sagrada para mi mamá, que amaba vernos a todosjuntos.
Vamos,Andrea —dijo Estefy, bajando de su litera con un salto.
Nuestrahermana menor era la más delicada de nosotras, aunque no menos guapapor eso. De hecho ella conservaba una figura muy esbelta, con unacinturita delineada gracias a su blusita, y unos shortcitos muycortos que sólo ayudaban a acentuar su traserorespingón.
Yavoy, ya voy.
Camina,tonta —me dijo y yo aproveché para darle una nalgada como castigo—¡auch! Mensa.
Mensa,tú.
Nosllevábamos bien, mejor que conmi gemela.
Enla cocina ya estaban todos reunidos. Incluso había venido Lorena, lanovia de Ángela a la cual mis padres adoraban. Ya se los dije. Sonmuy liberales en cuanto a la sexualidad. Tenía entendido que mimadre tuvo relaciones sexuales con un primo cuando ella todavía erauna niñita de once años. Eso era público para nosotros, y cuandonos lo contó…. Pues no nos sorprendió mucho. Después de todo yaestábamos acostumbradas a escucharsus anécdotasque según ella nos la contaba para que no cometiéramos los mismoerrores que ella.
Lorename saludó con una coqueta sonrisa, como siempre, porque le gustabatanto que Ángelase pareciera a mí que incluso yo, a veces, era víctima de susmiradas lascivas. Me senté al lado de Estefy y cenamos en unaanimada charla sobre nuestros planes para las vacaciones. Surgieronideas. Por ejemplo, Ángelaquería ir a esquiar, pero no teníamos tanto dinero para un viajetan lejano. Estefy optó por ir a la playa, aunque cuando mi madre ledijo que ésta vez se tendría que broncear, dejó la idea. Mihermanita tenía la piel muy clara y no le gustaba quemarse. Mi madredeseaba ir al campo a estar con nuestra abuela y mi padre, bueno, éllo que la mayoría decidiera.
¿Quéhay de ti, Andrea?¿a dónde quieres ir? —me preguntó papá.
Puesla idea de Estefy me gustó. La playa suena bien.
Sí,vamos a la playa —me secundómi gemela —. Si ella no quiere quemarse, ni modo. Yo me quierobroncear un poco y ponerme un bonito bikini.
Yotambién quiero un bikini —dijo Estefy —. Supongo que si todosaceptan, puedo sacrificarme.
¿Ypor qué no le preguntamos a Alec? Tengo entendido que viene mañana.
Lastres hermanas nos miramos emocionadas.
¿Viene?
Sí.Era una sorpresa pero ya qué. Así que Ángela,tendrás que desocupar su cuarto.
Loharé, mamá —la idea no le causaba mucha gracia. Estefyy yo estábamosmás emocionadas de volver a ver a nuestro hermano.
Terminadala cena me metí a bañar en la bañera. Era relajante estar en elfresca, totalmente desnuda y enjabonada. Me la pasé pensando en mihermano, y en que al fin íbamos a estar juntos todos, al menosdurante las vacaciones. Ya me hacía falta conversar con alguiencomprensivo como él.
Eneso mi padre entró al baño. Yo me hundí en la espuma para que nome vieras las tetas y aparté la mirada cuando se sacó la polla paraorinar. Por lo visto en nuestra casa no conocían lo que era tocar lapuerta, y aunque no me molestaba mucho que él entrara sin avisar, síhabía momentos donde necesitaba estar a solas.
Teemociona que venga tu hermano.
Mucho—finalmente pude verlo y él me sonrió. Yo me sonrojé un poco.
Largo,pa-pi-to —dijo Estefy en tono despectivo. Él trataba a mi padrecon algo más de confianza que nosotras. Él se limitó a reírsey le acarició la cabeza a mi hermana menor —¿me puedo bañarcontigo?
Claro,entra.
Estefyse quitó la ropa despacio y se metió conmigo a la bañera. A vecesme daba por preguntarme si ella no era la hija de otro hombre, porquecon sus ojos verdes, sus delicadas pequitas y su nariz diminuta no separecía a nosotras. Incluso mi padre bromeaba con eso, y a Estefyle molestaba mucho.
Nadamás tocar el agua se acomodó entre mis piernas, de tal manera quemis grandes tetas le tocaban la espalda. Eso era lo único que megustaba de ella, que era muy tierna conmigo en ocasiones y dependíamás de mí que de Ángela,la cual por ser tan sólo un par de años mayor ya se creía tenerpoder sobre todos. Solamente Alec la dominaba en ocasiones.
Olíel cabello de Estefyy le di un besito en la cabeza. Mi hermana inclinó el cuello comouna señal de que necesitaba algo de amor de hermana, y yo,sonriendo, empecé a lamerle la delicada y blanca piel de sugarganta. Ella soltó una risita y su cuerpo se estremeció. La besédespacio y con mucho amor. Poco a poco ella se fue relajando, hastaque comenzó a tocarse los senos y a pellizcarse las puntitas. Yoaproveché ese momento para cerrar mis brazos alrededorde su vientre y acariciarla.
Estefya diferencia de Ángelay de mí todavía no tenía relaciones de ningún tipo. Mi madre noestaba tan convencida de eso, pero yo sí, porque era su hermanamayor y la quería, así que me contaba de todo. Por supuesto que unaparte se alegrara de que todavía no se hubieran ensartado a la pobreEstefy,así que mientras el hombre indicado aparecía en su vida, yo, comosu hermana mayor, tenía toda la responsabilidad de darle un poco deplacer cuando ella me lo pidiera.
¿Tegusta?
Estefyasintió. Me giré para besarle el otro lado del cuello. Vi cómomovía sus manos hasta llevarlas a su delicada rajita. Comenzó ajadear suavemente mientras yo le daba mordidas en la oreja y leacariciaba el vientre.
Así.Déjamemostrarte.
Sostuvesu mano con la mía y la guié para que aprendiera cómo debíade masturbarse. Me sorprendía que para su edad todavía estuvieradándose cuenta de ese magnífico placer. Mi mamá nos habíamostrado a mí ya Ángelael gusto por la masturbación. Claro, como toda buena madre queenseña a sus hijas la sexualidad y sin tabúes,había sido muy explícita. Y por explícita puedo decir que hastavimos partes de ella muy encantadoras.
¿Cómovan las clases? —preguntó mi gemela entrando intempestivamentea lavarse los dientes.
Estefyla miró con algo de severidad.
Bien—dije, feliz.
Largo,Ángela—gruñó Estefy—. Nosotras no las interrumpimos cuando estas con Lorenaaquí.
Ah,la minilesbiana —dijo Lorena molestando a Estefycomo siempre. Era claro que la novia de mi hermana le gustaba hacerlaenojar. Entró y cerró la puerta con llave.
Ya,estoy perdiendo la concentración.
Salgan—les pedí —, Estefyya estaba a punto de llegar al climax.
Lasdos pusieron ojos en blanco y riendo se fueron. Mi hermana volvió arelajarse.
¿Podemoshacer otra cosa, Andrea?
Sí,cariño.
Ellase giró hacia mí. Apoyó las manos en mis hombros y se levantó unpoco, de tal forma que sus pequeños y jugosos pechos quedaron a tansólo centímetros de mi boca. Yo la tomé de las caderas, ysonriendo, me metí uno de sus pezoncitos a la boca.
Nomuerdas duro, que me duele.
Tedejaré un chupetón —le guiñé un ojo —¿quieres que tu hermanamayorde deje uno?
Loque quiero es que me folles ya —se rió dulcemente.
Esono va a pasar, Estefy.Mamá aceptó que te enseñaraa masturbarte, pero no que te follara.
Bu.Cómeme las tetas al menos.
Eneso estaba. Estefycerró los ojos con visible placer mientras yo me degustaba esedelicioso par de pechos tersos y blancos. Bajé la mirada y vi labella vaginita de mi hermana y tentada a probar cosas nuevas, deslicéuna mano por su vientre hasta llegar a su coño. Eso hizo que ella seretorciera y soltara un gemido amis oídos.
Oigan,oigan, con calma —dijo papá entrando otra vez a lavarse losdientes. Estefy dio un gritito y se volvió a meter al agua. Yo dipor terminada la sesión y salí desnuda. La mirada que mi madre meechó lo dijo todo.
Dehecho cuando Ángela, Alec y yo eramos niños en casa se practicabael nudismo como una forma de vida. Mis padres se habían unido a ungrupo de gente que conocieron en una playa nudista. Ahora que ya nolos frecuentaban pues ese recuerdo ya era muy del pasado, aunque nopor eso teníamos vergüenza de mostrarnos.
Bueno,yo era la que menos pena tenía de que me vieran desnuda. TantoÁngela como Estefy eran algo más reservadas en ese aspecto y ya nose veían tan seguras estando sin ropa frente a nuestros padres.
Duérmansetemprano —fue lo único que nos dijo y salió rápidamente, algosonrojado.
Estefysalió de inmediato. Estaba sonrojada, pero feliz y me dio un beso enel cuello y un apretón de nalga.
Teveré en el cuarto —se envolvió con una toalla y salió.
Yome quedé en el baño cepillándome la boca, e imaginando qué clasede fantásticas vacaciones íbamos a tener a partir de mañana,cuando nuestro querido hermano volviera a casa.
Capítulo 2

Mihermano llegó con puntualidad al día siguiente, temprano mientrasestábamos desayunando. Mamá fue a abrir y cuando le vimos entrar,yo fui la primera en lanzarme a sus brazos y sentir esa impresionantemusculatura. Él me rodeó fuerte y me dio un cariñoso beso en elcuello.
¡Alec!¡Qué bueno que llegaste!
Quégrande estás, Andrea. Te ha crecido de todo.
Leguiñé un ojo con algo de coquetería. Aunque él fuera mi hermano,no podía negar que era sumamente sexy como hombre. Después de míabrazó a mi gemela, y luego a Estefy, que no perdió tiempo deuntarle las tetas en el pecho.
Mamá,papá, me alegra volver. Al menos sólo por las vacaciones.
Quédatetodo lo que quieras, Alec —dijo mi madre y le dio un beso de picoen los labios —. Ya tenemos lista tu alcoba.
Yde paso pensamos ir a la playa —añadió mi papá —. Supongo quemueres de hambre. Ven a comer.
Mipadre le llevó las maletas al cuarto y mi hermano se sentó connosotras. Mamá, habladora como siempre, le pidió que nos contaracómo le estaba yendo en la escuela, y mientras él charlaba, me dicuenta de que tanto Estefy como Ángela no le quitaban la vista deencima. En sus ojos había algo así como un atisbo de lujuria, locual no podía ser posible porque las dos sabían que él era nuestrohermano y que no podíamos hacer nada con él por muchas ganas quetuviéramos. Además él nos había cuidado de niñas y era lapersona más especial después de nuestros padres.
Lacomida estuvo deliciosa, mamá.
Vea descansar. Más tarde iremos de compras.
Mishermanas y yo le seguimos hasta su cuarto, y nada más entró se tiróen la cama. Anticipándome a las demás, me acosté a su lado y élcolocó un brazo debajo de mi cuello. Cuando éramos niños solíamosdormir juntos y fue en esa época donde desarrollé un auténticogusto por él. Me sentía tan protegida entre su fuerza.
Vaya.Me voy un año y las tres se ponen sabrosas, hermanas.
Asíera Alec. No perdía tiempo en alabar a sus hermanas.
Amí me han crecido más las tetas —dijo Estefy mientras Ángela letrenzaba el cabello rubio.
Noestaría mal echarles un vistazo.
Tonto.Yo soy sólo una muchachita inocente.
Eresmedio zorrita —mencionó Ángela con una pícara sonrisa.
¿Yalguna ya tiene novio? Si es así, muero por conocerlos.
Yotengo una novia —contó Ángela con total naturalidad. Estefy y yotuvimos que aceptar que seguíamos siendo solteras.
Mástarde la familia fue al centro comercial a comprarse ropa y cosaspara la salida a la playa. Resultaba que uno de los amigos de mihermano tenía una pequeña casa veraniega y que no la iban a usarpor el momento. Eso nos vino perfecto porque podríamos quedarnosallí y no en un hotel. De esa forma tendríamos más dinero paragastar.
Alecy mi padre se fueron a otro lado mientras mis hermanas y mi madrecompraban bikinis. Como yo no quería estar con ellas, pero sí conmi mi hermano, les seguí y me colgué del brazo de él como sifuera… su novia. Él me dio un sonoro beso en el cachete.
Ustedesdos siguen tan pegados como siempre —dijo mi padre riendo.
Bueno,si alguien le pone una mano a mi hermana, le parto la cara.
Creoque le han puesto más manos de las que te imaginas.
¡Papá!—le regañé. Cuando se trataba de avergonzarme, él era el mejor.
Nome digas que ya no eres virgen, Andrea.
Sólolo hago anal.
Quérico —añadió mi papá y soltó una carcajada. Alec se sonrojó—-. Hijos, vayan a comer algo por allá. Yo me quedaré aquí en latienda de herramientas. Necesitaré algunas cosas.
Nosdio dinero y Alec y yo fuimos a tomar un café. Eso era justo lo queyo quería. Quedarme a solas con mi hermano. Nos sentamos frente afrente en una pequeña mesita con nuestras frías bebidas al frente. Él no dejaba de mirarme, especialmente las tetas, pues llevaba unablusa algo escotada y una bonita minifalda.
Mevas a embarazar con la mirada, Alec.
Bueno,tú también me has estado mirando desde que llegué.
Mesonrojé y le acaricié el brazo.
¿Tegusto, hermanito?
Hevisto mejores.
¡Ay!Jódete. Estoy más buena que Estefy y Ángela.
Bien,no voy a negarlo. Con ese culito ya debiste de divertirte mucho ¿enserio sigues siendo virgen?
Estefytambién lo es.
¿Cómosabes?
Uhm…—me reí, coqueta —. Mamá me dejó a cargo de su educaciónsexual. Ya no es una niña, pero no se sabe masturbar, así que comosu hermana mayor me compete a mí.
Enséñalea hacer sexo oral.
Nohay verga disponible.
Aleccasi se atragantó con su café y me miró lujuriosamente. Sabía loque él estaba pensando: darle de mamar a nuestra hermana menor. Sinembargo la simple idea me llenó de celos.
Tequedaste roja, Andrea.
Cállate.Si Estefy quiere mamar, ya se conseguirá algo.
Ven.Tengo una idea.
Metomó de la mano y entramos a una sexshop. Yo me apené un pocoporque nunca había estado en un lugar así. Había de todo, desdepelículas porno hasta juguetes extraños que nunca había visto. Mimamá tenía un gran dildo para ella sola que ocupaba cuando mi papáse iba de viaje por algún motivo. Yo también y hasta Estefyteníamos uno. Sólo que mi hermana menor prefería mamarlo yuntárselo que metérselo.
¿Quévas a comprar?
Algopara Estefy y para Ángela.
Nopude negarlo. Cuando vi esos enormes consoladores me sentí excitada.Mientras Alec elegía algo para sus hermanas, yo no pude dejar depensar en cómo me divertiría con él si se llegara a dar el caso dealgo serio con Alec. Esa idea hizo que me apenara, pues hasta ese díanunca había tenido pensamientos sexuales con mi propio hermano. Sílo deseaba en ocasiones, aunque trataba de esconder esossentimientos.
Éstepara Estefy —dijo señalando unas bolas chinas —, y éste paraÁngela y su novia —a ellas les compró un dildo doble,especialmente para lesbianas. Sabía que mi hermana iba a divertirseporque mis padres invitaron a su novia Lorena a venir con nosotros.
¿Ypara mí no hay nada?
Bueno,¿qué quieres?
Aver… —enseguida escogí algo que me iba a gustar: unas esposas,un pequeño látigo, unas bolitas chinas y lubricante vaginal desabor a uva.
Estome va a salir muy caro —mi hermano, riendo, pagó y salimos de lasexshop.
Tiempodespués fuimos al cine a pasarla bien. Mis padres se fueron hasta laparte más alejada de la sala, justo en lo oscurito para meterse manoseguramente. Yo me senté al lado de Estefy, cuya minifalda se subióy mostró un buen par de piernas largas. Ella las cruzó, algoapenada, porque todavía era algo mojigata y sólo por presión míay de Ángela aceptó vestirse más de acuerdo a su feminidad. A micostado estaba Alec, e inmediatamente después mi gemela. Mi hermanonos abrazó a las dos y ambas pegamos la cabeza a él.
Noque muy lesbiana —le susurró Estefy.
Cállate,enana.
Nosreímos. Alec era muy afortunado de tenernos a las tres, porque leadorábamos. Ellas lo iban a querer más cuando vieran los ricosjuguetes que les había comprando.
Totalque regresamos a casa a buena hora para la cena. Mis padres pidieronpizza y luego se metieron ambos a la ducha. Estefy, que tenía ciertogusto por espiar a las personas, estaba en la puerta del baño con eloído pegado y una pícara sonrisa en la cara.
¿Quéhaces? —le pregunté.
Shh.Creo que están cogiendo en la ducha.
Vouyerista.
Escuchéalgunas risas. No estaban cogiendo. Sólo jugando con sus cuerposmientras se bañaban como una recién pareja de casados. No obstantebastaba eso para excitar a Estefy. Alec llegó por detrás de ella yle dio una sonora nalgada. La chica se asustó.
¡Ay!¡Alec!
¿Chicos?—preguntó mi madre y los tres corrimos a meternos en mi alcoba,muertos de la risa.
Apesar de lo liberales que eran nuestros padres, respetábamos suintimidad y nunca les habíamos visto coger, ni tampoco nosinteresaba hasta el momento en el que Estefy sacó la idea.
Lostres nos sentamos en el piso de mi alcoba. Alec, por cierto, estabasin camisa y mostraba unos fuertes abdominales. A nuestra hermanamenor se le hacía agua la boca. Ella iba vestida con unos diminutosshortcitos y una blusa de tirantes. Yo sólo llevaba un camisón y mitanga.
Lesdigo que les visto —dijo Estefy —. Cogen riquísimo.
Ay,sí, claro —dije exceptica —. Será sólo en tus fantasías,tonta.
Esde verdad. Vi cuando papá le tiraba semen en la boca.
Mesonrojé.
Creoque dice la verdad —Alec le dio una palmadita en la rodilla a mihermana y luego movió mi mesa que estaba pegada a la pared —. Veanesto.
Nosacercamos y vimos un pequeño agujero que perforaba el muro y salíaal otro lado, justo en el cuarto de mis padres.
¿Ellosno lo saben?
No.el hueco ya estaba cuando compraron la casa. Se ve de todo.
ParaEstefy ese era el paraíso, y mientras observábamos, vimos que mispadres entraban. Por instinto nos retiramos, pero no tardó mucho enque nos volviéramos a asomar. Yo fui la primera. Vi a mi madreenvuelta en una toalla y a mi padre con sus boxers. De un momento aotro ella se desnudó y sus enormes tetas quedaron al descubierto.Inmediatamente se puso en cuatro como una perrita y le ofreció elculo a su esposo.
¡Aver! —Estefy me quitó justo cuando nuestro padre iba a pegar laboca al culo de su mujer.
¿Quéves?
Oh,sí. De esto estaba hablando.
Alecy yo la dejamos mirar y nos subimos a la litera de arriba. Yo noperdía de vista su imponente cuerpo de gimnasio, y él tampocodejaba de verme las piernas.
Mamáse la está mamando —anunció Estefy, que para ver mejor se puso encuatro patas y levantó el culito. Alec la devoró con la mirada yluego, aclarándose la garganta, me miró.
Teeché de menos, Andrea.
Yyo a ti, hermano. Sin ti ha sido horrible. Te extraño. Por cierto,qué guapo estás sin la camisa.
Sí.Noté que hasta Ángela me tiró una mirada.
Elladice ser lesbiana pero todavía le gustan las pollas.
¡Mamásabe hacer una garganta profunda!
Estefyestaba emocionadísima espiando a nuestros padres, y yo tambiéncomencé a excitarme. Alec, cuya polla ya se estaba asomando pordebajo de su short, también se excitó. Y tres hermanos así en unasola habitación no puede acabar bien. De un momento a otro le puse aél una mano en la rodilla y le miré con lo que yo supuse eracoquetería. Alec sonrió y dejó que mi mano recorriera su fuertepierna, mucho más arriba hasta que casi, casi pude meter mi mano ensu entrepierna.
Vengana ver esto —dijo Estefy, y Alec, que estaba más caliente pornuestros padres, me dejó con las ganas. Ahora le tocaba a él espiary se acomodó. Estefy subió a mi litera. Se veía roja y emocionada.Me abrazó y susurró al oído —. Mastúrbame un poco ¿sí?
Mensa.Hazlo tú.
No,tú.
Puselos ojos en blanco.
Alecestá aquí —le susurré —. No querrás que te vea.
¿Y?
Latraviesa Estefy se bajó los shorts y se cubrió con las sábanaspara que su hermano no la viera. Bueno, Alec estaba más excitadoviendo a nuestros padres coger. Como yo era incapaz de dejar a mihermana sin placer, y que además estaba excitada por todo, aceptémasturbarla un ratito. Me recosté a su lado y llevé una mano a sucoño, que ya estaba tan mojado que mi mano se resbaló sobre suclítoris. Ella cerró los ojos y puso las manos detrás de sucabeza.
Comencécon movimientos circulares en el interior de la vagina de mihermanita. Sus mejillas se encendieron. Abrió las piernas un poquitopara darme espacio. Yo cuidé que Alec no nos viera, pero él estabamás concentrado en lo que pasaba al otro lado de la puerta.
Estefylanzó un gemido cuando pellizqué sus labios y eso llamó laatención de Alec, que se giró de inmediato.
¿Quéestán haciendo?
Ehm…nada.
Mihermano arqueó la ceja.
¿Quéestán haciendo? —preguntó otra vez y de un salto se levantó y lequitó la sábana a Estefy —¡Ay, Dios!
Nuestrahermana menor quedó desnuda, con las piernas bien abiertas. Alec serió. Nosotras nos ruborizamos.
Creoque la lesbiana no es sólo Ángela. Me voy un año y ya empiezan aestar entre ustedes.
Esdiferente —Estefy se sentó en la orilla de la litera, suspiernitas todavía separadas —. Me está enseñando a masturbarme.
Túlo que necesitas es otra cosa —Alec bajó la vista hasta el coñode su hermana. Yo le lancé una mirada severa.
Borraesa idea de tu mente, hermano.
Nopensaba en nada.
Síque lo estaba pensando —Estefy, con las piernas separadas yexponiendo su coñito no ayudaba mucho a calmar a Alec —¿quieresprobarme?
No,no quiere —me apresuré a tirar de Estefy hacia mí, y antes de queme diera cuenta, las dos ya estábamos forcejando como un par deniñitas en la cama. De alguna manera logré quitarle la blusa, y sustetas quedaron a merced de cualquiera.
Ellacarcajeándose empezó a apretarme los pechos y a hacerme cosquillaspor debajo de la ropa. Alec también se metió entre nosotras paraquerer separarnos, y entre todos, sus manos nos tocaban. Todo fue másexplícito cuando él se quedó acostado y Estefy se le subióencima. Yo, a un lado, recuperaba la respiración y me acomodaba latanga que casi se me baja.
Uy,así es como me gusta estar —dijo Estefy, arqueando la espalda paraque sus senos saltaran más. Las manos de Alec se pusieron en suscaderas y luego, intempestivamente, la atrajo hacia ella y atrapó supequeño pezón con su boca.
Esodisparó calor por todo mi cuerpo. Ver a tu hermano mayor chupándolelas tetas a la menor es sin duda lo más excitante del mundo. AdemásEstefy ya no era una niñita, aunque seguía comportándose como tal.Una parte de mí quería detenerlos pero otra deseaba seguir viendo.Mi hermano apretujaba los senos de ella y les deslizaba la lengua ala vez. Yo tragué saliva y toqué la espalda de mi hermanita, cuyapiel ardía de calor. Vi como ella comenzaba a frotar su rajitaencima de la polla de mi hermano.
Uy,que dura está quedando.
Túla pones así.
Alechizo ademán de bajarse el short, y ya estaba por hacerlo. Me parecióver la cabeza de su polla, cuando mi madre entró al cuarto.
¡¿Quéestán haciendo?!
Estefydio un grito de susto. Alec se quedó tieso y yo, aterrada. Mamásoportaba que nos tocáramos entre nosotras, las chicas, pero nuncahabía visto así a nuestro hermano. Vi cómo su cara enrojecía.
Alec,ve a tu cuarto. Estefy, tú duermes con nosotros y Ángela viene paraacá —exclamó con severidad.
Lapobre Estefy recogió su shortcito corto y se lo puso. Mamáaprovechó darle una nalgada. Luego fulminó a Alec con la mirada y amí lo mismo.
Cuidado,Andrea. Cuidado.
Lo…siento. Estábamos jugando.
Mimamá suspiró un poco más tranquila.
Ay,chicos. Que no se repita.
Asentíy cuando ella se fue, me quedé recostada en la litera, con lacalentura al límite e imaginando cómo se vería Estefy siendopenetrada por el culo por la polla de Marco. La simple idee bastópara mojarme.
***

Espero que esta nueva serie de historias les haya abierto el apetito xD. se les espera muchas mas aventuras a estos hermanos jaja