Me enamoré de una prosti 3

Estaba en el prostíbulo de un pueblo lejano, encantador. Aquí había conocido a Marta, la chica embarazada que me sacudió el cerebro y el corazón. Me daba rabia saber que otros clientes también se la cojían deseando ser el único que la llenase de leche.

Una leve digresión: ahora no estaba entre las piernas de Martita, estaba sentado en la sala de espera con su primita y ejerciendo extrema fuerza de voluntad para dejar de besarla. Reconocía necesitar urgente un psicólogo para quitarme esta parafilia horrenda, no podría andar por el mundo mirando a las nenas como si fuesen mujeres adultas.
Con Ángeles ese horror parecía diluirse, estaba en el cielo adorando a un angelito, no era una niña común. No deseaba hacerle nada sexual, solamente besarla y aveces espiarle bajo el vestidito para atisbar su bombachita.

Al menos tenía en el bolsillo su prendita íntima que ella misma me obsequió, parecía arder escondida allí debiendo confesarle a Ángeles que me pasaba su bombachita usada por la cara tratando de inhalar todos sus aromas. Además antes de dormir la extendía en mi almohada para percibir su compañía.
La pobre se enterneció sintiendo sus deditos oprimirme la mano anticipando otro besito celestial pero un carraspeo nos sacó del mágico instante infundiéndome terror, de ser su padre me cortaría la cabeza de un cuchillazo por estar besando a su hijita.

Por suerte era Marta que sonreía amablemente, diciendo que me presentaría una nueva amiga y resignado la acompañé hasta su cuartito, allí estaba sentada una chica de aspecto oriental que al verme se puso de pié haciéndome una reverencia, quedé extrañado por su forma de saludar mientras Marta me presentaba:
-- Esta es mi amiga Meili, vendrá a reemplazarme porque mi panzota me impide trabajar--
-- Te cuento que es bisexual, ¿ Quieres que la testeemos ? jiji--
--- Quieres que té dé unos masajitos ? te veo tensa--- Decía la chinita algo avergonzada
-- Bueno, espera que te quite la ropa para verte mejor--
- ¿ Me puedo quedar a ver ?-
-- Claro, debemos probar bien a la nueva empleada. jiji--

Realmente tenía un cuerpo muy bonito, senos pequeños pero bien formados, parecían limoncitos de carne. No le quitó la bombachita quedándome con ganas de verle la concha pero apenas se paró detrás de Martita acariciándole la tetas amorosamente mientras le mordisqueba las orejas me hizo calentar; nunca había presenciado un show lésbico.

Me puse tras ella haciendo un trencito, le apoyaba mi bicho duro en la cola mientras hacía movimientos de estarla culeando con bombachita y todo. Marta le iba hablando entre los suspiros que le arrancaba la chinita y al aferrarme a sus pequeñas tetitas le dijo que debería haberme exigido el pago antes de dejarse tocar.
La estaba convirtiendo en una putita experta…

Se puso de rodillas para chuparle la concha a Marta privándome de refregarle el potito, me tuve que arrodillar tras ella preguntando si le podía quitar la bombachita. Mirando a la gorda parecía pedirle permiso y al asentir con la cabeza ella misma se la quitó.
Su colita no era tremenda pero en total armonía con el resto de su cuerpo pequeño, al pasar la mano entre sus piernas pude advertir algo de humedad, le estaba gustando a la zorrita. No quería jugar al bondadoso sentimental separando sus nalgas en busca de su anito, se presentaba muy chiquito y ella misma confesó que nunca se la habían metido por el culito temiendo que fuese doloroso.
Quedé pensando qué clase de putas eran si ni entregaban el culo y apunté el monstruo baboso a su conchita pero costaba meterle el glande, hasta la vagina tenía pequeña la chinita.

Ella acomodó la cintura elevando la cola para que pudiese metérsela mejor y esta vez sí le entró el glande y algo más, la pobre suspiró fuerte al sentir le estaba entrando mi pija dejando de chuparle la concha a Marta. Le dí un chirlo en la cola para que no desatendiese a mi gordita y al bajar la cabeza se la enterré toda, otra vez un suspiro fuerte pero siguió chupando mientras me la cojía cadenciosamente. Apenas recordaba su carita oriental mezclando las imágenes con otra carita mucho más joven, al percatarme que estaba pensando en Ángeles eyaculé como caballo, me asombraba tener tanto semen para inyectarle a la chinita.

Aún resollando me puse a besar a Martita mientras la chinita hacía lo mismo, parecíamos pelearnos por la boca de la gordita y enredados terminamos besándonos entre todos, la lengua de la nuevita se metía en mi boca besándome de un modo que nunca había experimentado, en el clima festivo amasábamos una teta de Marta cada uno.

Al rato entraron las nenas a saludar a la recién llegada y por suerte ya estábamos vestidos sin hacer nada raro, sólo conversando. Parece que se conocían al abrazar a Ángeles mientras admiraba cuánto había crecido.
Le decía que una nenita linda se había transformado en una señorita hermosa, mientras la besaba por todos lados incluyendo sus pezoncitos.

Eso ya me daba envidia, yo no podría besarle las tetitas con tanta confianza pero debía aguantarme mientras le miraba las piernas esperando un descuido que mostrase su prendita íntima.
Luego la mayor se acercó a mí preguntando si le leería un cuento antes de dormir, la más chica se dormía enseguida pero a ella le costaba conciliar el sueño.
Yo me hacía ilusiones de poder estar en su cuarto y tal vez robarle algunos besitos pero la chinita también vino con nosotros, maldita arruinadora…

Me senté al lado de la cama esperando que se acostase para leerle, deleitado viendo a MeiLin desvestir a la nena para ponerle una camisola de dormir. Era cortita apenas tapando un poco la bombachita que oprimía su bultito descatacando un tajito precioso, me rechinaban los dientes durante ese par de segundos que pude verla vistiendo solamente su prendita íntima.
La chinita advirtió que me la estaba comiendo con lo ojos, parece que le divertía la situación o también le gustaban las mujercitas chicas…

Levantando su camisita por atrás le acomodaba la bombachita que parecía meterse entre sus nalguitas, luego le arreglaba el escote de la camisola dejando a la vista por un instante su pezoncito el cual masajeaba luego de acomodar todo. Yo debía taparme la erección con el libro de cuentos mientras la niña se acostaba de panza esperando el cuento de hadas.
Mientras yo leía, MeiLin le acariciaba la cabecita bajando por su espalda cariñosamente, advertí que en cada pasada su camisolín subía un poco descubriendo su colita enfundada. La sonrisa pícara de la oriental demostraba gozar también con el espectáculo.

Leía mientras sostenía una manita de la somnolienta, cada tanto bajaba la cabeza para besar sus deditos y ya no le quedaban dudas a MeiLin de mis inclinaciones poco normales. Se pasaba la lengua por los labios demostrando que deseaba a esta nenita tanto como yo, pero no podríamos hacer nada.
Se había dormido pero ambos estábamos petrificados observando su cuerpito respirar lentamente, MeiLi estaba por tocarle la colita pero hice un gesto enfático que no la tocase agregando que no permitiría que le hiciesen algo indecente a mi tesorito.
Al final se resignó a no poder tocarla sentándose a mi lado mientras me agarraba suavemente el miembro. Pasé mi mano sobre sus piernas hasta arriba acercándome a su puchita sin animarme a tocarle la vagina hasta que me dio un tierno beso en la boca, era el permiso que necesitaba para subir la mano y hacerle una pajita.
Ella sacó mi monstruo del encierro masturbándome lentamente, ambos teníamos la vista clavada en las piernas y deliciosos glúteos que parecían tragarse la bombachita de Ángeles que inocentemente dormía sin imaginar que dos degenerados estaban pajeándose mutuamente mientras la miraban.

La conchita de MeiLi estaba depilada y lisita, además del tamaño reducido acorde a su fisonomía, se sentía mojadita allí abajo y era delicioso hacerle un dedito mientras suspiraba cada vez más fuerte. Al llegar al clímax debí besarla fuerte evitando despertar al angelito durmiente, esta vez se agachó para chuparme bien el pene haciéndome acabar enseguida dentro de su boca.
Terminamos acomodándonos la ropa pero besándonos con los ojos cerrados, muy suavecito imaginando que los otros labios pertenecían a un angelito dormido.

Ya me debía retirar de la casa del placer con mi gusano durmiendo en paz luego de ser tan bien atendido.
Antes de ir casa pasé por el almacén comprando una gran bolsa de papas fritas y ni bien llegué a casa me puse a besar la bolsa, ya sé: suena estúpido, pero sabía que Ángeles tocaría esa bolsa y era una forma alterna de besarle las manos, cada dedito.
Me tiré en la cama quedando fulminado hasta que me despertó el canto de los pájaros. Era lo lindo del campo, nada de bocinazos ni ruidos molestos, todo natural.

Salí a caminar encontrándome con MeiLi que iba al pueblo a comprarse algo de ropa, parece que necesitaba usar prendas muy sugestivas en su nuevo empleo ofreciéndome acompañarla.
Yo llevaba la bolsa de papas mientras MeiLi me miraba de modo raro:
-- ¿ Qué te pasa, estás loco ? ¿que haces besando un bolsa en medio de la calle ?--
- Perdón, esto es para Ángeles y sus manos tocarán esta bolsa, es casi como besarle la mano-
-- Eres un dulce, pero estás loco…--
- Sip, estoy locamente enamorado de ella-
-- Pero es un amor imposible, es demasiado chica para tí--
- Sip, pero igual la amo con locura, que me metan preso o me fusilen igualmente muero por Ángeles-

La chinita repitió que estaba loco tratando de distrarme con charlas varias, entre conversaciones cada vez más subidas de tono me preguntó si tenía experiencia con sexo anal, muy tranquila contaba que su novia le había metido el dedo en el ano muchas veces pero no se animaba con un hombre bruto que la haría sufrir con su pene gordo.
Le estaba por preguntar si debería pagarle pero ella misma se ofreció a pagarme a mí, pensé que me dejaría culearla cada tanto pero dijo que trataría de acercarme a Ángeles.

Claro que acepté la oferta inmediatamente y luego de comprar algunas prendas nos dirigimos al hotel donde ocupaba una modesta habitación. Para caldear el ambiente le pedí que me modelase las prendas recién adquiridas, bonitos deshabillés que permitían apreciar sus tetitas y lindas piernas. Me estaba gustando al levantarme y abrazarla besándola pero me apartó aclarando que no estaba aquí para cojer conmigo, solamente tomar unas lecciones de sodomía por si en el empleo le pedían eso.

Me quedé reflexionando que igualmente me la cojería por el culito aceptando iniciar las lecciones. No le permití desvestirse explicando que deberíamos hacer todo el ritual desde cero, haciéndole apoyar las manos en la cama quedaba agachada exponiendo el trasero y me puse a acariciarle la cola por sobre la ropa, luego subiendo por sus piernas hasta la bombachita donde podía sentir el contorno de sus nalguitas para luego bajarle la prenda íntima dejando la cola desnuda apenas oculta por el vestidito sugerente.
Ella no comprendía todo este foreplay debiendo explicarle que me era difícil lograr una erección sin estos jueguitos, riendo dijo que aceptaba pero instiendo que no le hiciese doler el anito.

No tenía una crema adecuada para aflojarle el esfínter sugiriendo que debería chuparle mucho el culito para ablandarlo. La pobre temblaba al acostarse de panza para recibir las lecciones mientras mi cara se zambullía en su cola pequeña, separándole las nalguitas le pasaba la lengua por todo el canalito posterior hasta su puchita, ella temblaba al sentir que casi le estaba chupando la conchita. Después de mucho lamerle el ano logré meterle un dedo humedecido y suspiraba fuerte cuando lo movía distendiendo el esfínter, debía meterle otro dedo al menos pero no se aflojaba bastante decidiendo chuparle bien la conchita para lograr el efecto buscado.
Esta vez casi la llevo al clímax con la lengua mientras dos dedos ya giraban tranquilamente en su recto.

Decidiendo que ya era tiempo de meterle el dedo sin uña le pedí que me lo chupase para dejarlo con mucha saliva, dado que recién le había lengüeteado la argolla con tanta dedicación estaba cerca de un orgasmo cuando apunté el glande a su asterico ejerciendo leve presión. Se quejaba de un dolorcito que estaba menguando al quedarme quieto con la punta del pene dentro de su anito mientras le aconsejaba siempre tener a mano una crema que facilitaría toda la operación, dado que un cliente no le chuparía el culo y que exigiese extrema suavidad cuando se la metían por atrás.

Lentamente le estaba metiendo la barra carnosa por el ano mientras le estimulaba la puchita a mano para distraerla, no sería muy placentero hacer caquita hacia adentro la primera vez. Al preguntarle si estaba bien decía entre suspiros que le gustaba sentir cómo le estaba entrando por el culito una barra gigante y caliente; no era tan gigante pero al ser su primer anal la sentiría así.
Le seguí dando dedo en la vagina hasta que se retorció con un orgasmo aprovechando el instante para meterle el pene a fondo dentro del culo, la pobre gemía de placer y dolor recordándole que un cliente sería mucho mas bruto al encularla.

Al culearla cadenciosamente se estaba acostumbrando y me pidió que se la sacase por haberse terminado las lecciones, ni loco me dejaría a medias y tomándola de la cintura le enterré el gusano hasta el fondo con mucha fuerza hasta eyacular dentro de su tripita.
No la solté hasta se me ablandó el bicho saliendo solito entre peditos con semen que soltaba avergonzada la chinita mientras le recomendaba que debería apretar el culito para evitar esos sonidos que disgustarían al cliente.

Quedamos jadeando en la cama abrazándonos felices que ambos habíamos alcanzado el clímax, al final habíamos cojido contra sus predicciones y se reía por la situación mientras nos comíamos la boca. Yo bromeaba que ahora debería cojérmela en varias posiciones comprobando su aptitud para el trabajo mientras ella riendo me apretujaba el bicho muerto segura que no podría hacerle nada.

Naturalmente la acompañé hasta la casa del placer, ya me sentía uno de la familia y nadie se extrañó cuando entramos tomados de las manos. La única en mirarnos raro era Marta, creo ahora ella estaba celosa y la peleé diciendo que MeiLi le sacaría el empleo para siempre por ser una experta entregando el culito.
Quedé un rato a solas con Martita convenciéndola que era una broma y solamente estuve aconsejando a la chinita para lograr un buen anal. Me enternecía la gordita con su carita celosa besándola tiernamente y luego apasionadamente; lástima que no se me paraba: me la hubiese cojido al instante.

Al rato me llama la dueña de casa, haciéndome pasar a la cocina dijo que necesitaba hablarme de Ángeles.
Me puse azul morado temiendo que su hija le hubiese contando de los besitos y me estaban por cortar el pito por degenerado. Recién logré respirar normalmente al pedirme que le imparta clases de computación a la nena dado que en el pueblito no había quien le enseñase.

Mandándola a llamar, le ordenó hacerme caso en todo y practicar al menos una hora diaria con la máquina, esta vez ella misma me tomó la mano llevándome hasta la computadora. Al acomodarme ante el teclado se sentó en mis piernas acomodando bien la colita, por suerte yo tenía el pito muerto por causas naturales sumado al susto de recién.
Comencé evaluando sus conocimientos previos y en un momento me dejó helado al decir que ahora vestía un shorcito y no podría mostrarme su prendita íntima. Casi la beso allí mismo debiendo limitarme a acariciarle la manito que sostenía el mouse.

(Continuará ?)