Me enamoré de una prosti 2

Esa noche dormí como un lirón soñando con la prosti de ayer.
Decidiendo salir a trotar para mejorar algo mi envejecido cuerpo, me volvían a llegar imágenes de Martita chupándome el pene y quedaba ridículo trotando con una gran erección pero por suerte el paraje era solitario.

Luego de un liviano almuerzo ya estaba encaminando mis patas a la casa del placer, parecía un adolescente caliente que iba a debutar. Apenas entrar pregunté por Marta pero me informaron que estaba ocupada con un cliente.

La reacción lógica sería elegir cualquier otra chica de allí pero decidí esperarla sentándome en un sillón.
Enseguida se acercaron las nenas hablando a la vez, las mocosas eran pesadas pero al menos me distraían de los pensamientos tortuosos, me costaba asumir que ahora mismo se la estaban cojiendo a Marta, a mi Martita.

No escuchaba su palabrerío hasta que me zamarrearon la pierna preguntando si entendía. Claro que no entendía nada, ni siquiera sabía qué habían preguntado antes.
Con una sonrisa llena de picardía la mayor me preguntaba por la razón de quedarme a esperar a su prima. No sabía contestar eso pero pude advertir que se había sentado en una pose donde se le veía parte de su prendita íntima sin animarme a sugerirle que se arreglase la ropa. En ese momento desconocía si la razón era seguir viendo sus piernas perderse bajo la corta pollera que dejaba asomar su bombachita o era por estar pensando en Marta.

La menor le dio un codazo a su hermana cuchicheando en secreto mientras largaban enigmáticas risitas, recién cuando puse cara seria susurró:

—— Te gusta verme la bombachita, ¿ cierto ? ——
— mmm , no es así, te la vi por accidente, culpa tuya el accidente—
—— Pero tus ojos no se despegaban de mis piernas y más arriba ——
— Lo siento, estaba pensando en Marta. ¿Cuál es tu nombre ?—
—— Ángeles, y mi hermanita se llama Celeste ——
— Qué lindos nombres… —

Mientras me estaba poniendo colorado de vergüenza al reconocer que me excitaba verle su prendita íntima. Seguimos hablando tonterías de su colegio, si tenía muchas amiguitas, etc. Tarde me dí cuenta que todo este tiempo tenía tomada su mano mientras le acariciaba los deditos y uñas.
Me sacó del ensueño su hermanita:

—— Te gusta mi hermana, ¿ cierto ? ——
— Nooo Celeste, cómo piensas esas cosas raras, solamente le estaba admirando el color de sus uñas, las pinta muy bonitas—
—— Pero también le acariciabas la mano ——
— Lo siento, sería que estaba pensando en Martita, me estoy encariñando con tu prima—
—— No importa, muchos hombres que vienen aquí me miran con deseo, pero yo no hago las cochinadas que piensan —— remató Ángeles

En eso se acercaba Martita exhibiendo una gran sonrisa al verme, solamente se extrañó que estaba sosteniendo la mano de su primita, había olvidado soltarla entre toda la confusión.

Mientras caminábamos a su habitación se colgaba de mi brazo como si fuese mi novia, dentro de mi atormentada cabeza trataba no sentirme celoso por estar con otro cliente pero se mezclaban los pensamientos con el recuerdo de los tibios deditos de Ángeles.
Apenas entrar pasó los brazos sobre mis hombros dándome un beso que excedía ampliamente sus funciones allí, ella era solamente un agujero de carne a rellenar por dinero pero sus labios me hacían volar. Esta chica embarazada parecía tener un alma tierna y me la estaba entregando en este beso apasionado.

Me senté dejándola paradita a mi lado mientras le quitaba la pollera, le acariciaba las piernas besando su pancita mientras le pedía que me relatase algo de recién:

-- ¿ Cómo algo de recién ? me diste besos en la panza --
- No, antes, tuve que esperar porque estabas ocupada con un cliente-
-- Ah sí, perdona la demora, apenas me avisaron que estabas lo dejé--
- Pero te estaba cojiendo, ¿ cierto ? -
-- Errr, bueno, pero ahora estás aquí para cojerme también, sos muy dulce cuando me metés tu pito gordote--

Su bombachita parecía pequeña por la panza que la empujaba hacia abajo, se le marcaba mucho el bulto de su conchita debiendo acariciarle el tajito cubierto, deseaba morderle con rabia su puchita recién cojida.

- Me gustaría escuchar más de recién, ¿ te cojía fuerte ? ¿ te trataba bien ? -
-- Ayyyy, sos demasiado curioso, me hizo el amor como todos --
- Naaa, nada de hacerte el amor, te metía el pene por aquí - (mientras le amasaba fuerte la conchita)
-- Y sí… ¿ que más querés saber ? --
- Si te la metió suavemente en la concha o a lo bruto -
-- Ayyyy, eso es demasiado privado, pero fue suave --
- ¿ Y sentías lindo mientras su pito te estaba entrando por la conchita ?-
-- Si serás preguntón, sí sentía lindo porque me la metía despacito--
- ¿ Y te estuvo cogiendo mucho tiempo ?-
-- Nop, venía excitado eyaculando enseguida--
- ¿ Y que sentías mientras te acababa adentro llenándote la concha de leche ?-
-- Uhhh, también es muy privado, pero sentí lindo sus chorros calentitos de esperma entrándome--
- ¿ Y te lavaste bien la conchita luego ? no me gustaría encontrarme con moco ajeno allí-
-- Claro, por eso me demoré tanto, fui al baño grande para lavarme bien con agua tibia--
- ¿ Y te pidió el culito ?-
-- Nooo, además no le permito eso a nadie, mi ano es intocable--
- Pero dejaste que yo te metiese un dedo por el agujerito de hacer caca-
-- Es que eres un dulce, no me hiciste doler el culito --

Para esto ya tenía el garrote duro como piedra, Marta se arrodilló en el piso y liberando al monstruo encerrado se lo metió en la boca, parecía que estaban peleando y ella llevaba ventaja, de seguir chupándome el pene largaría todo en su garganta debiendo pedirle que se detenga.
Acostándose de lado esperaba que se la metiese por la conchita mientras le paseaba el falo baboso entre las nalgas haciéndola suspirar cuando pasaba por su chochito.

Quería darle caño de una vez pero recordaba que recién otro hombre se la había metido en la concha, cuál sería el problema si todas las prostis que conocí hacían eso. Reconocí que estaba celoso de los demás, quería a Martita para mí solamente y me dolía que se la cogiesen otros.

Estaba en esas cavilaciones cuando golpean la puerta y asustada se levantó abriéndole la puerta a su primita mayor, yo estaba desnudo con una tremenda erección mientras la niña entraba cabizbaja trayendo unas toallas y bebidas. Martita advirtió mi vergüenza sentándose encima de mi erección para taparla, pero se sentó tan bien que se ensartó mi barra en la vagina lanzando un fuerte suspiro.

Mientras acomodaba las cosas, Ángeles preguntaba si necesitábamos algo más, mis ojos estaban petrificados mirándole los pezoncitos que parecían endurecerse bajo la blusa. Tímidamente le pidió permiso para darle un besito al bebé en gestación y se doblaba sobre la cama para besarle la panza.
La situación era muy extraña mientras sus ojitos se focalizaban en mi pedazo no enterrado en la puchita de su prima, quise evitar que viese esas cosas de mayores agarrándole la manita mientras le explicaba que en algunos meses habría una criatura nueva en la casa, ahora por su escote podía apreciar que no usaba soutien y sus incipientes tetitas estaban al aire libre. Esta vez dejé volar mi imaginación perversa deseando chuparle esos pechitos.

Tal vez no se daba cuenta que estábamos haciendo el amor desnudos o le era natural que le acaricien los dedos, la cuestión es que se sentó en la cama sin soltarse de la mano mientras movía sutilmente las piernas. Parecía que adrede me estaba mostrando su bombachita haciendo que mi monstruo palpitase dentro de Marta.
Ella decía bajito que era un pícaro al deleitarme viendo a una niña, pero su primita no me acusaría y ella tampoco.

Estaba a punto de acabar dentro de Martita por tanta excitación, al preguntarle si me permitía darle un besito quedó dudando pero la mirada de su prima indicaba que procediese con el pedido.
Acercando la carita tímidamente me ofreció su boquita, apenas besar sus dulces labiecitos largué un torrente de leche dentro de la embarazada.

Quedé resollando mientras le pedía disculpas a Ángeles por el espectáculo reciente, le decía que una nena tan dulce se merecía un beso con todo el amor del mundo y no en un momento como el actual. Entre risitas decía que alguna otra vez estaríamos tranquilos en la sala de espera.

La chiquita salió de la habitación mientras Marta se levantaba limpiándome el gusano todo baboso muriendo en triste agonía.
Pensé que debería tomar las pastillitas azules para cojerme debidamente a esta hembra, la odiaba y la amaba simultáneamente, creo que me odiaba a mí mismo por haber permitido que una prosti me rompiese el corazón.

Me recordó el tema de la computadora dirigiéndonos a la casa particular en el fondo, era muy acogedora no pudiendo relacionarla con las actividades del local. La señora me preparó un sandwich adivinando que estaría hambriento luego del polvazo y mostrándome la máquina descompuesta.
Al instante de sentarme apareció Ángeles a mis espaldas agarrándome del cuello mientras la hermanita me movía el mouse para no dejarme trabajar. Realmente las nenas eran molestas pero sentir en mi espalda sus pezoncitos tibios me hizo olvidar todos los inconvenientes decidiendo sentar en mi falda a su hermanita Celeste.
La criatura se removía sobre mis piernas y mi fallecido monstruo agradeciendo a los dioses del Olimpo que no se me parase el pito bajo la colita movediza de la nenita.

Pude advertir que tenían virus y otros problemas de configuración, me costaba concentrarme mientras Ángeles jugaba a morderme la oreja, la pobre no sabía que esas cosas elevan la presión de un hombre mientras me refregaba sus tetitas por la espalda.
Yo amenazaba a la escuincla con borrar todos los games si no se quedaba quieta logrando al fin trabajar en paz, sus manitas estaban aburridas mientras se las pasaba por las piernitas y cada tanto se rascaba su cosita. La hermana la amonestaba diciendo que era una cochina, que las nenas no se deben rascar la puchita a la vista de desconocidos. Sin inmutarse respondió que recién había hecho pis sin limpiarse bien y por eso le picaba; me enternecía su inocencia debiendo besarle la cabecita.

Al fin hice funcionar el cachivache y la mayor feliz me daba un beso en la mejilla, el único problema fue que yo estaba girando la cabeza y sus labiecitos tibios aterrizaron en mi boca. Ambos nos pusimos colorados de vergüenza pero nadie más estaba viendo, ella solita repitió el gesto dándome un delicioso e inocente besito en la boca.

Ya venían todas para ver la máquina funcionando mientras me ilusionaba que ahora podría culearme alguna gratis, al acercarse la panzona le susurré al oído:
- el precio de la reparación será metértela profundamente por el culito hasta llenarte los intestinos de leche-
-- Nooo, por favor, me harás doler mucho--
- Claro, era una broma, recién te la meteré en el ano cuando ya no puedas trabajar por tu panzota-
-- Tampoco, nunca te entregaré el culo, deberás conformarte con pajearte oliendo la bombacha de mi prima--

Era lindo pelearnos bromeando pero quedé aún más traumado reconociendo que la alternativa en broma me agradaba, me estaban empezando a gustar las nenas sabiendo que sus huequitos eran imposibles pero me deleitaba besar a Ángeles. Era evidente en el gran bulto que se había formado en mi entrepierna y Martita me ofreció una chupada para bajar eso, hablando en secreto con su primita la miraba estupefacto mientras la nena pasaba las manos bajo la pollerita quitándose la prenda íntima, la suave tela fue escondida rápidamente en un bolsillo de la gorda mientras me llevaba de la mano a su cuartito laboral.

Me estaba desabrochando el pantalón para que me chupase el pene cuando sacó la bombachita blanca del bolsillo mostrándomela y desesperado se la quité de la mano para pasármela por la cara. Olía a meaditos y otros olores de niña inhalando eso con fruición, Marta se reía mientras me masturbaba lentamente con la prendita envuelta en mi erguido gusano.
Yo cerraba los ojos recreando la memoria de unas minúsculas tetitas mientras imaginaba lo delicioso que sería amasarle los vírgenes pezoncitos mientras la besaba en la boquita. La cretina de Marta me estaba chupando fuerte haciéndome acabar en su boca y cortando las ensoñaciones prohibidas.

Quedamos descansando en la cama mientras pensaba que ambas relaciones eran imposibles, una por muy chica y la otra por muy puta. Martita percibió que estaba en las nubes confesando que también le excitaba verme iniciar en estos gustos extraños por una menor de edad, recordaba que ella siendo mucho más chica que Ángeles ya le agradaba que el tío le diese piquitos en la boca y muchas chicas en su tierna juventud ya disfrutan con pensamientos sexuales.

Me comunicó que esta chupada no era parte del pago y podría sentarme un rato en la sala de espera vacía, ahora todas estaban en la casa. No comprendí su oferta hasta que guiñándome un ojo dijo que tal vez su primita pasaría por allí, mientras me apretaba el pito muerto asegurándose que no podría hacerle nada a la nena.
Mientras me sentaba en un mullido sofá advertí admirado que mi muerta humanidad se recobraba pensando en Ángeles, hacía mucho tiempo que no lograba una erección hasta varias horas luego de eyacular pero ahora milagrosamente se me estaba poniendo morcillona debiendo acomodar bien el monstruo dentro del pantalón.

Con la penumbra del local no percibí que ella estaba paradita delante mío mientras me acomodaba el bulto, nuevamente una oleada de vergüenza delante de la niña, parece que estaba condenado a hacer papelones delante de esta chica. Por suerte sus risitas me calmaron debiendo pedirle disculpas nuevamente, solamente preguntó pícaramente si me había gustado su bombachita. La llevaba incediándome el bolsillo pero deseaba poseer algo de ella, no podría devolvérsela ofreciéndome a comprarla, le daría cualquier cosa que pidiese.
Al pedirme una bolsita de papas fritas me enterneció tomándole las manitas mientras la invitaba a sentarse, prometiéndole que mañana le alcanzaba las golosinas, al preguntarle si no traía nada puesto se levantó el borde de la pollerita enseñándome que tenía otra bombachita.

Veía sus labios moverse mientras hablaba resistiendo la tentación de lanzarme sobre ella besándola, fuimos acercando las caras imperceptiblemente hasta que ya sentía la respiración de su naricita. Tuve que confesarle que nunca antes estuve atraído por una nena y no sabía cómo debería actuar, tal vez le diese asco que la besase o sentir mis manos en su cuerpito.
Sus ojos entornarse mientras entreabría los labiecitos me despejaron las dudas, estaba nerviosa esperando un beso y quise aplicar toda la ternura en este primer beso oficial, los anteriores fueron besitos robados en situaciones precarias y esta vez sería un beso en serio.
Creo que ni llegar al cielo y besar a un ángel sería tan delicioso como la suavidad de sus labiecitos, me corría una lágrima por la mejilla de la emoción pensando que podría ser la única oportunidad en mi vida de sentir algo tan especial.

Quise ser breve, pero al instante estaba nuevamente prendido a su boquita como si estuviese sorbiendo el elixir de la vida, tuve que cortar para no asustarla con mi pasión creciente, estaba con el corazón latiendo desbocado mientras le tomaba la carita entre las manos y buceando en su mirada. Le dije que nunca había conocido a un angelito tan precioso como ella mientras se sonreía algo cohibida.

(Continuará ?)